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Editorial

 

La Revista MadrI+D es el resultado de una reflexión sobre el futuro de nuestra región que depende de su capacidad de consolidarse como región innovadora, capacidad de la que estamos convencidos.

En el marco de una economía cada día más globalizada, la competitividad de Madrid se decide por su aptitud para generar, integrar y difundir conocimiento y su actitud ante la innovación. Ésta es una tarea que implica no sólo a los centros tecnológicos y a las empresas, sino también a los investigadores de los centros públicos de investigación y de las universidades y a las distintas administraciones.

La "industria del conocimiento" de la Comunidad de Madrid genera aproximadamente unos 50.000 empleos directos con una inversión en tareas de investigación y desarrollo de alrededor del 2% del Producto Interior Bruto, algo más que la media europea y, desde luego, muy por encima de la media nacional. Por tanto, la región de Madrid ocupa un lugar privilegiado en las actividades de Investigación y Desarrollo del país, lugar que la Comunidad tiene que defender, preservar y mejorar en lo posible. Los organismos públicos de investigación, las empresas y los centros tecnológicos de la región son nuestro potencial más preciado y forman parte de la cultura, la economía y la sociedad madrileña en general.

En este sentido, la Ley de Fomento de la Investigación Científica e Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid, de 7 de mayo de 1998, aprobada en la Asamblea por unanimidad, recoge precisamente la importancia que para Madrid tienen la cultura científica de sus ciudadanos, la generación y la transmisión de conocimientos a la sociedad, actividades todas ellas complementarias que deben ser señas de identidad de nuestra región y que están íntimamente unidas al bienestar futuro de los madrileños.

Ningún otro territorio de España ha mantenido históricamente tantas instituciones científicas, tecnológicas y docentes como Madrid. Desde su designación como capital de la Monarquía, siempre ha sabido atraer a científicos y tecnólogos, en algunos momentos de su historia, incluso, procedentes de todo el mundo. Las huellas de su actividad científico-tecnológica se encuentran en toda la región. Hora es que los madrileños aprendan a valorar este tesoro cultural.

La Unión Europea ha subrayado reiteradamente la importancia del desarrollo de políticas agresivas que favorezcan la innovación tecnológica recalcando su dimensión regional. Para la Comunidad de Madrid, región periférica de Europa, es vital su incorporación a los ejes de la actividad científico-tecnológica europea. Por esta razón, a lo largo de los últimos dieciocho meses se ha estado llevando a cabo el proyecto cofinanciado por la Unión Europa denominado ERICIT (Estrategia Regional de Investigación Científica e Innovación Tecnológica) en coordinación con otras cincuenta regiones europeas y con la directa participación de los agentes del Sistema Regional de Innovación de Madrid. Uno de los resultados de este proyecto es el Sistema de Información y Promoción Tecnológica bautizado con el nombre de MadrI+D. Otro resultado importante será el lanzamiento del III Plan Regional de Investigación Científica e Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid, una vez detectada la oferta y demanda tecnológica existente en nuestra región.

Desde esta revista se pretenden dar a conocer las actividades que llevan a cabo las empresas innovadoras y los investigadores madrileños, promover una auténtica cultura de la innovación, así como fomentar dos conceptos que están muy unidos al de innovación, a saber, la cooperación y la información. La Revista MadrI+D debe ser un espacio común en el que confluyan los intereses de los empresarios, de los investigadores y de la administración regional y local, de forma que se facilite el contacto entre ellos. Cooperación es lo que necesita el sistema de Investigación y Desarrollo, no sólo en España, sino en toda Europa. La información es de una importancia vital en la toma de decisiones. Con frecuencia es más importante disponer de la información que se necesita en el momento preciso y de manera sencilla y poco costosa que cualquier tipo de subvenciones que puedan recibirse desde el sector público. Es lo que pretende el Sistema MadrI+D y esta misma revista.

Finalmente habría que decir que por muchos esfuerzos que se hagan desde la administración o desde los organismos públicos de investigación, el verdadero protagonista de la innovación es la empresa, y es esa actividad empresarial la que hay que promover y alentar. El futuro de la región, y el de las propias empresas, depende de ello.

 

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