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Científicos varados

La mitad de los investigadores que España reclutó, incluso en el extranjero, para potenciar su desarrollo científico se queda sin contrato y desconoce su futuro. El gobierno admite que hay un déficit de profesionales y se compromete a no dejarles marchar.


FUENTE | El Mundo Digital
23/10/2006
 
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España inició en 2001 un ambicioso plan para atraer al país a jóvenes científicos internacionales y frenar la diáspora de los patrios. El programa Ramón y Cajal (RyC) surtió efecto y en los últimos años, cerca de 2.300 investigadores se incorporaron a los centros públicos nacionales con la promesa escrita de un contrato de cinco años y la verbal de que se trataba de un paso previo para garantizar su permanencia. A mediados de noviembre expira el contrato de los 774 investigadores de la primera promoción Ramón y Cajal. De ellos, 453 aún no saben si podrá continuar en su puesto de trabajo.

Los representantes de los gobiernos central y autonómicos y de los organismos públicos de investigación (OPI) afirman que el país no puede permitirse la pérdida de tanta materia gris, crítica para el desarrollo, y buscan soluciones de urgencia. Algunas pasan por parches temporales que no contentan a los 'Ramón y Cajal', que critican la precariedad de su situación. España quiere jugar en la primera división de la ciencia, pero de la solución de este conflicto depende su prestigio internacional en este competitivo campo.

«Si hubiera sabido lo que iba a pasar no hubiera venido», recapitula el bioquímico holandés, Mark Van Raaij, que trabaja en la Universidad de Santiago de Compostela. «Decidí regresar porque me hacía ilusión contribuir a la aventura de la ciencia en España. No estoy arrepentido, pero la batalla es seria y dura», reflexiona Enric Claverol, bioingeniero del Parque Científico de Cataluña, en Barcelona.

«Regresar ha supuesto un freno de dos años a mi carrera científica», sentencia otro 'Ramón y Cajal' (RyC) que prefiere no dar su nombre, ya que su futuro contrato puede depender de ello.

«Era una buena oportunidad y ahora tenemos que esperar hasta el último momento para saber qué va a pasar. Así no se puede trabajar a gusto», apostilla Mar Bastero, doctora del departamento de Física Teórica y del Cosmos de la Universidad de Granada y presidenta de la Asociación Nacional de Investigadores Ramón y Cajal (ANIRC).

Jóvenes, aunque ya no tanto, la media anda por la cuarentena, con uno o varios doctorados, alrededor de 10 años de carrera a sus espaldas, varios de ellos en el extranjero, y un sueldo mensual de unos 1.600 euros. Este es el perfil de la mayoría de los 2.000 profesionales que el país buscó para cumplir con el objetivo de salir de la oscuridad científica y escalar puestos en la escena internacional (actualmente es uno de los países europeos que más publica en las revistas profesionales de prestigio pero de los que menos invierte en ciencia).

Reclutados principalmente por las universidades y los organismos públicos de investigación, en ocasiones, se enfrentaron a unas estructuras rígidas que les venía como extraños y, en algunos casos, como unos competidores, cuando no como una losa. En cinco años, han conseguido mejorar su estatus y logrado que se les vea con mejores ojos. Pero muchos no han obtenido aún la integración en el sistema nacional de ciencia que el gobierno les prometió en 2001.

Siguen varados en un sistema que todavía no ha decidido que rumbo definitivo va a tomar. Esa es, al menos, la impresión que trasmitieron un artículo y un duro editorial publicados en la prestigiosa 'Nature Medicine', una de las revistas de mayor impacto en el colectivo científico internacional.

El programa Ramón y Cajal se presentó en sociedad en 2001 como un contrato de trabajo de cinco años con la finalidad última de integrar permanentemente a los jóvenes investigadores en el sistema español y también para alentar el apoyo a los científicos por parte de los centros de investigación. Así se anunció, incluso en el parlamento, donde se equiparó a este plan a los que en el campo de la ciencia se conoce con el término de 'tenure track', una vía para favorecer la inserción indefinida del personal investigador si su trabajo cumple las expectativas y resulta socialmente útil para el país.

Y así lo creyeron las sucesivas generaciones de jóvenes que solicitaron estas plazas hasta el año 2004: alrededor de 2.200 doctores españoles que confiaron en que el país, por fin, había entrado en la senda correcta del desarrollo científico.

