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Muchos universitarios ven frustrada su vocación por la falta de rigor

"Llegué a la Universidad pensando que iba a encontrar sabios maestros de barba blanca y compañeros con ganas de convertirse en el próximo Truman Capote, pero dos meses después me he dado cuenta de que lo más universitario que he visto ha sido tu camiseta de Andy Warhol". Así mostraba Pilar, una joven estudiante de primero de Periodismo, su reciente frustración ante una carrera que, pese al indudable entusiasmo con que comenzó, jamás llegaría a ejercer.


FUENTE | El Mundo Digital
12/12/2008
 
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CAMPUS analizó la semana pasada el fenómeno de los conocidos como 'profesores hueso' y sus funestas consecuencias para la universidad. Su opuesto, la manga ancha, es igualmente dañino para la excelencia universitaria, aunque es mucho más difícil de detectar estadísticamente y por la falta de denuncias. Las consecuencias, en este caso, no son tanto el abandono como la frustración y el desencanto. Aparte de una menor consideración de los licenciados en el mercado laboral. Y de esto nuestro país, con miles de licenciados ocupando los servicios de atención telefónicos, sabe mucho.

De hecho, y según los datos de un informe de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca), el salario medio bruto de los universitarios españoles está (una vez corregido por la paridad de poder adquisitivo) por debajo de los 1.500 euros, una situación que sólo comparte con nosotros la República Checa. Por el contrario, España se encuentra a la cabeza de los países europeos en el porcentaje de graduados que dicen usar poco las competencias poseídas.

En otras palabras, los universitarios españoles son los menos valorados y los que menos ponen en práctica lo que estudian. «El bajo nivel salarial de los graduados españoles, comparativamente con Europa, es muy marcado», se reconocía en el mencionado informe, en el que también se añadía que «cabe resaltar el caso de España como el país en el que los titulados destacan con más énfasis la poca utilización que, de las competencias adquiridas, hacen en el puesto de trabajo».

La situación se agrava, como cabría esperar, en las titulaciones con un mayor número de graduados: en ciencias sociales y jurídicas, un área del que proceden casi la mitad de los licenciados españoles, el salario medio es el más bajo, con una media de 1.175 euros. En definitiva, existen muchos licenciados, pero muy pocos realizan un trabajo acorde con sus estudios y bien remunerado.

¿Dónde está el problema? ¿Cuál es la causa de esta dinámica perversa que genera un excedente de titulados en determinadas materias al tiempo que muchos de los que verdaderamente tienen vocación terminan desencantados y frustrados? Hay numerosos factores, pero muchos de ellos son intrínsecos a la propia estructura del sistema universitario español y el problema choca directamente con los principios de calidad y excelencia que, se supone, han de rodear a la universidad.

La masificación de los centros, la falta de control de acceso a la mayoría de estudios y la dejadez de algunos profesores, componen un panorama que supone un caldo de cultivo ideal para la frustración del universitario.

Si es complicado luchar contra los llamados 'profesores hueso', resulta aún más difícil hacerlo contra aquellos que, en ocasiones por dejadez, ofrecen aprobados generales sin exigir prácticamente nada a cambio. Eso sí, deben distinguirse de aquellos que, aplicando un modelo de evaluación continua y en busca de la participación e implicación del alumno, desarrollan las asignaturas con criterios de evaluación alternativos al tradicional método de examen final.

Sin embargo, el verdadero meollo del asunto se encuentra, según los expertos, en un problema estructural de la universidad. Eduardo García, coordinador de Innovación de la Aneca, afirma que «la imposibilidad por parte de los propios centros de elegir a sus alumnos» ha lastrado mucho a las universidades. En su opinión, la aprobación de un real decreto el pasado 29 de noviembre que permite a los centros establecer pruebas de acceso propias podría invertir la situación. Y es que «muchos estudiantes entran sin una entrevista, con una nota magnífica pero sin la capacitación necesaria».

