Ir al sumario de este número
Ir al índice general de revistas
Ir a la página principal de Madrimasd
Página anterior

Con otro aire

 

Diez reglas para impedir la innovación

 

Una actitud poco receptiva en materia de creatividad e innovación por parte de las empresas hipoteca el crecimiento futuro de las mismas. Ciertos directivos manifiestan con demasiada asiduidad su natural aversión por el cambio tecnológico recurriendo a frases sentenciadoras ante ideas "revolucionarias" propuestas por empleados. A este respecto, Rosabeth Moss Kanter -The Change Master, 1983- enuncia las siguientes diez reglas para impedir la innovación:

 

  1. Considere con la máxima desconfianza cualquier idea nueva que venga de abajo: primero, porque es nueva; segundo, porque viene de abajo.
  2. Establezca que las personas que necesiten su autorización para poder actuar deban solicitar antes las firmas de otros varios escalones jerárquicos.
  3. Solicite a los departamentos y a los individuos que discutan y critiquen las propuestas de los demás (de esa forma se ahorra el apuro de tener que decidir y bastará con elegir al superviviente).
  4. Dé curso libre a las críticas y guárdese los elogios (así se mantiene despabilada a la gente). Hágales saber que pueden terminar en la calle en cualquier momento.
  5. Valore la identificación de problemas como síntoma de un fracaso; que la gente se acostumbre a no venirle con pegas cuando algo no funcione en los departamentos.
  6. Controle todo de cerca. Asegúrese que se hace recuento de todo lo que puede recontarse y numerarse.
  7. Tome en secreto las decisiones de reorganización y cambio de políticas y divúlguelas por sorpresa (eso también sirve para despabilar a la gente).
  8. Que toda petición de información esté plenamente justificada, y que esa información no vaya a parar a manos de cualquiera (no sea que la información caiga en manos inoportunas).
  9. En nombre de la delegación de atribuciones y la participación, deje a los mandos intermedios la responsabilidad de los despidos, los traslados y demás decisiones conflictivas que usted tome; y procure que las pongan en práctica sin demora.
  10. Y por encima de todo no olvide que ustedes, los de arriba, son los únicos que saben lo que realmente importa para la empresa.

Ir a la página anterior  Ir al sumario de este número