Identificación de usuarios

Noticias


Los papeles del profesor

El sistema para conseguir una plaza de profesor universitario no logra deshacerse del todo de la polémica. El nuevo proceso consiste en evaluar documentalmente los méritos de un aspirante (a profesor o catedrático) para ver si alcanza unos mínimos de calidad.


FUENTE | El País Digital
01/04/2008
 
Comenarios Enviar a alguien Imprimir
Imprimir en blanco y negro
Compartir noticia

Delicious  Digg  Yahoo meneame


Si los alcanza, ese sello de la Agencia de Calidad (Aneca) le dará derecho a participar en los procesos de contratación que organice cada universidad pública. Este nuevo sistema, que sustituye a unos exámenes nacionales presenciales concebidos por el PP y criticados hasta la afonía por los rectores por costosos e inoperativos, arrancará por fin "a principios de abril", asegura la Aneca, tras las críticas de un grupo de más de 800 científicos de toda España.

Sus quejas, resumidas en una carta al Ministerio de Educación, han llegado incluso a la prestigiosa revista científica Science. Se quejan de que el baremo que puntúa a los aspirantes a catedrático (hay que llegar a un mínimo para obtener la acreditación) valora las tareas de gestión dentro de la universidad. El problema, dicen, es que "esos supuestos méritos reciben un peso que puede decidir o condicionar esencialmente el perfil exigible para un catedrático", lo que hará que muchos científicos "se autoexcluyan del proceso", dice la carta. Y añade: "Es más, creemos que, en la práctica, muchos de los mejores científicos en los que podemos pensar (por ejemplo, premios Nobel) nunca podrían ser catedráticos en España con este baremo. En el mejor de los casos, competirían en desventaja".

Para la directora de la Aneca, Gemma Rauret, esta carta no es fruto más que de malentendidos: "La acreditación no es un proceso competitivo; el candidato sólo compite consigo mismo", asegura. De hecho, de los distintos criterios, el que más pesa en el baremo, es el de la investigación. Rauret asegura que los criterios fijados han sido lo más amplios posible pensando en la necesidad de cubrir todos los ámbitos del saber y tratando de tener en cuenta todos los meritos que puede acumular un profesor. Cuando comiencen a salir los primeros resultados se irán disipando las dudas: "De la experiencia van a salir mejoras y los profesores van a ver que esos temores no son reales", concluye Rauret.

Se comprobará en los próximos meses -los primeros resultados están previstos para mediados de mayo- si es así como resulta un proceso. En él están involucrados más de 110 docentes que conformarán las comisiones de evaluación -más otros tantos, de suplentes-, y los centenares de expertos (se redactarán dos informes de dos especialistas distintos por cada candidato) que se han movilizado para llevar a cabo este primer proceso de acreditación.

De los 3.000 aspirantes que se han presentado para la acreditación hasta el momento, más o menos la mitad son profesores de las escuelas universitarias que desparecen con la reforma en curso de la educación superior y tienen que convertirse en profesor universitario. Este proceso será sencillo, ya que se les ha dado muchas facilidades, explica Rauret. Así, los primeros resultados serán con toda probabilidad los suyos.

Autor:   J. A. Aunión



   Noticias relacionadas
 
Acusan de «opacidad» a la Aneca en la puesta en marcha del proceso de acreditación
Frenazo a las nuevas carreras
Los investigadores muestran su preocupación ante el sistema de acreditación del profesorado universitario

Prohibida la reproducción de los contenidos de esta noticia sin la autorización de El País Digital