El efecto es que se mezclen los estudiantes con una verdadera vocación con aquellos que terminan entrando en una carrera universitaria que habían señalado como su quinta opción o, incluso, ni siquiera la tenían presente.

Ante este panorama, García considera que «a veces el profesor puede hacer la asignatura atractiva, pero en la mayoría de las ocasiones se deja arrastrar por el grupo». Existe por tanto un gran desequilibrio (ver gráfico) en la demanda de los estudios: mientras que algunas áreas establecen unos 'números clausus' muy elevados, otras no los tienen y, además de a quienes realmente desean entrar, acogen a otros estudiantes que algunos denominan 'escoba'.

En opinión del experto de la Aneca, es posible que la «supervivencia» de algunos estudios esté detrás de todo esto. «Las universidades públicas se verán afectadas sobre todo dentro de unos años, cuando tengan que renovar la plantilla», afirma García. Y es que justificar nuevas plazas de catedráticos sin alumnos resulta harto difícil. En esta lógica se sitúan quienes ven en la entrada masiva de alumnos en algunos estudios una trampa del actual modelo de financiación. Según argumentan, cuantos más matriculados y más aprobados -es decir, mayor efectividad-, más financiación.

Desde la Aneca, si bien no se habla de relación directa entre financiación y aceptación de alumnos, sí que se señalan las dificultades futuras a las que se enfrentarán los centros. La solución: «Agrupemos carreras. De lo contrario nos encontraremos con una estructura anquilosada y poco eficiente».

Los expertos universitarios señalan además un problema de raíz: no se ha invertido lo que se debía. Precisamente uno de los paradigmas de la manga ancha, el Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP), es consecuencia de «una búsqueda de formación barata».

El CAP es un requisito indispensable para poder ser profesores de Enseñanza Secundaria. Sin embargo, anualmente se matriculan numerosos licenciados de distintas áreas que no tienen mucha vocación docente pero lo hacen «por si acaso».

Basta hacer una sencilla búsqueda en internet para encontrar multitud de foros donde los alumnos comentan en qué centro es más fácil obtenerlo prácticamente sin esfuerzo. Los hay que no requieren de ningún truco, basta con la asistencia y un sencillo examen tipo test en el que las respuestas, tal y como queda claro en los mencionados foros, se pueden adivinar sin haber estudiado.

La estrella de los CAP a nivel nacional es el ofrecido por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). A él llegan recién licenciados de toda la geografía y, tras matricularse, que suele ser la parte más difícil del curso debido a las colas que se forman, se olvidan hasta meses después, cuando han de asistir, durante un par de sábados, a un taller práctico. Después, se realiza un examen tipo test. En caso de que no se apruebe totalmente o no se supere alguna de las dos partes de que consta, existe una repesca.

Por último, hay que realizar unas horas de prácticas en algún centro de Enseñanza Secundaria, pero CAMPUS ha podido detectar numerosos casos que reconocen que basta ir al antiguo centro de estudios, o a cualquier otro, y pedir el favor de que te firmen las prácticas, sin llegar nunca a darlas. En muchos casos es más fácil obtener la firma que el permiso para impartir de verdad las clases, ya que los profesores no quieren ceder a sus alumnos durante unas semanas.

«Llevan años diciendo que va a desaparecer el CAP, que éste es el último curso, pero luego no es así. Lo hacen para que todo el mundo se apunte porque cuando lo cambien será mucho más difícil», comenta Pablo, un estudiante que sí hizo las prácticas del CAP -«creo que fui el único», ironiza- y que en la actualidad está preparando las oposiciones de Secundaria. En cualquier caso, lo que sí es cierto es que los CAP tienen los días contados. Tal y como estableció el Consejo de Ministros aprobó en diciembre de 2007, a partir de ahora será necesario cursas un Máster Oficial en Formación del Profesorado de Educación Secundaria, equivalente a 60 créditos europeos.

