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Este sistema funciona en las escuelas desde hace más de 150 años gracias a la Ley Moyano, una norma que pretendió acabar con el alarmante analfabetismo del país para dar a los hijos de la industrialización unos conocimientos básicos. El objetivo era uniformar conocimientos ante una sociedad que crecía desmesuradamente.
Hoy las aulas ya no son lo que eran y el conocimiento de los alumnos tampoco. Los docentes no se encuentran con chavales que apenas saben leer, sino con hábiles aprendices de «hacker», adictos a la virtualidad de Facebook o al inmediatismo del aquí y ahora de Twitter. Una situación que desborda a unos profesores que beben de otras influencias y que ahora asumen sus temarios a través de la digitalización.
«No se trata de hacer un cambio tecnológico, sino metodológico. El problema reside en que el 94 por ciento del profesorado sigue dando clase de forma expositiva», explica Enric Juan, desde la editorial Santillana. «Hemos llegado a una generación de alumnos que saben más que los profesores, unos docentes que se ven apurados por la digitalización», relata. Según cuenta, en Suecia se ha dado el caso de «retirar» los ordenadores «por no asumir los cambios metodológicos». Todas las críticas apuntan al currículum actual y la urgencia de cambiar las competencias y la forma de dar clase. «La digitalización se ha hecho de forma pasiva, sin cuestionar como está el resto de Europa y con un coste económico que ha recaído directamente sobre las familias», apunta Enric Roca, coordinador de Edu21 y profesor de Pedagogía de la UAB.
Al otro lado de la balanza está Jean Ives Charlier, directivo de Promethean, una empresa que aplica la tecnología en el aula en más de 100 países y que cuenta con un foro en Internet donde los docentes pueden intercambiar más de 15.000 lecciones. «Los docentes han de estar altamente preparados, son la clave del sistema. La tecnología es importante, pero sólo representa una ínfima parte del sistema porque no tiene el valor humano».
Según explica, un estudio de la institución estadounidense Mazzaro demostró que la digitalización de los centros reduce el fracaso escolar en un 20 por ciento. ¿El futuro? «Lecciones personalizadas. Habrá elementos comunes pero se potenciarán las cualidades personales».
Autor: Noelia Ramírez
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| 5 | maria | 25/11/2009 | | Creo que la persona que ha escrito el articulo (o a los que ha consultado) no conocen en absoluto la realidad de las aulas. Posiblemente sepan colgar una foto en el facebook, pero nada mas. No es que no sepan usar las 'nuevas tecnologías' es que realmente no les interesa aprender nada. Yo como docente puedo utilizar elemntos para facilitar el aprendizaje pero realmente no consigues nada porque NO LES INTERESA APRENDER. Afortunadamente siempre hay unos poquitos (muy poquitos) que tienen interés.
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| | 4 | Alvaro | 17/11/2009 | | No es verdad que los alumnos sepan más que el profesor. Saben más de twitter, efectivamente, pero ¿quién y por qué ha dicho que la metodología docente tradicional está obsoleta y ha sido superada por internet? Todo esto tiene mucho de moda, y lo que no esté en facebook no existe, para satisfacción de las empresas de informática. Para enseñar no hay nada mejor que una clase magistral siempre que esté bien preparada y el clima de clase permita impartirla. Otra cosa es pasar el rato y divertir a los alumnos. Y ciñéndonos a las tecnologías de la información, mucho youtube pero ¿cuantos alumnos saben manejar una hoja de cálculo o escribir un sencillo programa informático que aplique algunos cálculos vistos en clase? poquitos, poquitos.
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| | 3 | Francisco Marcos Marín | 17/11/2009 San Antonio, TX, Estados Unidos de América | | La Sra. Ramírez es una periodista que escribe poniendo el dedo en lo llamativo, tiene que vender su artísulo, es su trabajo. Hay que entender el trasfondo. En efecto, hace cuarenta años sabíamos latín; pero no informática como usuarios. La mayoría sabía menos inglés que sus hijos o nietos y tenía una idea del mundo bastante limitada. Ahora sabemos que el mundo es complejo y que la formación será permanente o se quedará uno en las listas del paro para siempre. La cuestión es que en una sociedad permisiva y desmotivada, no es fácil educar. Hace años que enseño exclusivamente por internet, en la universidad: un curso de graduados y uno de subgraduados. Los alumnos tienen la posibilidad de intercambiar opiniones en la plataforma informática, de comunicarse por correo-e, por chat o de ir a verme al despacho. El 1% de la comunicación se hace en el despacho. Me parece un error; pero así es, de modo que mi opinión representa poco. El 85% de la comunicación es el correo electrónico. Los alumnos comunican por el correo-e muchas cosas que jamás dirían cara a cara. También es verdad que los que van al despacho suelen ser muy comunicativos y, en realidad, buscan un maestro, en el más amplio y amistoso sentido del término: son los que tienen inquietudes de difícil expresión. Pero el correo-e permite comunicarse a los que, de todos modos, tampoco habrían ido al despacho o, de hacerlo, habría sido con muchas barreras. Se mezclan dos conceptos: enseñar y formar. Se enseña muy bien con las nuevas tecnologías, especialmente en ambientes en donde la realidad virtual llega a donde las posibilidades del medio no lo permiten: entornos de pobreza, de represión (mujeres en muchjos países, islámicos o no; presos), enfermos, personas aisladas por grandes distancias. Enter hacer el bachillerato por radio o hacerlo por internet hay grandes ventajas en la última, indiscutibles. Formar es otra cosa, requiere diálogo, viveza de comunicación, agilidad dialéctica. Excepcionalmente puede formarse una persona aislada, es más común y más fácil cuando está con otras. Es cierto que las comunicaciones por internet ya permiten imagen en movimiento en tiempo real. Pero no es lo mismo un viaje que un documental, aunque el documental enseñe más, muestre más, pueda llevar a sitios cerrados o inasequibles. La tecnología nos libra de muchas tareas esclavas, como corregir ejercicios, al menos en un gran porcentaje. Nos permite disponer de libros y otros materiales que antes quedaban lejos; pero no nos da ese punto más que los maestros dan. L apregunta es ¿cuánta gente necesita ese más? ¿Nos conformamos con excelentes manipuladores de las nuevas herramientas?
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| | 2 | Silvia Montenegro | 16/11/2009 | | De acuerdo con 1. No es que los chavales sepan más, lo que pasa es que saben mas de algunas cosas (video juegos o quién ganó la liga) pero creen que saben mas de todo porque ese resto de cosas les parece irrelevante. Dicen Para qué ir a la universidad si puedo ganar ya dinero cargando cajas o haciendo de chofer de camión? Y claro, luego quieren un subsidio de paro cuando hay crisis, porque no saben hacer ni la O con un canuto y nadie quiere contratarles. - Ayer salió en la prensa que sólo el 50% de los parados aprovecha ese tiempo para formarse y mejorar sus posibilidades de encontrar trabajo. Vamos, que ni estando parados se dan cuenta de que no saben lo suficiente para al menos tener trabajo todo el tiempo, aunque sea de repartidor!
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| | 1 | marina ramón medrano | 16/11/2009 | | <<..alumnos que saben más que los profesores....>>. ¿Cómo se explica entonces que, actualmente, alumnos de más de 20 años no sepan hacer cálculos que los bachilleres de 14 años, de hace unas décadas, sabían realizar?. La tecnología es un instrumento válido, pero no lo es 'todo'.
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