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El síndrome de Burnout en docentes

Un grupo de investigación integrado por miembros de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) ha detectado que más del 65% de los docentes de E.S.O. de la Comunidad de Madrid sufre, en mayor o menor medida, el síndrome de Burnout, conocido como el síndrome del 'profesor quemado'.


FUENTE | UCM - mi+d
25/02/2013
 
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El síndrome de Burnout, o síndrome de 'estar quemado' se puede definir como un estrés interpersonal crónico en el ejercicio laboral. Dicho síndrome puede configurarse a través de tres grandes dimensiones: agotamiento (referido a las sensaciones de sobresfuerzo físico y cansancio emocional como consecuencia de las continuas interacciones que los trabajadores deben mantener entre ellos, así como con los clientes); despersonalización (que supone el desarrollo de sentimientos, actitudes y respuestas negativas y distantes hacia compañeros de trabajo, superiores, clientes, etc.); y baja realización (que conlleva la pérdida de confianza en la realización personal y la presencia de un negativo autoconcepto como resultado de situaciones problemáticas en el ámbito laboral). En este sentido, los profesionales más afectados, aunque no los únicos, son los que trabajan en profesiones de ayuda, siendo especialmente vulnerables los ámbitos sanitarios y educativos.

En el estudio se ha evaluado a un total de 794 profesores de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de distintos centros públicos, concertados y privados de la Comunidad de Madrid. Para medir el nivel de Burnout se elaboró un instrumento de medida específico (Rodríguez y Fernández, 2012a), partiendo de una exhaustiva revisión bibliográfica, a nivel nacional e internacional, sobre la conceptualización del síndrome en los últimos años. De este modo, se ha conseguido configurar un instrumento con una elevada validez y fiabilidad que, a través de un total de 23 ítems, es capaz de medir el síndrome de Burnout y cada una de sus tres dimensiones principales. Por otro lado, un estudio factorial confirmatorio del instrumento (ver Fig. 1) ha permitido poner de manifiesto la relación existente entre dichas dimensiones, mostrando la consistencia interna entre ellas, así como la pertinencia de la inclusión de los ítems que configuran el cuestionario.

Modelo estructural del instrumento de medida del síndrome de Burnout
Fig. 1: Modelo estructural del instrumento de medida del síndrome de Burnout (estudio factorial confirmatorio)

Tras la aplicación del instrumento a los profesores, los resultados (ver Fig. 2) han mostrado que únicamente el 34,63 % no presentan ningún síntoma de 'estar quemado'. Por otro lado, si bien una tercera parte de los docentes analizados manifiesta niveles leves del síndrome, más del 34% de los profesores presenta niveles moderados y altos de Burnout.

Porcentajes de los niveles del Burnout
Fig. 2: Distribución de porcentajes de los niveles del Burnout en el profesorado de ESO de la Comunidad de Madrid

Estudios complementarios han revelado que los profesores con menos de 10 años de experiencia presentan niveles más altos de realización profesional, descendiendo dicho nivel a partir de los 15-20 años de experiencia profesional. Por otro lado, en relación con la asignatura impartida por el profesor, el estudio muestra que los profesores de asignaturas artísticas (como por ejemplo, Educación Plástica y Visual) presentan niveles más altos de despersonalización hacia sus alumnos, que aquellos que imparten asignaturas de Ciencias o Humanidades. Por último, la titularidad del centro parece guardar cierta relación con el desarrollo del síndrome, encontrando que la Realización Profesional es mayor en los profesores de centros concertados que en el caso de los docentes de centros públicos.

Por todo ello, y a tenor de los resultados, resulta indispensable que la comunidad científica siga avanzando en el campo de estudio del Burnout, su prevención y tratamiento. Del mismo modo, y con el objeto de intentar delimitar con mayor precisión las posibles y principales causas que influyen en el desarrollo del síndrome, resulta conveniente profundizar en el modelo procesual explicativo del síndrome que interrelaciona las tres dimensiones del Burnout entre sí y en relación con dimensiones o factores externos al mismo (como el clima del centro escolar) o factores inherentes al individuo (como las características propias psicológicas de los sujetos).



Más información:
Rodríguez Mantilla, J.M. y Fernández Díaz, M.J (2012a). Development and Validation of a Measuring Instrument for Burnout Syndrome in Teachers. The Spanish Journal of Psychology. Vol. 15, No. 3, 1456-1465

Rodríguez Mantilla, J.M. y Fernández Díaz, M.J (2012b). El síndrome de Burnout en el profesorado de Secundaria y su relación con variables personales y profesionales. Revista Española de Pedagogía. Vol. 70, Nº 252, 2012, págs. 259-278


Autor:   Mª José Fernández Díaz. Jesús Miguel Rodríguez Mantilla



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3 comentarios



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   Esther Muñoz | 07/03/2013   Madrid, España
 
Hay muchos profesores 'quemados', pero según he visto y observado, en los Centros de Enseñanza se prefiere contratar a profesores 'quemados' pero con muchos años de experiencia en dicha actividad que a un profesor que tenga poca experiencia pero gran entusiasmo, profesionalidad y pasión por la profesión docente y la intelectualidad y pedagogía que requiere. Esto me ocurre a mí,  que tengo mucha experiencia en clases particulares de Matemáticas pero poca en Centros escolares, por lo que parece ser que no valgo para trabajar en un colegio, a la vista de que no me requieren. Se prefiere a profesores que han trabajo en colegios durante más de 10 años y que ya no aguantan ni lo soportan, pero les puede la necesidad de trabajar en algo, no la vocación.
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   quemada | 05/03/2013   Madrid, España
 
Me parece que lo que más ha perjudicado han sido los últimos planes de estudio,pasar por edad no tiene ningún sentido,colocar a uno por edad sin saber lo anterior es poco inteligente,me refiero a los que llegan y hay que escolarizarlos.
Los padres son poco repetuosos y permisivos con los hijos y además se une el miedo a la inspección por parte de los directores y no apoya al profesor.
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   Cecilia | 25/02/2013
 
No me extraña. La falta de satisfacción en el trabajo depende mucho del respeto que la sociedad tiene por esa labor. Pero si el propio gobierno dice que no trabajan suficientes horas, les baja el sueldo, les quita el subsidio al comedor (y mantiene el de los menus de lujo del parlamento) y no tienen más respaldo que su propia mesa cuando viene un adolescente violento, a veces aoompañado de su padre también troglodita... pues se convence de que está tirando su vida en algo inútil.
Muchos padres tampoco ayudan mucho. Cultivan el amor al dinero (llevando al chico a castings o entrenamientos de futbol aunque con eso pierda clase o no haga os deberes) y cuando se encuentran con un profesional que ha tenido éxito, sólo se les ocurre decir 'qué suerte que tiene!'. ¿No será porque ese profesional se mató a estudiar al menos 5 años de carrera, idiomas, masters, y haciendo prácticas casi gratis? Y ni siquiera eso es suficiente. Pero es que priorizar el futbol y a Belen Esteban tampoco ayuda.
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