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Un estudio indica que ratas alimentadas con transgénicos tienen más tumores

Los tumores del tamaño de una pelota de ping-pong detectados en ratas alimentadas con maíz transgénico por un equipo de investigadores podrían convertirse en la primera prueba científica de los riesgos asociados a los alimentos modificados genéticamente. "Por primera vez en el mundo, se ha evaluado un transgénico y un pesticida por su impacto en la salud de una forma más amplia que la realizada hasta ahora por los Gobiernos y la industria. Los resultados son alarmantes", ha señalado Gilles-Eric Séralini, director del estudio realizado por la Universidad de Caen, en el oeste de Francia, y publicada por la revista Food and Chemical Toxicology.


FUENTE | El País Digital
20/09/2012
 
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Los científicos franceses han investigado durante dos años a 200 ratas de laboratorio a las que han dividido en tres grupos: las que alimentaron con el maíz transgénico NK603 en distintas proporciones (11%, 22% y 33% de su dieta), aquellas a las que además le suministraron Roundup, el herbicida al que la modificación genética las hace resistentes; y los roedores que crecieron tan solo con maíz no transgénico. Los resultados son que pasados 17 meses desde el comienzo del estudio, habían muerto cinco veces más animales masculinos alimentados con el maíz modificado genéticamente.

La revista Food and Chemical Toxicology ha publicado otros estudios elaborados por la empresa estadounidense Monsanto -fabricante tanto del transgénico como del herbicida analizados- en los que se niega la toxicidad de los alimentos transgénicos, pero siempre sobre con un periodo de análisis de 90 días, mientras que en esta investigación el plazo se ha ampliado a dos años. "Los resultados revelan mortalidades más rápidas y más fuertes en las ratas que han consumido los dos productos", asegura Séralini.

Los efectos del estudio han llegado de inmediato. El ministro de Agricultura de Francia, Stéphane Le Foll, ha reclamado que los procedimientos de homologación de alimentos transgénicos en la UE sean más estrictos. París ya había activado en febrero de 2008 una 'cláusula de salvaguarda' para saltarse el visto bueno de las autoridades europeas al maíz transgénico MON810 fabricado por Monsanto.

El eurodiputado verde, José Bové, uno de los mayores opositores a los productos modificados genéticamente en la Cámara Europea, ha pedido a Bruselas que suspenda inmediatamente la autorización de este tipo de alimentos. La Comisión Europea respondió que ha pedido a la agencia encargada de la seguridad alimentaria que examine los resultados del estudio. "Si se demuestran científicamente estos hechos, extraeremos nuestras consecuencias", aseguró un portavoz comunitario. El primer efecto podría ser congelar la petición de Monsanto para renovar el permiso para cultivar su semilla transgénica MON 810.

Pero la rotundidad del estudio no ha convencido a todos. Para empezar, por el perfil del principal investigador, conocido por sus posturas antitransgénicos y por haber participado en el grupo de expertos del Gobierno francés para oponerse a la posibilidad de que se introdujeran más variedades de estos cultivos.

El profesor de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador y director de Cultura Científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa José Antonio López Guerrero muestra muchas dudas sobre el trabajo. "Es la primera vez que se publica uno con estos resultados, y la revista no es de un gran índice de impacto", dice como primera salvaguarda. Pero, sobre todo, él opina -y afirma que lo ha comentado con colegas- que "el trabajo parece muy sesgado". "Sería deseable que se repitiera con controles mejores y en más número. Con los del artículo, no se pasaría un análisis estadístico serio. Parece que todo estaba diseñado para dar estos resultados", dice. En esta línea, apunta a que el animal elegido parece hecho a propósito para que presentara anomalías. "Yo he trabajado con ese tipo de rata, la Dawley, y es muy sensible a las mutaciones", añade. Pero, sobre todo, su argumento base, que es el que le hace dudar -"que no rechazar de plano hasta que haya más comprobaciones"- es que "en Estados Unidos, en 20 años, no ha habido ni un solo caso de ingreso hospitalario por consumo de transgénicos". "En cambio", apunta como contraste, "cultivos ecológicos como el de los brotes de soja en Alemania que causaron la falsa crisis del pepino han acabado con muertos".