Aunque todo el mundo espera, empezando por el Gobierno, que la formación postuniversitaria del profesorado de Secundaria mejore con esta reforma, lo cierto es que los alumnos sí lo tendrán más difícil. «Ahora no se podrá obtener el título mientras se trabaja», apunta Pablo, «pero claro, los que lo hagan estarán mejor preparados». Tal es la trampa a la que, a menudo, se han visto abocados los estudiantes universitarios en España: celebran la obtención de títulos con un esfuerzo menor al que imaginaron, pero pronto constatan que las empresas no reconocen su formación y han de competir en el mercado laboral con un exceso de licenciados en idénticas condiciones a las suyas.

Los datos de la Aneca no mienten, España se encuentra ente los países de Europa peor situados en lo que a inserción laboral se refiere. Lo cierto es que, mientras no se ponga remedio a los males endémicos heredados de una universidad masificada, el remedio estará aún lejos.

Autor:   Ángel Díaz / Alfonso Mateos



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6 comentarios



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   josue | 06/10/2010   lima, peru
 
es muy bueno  hacerca  de los detalles , pero tengo unas dudas que quiero salir de eso  ,
tengo dudas en elegir una carrera profesional no se que carrera quiro  estudiar por favor como hago  para saber cuales son las carreras que puedo estudiar  la verdad que tengo problemas en eso .
se lo agradeseria  si me da consegos como puedo  averiguar  que carreras me gusta tengo problemas en eso grasia por leer soy un universitario de 18años que ahora  resien me doy cuenta que la carrera que estudio no me gusta  pero yo quiero salir de dudad  y quiero saver como hago para saver que devo estudiar  gracias nuevamente
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   george | 08/01/2009
 
Respecto al comentario de Ramón. Ni 'la universidad' ni 'los empresarios' son cajas negras dentro de lo que denomina 'este país'. La universidad y los empresarios (en muchos casos una persona pertenecerá a ambos grupos, así como a los grupos 'los padres', 'los deudores' o 'la clase media') son reflejo de un modelo de país. En una importante proporción, benditos empresarios que arriesgan su dinero, dan trabajo y mueven la economía, y en muchos casos benditos miembros de la comunidad universitaria que mantienen niveles de calidad superiores a los recursos aportados con dosis de voluntarismo.
Pero como en los otros sectores, los valores que tenemos como sociedad son los que al final mandan. El pelotazo rápido y sin problemas es efectivamente un valor cultural arraigado en nuestra sociedad, que aplica tanto al sol y playa como a las universidades, porque más de uno considera´el conseguir una plaza de titular como pelotazo rápido, el crear un nuevo grupo de investigación que aunque no sea viable, o para serlo necesite unirse a otros y colaborar, se use como nuevo derecho para más recursos y gloria al PI. Cuando la sociedad valore tanto el esfuerzo CONTINUO (sí, creo que es de valorar Eduardo), como los resultados CONTINUOS a la hora de reconocer, cuando no nos haga en el fondo gracia ver cómo a un turista le roban porque está despistado y confiado (le llamamos tonto e ingenuo - este ejemplo es aplicable a la universidad), cuando entendamos que la colaboración honesta (win-win) en todos los aspectos de nuestra vida es lo robusto al largo plazo (aunque no lo mejor en el corto....), entonces podremos analizar por separado a 'la universidad' y 'los empresarios' y culpabilizarlos de nuestros males. Disculpas por el tono mesiánico que ha quedado.
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   george | 08/01/2009
 
El gran reto es como compatibilizar el rigor y la exigencia (de acuerdo con los anteriores comentarios) con la capacidad para obtener el máximo de los alumnos. Un profesor cuyos alumnos suspenden por debajo de la media debería plantearse, en primer lugar, qué ocurre con su método de enseñanza para fracasar en que un porcentaje importante de alumnos no obtenga en esa materia las capacidades básicas necesarias. Si el profesor se ve incapaz de, con los recursos de partida (sus alumnos, los recursos y sus conocimientos y habilidades) llegar a unos objetivos finales (que un número - el que sea - de alumnos tenga al final del curso los conocimientos relevantes necesarios) tiene la opción de incidir en la mejora del sistema y en sí mismo, pero si se ve incapaz de hacerlo o no le interesa, por ética profesional debería cambiar de profesión. Posiblemente sus propios profesores también pensaran de ellos y su generación que llegaba mal preparada a la universidad, etc...
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   Eduardo | 15/12/2008
 
