Noticias


Orce, un tesoro del Cuaternario oculto en tierras de Granada

«Esto es el Olduvai español». Bienvenido Martínez, codirector de las excavaciones paleontológicas en Orce (Granada), no oculta su entusiasmo por el tesoro que esconde el término municipal de este pequeño pueblo andaluz, al que compara con el famoso yacimiento paleoantropológico de Tanzania.


FUENTE | El Mundo Digital
04/08/05
 
Comenarios Enviar a alguien Imprimir
Imprimir en blanco y negro
Compartir noticia

Delicious  Digg  Yahoo meneame


Bajo un sol ardiente que supera los 40º C, y en un paisaje en el que reverbera la aridez, casi 70 personas, entre investigadores y estudiantes, se afanan por rescatar los miles de fósiles que hace entre uno y dos millones de años quedaron enterrados en lo que entonces era una laguna. Hasta ahora ya se han recuperado más de 17.000 piezas.

Superados ya 20 años de polémicas y enfrentamientos científicos, el equipo de Orce ha retomado este verano el martillo para sacar a la luz nuevas pruebas de la presencia humana y de grandes animales carnívoros en la zona. Según algunos de los investigadores de Orce, hace un millón y medio de años un antepasado humano, el Homo erectus, salió de África siguiendo a los grandes tigres diente de sable (Megantereon mediano), cuyos restos de su caza disputaban a las hienas. En ese largo viaje, nuestros antepasados recalaron en el entorno de Orce, que en aquellos años era una inmensa laguna de escasa profundidad.

A su alrededor se extendía la sabana y los herbívoros de gran tamaño que vivían allí (bisontes, caballos, cérvidos, hipopótamos e incluso mamuts) eran un alimento muy apreciado por los carnívoros, como los tigres, los linces o el Lycaon lycaonides, ya desaparecido.«Pero ellos sólo comían vísceras y músculos delgados, así que la carne que dejaban la carroñeaban las hienas, que como actuaban en solitario sólo se llevaban extremidades», explica Paul Palmquist, experto en tafonomía, es decir, los procesos de creación de los depósitos de huesos.

Esas hienas no eran como las de ahora. La Pachycrocuta brevirrostris pesaba 100 kilos, así que se supone que el antepasado humano, mucho más débil, tenía que conformarse con lo que dejaba. La carroñera, cuyos fósiles también se han encontrado en China y en Java, fue la que generó la mayor parte de acumulaciones de huesos que salen hoy a la luz en Orce, fruto del alimento que llevaba a los cubiles para sus cachorros. En el yacimiento de Fuente Nueva, uno de los tres en los que se trabaja esta temporada, junto con estos fósiles aparecieron utensilios de fabricación humana. «Aquí había una gran industria lítica hace 1,2 millones de años. Hemos sacado unas 2.000 piezas aquí y en otro yacimiento, el de Barranco León. Tras ser analizadas en Francia, se descubrió que habían sido utilizadas para cortar tendones y separar las pieles, una evidencia de presencia humana», explica el arqueólogo Isidro Toro, que es además el coordinador del proyecto de la Junta de Andalucía. En Fuente Nueva, también ha aparecido este año el mayor mamut encontrado en Europa: con colmillos de 30 centímetros de diámetro, se cree que pesaba más de una tonelada.

Toro, mientras examina las últimas y diminutas piezas desenterradas con un cincel, relata que la gran laguna salada prehistórica se vació hace 300.000 años. En el fondo había yesos y en las orillas, caliza, materiales que ayudaron a preservar los fósiles en una estatigrafía estable. «Es la mayor concentración de restos del Cuaternario europeo», añade Bienvenido Martínez, experto en grandes carnívoros prehistóricos. «Y sólo hemos excavado la punta del iceberg, 320 metros cuadrados de más de un millón», puntualiza. Jordi Agustí, el tercer co-director, especializado en micromamíferos, insiste en la ventaja de una cuenca «con un registro geológico de cientos de niveles casi inalterados».

