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Carlos Henrique de Brito Cruz: Invitamos a los investigadores españoles a que vengan a Brasil

Entrevista a Carlos Henrique de Brito Cruz, Director científico de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo (FAPESP).


FUENTE | Materia Publicaciones Científicas
28/12/2012
 
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Hace no muchos años era frecuente una broma que decía que Brasil era el país del futuro y siempre lo sería. Hoy por fin parece que el futuro ha llegado y la promesa comienza a cumplirse. Carlos Henrique de Brito Cruz, uno de los físicos más reconocidos de Brasil, cuenta cómo él y otros científicos de su generación tuvieron que salir al extranjero para encontrar las oportunidades que no les ofrecía su país. Las cosas han cambiado. El investigador visitó España, concretamente Salamanca y Madrid, promocionando la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo (FAPESP), de la que es director científico.

Esta fundación, que invirtió 554 millones de dólares en proyectos de investigación, busca vías para incrementar la colaboración entre los investigadores de su Estado, que produce el 50% de la ciencia brasileña, y España. Entre estas posibilidades de cooperación, Brito cree que los jóvenes investigadores españoles pueden encontrar en São Paulo un lugar para desarrollar su talento a la espera de tiempos mejores en su país. Pese al pesimismo, el físico ve España con muy buenos ojos y afirma que sigue siendo uno de los países con mejores científicos del mundo. "Tenemos un buen número de investigadores, pero queremos triplicarlo, por eso necesitamos invitar a gente de otros países, como España, para que venga a investigar a Brasil".

Pregunta. ¿Qué objetivos tiene su visita a España?
Respuesta. Nuestro objetivo es facilitar la interacción entre científicos de São Paulo en Brasil y científicos de España. En Salamanca tenemos un acuerdo de cooperación y anunciamos una convocatoria para investigadores que solicitasen fondos para cooperación científica. Y aquí en Madrid tuvimos una reunión muy interesante con Román Arjona, secretario general de Innovación y Competitividad, en la que comenzamos a discutir un acuerdo de cofinanciación de proyectos.

P. ¿En qué consistiría ese acuerdo?
R. El acuerdo, que no está cerrado y en el que queremos trabajar, pretende crear un sistema de colaboración para que investigadores de São Paulo y de España puedan presentar una solicitud de financiación aquí y allí y, si ambos lo aprobamos, tengan un apoyo conjunto tanto desde Brasil como desde España.

P. ¿De qué otras formas se puede mejorar la cooperación entre Brasil y España?
R. Hay múltiples ejes de acción. Además de esta que he mencionado, otra posibilidad, en este caso sin necesidad de acuerdos con el Gobierno español, son los programas para traer investigadores españoles a Brasil. Hay programas para traer científicos por plazos de dos meses a doce meses, como visitantes. Para esto solamente es necesario tener una entidad de acogida en São Paulo que haga la presentación de la ayuda a la Fapesp.

Tenemos también un programa para jóvenes investigadores por el que todo joven con un doctorado puede solicitar financiación para programas de hasta tres años. No necesitan ser brasileños. Nuestra fundación aprueba una ayuda de este tipo cada semana para que jóvenes investigadores inicien su carrera en Sao Paulo. En este programa, la Fapesp paga una beca que es equivalente o un poco mejor que el salario de profesor en el inicio de su carrera como doctor en São Paulo y se proporcionan fondos para los equipos de investigación, los materiales, viajes y becas para estudiantes que van a trabajar con este joven investigador. La financiación es muy buena y tenemos proyectos de hasta dos millones de dólares por cuatro años.

P. Ahora que la crisis está afectando a España en general y a la ciencia española en particular, ¿están notando un mayor interés por parte de investigadores de aquí para ir a Brasil?
R. Existe interés, pero no tengo datos para decir que los españoles son más hoy que hace cuatro años. Pero en general el número de investigadores no brasileños que vienen para Brasil está creciendo. En la fundación, en las becas de postdoctorado, en 2007 alrededor del 5% venían de otros países y ahora tenemos casi un 14%.

P. ¿Qué puede ofrecer Brasil a un científico español que quiera irse fuera frente a Alemania, EEUU o Reino Unido?
R. Brasil ofrece posibilidades importantes de financiación y la tasa de éxito de los proyectos que nos envían es elevada. En la Fapesp aprobamos un 45% de los proyectos que nos presentan, muy por encima del 12% de la National Science Foundation de EEUU. También, existen universidades que son competitivas internacionalmente en el estado de São Paulo y hay áreas de investigación que son especialmente fuertes e interesantes, como la bioenergía o la salud en enfermedades tropicales.

Además, en Sao Paulo estamos también interesados en investigadores de áreas de campos fundamentales. No estamos solo buscando gente de ingeniería, salud o aplicaciones en general. Tenemos también buenas oportunidades para filósofos, gente que estudie la literatura o las artes, ciencia política o sociología.

P. ¿Por qué creen que es importante ese enfoque más amplio y no solo utilitarista?
R. Nosotros creemos que para el desarrollo de Brasil necesitamos ciencia aplicada y ciencia fundamental. La combinación entre estos dos ámbitos es importante para crear un ambiente para educar bien a los estudiantes, donde aparecen ideas interesantes que combinan la aplicación con la ciencia básica. Queremos tener una cartera equilibrada entre aplicada y fundamental.

