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Los científicos descubren riesgos inesperados en las nuevas células madre

Las nuevas estrellas de la investigación en medicina regenerativa, las células madre iPS o de la tercera vía, acaban de sufrir su primer tropezón serio. El proceso de reprogramación que se usa para obtenerlas a partir de simples células de la piel no es perfecto: las células madre iPS preservan en su genoma cierta memoria de su origen adulto, y esas marcas persisten en cualquier órgano o tejido que se derive de ellas.


FUENTE | El País Digital
03/02/2011
 
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El problema tendrá que ser resuelto antes de poder usar esos tejidos para trasplantes, que es la gran esperanza que suponen estas técnicas para el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas y autoinmunes, la diabetes y otras dolencias hoy incurables.

Desde su descubrimiento hace cuatro años por el investigador japonés Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kyoto, las células iPS (induced pluripotent stem cells, o células madre de pluripotencia inducida) han revolucionado la investigación en medicina regenerativa. Se obtienen retrasando el reloj (reprogramando) a simples células de la piel o el pelo de un paciente, pero son tan versátiles como las células madre embrionarias.

Tras unos años de avances prometedores sobre las células iPS, un equipo dirigido por Joseph Ecker, del Instituto Salk de California, ha descubierto ahora un problema inesperado. El proceso de reprogramación que transforma las células de la piel en células madre no borra por completo el programa genético de las primeras. Algunos puntos calientes (hotspots) del genoma persisten en su estado de piel adulta, y siguen así incluso después de que los científicos conviertan las células iPS en otros tipos de tejidos aptos para trasplantes.

El trabajo se presenta en Nature, y uno de sus autores es James Thomson, el embriólogo de la Universidad de Wisconsin que obtuvo en 1998 las primeras células madre de embriones humanos y abrió así un nuevo continente a la medicina regenerativa.

Pese a la gran promesa de las células iPS, las líneas de investigación que ahora mismo están más cerca de una aplicación clínica se basan en células madre embrionarias. Y también son estas las que se han visto afectadas por un parón judicial en Estados Unidos. El conservadurismo religioso se opone a estas células porque implican la destrucción de embriones humanos de dos semanas congelados en las clínicas de fertilidad. Las células iPS no requieren ese paso.

Los problemas de reprogramación detectados por Ecker tienen relación con una de las áreas de investigación más activas de la biomedicina actual: la epigenética. Durante el desarrollo embrionario, las células son asignadas a un destino según su posición, pero luego deben recordarlo mientras se mueven y proliferan.

Esa memoria no está escrita en la secuencia de ADN (ccatatgg...), sino en otras moléculas que se le pegan encima, y por eso se llama epigenética (encima de los genes, literalmente). Las principales entre esas moléculas son unas proteínas llamadas histonas y el radical más simple de la química orgánica: el metilo (-CH3), que se puede pegar tanto a las histonas como al propio ADN. Por lo común, la metilación de un gen en una célula conduce a su inactivación en todas las células que descienden de ella: de ahí la memoria.

Ecker y sus colegas han examinado por primera vez los metilomas, o perfiles de metilación del genoma, de cinco líneas células iPS humanas mantenidas en cultivo, y los han comparado con los de células madre embrionarias, células madre adultas (las que renuevan ciertos órganos del adulto, como la piel) y otros tipos celulares diferenciados (especializados) a partir de los anteriores.

Los resultados muestran que la mayor parte del metiloma de las células iPS es idéntico al de las células madre embrionarias, como cabía esperar dado el idéntico potencial de desarrollo de ambas. Pero no del todo: por un lado, el metiloma difiere un poco entre unas líneas iPS y otras. Y todas ellas difieren de las células embrionarias en varias zonas del genoma. Sobre todo cerca de las puntas de los cromosomas (telómeros) y de otras zonas (centrómeros) esenciales para el reparto equitativo del material genético entre las dos células hijas.

El método de reprogramación descubierto por Yamanaka es muy simple: consiste en añadir a las células de la piel tan solo cuatro genes, o bien las cinco proteínas que esos genes fabrican. Esta simplicidad es muy deseable si estas técnicas están llamadas a llegar algún día a la práctica clínica.

Pero algunas de las imperfecciones que muestran las iPS en sus perfiles de metilación -o en el estado epigenético del genoma- se deben a que ese proceso de reprogramación es imperfecto. Es decir, que algunas de las zonas del genoma que están metiladas en las células originales de la piel siguen estándolo en las células iPS reprogramadas a partir de ellas. Pero no lo están en las células madre embrionarias. Es la primera diferencia importante hallada entre estos dos tipos de células, y supone una llamada a la precaución para los científicos del sector.

