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Aplicación
didáctica
1.Coloca
la tarjeta encima del tubo metálico o de plástico.
2.Pon la bola de cristal como indica la figura.
3.Arquea hacia atrás el fleje.
4.Suéltalo bruscamente y comprobarás que sale despedida
la tarjeta y la bola permanece inmóvil encima del tubo.
Durante siglos se creyó que existían dos clases de movimientos
de naturaleza completamente distinta: el de los astros, perpetuo o indefectible,
que se conservaba en virtud de una propiedad característica de
su materia, y el de los cuerpos a nuestro alcance, que requería
siempre la acción de fuerzas para mantenerlo, ya que, por sí,
la materia terrestre tendía a la inmovilidad.
A través de sus experiencias en el plano inclinado, Galileo intuyó
que no existían tales propiedades, sino que, por el contrario,
un cuerpo en movimiento que no sufriera acciones de otros avanzaría
siem-pre rectilínea y uniformemente, conservando su velocidad.Si
experimentalmente no se podía lograr, era debido a la acción
de fuerzas de rozamiento que lo modificaban. Se insinuaba así el
principio de inercia, clave de toda la mecánica: cuando sobre un
cuerpo no actúa ninguna fuerza, se mantiene en reposo o avanza
en línea recta con velocidad uniforme,siempre que no se ejerza
sobre él alguna fuerza exterior.
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