Aunque sólo lo mencionan de refilón, todos confían en que aparezcan restos humanos auténticos. Para falsos, tienen ya una historia que quieren superar. Fue en 1983 cuando José Gibert anunciaba al mundo que había encontrado, en el yacimiento de Venta Micena, un cráneo de Homo, el Hombre de Orce, con 1,6 millones de años. Los expertos internacionales dudaron y, finalmente, se supo que era de una cierva.

La polémica dividió al grupo científico y tras varios años de semiabandono del lugar, la Junta retomó el proyecto en 1999 con un nuevo equipo, dispuesto a recuperar el prestigio de Orce.Ahora, los miles de fósiles que ese año retornaron al pueblo, están guardados en un centenar de cajones, disponibles para los investigadores y pendientes de un futuro museo que está previsto construir en la localidad.

«Tras la polémica, se nos puso en el congelador científico, pero en estos cinco últimos años creemos que ya se ha superado. Sólo en Venta Micena, donde esta temporada hemos reabierto las excavaciones, encontramos unas 30 especies animales. Ahí tenemos puesta mucha confianza», insiste Toro, que cuenta con 97.000 euros para la campaña de verano y un total de 240.000 al año para todo el proyecto.

Su ilusión es la misma que tiene el alcalde de Orce, José Ramón Rodríguez-Olivares. «Esta es una zona muy deprimida, con mucho paro, pero de gran belleza. Los descubrimientos paleontológicos pueden ser un motor de desarrollo, sobre todo con vistas al turismo», nos dice. El futuro museo, ya en proyecto, financiado por la Junta y el Ministerio de Cultura, les ayudará en este objetivo.

EXCREMENTO FOSILIZADO DE UN MILLÓN DE AÑOS

Tres son los yacimientos en los que este año se ha centrado la campaña de Orce. Uno de ellos es de de Barranco León, con 1,2 millones de antigüedad. Allí, 14 personas, supervisadas por Beatriz Fajardo, pasan 12 horas al día rescatando los restos de un hipopótamo, cuyo cráneo está roto. «Pudo ser que le dieran un golpe para coger el cerebro», aventura Beatriz. También hay huesos de mamuts, ciervos, osos, caballos... e incluso coprolitas, que son los excrementos fosilizados de las hienas.

En otro barranco, a escasos kilómetros, está el yacimiento de Venta Micena, reabierto este año con tres sondeos y la gran esperanza de los paleontólogos del proyecto, pues es el más antiguo: 1,6 millones de años. «La caliza conserva muy bien los huesos porque evita su exposición al aire», explica Johnny, un malagueño que lleva varios años pasando sus veranos en esta sabana granadina.Hoy es el primer día que encuentran fósiles en el sondeo 4 y el equipo está eufórico. Por contra, en el sondeo 2 están 'sobrados'.Allí han aparecido hasta 32 especies de mamíferos, entre otras el tigre diente de sable grande ('homotherium') y el mediano ('megantereon'). «Esta zona es muy rica en bóvidos», explican los jóvenes paleontólogos, que llevan horas sudando la gota gorda bajo un toldillo en pleno 'desierto'.

Fuente Nueva, con 1,2 millones de Historia, es el enclave más preparado de los tres. Es allí donde ha aparecido este año un mamut gigante, con colmillos de dos metros. «Desde que se reabrió el yacimiento en 1999 han salido muchas lascas de sílex. Los humanos las traían de una sierra cercana», explica Isidro Toro. La tierra que sale de los yacimientos se lleva al arroyo que cruza el pueblo, donde se criba con agua en busca de 'microfósiles' (dientes de ratón, semillas...), pequeñas piezas claves en el puzzle de la evolución.

Autor:   Rosa M. Tristan



Prohibida la reproducción de los contenidos de esta noticia sin la autorización de El Mundo Digital



Añada un comentario a esta noticia


Los comentarios de esta noticia han sido cerrados.


 




Texto a buscar:
Tema:
Desde:
Hasta:


 


Nube de tags







Boletín informativo 'diariodeSol'
------- ------------