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El coladero de las patentes españolas

Si Unamuno levantara la cabeza y oteara el panorama científico español seguramente volvería a gritar aquella frase que a base de repetirla se ha tatuado en nuestro cerebro: '¡Que inventen ellos!'. Un siglo después de su cita, don Miguel podría comprobar que nuestros investigadores publican más que nunca pero que, al igual que pasaba hace un siglo, eso no se traduce en riqueza. ¿Qué funciona mal en nuestro sistema? ¿Por qué estamos creando ideas que luego explotan otros? ¿Cómo se podrían generar patentes con denominación de origen?


FUENTE | El Mundo Digital
12/07/2010
 
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"En España en los últimos 30-40 años hemos avanzado espectacularmente. Hay muchos investigadores que publican en las mejores revistas del mundo, hablamos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), de otros muchos grupos que están repartidos por universidades de sitios muy atípicos como Sevilla, Santander, Oviedo, Gijón. En este tiempo hemos creado la base de la pirámide. Pero ahora bien, la ciencia verdaderamente importante es la que se traslada a la realidad económica, la que hace que países como EE.UU. inviertan más en ella. Eso todavía no ha ocurrido en España", afirma José López-Barneo en su despacho del Hospital Virgen del Rocío en Sevilla.

Un gran avance, quizás, porque venimos de un gran desierto, o atraso. Como recuerda otro investigador español, Modesto Orozco, del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) y director del Centro Nacional de Supercomputación, "No hace mucho España era un país de artistas y toreros. La sociedad no creía en la ciencia. Recuerdo al inicio de mi tesis, que teníamos que ponerle una pinza a los lápices para que duraran más y las puntas de las micropipetas, que tenían tritio [radiactividad], se limpiaban una por una, una cosa bochornosa". Ahora, con 48 años, ve cómo esa situación ha cambiado para mejor. Sin embargo, cree que ese cambio no es suficiente. "La diferencia en nuestro país entre el número de artículos científicos publicados y el número de patentes es tremenda. Eso significa que, en cierta manera, se está tirando el dinero porque se está generando mucho conocimiento que acaban aprovechando otros".

Y como ejemplo de estos testimonios están los pocos números que existen sobre ciencia española. Si en 2002 estábamos en el puesto duodécimo de la clasificación ISI Web of Knowledge, un sistema que evalúa el número de publicaciones y citas generadas por cada país, en 2009 habíamos ascendido al puesto noveno. Pero esa productividad en investigación no se ha traducido en una mayor transferencia tecnológica, en más riqueza.

Según un informe del Observatorio de Empresas de Base Tecnológica (EBT) vinculadas al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), realizado en 2009, estas empresas "adolecen de un tamaño excesivamente pequeño, con una estructuración de su capital cuando menos cuestionable". O lo que es lo mismo, el 21% de las 57 compañías analizadas no cuenta con ningún asalariado: el 45% tiene menos de 10 empleados; un 17%, menos de 20 y tan sólo otro 17% puede presumir de disponer de una plantilla que oscila entre 20 y 49 asalariados. En cuanto a los sueldos, en el caso de las pequeñas empresas el coste del trabajador para la compañía no superaba los 25.000 euros anuales en 2002. Y en cuanto a la rentabilidad económica, los resultados de todas son negativos.

¿Por qué, a pesar del gran número de publicaciones que hacen nuestros científicos, sus resultados no generan productos y las empresas españolas no salen a flote? Una primera respuesta la da el propio informe: "La ausencia de un procedimiento de creación de EBT y transferencia de activos públicos a las nuevas iniciativas privadas transparente, trazable, conocido y auditable en sus retornos genera zonas de sombra que en nada ayudan a impulsar el espíritu emprendedor y el cambio cultural que al mundo científico le reclama la Sociedad para cumplir su Misión".

Además, como apunta Modesto Orozco, la falta de conocimiento y de convicción en las posibilidades de la ciencia española es fundamental. "Hay una desconexión total entre el discurso de potenciar el I+D+i y la habilitación de unos cauces, unos mecanismos, para que engrasen el sistema y sea más fácil el trasvase del investigador a la sociedad".

El desconocimiento se encuentra en todos los niveles. Para empezar, los científicos no saben cómo proteger sus resultados. "Muchos investigadores desconocen que si dan un seminario en Europa y cuentan sus resultados ya no los pueden patentar. En EE.UU. sí, en Europa no (la legislación es diferente). Además, las oficinas de patentes en las universidades tampoco son 'para echar cohetes'. Hacen lo que pueden», afirma Luís Serrano, biólogo molecular del Centro de Regulación Genómica de Barcelona (CRG), uno de los centros españoles con mayor fama internacional.

Según este científico, no se trata sólo de una asignatura pendiente para los investigadores, "creo que también es un problema político. Muchas veces se habla con la boca pequeña sobre la economía del conocimiento. La verdad es que un político piensa a cuatro años vista. Se elige finalmente la inversión en turismo, que genera una riqueza a corto plazo. En Ciencia nos falta la parte de traslación, y esto a veces los políticos no lo entienden. Necesitamos los mecanismos para ir de la investigación básica de calidad a la empresa. Alguien tendría que pensar un plan global de ciencia. No hace falta reinventar nada, hay que sentarse y ver cómo se hace en otros países".

