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El impacto de este proceso ha sido básico para el desarrollo de determinadas economías, que han podido incorporarse al mundo económico gracias a los desplazamientos de los centros productivos. La consiguiente mejora en el desarrollo económico social, ha generado un amplio y nuevo sector de consumidores, el cual irá creciendo paulatinamente.
En el otro lado, podríamos decir que están los efectos contrarios, los países grandes productores industriales que han visto disminuir su competitividad, dado el alto nivel del coste de producción local. El elevado valor de la mano de obra en las economías avanzadas, por si misma se ha visto desplazada del mercado a la hora de realizar ciertas tareas industriales frente a un valor menor en las economías emergentes.
Por esta razón, y en el dinámico estudio del modelo económico, podemos decir que se ha llegado a conclusiones claras en el análisis, que obligan a las economías avanzadas a implementar cambios en sus modelos actuales. En este cambio profundo, no solo están involucradas las empresas, si no que requiere también de la participación de la Administración, Instituciones y Universidad. Todos estos actores, y con un único objetivo, tratarán de dotar al entramado empresarial de las herramientas oportunas, para aplicar lo que se ha denominado la "Economía del Conocimiento" como nuevo modelo, que sustanciará el déficit de competitividad de las industrias frente a los modelos de producción de bajo coste.
Si en el pasado hemos visto que el Capital movía la economía, ahora, podemos percibir que el talento es el que mueve la economía, y será quien fortalecerá a las empresas generando expectativas, oportunidades y sostenibilidad. Como conclusión podríamos decir que, consecuentemente, el talento moverá al Capital, y captará su atención porque es donde éste verá su rentabilidad, porque la economía está necesitada de innovación, y sin talento no hay innovación, y consecuentemente tampoco habrá oportunidades.
Hay que mencionar que todas aquellas economías que deciden aplicar este nuevo modelo económico, son economías privilegiadas desde el punto de vista de parámetros macroeconómicos, y por tanto sus recursos, y la capacidades para atraer conocimiento son muy elevados.
Una de las herramientas fundamentales para el desarrollo de la innovación son los clústeres. Utilizando unas de sus múltiples definiciones, consideramos a los mismos como: "Un grupo de compañías e instituciones, geográficamente próximas, dentro de un sector específico, e interconectadas entre sí por prácticas comunes y complementarias".
En este concepto vemos que se desestima el modelo proteccionista como solución, y se apuesta por un modelo de productividad tecnológica e innovadora. En él cada uno de sus actores tiene una función determinada y determinante para fomentar la cooperación interempresarial e institucional, con el único objetivo de generar valor a través del desarrollo y la retención del talento.
Si el concepto de mercado ha cambiado, podemos decir que el concepto de competencia también, sobre todo en el ámbito de las medianas y pequeñas empresas. En este punto podemos decir que la máxima "hay que crecer para sobrevivir", quizás ya no sea aplicable en su estricto sentido; la nueva máxima aplicable es "hay que innovar para sobrevivir". En la innovación se generarán las oportunidades que dotarán a las empresas de elementos de valor que les proporcionará la competitividad necesaria cara al mercado.
Pero como las capacidades, y recursos, de las medianas y pequeñas empresas, para la implementación y desarrollo de programas orientados a la innovación, suelen ser bastante limitados, el clúster es el lugar de encuentro apropiado donde las empresas pueden armonizar sus intereses en la busca de oportunidades. Así alcanzan el máximo aprovechamiento de todos sus recursos aplicados al área innovación. Por tanto, la empresa que se incorpora al clúster pasa a ser un claro aliado de todas las demás en la búsqueda de valor empresarial, sumando esfuerzos para alcanzar objetivos comunes.
El talento no tiene porque ser patrimonio de las grandes organizaciones empresariales, o de los grandes centros de investigación. El talento puede estar en cualquier parte, pero lo que tenemos que hacer es buscarlo y encontrarlo. Para este ejercicio necesitamos una metodología de trabajo, y probablemente para el ejercicio de la misma el lugar más apropiado sean los clústeres. Con su organización y sistemática pueden alcanzar grandes resultados, en base a los procesos reflexivos conjuntos de las empresas que los integran, convirtiendo así a los clústeres en auténticos motores de la economía de la innovación.
Puede haber otros caminos, más o menos contrastados o válidos. Pero el modelo clúster que comenzó a desarrollar M. Porter a principio de los noventa, sigue siendo muy aplicable y actual, siempre que cada uno de los integrantes del modelo sepa asumir su respectivo papel con un único objetivo del fortalecimiento de la economía por medio de la innovación como base del desarrollo de la economía de conocimiento.
Autor: Javier Soriano. Red de Parques y Clusters de la Comunidad de Madrid
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