En la web de información científica Science Media Centre, Maurice Moloney, del Instituto de Investigación Rothamsted, coincide en las críticas al ensayo. "Aunque el artículo ha sido publicado en una revista con revisión por pares [otros científicos], hay anomalías que deberían haber sido resueltas durante ese proceso. Para un texto con un hallazgo potencialmente tan importante, habría sido más satisfactorio haber visto algo con un análisis estadístico más convencional", escribe Moloney. El investigador describe los fallos metodológicos y abunda en que el animal escogido tiene una gran tendencia a presentar tumores en cualquier circunstancia (y que, de hecho, también aparecieron en los grupos de control).

Coincide con él David Spiegelhalter, de la Universidad de Cambridge: "No estoy dispuesto a aceptar estos resultados a no ser que se repliquen [que otros grupos científicos los repitan] de manera apropiada", ha escrito. Wendy Harwood, del John Innes Centre, coincide en las críticas, aunque señala que hay una parte del estudio que parece más sólida: el riesgo de consumir el insecticida.

Curiosamente, el fabricante del maíz, Monsanto, ha tenido una reacción más cauta. "De la misma forma que nosotros nos tomamos muy en serio todas las reclamaciones dirigidas a nuestros productos, nos gustaría que éstas mantuviesen el mismo nivel de escrutinio científico que nuestros productos. No es la primera vez que se reciben denuncias por parte de estas mismas personas así como de otros grupos de presión que no cumplen con estos criterios. Las denuncias presentadas con anterioridad han sido rechazadas, posteriormente, a través de otros artículos revisados por otros científicos así como por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)", indica la multinacional en una nota.

De hecho, la EFSA publicó su último informe sobre este tipo concreto de maíz transgénico en junio de 2009, y las conclusiones fueron que "es tan seguro en lo que se refiere a los efectos sobre la salud humana y animal y el medio ambiente como su contraparte, el maíz convencional". Más tarde ha repetido esta evaluación hasta tres veces (la última en septiembre de 2011), esta vez al discutir la seguridad de este producto en combinación con otras variantes transgénicas de maíz.

Monsanto añade que "desde su aprobación, un gran número de artículos científicos sobre cultivos biotecnológicos han confirmado, de forma reiterada, la seguridad de nuestros productos, lo que ha servido para que la compañía haya obtenido la aprobación de las distintas autoridades regulatorias alrededor de todo el mundo".

Autor:   Luis Doncel / Emilio de Benito



   Enlaces de interés
 
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8 comentarios



  8
   Joaquin | 25/09/2012
 
Independientemente de que sea a Monsanto o a otra empresa de semillas, ¿sabe Ragabo45 por qué un agricultor que quiera una buena cosecha de maíz  suele tener que comprarle las semillas a una empresa?

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  7
   Ragabo45 | 25/09/2012
 
Monsantos sabe que se juega mucho. O sea, el ser o no ser. La única verdad es que Monsantos se convierte en el todo poderoso señor del maiz. Todo el que quiera sembrar tiene que pasar por taquilla… No me merece toda la confianza sus alegaciones… Tendría que ser una comisión científica de la UE la que repitiera la investigación con otro tipo de roedores y con el mismo tiepo de duración: dos años; no los noventa días de Monsantos…
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  6
   jose | 21/09/2012   esp, esp
 
Si se pregunta cualquier órgano político, como es la comisión de EU esto no tiene ninguna relevancia, ya que esta sujeto a los lobbis de las multinacionales.  Pues queda solo de repetir los estudios. En fin, estaría muy sorprendente que los genes que producen resistencia o las trazas de pesticidas tengan un efecto tan importante y que nadie lo había visto.
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   Paloma | 20/09/2012   madrid, españa
 
En mi opinión hay que puntualizar algo importante.
- Una cosa son los alimentos seleccionados genéticamente por poseer ventajas de aspecto o de sabor, selección genética, que lleva haciéndose siglos,
- y otra cosa muy distinta son los alimentos modificados genéticamente.
Dichos alimentos llevan muy pocos años en investigación, puesto que la ingeniería genética es muy jóven en relación al tiempo que se necesitaría para saber, a ciencia cierta (nunca mejor dicho), que su consumo no conlleva significativamente ningún peligro para la salud.
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  4
   López-Bergy | 20/09/2012
 
