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La creación de este comité era una exigencia de la Ley de Investigación, la normativa que sirvió para autorizar la clonación terapéutica. Al Ministerio de Sanidad le costó elegir a estos expertos entre el mundo jurídico, científico y de la ética. Después, la constitución de la comisión cayó diez meses en el olvido en un momento de agitación con el traspaso de muchas de las competencias de Sanidad al nuevo Ministerio de Ciencia. Ahora este departamento tiene como encargo poner en marcha el Comité Nacional de Bioética.
Este organismo tendrá como misión ayudar al Gobierno a tomar decisiones delicadas de nuevos y viejos dilemas. La eutanasia, los análisis genéticos y el derecho a la confidencialidad, la creación de embriones híbridos, la nanomedicina o los ensayos con enfermos son algunos de los temas que tendrá sobre la mesa.
Para esa delicada tarea, el Gobierno ha elegido como acompañantes a expertos con un perfil más humanista que técnico. Y, sobre todo, con una clara tendencia progresista, salvo excepciones. De los doce elegidos, seis lo han sido a propuesta del Gobierno. Tres con el apoyo del Ministerio de Sanidad: Carlos Alonso Bedate (del Centro de Biología Molecular), Yolanda Gómez (catedrática de Derecho Constitucional) y Carmen Ayuso (genetista). Otros tres lo fueron a propuesta de Justicia, Educación e Industria: José Antonio Martín Pallín (magistrado del Tribunal Supremo), Victoria Camps (catedrática de Ética) y Jordi Camí (director del Parque de Investigación de Barcelona).
Los seis restantes fueron consensuados por las comunidades: César Nombela (catedrático de Microbiología y presidente del Comité de Ética con el PP), María Casado (profesora de Filosofía), César Loris (nefrólogo infantil), Marcelo Palacios (presidente de la Sociedad Internacional de Bioética), Carlos Romeo Casabona (catedrático de Derecho) y Pablo Simón.
Autor: N. Ramírez de Castro
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