Y mientras ocurre eso, fuera de nuestras fronteras se están aprovechando de nuestras carencias internas. Como muestra un botón. Luís Plaza, investigador del Instituto de Estudios Documentales sobre Ciencia y Tecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que realizó en 2004 un análisis de la literatura científica que aparece citada en las páginas de las patentes estadounidenses, detectó que el 40% de las citas se refería a trabajos de autores españoles que se habían publicado en revistas de investigación básica incluidas en la base de datos ISI. "El análisis de las patentes permite conocer hacia qué países, instituciones, empresas y sectores tecnológicos fluye ese conocimiento [generado por nuestros investigadores]", explica en su estudio publicado en la 'Revista Española de Documentación Científica'. ¿Ha cambiado algo en estos seis años?

"En España, el reconocimiento y financiación de la actividad investigadora y las políticas de incentivos se basan, fundamentalmente, en la evaluación de la producción científica del investigador, medida, casi exclusivamente, a través del número y factor de impacto de las publicaciones. Esta situación lleva a los investigadores a publicar lo más rápidamente posible sus resultados. Práctica que está en clara oposición con uno de los requisitos imprescindibles para solicitar una patente, que es el de la absoluta novedad de lo que se pretende proteger", afirma en otro artículo Luís Plaza.

Autor:   Ángeles López



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8 comentarios



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   Jose Luis | 19/07/2010   madrid, madrid
 
Creo que en los últimos años el número de patentes ha crecido porque desde las universidades e Instituciones se refuerza el mensaje de proteger el conocimiento., y aparecer en las listas de paises que tienen patentes. La lastima es que eso sirve de poco. Proteger la invencion es importante pero de nada sirve si no se desarrolla. En España cada vez se patenta más, pero el análisis debería ser en qué situación está esa patente pasados 5 años. Lamentablemente suele estar parada sin generar riqueza o muchas veces se ha perdido porque no ha interesado seguir pagando las anualidades o en otras se ha vendido a precio irrisorio sin quedarte con un % de la propiedad y sin que exista un plan para su desarrollo posterior. Al final, en España se haga patente o no, no se crea riqueza, al cabo de 6-8 años no verás una empresa con doctores y técnicos contratados ni beneficios, porque no se desarrollan
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   E. Pingarrón | 15/07/2010   Madrid, España
 
En tanto no exista una compresión real y práctica del objeto y sentido de la Patente, en España seguiremos con las carencias en la Investigación.
Para explicar esto a nivel de calle se podría decir que la investigación y sus resultados son una más que probable, fuente de riqueza.
El trabajador manual obtiene los beneficios de acuerdo con el trabajo que ha desarrollado con sus manos, pero cuando realmente obtiene beneficios considerables es cuando el producto final no es el resultado directo de su trabajo, si no el producto de una técnica que le ha permitido obtener resultados en mayor volumen y en un tiempo más breve.
Esa técnica, sin duda es la generadora de riqueza, en tanto que quien la utiliza lo haga en exclusividad y sin la competencia de otras técnicas o procedimientos semejantes.
Ocurre sin embargo, que nadie tendría interés en crear riqueza, en ganar dinero, si no tiene una caja fuerte donde depositarlo; nadie se haría minero a la vieja usanza, si el oro extraído no lo pudiese depositar en lugar seguro.
La Patente es la caja fuerte o el candado que protege la riqueza obtenida en forma de técnica, y este hecho y esta situación es poco comprendido  y extendido a nivel de investigación, producción y competitividad.
Comenzando por la escasa importancia que se ha dado y se sigue dando por la enseñanza de una especialización en la Universidad, tal como es, la protección de los resultados obtenidos en investigaciones mediante Patentes,
En España, bien podría decirse que está poco extendida la cultura de la protección de los llamados bienes intangibles, esto es, La Patente como un bien añadido y muy importante y que tiene su particular valor en metálico.
Se automatizan las producciones, se instalan cadenas de montaje; se utilizan métodos modernos para la optimización de ventas y servicios, pero la técnica obtenida mediante la investigación, esa que a veces tanta inversión ha requerido, esa se queda muchas veces como un bien común y de libre utilización para todo aquel que la quiera utilizar.
Esto hace situarse en la misma posición de salida en el mercado tanto a quien ha investigado como ha quien se ha limitado a esperar los resultados y copiar aquello que le sea rentable y seguro.  
La verdadera dimensión de la Patente no se llega a estimar, hasta que no se comprueba que, después de haber puesto en el Mercado un nuevo producto en el que se ha invertido mucho tiempo y dinero, dicho producto tiene suficientes diferencias con los demás como para hacerle ocupar un puesto de privilegio en el mercado y sin que la competencia pueda copiarlo; no el balde las Empresas en el mundo, que más Patentes poseen, son en todos los casos las más importantes y que mejor soportan las crisis de mercado.
Entre los innumerables casos de que tengo datos de primera mano, conozco un sector de la Industria Española en que la Empresa más importante, la que es líder en dicho sector, es precisamente la que tiene registrado más Patentes.
Puedo también citar el caso de otra Industria en la que el responsable de -I + D - me comentó hace años su poca voluntad de Investigar y Patentar por la poca fe que tenía en la fuerza de la Ley para defender lo patentado. Le intenté convencer de lo contrario; parece que finalmente me hizo caso; hoy dicha empresa, después de realizar un esfuerzo en investigación y patentes, está liderando el subsector del mercado en que se mueve su industria.
Todavía siguen quedando Empresarios (afortunadamente cada vez menos) que piensan que toda inversión que no vaya dirigida directamente a producción y publicidad, es una inversión de escasa rentabilidad.
Tal vez siguen pensando en las Agencias de Patentes como una especie de Gestorías de nivel algo misterioso y enmarañado, y ubicadas para sacar el dinero a los ignorantes, cuando la realidad es que dichas Agencias están desempeñando un papel muy digno y sumamente importante en la investigación  y el desarrollo.    