P. Si tuviese que elegir tres áreas en las que cree que son especialmente fuertes y pueden ser especialmente atractivas para los investigadores españoles, ¿cuáles serían?
R. En primer lugar la bioenergía. Brasil es el país de la bioenergía. Allí se consumen más litros de bioetanol al año que de gasolina. Aquí hay enormes oportunidades porque además la bioenergía tiene todo, desde genómica de plantas hasta procesos químicos o estudios sobre el impacto de la bioenergía en la agricultura. Otro tema interesante es la salud, en especial en lo que se refiere a las enfermedades tropicales como la malaria o el dengue. Y un tercer ámbito podrían ser los estudios sobre la biodiversidad, la biología evolutiva, la ecología…

P. En España hace poco sucedió algo insólito, como es la inclusión de un límite de déficit público en la Constitución. Ustedes, sin embargo, cuentan con un porcentaje mínimo del PIB estatal fijado en la Constitución dedicado a una fundación que financia la ciencia.
R. Es algo que se incluyó en la Constitución del Estado de São Paulo en 1947. Cuando se redactó, la comunidad científica propuso esta idea de que hubiese un porcentaje especificado en la Constitución. Entonces era un 0,5% y después, en 1989, se elevó en un nuevo texto, cuando la comunidad científica y la comunidad empresarial propusieron la idea al Gobierno de incrementar esa cantidad hasta el 1% que ahora gestiona Fapesp. Después, otros estados en Brasil copiaron la idea y hoy 26 estados tienen esta cláusula en sus constituciones.

P. En la época de bonanza, en España, hubo un incremento muy importante de presupuesto para ciencia…
R. De presupuesto y de resultados

P. …pero cuando ha habido un descenso de la economía se ha abandonado ese entusiasmo. São Paulo puede ofrecer una garantía de que va a ofrecer una estabilidad y que este crecimiento en el apoyo a la ciencia no es el fruto de un momento de bonanza económica.
R. El apoyo del Estado de São Paulo a la investigación científica es muy estable y sólido. No solo porque está en la Constitución, pero este apoyo, como hemos visto, está puesto por escrito desde hace más de cincuenta años. Es sólido como compromiso. Tiene una posibilidad de fluctuación que es que si la economía no va bien, un 1% de poco ingreso es poco. Para atenuar este efecto, la fundación tiene un endowment [fondo de reserva] pensado para que, en años en que la economía va mal se utilice para estabilizar el descenso de lo que se percibe del Estado, y cuando va bien, permita ahorrar para cuando lleguen tiempos peores.

P. Con Lula la ciencia fue siempre una prioridad, pero desde que llegó Dilma Rousseff a la presidencia del país en 2011 ya ha habido dos recortes del presupuesto de I+D. ¿Es para preocuparse?
R. Esto para preocuparse, aunque en São Paulo los efectos de este recorte son menores porque la mayor parte de la financiación pública a la investigación viene de fondos del Estado, no de fondos nacionales. No obstante, hay que recordar que el Gobierno de Lula recibió una situación económica mejor, que venía de la organización de la economía que hizo el Gobierno anterior de Fernando Henrique Cardoso. Durante el Gobierno de Lula la economía mundial creció, y como Brasil tenía la economía organizada del gobierno anterior, Lula incrementó los gastos públicos. El problema es que los incrementó más que los ingresos y Dilma encontró una situación más difícil.

P. ¿Se entiende que en España en época de dificultades se baje el presupuesto para ciencia tanto o más que el resto del presupuesto?
R. Es un debate que existe en Brasil también. Allí la tradición es que cuando hay dificultades económicas se recorta en la ciencia y la tecnología. Pienso que esta pregunta se entiende mejor si pensamos en lo determinantes que son la ciencia y la tecnología para el desarrollo económico. Si son determinantes fuertes del desarrollo económico, entonces el Gobierno no recortará mucho.

P. Entonces, por lo que sucede en España y en Brasil, ¿debemos entender que la I+D no es determinante para la economía de estos países?
R. En Brasil y en España no son tan determinantes. Me parece que tenemos este parecido porque tanto allí como aquí la inversión de la industria en investigación es pequeña, alrededor de la mitad de las inversiones estatales. En otros países, las inversiones de la industria son dos veces o tres mayores que las inversiones.

P. ¿Y eso es culpa de los gobiernos o de las empresas?
R. Yo no usaría la palabra “culpa”. Es una consecuencia del ambiente de la economía. Las industrias hacen aquello que deben hacer para sobrevivir y prosperar. Si las reglas del ambiente económico dicen que puede prosperar sin I+D, lo harán. Brasil tiene una economía que es muy cerrada y ahí la competición es menor. En países donde hay una economía que incentiva a su industria a ir al mundo, estas industrias invertirán más en I+D.

P. ¿Cree que la ciencia en su país puede beneficiarse de las dificultades que se están viviendo en España por la crisis?
R. Independientemente de la crisis, nosotros vemos características muy positivas en la ciencia española. Aquí, aunque haya una crisis momentánea, se hace una ciencia de un nivel muy alto y muy competitivo mundialmente. Por eso buscamos colaboraciones. Tiene científicos muy destacados. La cantidad de proyectos y de ideas es alta, y la calidad de los estudiantes y los científicos es muy elevada. La calidad de los científicos no disminuye porque exista una crisis.

Autor:   Daniel Mediavilla



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