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Bolonia no moviliza a los investigadores
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El Proceso de Bolonia culminará en 2010 y todavía existen muchas dudas. Uno de los mayores problemas es la negativa de los investigadores y profesores a cambiar de universidad.
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FUENTE | Expansión
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25/02/2009
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Las dudas se mantienen y las protestas continúan. Sin embargo, el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), más conocido como Proceso de Bolonia, es irreversible. La fecha límite: el año 2010. La asignatura pendiente: recuperar el importante retraso en la adaptación de las titulaciones universitarias al marco europeo.
A pesar de todo, la ministra de Educación alemana, Annette Schavan, y la titular de Ciencia e Innovación española, Cristina Garmendia, que se reunieron la semana pasada en Madrid, no dudan de que Bolonia será un éxito para las universidades de los 46 países firmantes, que las diferencias y los interrogantes desaparecerán, que las instituciones de enseñanza superior conseguirán alcanzar la excelencia y lograrán aunar ciencia y economía.
NO TODO ES ROSA
Pero no todo son buenas caras y buenas palabras para el EEES. Durante la conferencia El cometido de las universidades en la sociedad del conocimiento.
Investigación y docencia en el siglo XXI, organizada por la Fundación Rafael del Pino, Schavan asumió que aunque el Proceso de Bolonia empezó su andadura en 1999, diez años más tarde, todavía queda mucho camino por recorrer. "El balance del trabajo que se ha hecho hasta ahora es aceptable. El aspecto de la movilidad de los estudiantes ha avanzado muy bien. Sin embargo La aprobación de los planes de estudio y de las homologaciones siguen presentando problemas, ya sea en Alemania o en España, aunque han seguido una evolución positiva, y la movilidad de los profesores e investigadores está planteando muchas dudas. Este apartado de la EEES es quizá el más delicado, en el que hay que trabajar más en profundidad y el que se encuentra, todavía, casi al principio del camino", subrayó la titular de Educación teutona.
Otra de las reivindicaciones de la ministra Schavan fue la necesidad de incrementar los presupuestos para Educación, puesto que un proceso como el de Bolonia es difícil de llevar a cabo sin dinero.
"La Unión Europea tiene que hacer un mayor esfuerzo para aumentar los presupuestos de Educación. El dinero empleado por la UE para la agricultura y para la formación de los jóvenes europeos es incomparable. Los países comunitarios también deberían dedicar un PIB superior para apoyar la investigación. En tiempos difíciles, uno de los grandes deberes es mantener el bienestar y los científicos tienen un papel protagonista en esta faceta", comentó.
UNIVERSIDAD PÚBLICA
Muchas de las protestas de los denominados anti-Bolonia se han centran en la posible mercantilización de la universidad por el acercamiento propuesto por el EEES a las empresas. Sin embargo, ninguna de las dos ministras mostró su acuerdo con esta afirmación.
"Con el Proceso de Bolonia no se trata de convertir las universidades en compañías ni al contrario, como se ha dicho, esto sería un fracaso y un sinsentido. La ciencia y la economía son socios naturales y el objetivo es propiciar alianzas innovadoras entre empresas y universidades", explicó la ministra alemana. "Creemos en una universidad pública y abierta a todos, capaz de reaccionar e incluso de anticiparse a las preocupaciones de la sociedad y hacer frente a todos sus retos", añadió Garmendia.
Por su parte, y para completar la explicación dada por las dos titulares de Educación, María del Pino, presidenta de la Fundación Rafael del Pino, señaló que no cabe duda de que actualmente, "la oferta universitaria debe adaptarse a la demanda de la sociedad".
"Hay que entender que este proceso significa una autoafirmación de la universidad, que se reinventa a sí misma. Bolonia servirá para salvaguardar la autonomía de estas instituciones y sentará las bases para combatir su introversión. Otro de los objetivos es conseguir una universidad más atractiva y que los grandes cerebros europeos no busquen fortuna en otros países", añadió Schavan.
