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Tecnología, Innovación y Dirección Empresarial

Jesús Rodríguez Pomeda

Profesor de Organización de Empresas

Universidad Autónoma de Madrid

 

Entorno a la idea de innovación

Cuando hablamos de tecnología, hacemos referencia a un conjunto de ideas estructuradas en niveles de abstracción sucesivos, como nos enseñan los diferentes autores que las han desarrollado a lo largo de los siglos.

Desde un punto de vista general, podemos convenir que la tecnología comprende todas las maneras de organizar a las personas para controlar o coordinar sus actividades (encaminadas al logro de determinados objetivos previamente establecidos) mediante la aplicación sistemática de conocimiento estructurado. Este planteamiento nos permite comprender las diferentes dimensiones que presenta la tecnología. En efecto, pueden existir visiones optimistas (la tecnología es fuente de progreso social) o pesimistas (la tecnología es el origen de todos los males), propias de posiciones ideológicas antagónicas.

En ámbitos más concretos, la tecnología puede concebirse como la configuración de un conjunto ordenado de conocimientos, el desarrollo de procedimientos específicos y la incorporación de tales procedimientos a las máquinas y equipo de capital utilizadas en el proceso productivo. Estas ideas quedan recogidas en el cuadro siguiente.

 

Cuadro 1: Niveles conceptuales de la tecnología

IDEOLÓGICO-FILOSÓFICO. Relaciones tecnología-sociedad desde una perspectiva histórica.
APLICADO GENERAL. Análisis y registro sistemáticos de relaciones causales para resolver cuestiones prácticas relativas a contextos de cierta amplitud.
ESPECÍFICO. Utilización de informaciones y metodologías anteriormente elaboradas para solucionar problemas concretos de tipo físico-natural desde ciertas premisas sociales. Culmina con el diseño y programación del funcionamiento de máquinas, procedimientos y dispositivos diversos aplicables a un proceso productivo que busca la eficiencia

 

En resumen, este desarrollo sucesivo de la idea de tecnología presenta para la dirección empresarial tres polos de atención: el genérico (en el que se verifican los cambios fundamentales), el empresarial (propio de la organización) y el de los proyectos específicos desarrollados por las empresas para alcanzar sus objetivos.

Aparece así la tecnología como un conjunto entrelazado de capacidades y habilidades, construidas sobre conocimientos teóricos y prácticos, que permiten utilizar eficientemente una colección de artefactos orientados a diseñar, producir y distribuir bienes y servicios. Es decir, la tecnología actúa como palanca de la función innovadora desarrollada por la empresa, cuyo objetivo no es otro que ofrecer soluciones originales a determinadas necesidades sociales desde una perspectiva económica.

La innovación, como esfuerzo orientado a generar una modificación de las condiciones actuales de intercambio que resulte provechosa para empresa y consumidor, exige el concurso de conocimientos de muy diversa índole, talento creativo y claridad de planteamiento. En esencia, la innovación consiste en la introducción en el mercado de algo nuevo. Tal novedad puede presentar diferentes facetas y gradaciones, como recoge el siguiente cuadro.

 

Cuadro 2: Aspectos de la Innovación

 

  • Inn. de producto: introducción en el mercado de un nuevo bien o servicio.
  • Inn. de proceso: nuevos procedimientos de elaborar y distribuir un producto dado.
  • Inn. incremental: modificación relativamente menor de un producto o proceso.
  • Inn. radical: adopción de un producto o proceso completamente nuevo.
  • Inn. absoluta: aquella completamente desconocida para todo el mundo hasta entonces .
  • Inn. relativa: la aplicada previamente en contextos económicos diferentes.

 

Por tanto, podemos decir que la innovación es a la vez una premisa para afrontar los incesantes cambios que registra el entorno de la empresa y la condición necesaria para poder impulsar aquellas transformaciones que hagan más rentable la actividad empresarial.

La incorporación de la tecnología y la innnovación a las preocupaciones fundamentales del directivo se ha producido a lo largo de una dilatada trayectoria, como veremos a continuación.

 

La Gestión de la Tecnología en la empresa

Hasta la década de los 70, el tratamiento dado por la dirección empresarial a la tecnología y a la innovación no pasaba de una mera serie de argumentaciones poco relacionadas entre sí que hacían referencia a facetas tales como la función de Investigación y Desarrollo (I+D) y la gestión de ingeniería.

En este enfoque, el problema se reducía a gestionar una colección de proyectos de I+D que adolecían de importantes desconexiones con áreas relevantes de la actividad empresarial.

