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La ola de calor del triásico

El agua del mar llegó a alcanzar los 40ºC. Un entorno en el que luchaban por sobrevivir las especies marinas al inicio de la era Triásica debido a un cambio que provocó una gran acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera y que resultó en la acidificación de los océanos, y un aumento muy drástico de las temperaturas, sobre todo en la zona del trópico. Así lo recoge un trabajo publicado en la revista «Science».


FUENTE | La Razón digit@l
22/10/2012
 
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Una investigación que por primera vez determina los grados a los que se elevó el agua y cómo ello, junto a otros factores, desencadenó un proceso de cambio climático que al menos duró unos cinco millones de años, hace ya 253 millones de años. Como explica David J. Bottjer, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad del Sur de California (Los Ángeles, EE.UU.), «en los próximos 100 años, se prevé que la Tierra experimentará también un calentamiento debido al efecto invernadero. El futuro océano no sólo va ser más caliente, sino también más ácido y contendrá zonas en las que el oxígeno esté reducido. Esto ya pasó en períodos anteriores, por lo que el calentamiento global no es algo nuevo, y estudiar estos periodos, a través de estudios geológicos como éste, nos sirve para saber a que estamos expuestos».

El hecho de alcanzar los 40°C resulta clave dado que este valor se considera crítico, para muchos animales marinos, que no lo pueden resistir, «curiosamente, los animales que sobrevivieron desarrollaron tamaños corporales más pequeños, que toleran mejor las altas temperaturas», explica Carles Pelejero, investigador del Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (Icrea). Hoy en día, las temperaturas habituales de las zonas ecuatoriales no sobrepasan los 30ºC.

El autor principal Yadong Sol, que tiene su sede en Leeds (Reino Unido) mientras completa su doctorado en Geología, y jefe del Laboratorio of Geobiológico, de la Universidad de Geociencia Wuhan, de China, explica que: «El calentamiento global ha estado durante mucho tiempo vinculado a la extinción masiva de finales del Pérmico y principios del Triásico, pero este estudio es el primero en mostrar que las temperaturas extremas mantienen la vida en las latitudes ecuatoriales durante millones de años». Denominada como «zona muerta», ésta se habría convertido en un lugar extraño, también en zonas terrestres donde ningún bosque crecía, sólo arbustos y helechos. No sobrevivieron peces ni reptiles marinos en las zonas tropicales, tan sólo quedaron algunas clases de mariscos y prácticamente no sobrevivieron animales terrestres debido a su alta tasa metabólica que les hizo imposible hacer frente a las temperaturas extremas. «Sólo las regiones polares proporcionaron un refugio contra el calor abrasador para algunas especies», como apunta Paul Wignall de la Escuela de la Tierra y el Medio Ambiente en la Universidad de Leeds, uno de los coautores del estudio.

A través de un registro de fósiles, donde predominaban ammonoideos y conodontos, se pudieron cuantificar las temperaturas a las que estuvieron expuestos y así llegar a las conclusiones del trabajo. En su mayoría, sobrevivieron los morfotipos más pequeños, de ahí el fenómeno «Lillyput», que, como explica Wignall, «se debe a que las altas temperaturas producen especies pequeñas –la regla de Bergmann en biología–. La razón no es clara, pero parece que está relacionado con la demanda de oxígeno más alta en animales más grandes». En circunstancias normales, las plantas ayudan a regular la temperatura al absorber CO2 y enterrarlo en forma de materia vegetal muerta. Sin las plantas, los niveles de CO2 pueden subir sin control, lo que hace que la temperatura aumente.

«En esta época, los animales ecuatoriales fueron los más afectados por estas temperaturas, mientras que las regiones polares proporcionaban un refugio en este momento (los polos eran más calientes que hoy en día, pero no letalmente, como llegaron a ser los trópicos). Los animales en esta época eran diferentes reptiles primitivos y otros grupos ancestrales a los grupos más avanzados como los mamíferos y los dinosaurios, que aparecieron más tarde. Lystrosaurus es un ejemplo de un animal que tuvo éxito en ese crítico momento», explica Wignall.

UNA LECCIÓN PARA EL PRESENTE

Wignall manifiesta que «hasta ahora nadie había constatado momentos de un calentamiento tan intenso en el pasado. En caso de que algún día en el futuro llegáramos a alcanzar estas temperaturas que experimentó la Tierra hace 250 millones de años, hemos demostrado que el planeta tardaría millones de años en recuperar las pérdidas de biodiversidad».

