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El nuevo dispersante no sólo rompe las bolsas de petróleo, sino que además impide que éste se pegue a toda clase de objetos, entre los que destacan las plumas de las aves. "Impide que el petróleo se fije a las aves y a otros objetos, igual que los ingredientes de un detergente de lavandería evita que la grasa que ha sacado de una prenda vaya a otra", aseguró Lisa K. Kemp, investigadora implicada en el desarrollo del producto. "Las aves se pueden sentar en manchas del petróleo dispersado, o bucear a través de él y desplegar sus alas. El crudo se deslizará y se caerá".
AVES A SALVO
Otra peculiaridad del dispersante propuesto es que se compone de ingredientes muy comunes, que se pueden encontrar en el chocolate, los helados o la mantequilla de cacahuete. Uno, por ejemplo, es un polímero que se pega a la superficie de las gotas de petróleo y le impide pegarse a las plumas de las aves. En cualquier caso todos fáciles y baratos de conseguir en grandes cantidades.
Los dispersantes que se utilizan en la actualidad tienen un problema. Aunque se pueden usar para limpiar aves, lo hacen destruyendo la capacidad hidrófuga -de repeler el agua- de sus plumas. Sin ella, pierden flotabilidad y se vuelven más propensas a la hipotermia.
Para encontrar la fórmula precisa del dispersante, utilizaron un dispositivo robótico que permitió probar miles de combinaciones diferentes hasta dar con la ideal. Ahora, tras la presentación a los químicos de Estados Unidos, quieren desarrollarlo de manera comercial, para lo que tendrán que buscar tanto fabricantes como clientes finales dispuestos a poner a prueba el producto.
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