Autor:   Javier Sampedro



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6 comentarios



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   José Manuel Echevarría | 08/02/2011   Majadhonda, Madrid
 
Es ciertamente muy interesante lo que planteas, Javier, y lo haces muy bien. Proviniendo de una formación cristiana, he llegado a un cabo (tras muchos años de reflexión general y de profundizar en el fenómeno de la Vida) en el que se me hace muy difícil defender con argumentos válidos que 'el ser humano vale más que otros seres vivos', salvo que admita la poco equitativa razón de que eso sea así 'para mí' simplemente porque hablo de mi especie. Obviamente, eso se vuelve perfectamente válido desde el convencimiento sincero de pertenecer a una especie 'elegida' por un ser superior. No es ese mi caso, por más que continúe considerando lícito matar corderos para comer carne y no seres humanos para fin alguno. Supongo que la profundización en ese camino me habría de conducir al Jainismo radical y a andar por la vida con la boca tapada para no tragar accidentalmente un mosquito, como no es tan raro de ver en la India.
Es un placer debatir contigo, Javier.
José Manuel
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   Javier | 04/02/2011
 
Hay que distinguir entre ética y religión. A veces las convicciones éticas proceden de un humanismo inspirado en una religión, pero no por eso son menos valiosas que las convicciones éticas de los ateos (aunque algunas personas piensen lo contrario).
José Manuel: quienes nos oponemos a la destrucción de embriones humanos no utilizamos argumentos religiosos, sino argumentos éticos, como la dignidad del ser humano, que en mi opinión, deberían ser compartidos por todos. De hecho, hay personas que defienden la vida del ser humano desde su inicio, sin ser creyentes. El hecho de que estas personas sean minoría es un motivo interesante para la reflexión: ¿por qué al prescindir de una visión religiosa del mundo hay más probabilidades de negar la dignidad de todo ser humano, por el simple hecho de serlo? Si se niega la existencia de Dios, ¿cómo se puede defender que el ser humano vale más que otros seres vivos? ¿Por qué es peor matar a un ser humano que a un ternero o un mosquito?  ¿Puede haber un humanismo ateo? Son preguntas interesantes.
Vero: la oposición no se da entre ciencia y religión, sino --a veces-- entre ética y ciencia aplicada. Por ejemplo, en dos ocasiones he tenido que renunciar a proyectos científicos interesantes porque estaban parcialmente relacionados con la fabricación de armamento, lo cual se opone a mis convicciones éticas. A ti te parece que la ética es a veces un freno para el avance científico. A mí me preocupa que algunos científicos, por lograr algún descubrimiento que les haga famosos, prescindan de la ética o se construyan una ética a la medida sus interes. Repasa la historia del siglo XX y verás cosas terribles.
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   José Manuel Echevarría | 03/02/2011   Majadahonda, Madrid
 
Guste o disguste, lo cierto es que la mayor carga de oposición al uso de células madre embrionarias en Medicina por cuestiones de índole ética o moral han provenido hasta hoy de sectores sociales que declaran su adscripción a alguna religión y que utilizan argumentos derivados de la doctrina de esa religión en sus razonamientos. Ciertamente, no es algo único, pero sí muy mayoritario entre los opositores. Entre los cristianos en general, esta interpretación concreta de la ética cristiana no es unánime, y hay cristianos que no se oponen a esa práctica. Entre los cristianos católicos, se asume que la opinión oficial de la Iglesia es vinculante para ellos, como siempre que el Papa se pronuncie sobre cuestiones relativas a la fe y la moral. Sí existen, por tanto, actitudes más y menos conservadoras, en el sentido de aceptar o rechazar una práctica médica nueva, entre los creyentes en relación con esta cuestión, y no veo ilícito, por consiguiente, hablar de 'conservadurismo religioso' para referirse al rechazo de esta práctica nueva sobre la base de posturas éticas derivadas de las creencias religiosas. Tampoco veo razón para que quienes mantienen con convencimiento y sinceridad esas posturas, plenamente respetables, se molesten por el uso del término.
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   daniel rivadulla barrientos | 03/02/2011   La Robla, León, España
 
Estoy de acuerdo con lo que dice Juan Carlos desde Madrid. Leí la noticia, luego quise acertar desde que 'medio periodístico' procedía... y acerté: siempre pretendiendo ir de 'liberales' y luego, en realidad, más 'inquisidores' que nadie; sobre todo contra los cristianos, y no digamos los católicos: ¡viva la nueva moda!
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   Vero Nadramia | 03/02/2011
 
Viendo el comentario anterior ahora soy yo la que me pregunto si no convendría que al principio de nuestros comentarios nos presentáramos, poniendo si somos 'religiosos o no' como dice ese comentario.
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Porque por lo visto sí que importa y mucho. Quizá porque los fieles no tienen más remedio que elegir entre los dictados de la iglesia o de la ciencia. Hasta hace nada se daba un buen capote al niño que se atrevía a decir en el cole, aunque fuera en el recreo, que el hombre evolucionó desde el simio, o que el infierno físico no existe (esto último ahora lo dice hasta el Papa).
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Ahora les quieren hacer creer que las celulas embrionarias son niños. Y dentro de poco, no podremos ni hacernos una liposucción. Ahora se sacan celulas madre de la grasa con lo que se podrán reproducir todos los órganos de una persona, así que dirán que esa grasa es un posible niño o parte de él.
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Ay que daño está haciendo el recorte en educación!

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   JUAN CARLOS | 03/02/2011   MADRID, ESPAÑA
 
'El conservadurismo religioso se opone a estas células porque implican la destrucción de embriones humanos de dos semanas congelados en las clínicas de fertilidad'
En primer lugar me parece lamentable que un 'periodista' emita este juicio de valor tan capcioso y lleno de prejuicio. Un periodista, cuando comenta una noticia, está para informar de los hechos. Si quiere dar opiniones que escriba una columna de opinión o un blog.
En segundo lugar, me pregunto qué tiene que ver el interés legítimo de cualquier persona, religiosa o no, por querer preservar una vida humana diferenciada, desde su estado más primitivo de concepción (recordemos que un embrión tiene un ADN diferenciado del madre y del padre), con la religión y sobre todo con un supuesto 'conservadurismo religioso'.
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