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La herramienta, desarrollada por la compañía biotecnológica española Araclon, ha sido probada en 40 personas. Consiste, básicamente, en un detector de un tipo de proteínas, las llamadas beta-amiloides, cuya presencia en el cerebro es uno de los síntomas más claros del alzhéimer (el otro, que también se puede ver por técnicas de imagen cerebral, es la acumulación de los llamados ovillos tau). Pero este sistema tiene la ventaja de que no es invasivo: permite medir la concentración de la proteína en la sangre, hasta cuatro años antes de que empiece a acumularse y a deteriorar el funcionamiento de los circuitos neuronales, según explicó Rilar de la Huerta, directora general de Araclon.
Con la medición de las beta-amiloides puede no sólo adelantarse el diagnóstico antes de que éstas empiecen a acumularse o de que el paciente muestre los primeros síntomas. También puede servir como un indicador de la evolución de la enfermedad.
El precio del dispositivo estará entre 70 y 120 euros, calculan los investigadores. Tarda una semana en dar los resultados, y se ha probado, de momento, en 40 personas, tanto sanas como con inicios de la enfermedad.
Autor: M. R. S.
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