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   Tobi | 14/07/2010
 
No es exactamente un comentario a la noticia, sino a la cita de Unamuno. Se conoce la frase, pero no el contexto, que nadie parece haber leído. Hace tiempo que yo lo hice y no lo recuerdo bien, pero era algo como: '... si inventar supone perder las tradiciones y costumbres de nuestro país, que inventen ellos'. No estaba en contra de inventar, quería que tal cosa ocurriese, pero sin convertirnos en alemanes, franceses o ingleses.
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   Alfonso J. Vázquez Vaamonde | 13/07/2010   Madrid, España
 
No se puede dejar de reconocer que el problema de las patentes puede ser un problema de ignorancia de los propios investigadores, pero en realidad lo es de una universidad que les da la Licencia para ejercer pero no les informa de qué es una patente, lo cual es vergonzoso. También tiene un claro componente de política sobre financiación científica, que no quiere invertir en proteger los desarrollos con patentes, lo cual es muy caro, porque cuesta mucho dinero y ni siquiera hay el suficiente para pagar su sueldo a los investigadores autores de los desarrollos?.
De todos modos la pprincipal explicación de la lamentable situación de patentes en el país es el bajísimo nivel de calidad empresarial que tenemos. En los países de nuestro entorno son las empresas las que financian las investigaciones que se desarrollan en los centros públicos, y en fundaciones pagadas por ellas (y no por fondos públicos), que son centros privados, y son ellas las que patentan esos desarrollos para proteger sus inversiones.
Pero en España, salvo la media docen de ejemplos perpetuamente repetidos, la inmensa mayoría de las empresas no mantiene una activa actuación de investigacion desarrollo e innovación con la consecuencia inmediata de su pérdida de productividad que luego, achacan a la situacion laboral cuya reforma solicitan, ¡y consiguen!.
Pero en este país lo que se necesita es una reforma empresarial donde el coste laboral sea equivalente al de Europa, ¡no al de China!, con lo que la única forma de que las empresas sobrevivan sea invertir en tecnología punterta, es decir, en investigación, desarrollo, e innovación a través de patentes.
En lso años 60 en los que casi 2 millones de españoles iban en el 'correo', que eran nuestras personales pateras con las que llegábamos a Europa, Mingote reflexionaba. '¿Y por qué en lugar de mandar dos millones de trabajadores a Europa no importamos 5.000 empresarios?.
La pregunta sigue sin contestar.
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   Casey | 13/07/2010   Madrid
 
El títular no obedece al contenido del artículo aunque podría haberse evitado, probablemente no recortando lo relativo al llamado 'procedimiento general' por el que optan la mayor parte de las solicitudes de patente, el cual concede la patente aunque se haya informado negativamente sobre su novedad y actividad inventiva. Ese es el 'coladero' por el que el lector que desconozca el asunto se preguntará al terminar la lectura.
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   Pablo | 12/07/2010   Colmenar Viejo, España
 
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   ROM | 12/07/2010   Madrid, España
 
Un buen artículo crítico y realista. Esto ocurre sobre la protección intelectual y su explotación. Es una labor tediosa y sacrificada para el Doctor en su trayectoria Postdoctoral, convencer sobre el valor del conocimiento en las empresas de base tecnológica y en los centros tecnológicos. El desarrollo del conocimiento, la investigación y patentes en España se hace por AMOR AL ARTE Y POR HACER C.V., básicamente una frase hecha 'Se gana más trabajando como Ingeniero que como Doctor'. En E.U., Francia, Alemania, UK, es lo contrario. Solución más rápida, si queremos que nuestro esfuerzo y nuestra carrera científica sea rentable, nos tenemos que ir fuera.
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   Un Ramon y Cajal | 12/07/2010
 
En mi opinion, creo que también es importante tener en cuenta que mientras la valoración que se hace de los investigadores y los varemos usados para ella no incluyan las patentes, al nivel de importancia que refleja este artículo, las patentes, para los investigadores 'no son rentables'.
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