Será en la siguiente década cuando comience a configurarse una visión integradora de la tecnología y la innovación basada en la planificación. Se pretenden implantar en la organización una serie de habilidades tecnológicas que faciliten el logro de los objetivos empresariales. Esta pretensión no solamente exige una adecuada gestión del cambio tecnológico, sino, además, la realización de todos aquellos cambios que sean precisos dentro de la empresa para explotar plenamente el potencial de la tecnología.

Emerge así un conjunto de ideas más vinculadas a las exigencias de los mercados contemporáneos sobre lo que debe ser la gestión de la tecnología en la empresa. Tales requisitos llevan a la empresa a generar, desarrollar y realizar -de manera eficiente- nuevas ideas susceptibles de alcanzar cierto impacto comercial. El desarrollo de este proceso conduce a la integración de tecnología e innovación en el núcleo esencial de la Dirección estratégica de la empresa, lo cual, lógicamente, implica que deba alcanzarse una relación adecuada entre la estructura organizativa y la dirección estratégica. Tal relación exige suavizar tensiones al pasar de una configuración estructural a otra, haciendo posible que el ambiente organizativo sea óptimo en cada momento de cara a lanzar nuevas ideas. Es decir, la clave reside en un cierto equilibrio entre aquello que la empresa ha hecho bien en el pasado (y que sustenta su actual posición competitiva) y ese futuro inconcreto al que apuntan las nuevas ideas generadas en su interior. El ajuste entre pasado y futuro viene de la mano de la correcta gestión de aquellas competencias tecnológicas, organizativas y personales que atesora la organización, como indicamos seguidamente.

 

La Dirección Estratégica de la Tecnología y la Innovación desde un enfoque de competencias

En la actualidad, los directivos deben superar cuatro problemas fundamentales con relación a la tecnología y a la innovación:

  • Una perspectiva excesivamente condicionada por el corto plazo.
  • El rechazo de las consecuencias que los avances tecnológicos tienen con respecto a la estructura organizativa de la empresa.
  • La incomprensión mutua entre los responsables directos del desarrollo tecnológico de la empresa y sus máximos dirigentes.
  • La escasa percepción de los efectos que sobre estrategia empresarial tienen las innovaciones.

 

Estas dificultades proceden de un entorno económico y social cambiante, discontinuo y difícilmente predecible, lo que hace preciso profundizar y ampliar el concepto de estrategia empresarial al uso.

La Gestión por Competencias, en el plano tecnológico, pasa por el conocimiento profundo de las potencialidades tecnológicas existentes en la empresa, por la vigilancia de la actuación de los competidores y por la optimización, desarrollo y protección de aquellos factores tecnológicos que diferencian a la empresa del resto de los agentes que actúan en el mercado.

Este planteamiento novedoso se enfoca hacia el logro de una buena relación de la empresa con el entorno (valorada a partir de sus objetivos) mediante el desarrollo de un proceso que, lejos de la secuencialidad, se enriquece y transforma continuamente con la observación de los cambios relevantes acaecidos en el exterior. Tal proceso descansa en dos elementos fundamentales: la dirección de la empresa, construida con solidez a partir de la misión y visión de la misma, y el análisis estratégico. Este resultado dinámico da lugar al denominado aprendizaje organizativo cuyo efecto más destacable es el perfeccionamiento de los logros alcanzados por la empresa en el pasado. Esta es precisamente una de las principales líneas contemporáneas de avance en el estudio de la Dirección estratégica y, sin duda, nos ofrecerá en los próximos años resultados y conclusiones que transformarán el modo de concebir y dirigir empresas.

 

Conclusiones

Durante el presente siglo hemos asistido a una profunda renovación del concepto de dirección empresarial que, en parte, pasa por la plena integración de la tecnología y la innovación en su marco de análisis y actuación. Admitida la capacidad que la tecnología tiene para transformar situaciones, realidades y mercados, observamos cómo la innovación –que vincula novedad y mercado- se convierte en premisa del comportamiento empresarial. Los limitados planteamientos en los que la tecnología es vista como un conjunto de activos y proyectos a gestionar han sido superados y, en la actualidad, las empresas más destacadas tienden a adoptar un enfoque por competencias que transforma el análisis y la dirección estratégica con el objetivo último de alcanzar la ventaja competitiva sostenible.

 

Bibliografía

Burgelman, R.A.; Maidique, M. (eds.) (1988). "Strategic Management of Technology and Innovation". Homewood, IL: Irwin.

Morcillo, P. (1997). "Dirección Estratégica de la Tecnología e Innovación". Civitas, Madrid..

Tidd, J.; Bessant, J.; Pavitt, K. (1997). "Managing Innovation: Integrating Technological, Market and Organizational Change". Chichester, John Wiley.

 

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