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La Unión Europea necesita mantener y atraer a su territorio profesionales de la ciencia para los objetivos de Lisboa, es decir, estar a la cabeza del mundo en materia de conocimiento. En la actualidad, el sector público adolece de una falta de fondos para financiar adecuadamente el sector científico, en especial las universidades, que deberían proponer una gama más amplia de estudios científicos.
El sistema de enseñanza de las ciencias en Europa no ha logrado hasta el momento seguir un ritmo de crecimiento adecuado y se concentra demasiado en nociones tales como el estudio de los principios fundamentales y de los hechos. "La excelencia en materia científica y tecnológica es esencial para asegurar el futuro de Europa", ha subrayado Busquin. "Para convertirnos en la economía basada en el conocimiento más competitiva del mundo y promover las inversiones en la investigación en Europa conforme a los objetivos de Lisboa y de Barcelona, la UE tiene que tratar la cuestión de la falta de científicos e investigadores que sufre actualmente Europa.
La UE debe no solamente retener y atraer a científicos de alto nivel, sino también invitar a los jóvenes a convertirse en la próxima generación de innovadores e inventores de Europa", ha añadido el comisario. Para ello, es esencial, según Busquin, "mejorar la formación y promover las posibilidades profesionales de los investigadores y científicos". En este sentido, las recomendaciones presentadas hoy por el grupo de expertos servirán de base a las autoridades europeas para orientar futuras medidas en este campo.
El grupo de expertos fue creado en mayo de 2003 por el responsable de Investigación de la Comisión. Presidido por José Mariano Gago, antiguo ministro portugués de Ciencia y Tecnología, su objetivo era el de examinar los medios para atraer a los jóvenes a las carreras científicas. Durante sus trabajos, el grupo ha consultado a cerca de 300 instituciones que trabajan en el campo de la falta de recursos humanos en las ciencias. Igualmente ha dirigido sus preguntas a ministros de toda Europa para evaluar la eficacia de las políticas puestas en marcha en los Estados miembros, los países adherentes y otros países europeos. Los resultados de sus trabajos han sido presentados hoy en Bruselas, en una conferencia que ha reunido a más de 200 representantes europeos de empresas y organizaciones científicas, así como a autoridades políticas.
FALTA DE INVERSIÓN PÚBLICA
Las recomendaciones incluyen sugerencias para alcanzar los objetivos de la declaración hecha por el Consejo Europeo de Barcelona en marzo de 2002, y para permitir a Europa reorientar sus inversiones en el campo de la investigación y el desarrollo, de modo que alcancen el 3% del PIB de aquí a 2010, como se ha propuesto la UE. Este objetivo es igualmente un elemento esencial de la estrategia comunitaria definida en la Cumbre de Lisboa en marzo de 2000, para hacer de Europa la economía basada en el conocimiento más dinámica del mundo, también para 2010. Sin embargo, en opinión del presidente del grupo de expertos, los objetivos están lejos de cumplirse por el momento. "Lejos de alcanzar los objetivos de Lisboa en cuanto al número de científicos necesarios, Europa se arriesga a ver disminuir brutalmente su número de científicos", ha alertado.
La tasa de crecimiento anual del número de profesionales de la ciencia en Europa es de un 2,1%, una cifra que no permitirá en ningún caso cumplir con el compromiso de Barcelona ni alcanzar el nivel de desarrollo de otras partes del mundo. Aunque algunos Estados miembros sí que han registrado progresos, los grandes países europeos están teniendo dificultades para respetar sus compromisos en este ámbito. En Europa, el sector privado es el que emplea a un mayor número de personal científico.
Una situación que contrasta con la del sector público, que no cuenta con unos fondos para emplear a científicos equiparables a los de EEUU y padece una falta de recursos, en consecuencia, así como de remuneraciones inadecuadas y de una falta de perspectivas de carrera. Carreras universitarias Si la falta de fondos es un problema grave, tampoco es el principal. Según el grupo de expertos, el sector científico europeo adolece de un problema de base estructural: la educación. Las universidades no disponen de una gama verdaderamente variada de estudios científicos, que permita abrirse a múltiples disciplinas en lugar de concentrarse exclusivamente en la preparación universitaria. Las carreras científicas en el sector privado son más ventajosas que el resto de los sectores profesionales. Sin embargo, pocos jóvenes eligen disciplinas científicas.
El equipo de expertos recomienda establecer una nueva asociación entre las universidades y las empresas para promover las carreras, así como una mejor comprensión mutua. Propone también sensibilizar a los estudiantes universitarios acerca de la posibilidad de emprender una carrera científica. Localización de las empresas En lo que se refiere a las empresas de alta tecnología, el grupo estima que poco a poco irá desapareciendo los laboratorios de Investigación y Desarrollo centralizados en las empresas, situados cerca de la sede central de las empresas, para dar paso a una situación en la que las empresas establecerán su sede allí donde puedan disponer de recursos humanos científicos. Esto significa que si Europa no logra mantener a sus científicos y atraer a nuevos profesionales en el sector, corre el peligro de ver cómo las sedes de las principales empresas se trasladarán a otros países, como EEUU. Educación infantil El incremento de los recursos humanos científicos requiere cambiar ciertas estructuras de la educación europea, desde sus bases. En los colegios, la enseñanza de la ciencia está a menudo muy poco vinculada con la vida cotidiana y profesional, con lo que los niños y jóvenes ven poco atractiva esta posibilidad. "Hay que proporcionar a los alumnos una experiencia tangible de la ciencia, sobre todo en los colegios primarios y secundarios, en los que las clases de ciencias deben estar concebidas de forma que puedan atraer el interés de los jóvenes", destaca el informe. También hay que evitar las políticas elitistas en el campo de las ciencias, buscando siempre un equilibrio para promover la excelencia científica. Los países en los que los jóvenes conocen bien la ciencia y en los que existen numerosos científicos aplican generalmente políticas que pretenden aumentar el nivel científico en todos los alumnos.
Muchas de las recomendaciones hechas se tendrán en consideración para la puesta en marcha inmediata del programa comunitario de trabajo "Ciencia y Sociedad". A medio plazo, se introducirán elementos esenciales para la preparación del programa marco comunitario de investigación y desarrollo tecnológico.
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