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¿Llegó el Neolítico a la Península Ibérica también por el Magreb?

La revolución socioeconómica y demográfica que sobrevino al asentamiento de la agricultura y la ganadería en las sociedades humanas pudo llegar a la Península Ibérica por una tercera vía, distinta a las hasta ahora aceptadas. Así lo evidenció recientemente, en la revista Quaternary Research, un grupo de investigación internacional en el que participan especialistas de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad de Sevilla y el CSIC.


FUENTE | UAM - mi+d
06/02/2012
 
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Hasta el momento los arqueólogos han aceptado dos vías de llegada a la Península Ibérica del Neolítico, periodo en el que se expande el conocimiento y uso de Hasta el momento los arqueólogos han aceptado dos vías de llegada a la Península Ibérica del Neolítico, periodo en el que se expande el conocimiento y uso de la agricultura y la ganadería en las sociedades humanas. La primera habría sido por tierra, a través del margen septentrional del Mar Mediterráneo, y la segunda por mar, alcanzando el levante español a través de Chipre y las Islas Baleares. Sin embargo, un reciente estudio publicado en Quaternary Research ha puesto en evidencia una tercera ruta, el Magreb, la cual explicaría los rasgos identitarios del mundo neolítico encontrados en el sur de la península.

El estudio  es producto del trabajo que durante los últimos años viene desarrollando un grupo de investigación liderado por el profesor Miguel Cortés Sánchez, de la Universidad de Sevilla, y en el que participan investigadores del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), entre otras universidades españolas, portuguesas y estadounidenses.

Este equipo se ha encargado de datar numerosas muestras orgánicas de procedencia neolítica, entre ellas huesos de animales domesticados y granos de cereales cultivados. Gracias a esto lograron fechar la entrada del Neolítico por el sur peninsular hacia los 7500 años antes del presente. Esta es una cronología que para los propios investigadores resulta sorprendentemente sincrónica con las obtenidas para otras zonas peninsulares. No obstante, la cultura material neolítica encontrada al sur de la península es muy diferente a la documentada en las restantes regiones ibéricas, lo cual indica que se trata de un fenómeno independiente.

Según resultados obtenidos por los científicos a través del estudio de diferentes registros paleoambientales y de análisis paleoclimáticos a escala regional, cuando se produjo la llegada a este territorio peninsular de gentes neolíticas se estaban produciendo notables alteraciones climáticas y ecológicas en el Mediterráneo occidental y zonas colindantes. Dichas alteraciones han sido reconstruidas partiendo de los datos ofrecidos por distintos registros climáticos de alta resolución, tanto marinos como arqueológicos. Entre las evidencias más llamativas destaca la sustitución de especies piscícolas del Atlántico Norte que, como del bacalao, aún pervivían en la costa de Málaga en aquellas fechas, por otras estrictamente mediterráneas que son las que hoy habitan este mar.

Estos cambios ambientales parecen haber afectado a las poblaciones mesolíticas ibéricas, cuya economía se fundamentaba en la caza, recolección y recursos marinos, siendo este el momento cuando se constata el abandono de los más emblemáticos yacimientos pre-neolíticos de la zona.

Pero la crisis paleoambiental afectó sobre todo a las poblaciones Neolíticas saharianas, en cuyos yacimientos se han descrito también fenómenos de cambio climático que condujeron, según todos los indicios, al abandono masivo de los asentamientos.

Los autores del estudio postulan que fue esta coyuntura ambiental la que generó una sinergia que, por una parte, impulsó a las poblaciones neolíticas norteafricanas a cruzar el estrecho y, por otra, a que las poblaciones de cazadores-recolectores del sur peninsular incorporasen rápidamente el modo de vida asociado con el sistema de producción. Las sociedades neolíticas pioneras encontraron de esta suerte nuevas tierras donde asentarse al tiempo que indujeron a las poblaciones mesolíticas a incorporarse activamente al proceso de cambio.

Es en este contexto donde, durante un breve lapso temporal, la expansión de los nuevos modos de vida, en sus aspectos económicos, sociales, simbólicos y de cultura material, se difunden y reelaboran activamente generando una etapa neolítica de gran pujanza y marcada personalidad cultural en la Iberia meridional. Finalmente, basándose en la diversidad de especies vegetales y animales implicadas, así como en determinadas pautas de la cultura material, los autores sitúan el entorno de Orán (en Argelia) como punto de partida de los colonos neolíticos de la Península Ibérica procedentes del Magreb.



Referencia bibliográfica:
Miguel Cortés Sáncheza, Francisco J. Jiménez Espejob, María D. Simón Vallejod, Juan F. Gibaja Baoe, António Faustino Carvalhof, Francisca Martinez-Ruizb, Marta Rodrigo Gamizb, José-Abel Floresg, Adina Paytanh, José A. López Sáezi, Leonor Peña-Chocarroi, José S. Carriónj, Arturo Morales Muñizk, Eufrasia Roselló Izquierdok, José A. Riquelme Cantalb, Rebecca M. Deanl, Emília Salgueirom, Rafael M. Martínez Sánchezo, Juan J. De la Rubia de Graciap, María C. Lozano Franciscoq, José L. Vera Peláezq, Laura Llorente Rodríguezk, Nuno F. Bichof. The Mesolithic–Neolithic transition in southern Iberia, en: Quaternary Research (2012). DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.yqres .2011.12.003,




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