Fue un «engaño», a decir de muchos. La versión escrita de la oferta, publicada en el Boletín Oficial del Estado, no recogía expresamente el compromiso de estabilizar esos puestos de trabajo. A medida que ha ido transcurriendo el plazo de cinco años, los peores augurios de los investigadores se han visto confirmados. El pasado mes de febrero, casi la mitad de los RyC que concluyen su contrato el próximo mes no tenía clara su continuidad en la institución que les acogió, de acuerdo con los resultados de la encuesta que realizó la ANIRC.

«Hubo buena intención cuando se creó el programa, pero también una enorme falta de planificación. Todos teníamos la impresión de que nos ofrecían una 'tenure track', y que nos quedaríamos si demostrábamos ser buenos investigadores», opina Jordi Villà i Freixa, un RyC que trabaja en la Unidad de Investigación en Informática Biomédica del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona.

Él es de los afortunados. La Universidad Pompeu Fabra, en la misma ciudad, le dará la oportunidad, a él y a otros 16 RyC de primer año (en total el centro cuenta con 40 'Ramón y Cajal'), cuyos contratos concluyen próximamente, de concurrir a una oposición para obtener una plaza como profesores agregados. «No queremos que nos regalen nada, pero sí que nos den la posibilidad de competir», señala.

Y el problema es que a muchos investigadores se les ha vedado esa opción. Jesús Ricote, doctor en Física y experto en materiales ferroeléctricos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), señala que 53 de sus compañeros están a la espera de acabar sus contratos con este organismo. «Se nos ha ofrecido un contrato puente para los que consigan aprobar una oposición y tomaríamos posesión la próxima primavera», dice. Sin embargo, habrá tres grupos de RyC que lo tendrán particularmente difícil en los centros del CSIC. El primero será el de los bioquímicos y biólogos moleculares, debido a que se preferenciaron las ofertas de estas disciplinas biomédicas. «Ahora hay mucha gente trabajando en este campo y pocas plazas de científico titular. Algunos se van a quedar en la calle», indica Ricote.

Otro colectivo perjudicado es el de los extranjeros. «No pueden optar a estas plazas si no son comunitarios o sin tener convalidado el título. Se les ha engañado porque no se van a poder incorporar a la ciencia en instituciones españolas», se lamenta el científico madrileño.

También se toparán con una piedra en el camino los profesionales que, por distintos motivos, no hayan encajado bien en las instituciones que les contrataron. «La ciencia es muy competitiva y, a veces, tratar de incorporar una línea de trabajo independiente resulta molesto. El problema es que son los propios centros los que proponen el perfil de las plazas que se ofertan [algo así como los requisitos que deben cumplir los candidatos], si no has encajado, es difícil que se propongan plazas que se ajusten a tu perfil», reconoce Ricote.

PROBLEMAS

Este es el caso de un RyC que trabaja en una universidad del norte del país y prefiere mantener su identidad en el anonimato. Tras varios años de trabajo en centros estadounidenses, regresó a España. Su innovadora línea de investigación no cayó en gracia en el departamento que le contrató. A pesar de haber pasado diferentes evaluaciones que acreditan la calidad de su trabajo, los responsables de éste han decidido rechazarle, incluso a pesar de que tiene concedido un contrato del programa I3 (Incentivación de la Incorporación e Intensificación de la actividad investigadora) del Ministerio de Educación y Ciencia, que implica que este organismo financiaría al centro su investigación durante los siguientes tres años.

«Se me rechaza por falta de afinidad, no por mis méritos. El rector de la Universidad se ha lavado las manos para evitar enfrentamientos y, aunque ha reconocido que existía un compromiso de estabilizar a los RyC con I3, al final depende de los departamentos y, en mi caso, prefieren colocar a gente sin el incentivo económico ni la garantía de calidad del I3», relata el afectado, que sigue negociando soluciones a su anómala situación.

DE DÓNDE ERES...

Mark Van Raaij, uno de los pocos RyC extranjeros que espera poder seguir investigando aquí, coincide en que el futuro de sus colegas depende de su código postal, es decir, de en qué centro y en qué comunidad autónoma estén trabajando. «Estoy esperando que me concedan una plaza de profesor. He tenido suerte porque en mi departamento están abiertos a las nuevas líneas de investigación, ven más los beneficios que los inconvenientes. En otros lugares, el sistema es endogámico, tienen una lista de espera interna y prácticamente es imposible entrar, ya que se promocionan y ofertan los contratos a la gente de dentro, a los que han hecho la tesis doctoral allí. El problema es que no existe una cultura de evaluación. Hay muchos buenos investigadores, pero también una minoría de gente que no hace nada y no les pasa nada. Eso es muy desmotivador», reflexiona.