3 comentarios



  3
   maria | 03/04/2008
 
Me da la sensacion que el nuevo sistema de acreditacion con un baremo de minimos se ha creado por el miedo a lo que se le va a venir encima a la Universidad con la integración en Bolonia y el espacio europeo ('sistemas de evaluación continua' y tutoralizacion de alumnos), lo que supone disponer de un mayor numero de docentes o que facilmente puedan acceder a una plaza en caso de necesidad, teniendo en cuenta ademas 2 cosas
-En unos pocos años las grandes Universidades van a tener jubilaciones masivas, porque la media de edad del profesorado es muy alta.
-La reducción del numero de 'vocaciones', debido a su vez fundamentalmente
   *a que se 'ha quemado' a la gente que intentó continuar su carrera investigadora en la universidad y al final ha desistido porque en muchos departamentos han pasado años sin que saliera una plaza
   *las nuevas generaciones no ven con futuro la labor docente de la Universidad (hay que pedir becas, hacer una tesis, etc) y el sueldo es inferior al de otros trabajos que suponen menos esfuerzo.
CONCLUSION: Al final ocurrirá como en la LRU y los años del 'baby-boom', ante la escasez de personal se cogía al 'primero que pasaba por la puerta'. Hay que acordarse que hay gente que hoy en dia es titular sin haber hecho una oposición.
REFLEXION FINAL: (Aunque esta reflexion deberian hacerla los politicos correspondientes que para eso cobran un buen sueldo) Habria que establecer una verdadera carrera docente universitaria. Con verdaderas categorias profesionales y no plazas de ayudantes o ayudantes doctores como en la actualidad sin posibilidad de pasar a otra plaza a continuación.

Inicio

  2
   Alvaro Imaz | 02/04/2008
 

La contratación de profesores por las universidades siempre ha sido y será un paripé porque el sistema funcionarial es lógicamente incompatible con las actividades propias de la investigación. Esta última, por definición, consiste en la especialización en temas muy puntuales, lo cual es incoherente con la preparación de un vasto temario para superar el listón de una oposición.
En una buena universidad, la contratación de profesores se haría a dedo. ¿Se imaginan conceptos como el de caza de talentos en la contratación de profesores por las universidades españolas? Simplemente es ciencia ficción y además ilegal. La lógica de una oposición es la contraria: poner un listón y ver cual es la rana que salta más alto. Al final, se ha llegado a un engendro que es la aplicación de un sistema incompatible con el funcionamiento universitario. Esto será siempre así, con cualquier sistema, mientras los profesores sean funcionarios.
El problema de fondo de la contratación a dedo es conseguir que las universidades tengan un interés real en contratar a los mejores. Lo contrario aumentaría todavía más la endogamia y la nepotimia. Pero en España este planteamiento también es ciencia ficción.

Añadir un comentario

  1
   José R. Regueiro | 01/04/2008
 
El sistema de habilitación ha sido de lo mejor que le ha pasado a la Universidad en años, y por fin se ha visto a gente joven y valiosa ver reconocido su esfuerzo por evaluación externa, algo muy infrecuente antes. Pero al hacerse por áreas de conocimiento se producía la curiosa situación de que algunas áreas nunca han tenido habilitaciones, como es al caso de Inmunología para catedrático y quizá otras. La acreditación resuelve ese agravio, cuantitativamente poco importante, pero genera otros. Por ejemplo, al tratarse de un sistema de mínimos, está por ver lo que hará la Universidad con la enorme lista de acreditados que se producirá pronto. Me pregunto qué impide hacer un sistema nacional de promoción como el del CSIC, que cada año evalúa los CV por áreas generales (como las de la Aneca) a cuantos solicitan pasar de nivel, y promociona a los mejores de acuerdo con los fondos disponibles, de modo que no hay una segunda fase local (o paripé). Es decir, una habilitación sin áreas de conocimiento y sin presencia física de los candidatos, o una acreditación de máximos, todo ello sin paripé posterior. Bueno, bonito y barato.
Inicio


Añada un comentario a esta noticia


Los comentarios de esta noticia han sido cerrados.


 




Texto a buscar:
Tema:
Desde:
Hasta:


 


Nube de tags







Boletín informativo 'diariodeSol'
------- ------------