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Esta definición da forma en España a un sector que supone ya el 0,4% del PIB (2.700 millones de euros) y que da trabajo, directa o indirectamente, a más de 36.000 personas.
El aumento de las inversiones en I+D (en torno a un 25% anual) y del empleo directo (un 20%) muestra el importante desarrollo de la biotecnología. Los expertos consideran que, de mantenerse estos datos, el sector representará el 1,6% del PIB y afectará a 100.000 empleos en 2010.
Uno de los factores clave para conseguir alcanzar estos objetivos y ponerse a la altura de los países punteros en biotecnología es la adecuada gestión del capital humano. Las características del sector, un mercado global y sujeto a constantes innovaciones, obligan a la formación y al reciclaje constantes de los profesionales. El conocimiento es un factor crítico de éxito y supone la fuente de la innovación y de las ventajas competitivas de las empresas.
ALTA CUALIFICACIÓN
Uno de los principales recursos con los que cuenta la biotecnología española es la alta cualificación de su personal científico. El aporte al conocimiento biotecnológico mundial por parte de los científicos españoles fue del 4,12% en 2004, sólo superado por Francia, Alemania y Reino Unido. Sin embargo, este conocimiento no tiene correspondencia con la creación de invenciones aplicables y con la transferencia de tecnología al tejido industrial, ya que las patentes biotecnológicas españolas apenas representaron el 0,47% de las solicitudes en Europa. En este dato se refleja precisamente uno de los talones de Aquiles de la ciencia española: la escasa coordinación y la transferencia de conocimiento entre la ciencia y la empresa. La propia mentalidad de los investigadores es uno de los factores que provocan esta situación.
En muchas ocasiones, los científicos se muestran más preocupados por publicar sus resultados que por desarrollar investigaciones aplicables al mundo empresarial. Por ello, muchas voces reclaman que las colaboraciones con empresas también computen dentro del currículum académico de los científicos, al igual que los artículos publicados.
Según un informe de la Fundación para el Desarrollo de la Genómica y Proteómica (Genoma España), existe un déficit de formación en cuanto al capital humano de biotecnología. Al contrario que en otros países, como Estados Unidos, donde la mentalidad emprendedora es muy común, en España, no existe vocación por crear nuevas empresas a partir de los resultados de la investigación. El investigador se encuentra con dificultades para acceder a financiación (especialmente, de capital riesgo) y existen pocas facilidades legales para abandonar temporalmente el ámbito científico e iniciar una aventura empresarial.
Pero, poco a poco, la mentalidad está cambiando y las necesidades empresariales se tienen cada vez más en cuenta, como demuestran las cifras de colaboración entre industria y organismos públicos de investigación. Esta relación ha experimentado un aumento del 150%, y su volumen económico ha pasado de 21 millones a 63 millones de euros entre 2000 y 2003. Sin embargo, siguen sin existir suficientes conocimientos que puedan convertirse en negocio, al ser escasas las investigaciones aplicables.
El apoyo a la formación de los recursos humanos es una de las necesidades más demandadas por parte de las empresas españolas de biotecnología. En encuestas realizadas por Genoma España entre empresas del sector, la formación puntuaba con un 2,36 sobre 3, solamente por detrás del apoyo a la creación de infraestructuras. Un 82% de las empresas consultadas concede una importancia primordial a la formación de su capital humano, con partidas presupuestarias dedicadas a este fin o con intenciones de crearlas.
EMPRENDEDORES
Las soluciones pasan por desarrollar la formación de emprendedores y profesionales del sector biotecnológico. Los instrumentos de ayuda para desarrollar planes de negocio y buscar financiación, así como la formación en gestión de patentes y proyectos biotecnológicos, resultan fundamentales para fomentar el crecimiento del tejido empresarial. Otros factores estratégicos son la adecuada gestión de los equipos humanos, la comercialización de productos biotecnológicos y la creación de acuerdos y alianzas internacionales.
"Un directivo del área biotecnológica debe estar muy atento al desarrollo del sector en otros países de nuestro entorno, del mismo modo que debe dominar las políticas de la UE en cuanto a financiación o I+D+i", subraya Martín Hernández-Palacios, director de Aliter, una escuela de negocios pionera en España en cuanto a formación integral de profesionales de biotecnología, aspecto en el que lleva trabajando seis años.
La biotecnología es un sector que requiere elevadas inversiones iniciales y largos periodos de maduración, por lo que el profesional de la biotecnología "debe tener una baja tolerancia a la frustración y apostar a medio y largo plazo, ya que las empresas del sector deben desarrollar sus proyectos en un plazo de cinco a diez años", apunta Hernández-Palacios.
Otro de los aspectos fundamentales es la creación de redes de trabajo y la internacionalización, para lo que el dominio del inglés resulta un requisito imprescindible. "Sin un conocimiento adecuado del inglés, es difícil que el profesional de la biotecnología triunfe", señala Hernández-Palacios.
MENTALIDAD GLOBAL Y EMPRESARIAL
El perfil adecuado del profesional de la biotecnología pasa por unos sólidos conocimientos científicos, pero también por una clara mentalidad empresarial que englobe la visión estratégica, la gestión de equipos y de la propiedad intelectual, el manejo de las herramientas de financiación y el desarrollo de planes de negocio. También debe mantener constantemente la atención en los aspectos éticos, que en un sector como la biotecnología cobran especial importancia.
En el caso de los científicos españoles, poco a poco, van adquiriendo una importancia cada vez mayor, en cuanto a su aportación al conocimiento biotecnológico mundial, estimado en un 4,12%. La asignatura pendiente es la creación de invenciones con signo español y la transferencia de tecnologías a la industria en España. Para conseguirlo, sería necesario que los biotecnólogos realizaran avances que permitan registrar patentes made in Spain.
En España, el sector da trabajo, directa e indirectamente, a más de 36.000 personas. En 2010, alrededor de cien mil personas podrían ser empleadas por una empresa que opere en el sector de la biotecnología.
Autor: Gonzaga Ruíz de Gauna
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