Autor: Víctor Moreno
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Expansión
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| 3 | MARA CASTILLO MALLÉN | 16/03/2009 | | Me adhiero al comentario de JBS. Es un auténtico despropósito que 'la sociedad' (ese ente etéreo que encierra a un iletrado y al mayor sabio) deba marcar el paso de la investigación. No veo a 'la sociedad' manifestándose para que se mantengan los estudios de filosofías y para que se añadan horas al trabajar sobre Durkheim sin ir más lejos.... Por otra pare la sociedad quemó a Servet ¿que debía haber hecho, dejar de investigar?. Se les llena la boca con una palabra que es una excusa. En cuanto a la señora Garmendia, bien, su carrera anterior al cargo de Ministra no hacía presagiar nada bueno, y así ha sido. Es cínico mantener que Bolonia será el paraíso cuando los planes son la amortización -clarísimamente- y precisamente por eso en algunas asignaturas el próximo años los alumnos ya no acudirán al aula más para el examen, lo cual no deja de ser una aberración pero permite ahora en profesorado y ¡¡alquilar las instalaciones a empresas como ya se está haciendo en alguna Universidd!!
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| | 2 | Ismael Arinas | 26/02/2009 | | La movilidad de los docentes se da de dos formas: se abandona definitivamente el puesto en una universidad para establecerse en otra o se traslada temporalmente a otra universidad. En el primer caso, si se aprovechan los ceses para recortas gastos de plantilla no surgirán posibilidades de movilidad para otros docentes (la política en España e Italia, por ejemplo, es no contratar docentes que reemplacen al personal jubilado). En el segundo caso, ¿de dónde sale el dinero para cubrir la docencia de los desplazados temporalmente? Es cierto que hay programas que permiten la movilidad, pero están sujetos a que los docentes no tengan clases durante el periodo que se trasladan, salvo que sus compañeros quieran asumir su docencia (y la docencia no tiene de momento apenas valor así que no tiene ninguna ventaja para quienes no se han desplazado). En resumen, para que haya movilidad tiene que haber medios (económicos y organizativos). Si, por ejemplo, la docencia consiste en horas por cuatrimestre y no horas por semana, se puede fomentar la movilidad por periodos breves (2 ó 3 semanas). La movilidad para estancias más largas implica resolver las suplencias sin penalizar a quienes se quedan. La universidades más rígidas solucionando estos problemas reducen las posibilidades de movilidad de las demás. Respecto a que la sociedad debe marcar la investigación, eso suena muy políticamente correcto, pero ni ocurre ni tiene nada que ver con la función de la investigación. Las empresas se interesan por proyectos de investigación con resultados a corto plazo y en algunos sectores del conocimiento (humanidades) ni siquiera se molestan en fomentar la investigación de forma seria (baste comparar la industria del español como lengua extranjera - de mucha demanda - con la del inglés). Ahora mismo hay una gran necesidad en todas las áreas del conocimiento de crear proyectos a largo plazo que generen transformaciones de fondo y que incorporen equipos multidisciplinares caros (por su tamaño). Estos proyectos sólo son posibles si se valora la investigación por su potencial de descubrir cosas que en principio no se sabe muy bien para que sirven, e incluso callejones sin salida. Se pretende convertir la investigación en algo similar a la política: proyectos a tres años para justificar la financiación por otro periodo de cuatro años. La diferencia es que en investigación los proyectos tienden a ser anuales y por tanto se investiga no lo que interesa sino lo que se puede. Bolonia sirve para la equiparación de titulaciones. Todo lo demás son cuentos de lechera, sobre todo en países con gran tradición en creer que las cosas existen porque aparecen escritas en leyes. Las leyes no tienen poderes mágicos y si no hay organización detrás de los escasos medios que se usan para transformar, el resultado suele ser peor que la situación de partida.
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| | 1 | JBS | 25/02/2009 | | No puedo estar mas en desacuerdo con la Sra. del Pino. En ningún caso, la sociedad puede marcar los problemas de investigacion o conocimiento. Puede marcar, a traves de las lineas de financiacion los temas prioritarios pero los problemas de investigacion los marcan exclusivamente los investigadores. ¿Quien es la sociedad?¿las grandes empresas?¿los medios de comunicacion?¿los poderes politicos?¿cualquier ciudadano?¿todos ellos?. Si hubieramos seguido esa propuesta de la Sra. del Pino, posiblemente seguiriamos haciendo exegesis sobre el sexo de los angeles.
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