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Se trata de un tratamiento puntero a nivel internacional, que los especialistas del IMO llevan a cabo conjuntamente con otros cuatro hospitales europeos -uno de Alemania, otro de Suiza, un tercero de Gran Bretaña y otro en Austria-. El doctor Borja Corcóstegui, director del IMO, y uno de los responsables de este proyecto de investigación, junto al doctor Rafael Navarro, explica en declaraciones a ABC que «de demostrarse su efectividad, este tratamiento representaría la primera esperanza de visión para las personas con discapacitación visual, y mejoraría notablemente su calidad de vida». El procedimiento de acción sobre la retina es relativamente sencillo, aunque complicado en la aplicación. Se coloca al paciente unas gafas especiales en las que hay incorporada una microcámara en una de las patillas. Ésta capta una imagen y la envía a un pequeño ordenador de bolsillo que el paciente lleva incorporado en su cinturón -conectado a través de un diminuto cable con las gafas-, que la procesa. Acto seguido, el aparato devuelve la imagen a las gafas desde donde se lanza una señal de infrarrojos a la retina del paciente, en la que se ha incorporado un pequeño implante. Estas pequeñas descargas eléctricas se han mostrado efectivas, ya que logran estimular la retina y el paciente consigue distinguir una imagen, aunque borrosa.
«Se ha comprobado ya que esta técnica tiene buenos resultados en animales y también en pacientes, aunque en fases muy precarias. Las personas sin visión recuperan una imagen, que les permite diferenciar formas, lo que les daría mucha más independencia en el día a día. Cualquier pequeño avance en estos casos es un gran logro que les mejora sensiblemente su calidad de vida», explicó el doctor Corcóstegui.
«Un paciente con ceguera puede llegar a ver una imagen similar a la de una televisión mal sintonizada», añadió el director del IMO. Esta innovadora técnica, auspiciada por el Intelligent Medical Implants (IMI), empezó a estudiarse en 1994, aunque el proyecto se paralizó por complicaciones técnicas y falta de recursos del año 1998 a 2002.
PRIMER ENSAYO CON HUMANOS
A partir de ese año, se retomaron las investigaciones. Se ensayó con animales y también en algunos humanos, aunque ahora es la primera vez que se realiza a tiempo real con una videocámara. «Es la primera vez que se ensaya en humanos de una forma más completa. Antes se probó también con la implantación de microchips en la retina, aunque de una forma más estática enviando la imagen al microimplante desde un ordenador. El hecho de que ahora al sistema se incorpore una microcámara da una perspectiva más dinámica y completa del tratamiento», precisó a este diario Rafael Navarro, especialista del IMO.
El primer ensayo en humanos en España arrancará a mediados de este mes con cuatro pacientes seleccionados por el Instituto de Microcirugía Ocular. El resto de hospitales europeos que participan en el ensayo incorporarán más pacientes hasta alcanzar los 120 incluidos en el estudio.
IMPLANTE TEMPORAL
Durante unos meses, los escogidos llevarán el implante y se les calibrará el efecto de las descargas de infrarrojos en su retina. Una vez transcurridos esos meses, se les retirará el implante. «Queremos comprobar cuánta visión recuperan y hacer un seguimiento del efecto del tratamiento en el día a día», dijo Borja Corcóstegui, quien anunció que los primeros resultados se tendrán en un año y medio.
El especialista del IMO avanzó que «si los resultados son los esperados, empezaremos a trabajar sobre la posibilidad de realizar implantes fijos». «Antes de eso, deberemos comprobar si no tiene efectos secundarios importantes».
Autor: Esther Armora
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