Cientos de estudios han demostrado la seguridad de los alimentos transgénicos. Durante muchos años, estudios pagados por activistas anti-transgénicos (más una religión que un tema científico) han intentado por todos los medios encontrar algo a lo que asirse para darle un aire científico a sus motivaciones. Nunca se había encontrado nada. Es más, ya no sólo hay que ir a los estudios, sino a la propia realidad pues los cultivos transgénicos se llevan desarrollando y consumiendo decenios, sin que se haya advertido por ninguna agencia sanitaria un incremento de enfermedades entre las poblaciones (humanas y  no de ratas) que los llevan consumiendo años.
No es cierto, como alguno de los comentaristas de la noticia aducen, que los estudios sobre transgénicos hayan estado financiados por las empresas de biotecnología. Hay muchos estudios independientes, de prestigiosos investigadores y de los propios organismos reguladores como la FDA y la Agencia Europea, que no habían encontrado NADA.
Un estudio llevado a cabo por un conocido investigador anti-transgénicos y en Francia (el país más opuesto por no contar con esa tecnología propia), merece tomarlo cuando menos con cautela.
Sin conocer el detalle de este paper, lo primero que llama la atención es alimentar a las ratas con un pesticida. Por lo que es muy probable que no sea el maiz transgénico el culpable de los supuestos tumores sino el conocido efecto nocivo de los pesticidas (sea sobre transgénicos o cultivos tradicionales).
Es más, productos transgénicos hay cientos aprobados y aquí se ha hecho el estudio con uno sólo. Por lo que decir que todos los transgénicos pueden ser peligrosos por un estudio en el que sólo se prueba uno, no sólo sería ilógico sino contrario al método científico.
Tomo la noticia con mucha cautela en espera de que el experimento pueda ser reproducido. Y especialmente me gustaría un experimento SÓLO con el transgénico y eliminando el pesticida. Para que el estudio tuviera una mayor validez, debería también incluir otras variedades de transgénicos.
Por todo ello, me parece que es un trabajo a tratar con cuidado y al que hay que ponerle una etiqueta de 'dudoso' cuando menos.
Saludos cordiales

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  3
   Manuela | 20/09/2012
 
Yo personalmente tengo que agradecer a este cintífico su investigación, como consumidora intento evitar cualquier alimento que tenga algún componente modificado genéticamente ya que, cuanto menos, estoy desinformada en cuanto a su nocividad. Son numerosas las cortinas de humo las que se cierran en torno a estos ''alimentos'' y casi siempre, como suele suceder en la mayoría de las investigaciones, los estudios están pagados por los propios laboratorios, obteniendo por tanto un sospechoso resultado positivo.
En cuanto al artículo, me parece cuanto menos hacer demagogia cuando se habla del caso de los pepinos ecológicos dentro de una noticia de alimentos biotecnológicos, ya que el que estos pepinos causaran las muertes que causaron nada tenía que ver con que fueran ecológicos, pero en cambio el maíz aquí si es transgénico. Intentar menospreciar un artículo a base de compararlo con otro a mi no me parece más que falta de argumentos, lo que me parece una vergüenza viniendo de alguien que se dedica a la docencia y a la investigación.
Gracias.
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  2
   rosa | 20/09/2012
 
Solo he leido por encima el artículo. Creo que, dada la trascendencia que tiene el tema y los interese creados que hay alrededor del negocio de comercializar transgenicos, lo primero que hay que hacer es tomarse en serio el trabajo. Da igual que el factor de impacto de la revista no sea alto, eso no quiere decir que los resultados no sean ciertos y da igual que usaran una rata con tendencia a las mutaciones (si yo fuera a estudiar algo que creo que tiene un efecto sutil, tambien escogeria el modelo que me permitiera detectar sutiles diferencias).
Este investigador, al cual no conozco ni tampoco se si es un activista antiGMO, merece respeto a su trabajo. Argumentar contra el trabajo que en EEUU en 20 años no ha habido ningun ingreso por consumo de transgenicos me parece un desproposito encaminado a decir cosas malas del trabajo, sean las que sean. Yo no se si este señor espera que se encuentren un ingreso de urgencia por un tumor despues de un atraco de palomitas.
Estos experimentos deberian ser repetidos en otras variedades de ratas, y en diferentes laboratorios usando el mismo maiz de partida en todos ellos. Y por supuesto sin absolutamente ninguna vinculacion de las empresas que producen comercializan transgenicos.
Lo cierto es que cada vez hay mas cancer y no tengo muy claro que el envejecimiento de la poblacion lo explique completamente.
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  1
   Hygeía | 20/09/2012
 
Desde luego... pobres ratas, es inhumano que les hayan dejado degenerar con semejantes tumores... pero de momento son una evidencia, por mucho que los científicos que enseguida empezarána comentar, se tache este experimento como ''poco válido''. Si los fondos para la investigación fueran de Monsanto seguro que nadie decía nada, pero ahí están los tumores.

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