En este sentido, esta investigación ayuda a entender las posibles consecuencias del desarrollo de un cambio climático desde hoy hasta un futuro, «en aquel tiempo la inyección de CO2 a la atmósfera (debida a vulcanismo), fue de, como mucho, un petagramo de carbono por año, pero hoy esta velocidad se multiplica por diez, ya que los humanos estamos emitiendo cada año 10 petagramos por año», apunta Pelejero, quien junto a otros investigadores publico este año un trabajo sobre ello en «Science».

Las emisiones antropogénicas de CO2, además de provocar el calentamiento global, alteran la química de las aguas de los mares y océanos, conduciéndolas hacia una progresiva acidificación. Este cambio conlleva importantes repercusiones para los organismos y ecosistemas marinos, sobre todo para los arrecifes de coral.

Autor:   P. Pérez



   Enlaces de interés
 
Blog madri+d: Conservación y Restauración de la Biodiversidad
Blog madri+d: Sostenibilidad y Responsabilidad Social


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3 comentarios



  3
   jose manuel | 22/10/2012   maule, chile
 
Tiene razón, Estrada. Mis disculpas.
En mi defensa sólo puedo decir que me descompone la mendacidad  y el descaro de los discípulos-apóstoles de Al Gore.
Durante el Triásico, y concretamente, 250 millones  años A.P., existía Pangaea, el supercontinente, y por lo tanto había un sólo océano global, y no había hielo en los polos. En muchos lugares, ese océano debe de haber sido de poca profundidad, lo que permitió (probablemente) que sus aguas se calentaran (a 40 grados) mucho más que los más calientes de hoy (hasta 36 grados, en el golfo pérsico-arábigo).  Las extinciones masivas del triásico, que fueron dos, se cree (al principio y al final), no tienen explicación climatológica.
¿Qué tiene que ver eso con el supuesto 'calentamiento' por culpa del CO2 (y nuestra), y toda la superstición pseudocientífica de la ONU y el IPCC?, Nada, sólo que no pueden dejar pasar una nota científica sin algo de propaganda.
Saludos cordiales.
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   j. estrada | 22/10/2012   Morelia, México
 
Al no ser científico, no poseo la capacidad para realizar un comentario pero eso no me quita la facultad de sentirme interesado en el tema.
Desde mi punto de vista las diferencias de ambas exposiciones me llevan a desorientación constructiva y por lo tanto, a tratar de encontrar las bases que me lleven a una mejor comprensión, por lo que es de reconocer  la ventaja de la participación de Jose Manuel, mi única observación sería que considero que no mejora en nada la calidad de su aportación la inclusión de epítetos degradantes a su buena aportación y por lo tanto los considero  innecesarios.
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   jose manuel henriquez | 22/10/2012   Maule, Chile
 
Mala práctica entremezclar un comentario a una hipótesis (y hay tantas), con la propaganda milenarista-calientista de moda.
En primer lugar, para alcanzar temperaturas que la tierra tuvo hace 250 millones de años, deberíamos tener la misma conformación geográfica de entonces, y la misma composición en la radiación solar. Sabemos que los continentes algo se habrán movido en 250 millones de años, ¿o no?, como que la Antártida no estaba entonces en el Polo sur.  Si la temperatura media global tiene un límite que no se ha sobrepasado durante todo el Cuaternario (dos millones de años), se puede suponer que ha sido por el facor geomórfico.
Por otra parte es el calentamiento lo que provoca la emisión del CO2 disuelto en las aguas y no al revés.
Y por último, la tan repetida estupidez de la 'acidificación por CO2'. Si las aguas se 'calientan', pierden la capacidad de disolver gases, entre ellos el CO2 (y también el O2), y por consiguiente se empobrecen en gases disueltos. Si aún así ocurriere acidificación, habra que buscar otras fuentes, porque de toda maneras, mientras más 'caliente' el agua, menos CO2 disuelto.
En todo caso, el artículo parece que plantea un escenario en que las plantas desaparecen, lo que hace subir los niveles de CO2 en el aire, y con ello las temperaturas.Y esto es totalmente absurdo, porque las plantas sólo podrían desaparecer por frío excesivo (como en los polos), por sequía absoluta (como en los desiertos absolutos), o por deficiencia severa de CO2.  ¿Cuándo se dieron estas condiciones?
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