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Así ha ocurrido con la retirada de las tradicionales bolsas de plástico que Carrefour y otras cadenas están llevando a cabo en sus centros, una decisión que implica unos gastos extraordinarios de marketing. Según la compañía, esta medida es una apuesta por fomentar la reutilización de materiales sostenibles. Además, la cadena de distribución argumenta que las bolsas de plástico tienen un importante coste medioambiental y sólo se recicla el 10% y los residuos son mal gestionados y contaminan.
Sin embargo, esta decisión puede analizarse desde varias perspectivas. "Las bolsas de rafia y de fécula de almidón, las que ahora venden en los supermercados, son difícilmente reciclables", argumenta Andrés Parreño, gerente de Anarpla, la asociación de recicladores de plástico.
A pesar de que la alternativa de la rafia es poco sostenible, las bolsas de almidón son biodegradables: puede descomponerse en elementos naturales por la acción de agentes biológicos como el sol, el agua, las bacterias, las plantas o los animales. Se desechan, pero no se valorizan.
En segundo lugar, las bolsas de plástico no tienen ningún coste medioambiental, ya que son reciclables. De hecho, un 38,4% de todos los envases de plástico que salen al mercado se recicla, según los datos de Ecoembes, el SIG que gestiona este tipo de residuos. El problema no está, por lo tanto, en el envase y su gestión, sino en la falta de interés social por su reciclaje.
"Lo que hay que hacer es concienciar a la gente para que cambie de hábito y recicle las bolsas, en lugar de retirarlas del mercado", añade Parreño. Además de las medidas de las cadenas distribuidoras, según el Plan Nacional Integrado de Residuos para 2008-2015, las bolsas comerciales de un solo uso deberán disminuir un 50% a partir de 2010.
En España, se consumen 10.500 millones de bolsas de plástico al año, que equivalen a unas 100.000 toneladas de este material, según los datos de Cicloplast, sociedad que promueve el reciclado de los plásticos. El proceso de reciclado de una bolsa de plástico empieza en casa, cuando elegimos el contenedor adecuado: el amarillo. De ahí, un camión transporta los residuos hasta una planta de separación, como la que hay en Amorebieta y que recibe los desechos de buena parte de Vizcaya, unas 14.000 toneladas anuales.
En esta planta, se separan las distintas basuras del contenedor amarillo y las bolsas de plástico van a una compactadora que hace paquetes de 300 kilos. De ahí, se transportan al vecino centro de reciclado propiedad de BPB.
Las instalaciones de esta empresa mixta reciben unas 10.000 toneladas de bolsas anuales. "Aquí se trocea y limpia el residuo en seco.
Después, se lava con agua y, finalmente, se transforma en una especie de lentejas de plástico, que son la materia prima para otros productos", explica Pedro Goikoetxea, gerente de la planta, que aclara que "una bolsa puede transformarse en una tubería".
"Esta materia prima vale la mitad que el producto no reciclado", asegura Goikoetxea, que añade que "desde nuestra planta estamos vendiendo al extranjero por la falta de interés en España". En este país, hay cinco instalaciones de reciclado de bolsas de un solo uso y todavía no han detectado un descenso de su actividad a causa de la retirada del envase de las distribuidoras.
La cuestión que hay detrás de esta decisión verde de las grandes superficies no es un secreto: los ahorros de dejar de comprar toneladas de bolsas de plástico y de pagar la tasa del Punto Verde de Ecoembes para que gestione el residuo. De momento, las cadenas no han hecho caja con la venta de las bolsas nuevas, ya que aseguran que el precio es el de fábrica.
Además, las de rafia que vende Carrefour se fabrican en China y llegan a través de un proveedor francés, en sustitución de las empresas españolas que antes suministraban las bolsas de plástico. Mientras, las de patata proceden de una fábrica aragonesa. Pese a que Carrefour no ha hecho público cuánto se ahorra con la retirada de estos envases, fuentes del sector estiman que puede alcanzar los 13 millones de euros, ya que el millar de bolsas tiene un coste mínimo de unos 10 euros. Sin embargo, la cadena asegura que, hasta ahora, sólo ha tenido gastos de marketing y formación.
COBRAR
Dia, la cadena de descuento de Carrefour, ha seguido la política de cobrar la bolsa al cliente desde sus inicios, con la idea de no trasladar al precio de sus productos este coste. En su caso, son bolsas de un solo uso con un precio de 0,03 euros, frente al coste estimado de 0,01 por unidad.
La ola verde también ha llegado a grupos como El Corte Inglés, que ha incorporado bolsas reutilizables que se venden a un precio de 0,95 euros en algunos centros. Con esta iniciativa prevé que se reduzca un 7% el uso de bolsas de plástico. Eroski, que también ofrece bolsas reutilizables o un carrito con ruedas a sus clientes, descuenta un céntimo en el ticket de compra por cada bolsa de plástico no utilizada. En la caja, se hace un cálculo del número de bolsas que requeriría su cliente para llevar la compra.
Autor: G. Escribano
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