En el IES María
Zambrano se está desarrollando un ecosistema agrario donde continuamente
se ponen de manifiesto problemas que hay que resolver para poder seguir
adelante con el desarrollo de los cultivos. En este contexto, surge la búsqueda
de soluciones apropiadas y la necesidad de recurrir a las investigaciones
científicas. La ciencia, pues, se convierte en un instrumento de ayuda para
conseguir los objetivos hortícolas que habíamos establecido en un principio.
Un suelo arcilloso no es el sustrato más adecuado para el laboreo de huertos
destinados a la recolección de hortalizas y verduras. Durante el invierno,
con las lluvias, se encuentra apelmazado y pegajoso; y durante el verano
se seca y resquebraja. Por esta razón, hemos probado a mejorar su textura
con la incorporación de diversos compuestos: arena, abonos orgánicos y abonos
inorgánicos, combinados entre sí. Objetivos:
– Determinar la porosidad de diferentes muestras de suelo.
– Determinar la capacidad de campo o grado de retención de agua de diferentes
muestras de suelo.
– Analizar los resultados de las investigaciones realizadas con las muestras
para proponer mejoras en la composición del suelo del huerto.