Totalmente cierto lo expresado por Gerardo el 12/12. Yo tambien he sido criticado y llamado al orden por ser un profesor 'exigente' y lo curioso es que doy clases a un nivel del 40%. Estoy pensando en informar de las respuestas previo al próximo exámen y así obtener los premios de excelencia docente que la universidad entrega a los mejores (entiendase, a los mejores adaptados). Mi identidad profesional como docente se ningunea al máximo al perder las mínimas claves y criterios de evaluación...por favor, ya hay hasta acción tutorial como en Secundaria...por cierto, no olvidemos que el alumnado que recibimos procede de los 'regalos' que entregan los IES desesperados por soltar alumnos/as problemáticos/as. La idea es que 'quien insiste, lo consigue' (no importan aptitudes), 'todo vale' (desde copiar hasta plagiar gracias a Internet) y que 'aunque se falle, hay que premiar el esfuerzo' (no importa que se caigan los puentes, o fallezca el paciente). Y son estos alumnos/as los que nos atenderán como profesionales en un futuro...que miedo!!. Mientras tanto, lo mejor es soltar atribuciones docentes y dedicarse más a coger dinero de investigaciones o rellenar convocatorias burocráticas para cumplir con el quehacer político (el papeleo ya me ocupa el 70% de mi tiempo laboral!!!). Y lo peor es que este panorama es común a todos los oficios y profesiones.
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   Gerardo | 12/12/2008
 
Soy Profesor universitario y puedo decir que la falta de calidad de los universitarios esta propiciado por las autoridades políticas y las universitarias, que actúan en fuinción de criterios puramente políticos y no de excelencia o de una mínima calidad.
¿Saben Uds que en mi Facultad el profesor/a que suspende por encima de un determinado porcentaje es llamado al orden por el rectorado? Cuando se le contesta que los alumnos ni saben leer ni escribir  -y de lo que significa una derivada, ni hablamos- y que por eso suspenden, lo único que maneja el vicerrector de turno son índices de éxito académico por encima de los que hay que estar para aparentar que somos europeos.
Así, se trata de manipular los resultados para no ir al fondo de las cosas. Si apeueba más del 80% el Rector presume, el ministro de turno lo presenta como un éxito y en Euiropa por ahora se lo creen. Se lo creen hasta que se encuentran con que hay titulados españoles semianalfabetos que no sirven ni para repartir pizzas, porque ellos son titulados superiores.
Así nos va, y nos irá peor
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   Ramón | 12/12/2008
 
Ultimamente está de moda darle caña a la universidad. Me pregunto si esto resulta de un análisis realmente objetivo o de la intención de acabar con la universidad pública.
A ver si se aclaran ya. Si hay profesores hueso, es que la universidad es 'ineficiente' (el alumno es aquí visto como producto, que atraviesa la linea de montaje de la universidad como un vulgar coche. A mas alumnos, mas eficiencia. En Madrid se paga a la universidad por cabeza de alumno que se entrega al mercado). Si se es blando, es que es permisiva (pero 'eficiente' ¿no?). Que decidan de una puñetara vez si lo que se quiere es un centro de saber de cierto nivel o un centro de formación similar a la FP (por este segundo camino va Bolonia).
Me pregunto si la culpa de que en este pais los empresarios no valoren a los titulados universitarios, también es de la universidad?. ¿Seguro que es por una formación deficiente?. El que este pais se haya dedicado a hacer casas, a la playa y al fútbol también es culpa de la universidad?. A lo mejor ahí está la razón de que los titulados universitarios no se inserten o se les pague poco y es que tenemos un empresariado que se mete sólo en lo fácil y que de un buen pelotazo, rápido y sin problemas. ¿Por qué  en lugar de machacar a la universidad no se critica al mísero empresariado que tenemos en este país?.
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