Van Raaij destaca la «buena respuesta» de la Xunta de Galicia al conflicto de los RyC. «Fueron de los primeros en acogerse al programa I3 y ha presionado a los centros para que firmaran contratos. Ahora, tenemos promesas para este año y el que viene, no sabemos que pasará con los RyC que vendrán después. Ha costado mucho esfuerzo conseguir esto. Muchas reuniones con el gobierno regional y las universidades», se lamenta.

En comunidades como Cataluña, Cantabria o Castilla-La Mancha, los gobiernos y las instituciones parecen también haber llegado a acuerdos para dar salida a sus científicos. Algunos la encontrarán en programas diseñados expresamente para estabilizar a investigadores, aunque no sólo del programa RyC, como el ICREA de Cataluña. Para otros se han adoptado medidas extraordinarias, como ocurre en las universidades de Andalucía y Cantabria, en las que se ha creado una nueva figura laboral, el profesor contratado doctor, diferente al profesor titular funcionario.

En otras, los RyC definen las soluciones propuestas como «meros parches». Es el caso del País Vasco, unas de las regiones con menos población de RyC, apenas cuenta con una treintena, la mayoría de ellos en la Universidad. «Se nos ofrece como medida de gracia un contrato por obra de un año y, en ese tiempo, el gobierno vasco y la universidad intentarán crear, regular y presupuestar una figura de contratación de investigadores. Eso, si las promesas se cumplen, porque si la prórroga se acaba sin soluciones definitivas, ¿que harán?, ¿nos darán otra?», se pregunta un RyC, que también prefiere ocultar su nombre. A los científicos de esta comunidad les ha pillado también la barrera idiomática, «si no sabemos euskera no podemos concurrir a una plaza de profesor»

Miguel Ángel Gutierrez, vicerrector de Investigación de la Universidad del País Vasco, confirma la citada oferta, que financiará íntegramente el gobierno vasco. «Es una solución transitoria hasta hallar una definitiva». Y subraya la intención del ejecutivo vasco de crear una fundación de investigación «similar a la ICREA catalana y la propuesta de ofrecer contratos de investigador en el próximo plan universitario».

Gutiérrez rechaza que las universidades no hayan sido sensibles a esta situación. «Las cosas deben dejarse por escrito. Iban a ser absorbidos por el tejido universitario, pero también por los campos tecnológicos de las CCAA y las empresas privadas. Además, no se ha propiciado su absorción con una subida de los presupuestos de la Universidad», dice.

Entre tanto, el tiempo corre para los RyC. Si nadie lo impide, algunos se pueden quedar en la calle el próximo 15 de noviembre.

MÁS INVERSIÓN PARA INVESTIGAR EN ARMAS

El gasto en investigación y desarrollo (I+D) para 2007 será casi dos veces y media superior al programa de investigación científica, cinco veces al de la sanitaria, más de 20 veces el de la agraria o más de 300 el de la educativa, de acuerdo al proyecto de presupuestos generales para el estado español del próximo año. Según un informe presentado recientemente por la organización no gubernamental Fundació per la pau, las partidas destinadas a investigación militar se mantienen en máximos históricos y ascienden a 1.586,10 millones de euros, mientras la suma de los presupuestos para investigación científica, sanitaria, educativa, medioambiental, agraria, geológica, oceanográfica y energética es de 1.387,17 millones. El documento denuncia que siete compañías especializadas en la fabricación de armas recibirán en su conjunto unos fondos que casi duplican los del programa que constituye la principal fuente para financiar la investigación en las universidades y en el CSIC, que se sitúa en 722,37 millones de euros, apenas el 0,9% del total de gastos en I+D presupuestados para 2007.

UNA SITUACIÓN MEJORABLE

- El potencial. Unas 100.000 personas se dedican en España a investigar, principalmente en centros universitarios y organismos públicos. Alrededor de 2.300 lo hacen con contratos Ramón y Cajal.

- A la cola. España es la décima potencial mundial en investigación científica, pero en el entorno europeo, figura como una de las naciones que menos presupuesto dedica a esta actividad. Apenas el 1,1% del PIB se destina a investigación, cuando la media europea supera el 2%.

- Empuje. El número de investigadores españoles que participan en publicaciones científicas ha crecido un 80% en los últimos años y la cantidad de ellos que han confirmado alguna publicación se ha incrementado en un 700%.

- Esfuerzo público. El 60% de la inversión en investigación procede del sector público. Las iniciativas privadas soportan el 40%. En otros países europeos, la relación es a la inversa.

MIGUEL ÁNGEL QUINTANILLA FISAC: TOMAREMOS MEDIDAS PARA QUE NADIE SE TENGA QUE IR

Miguel Ángel Quintanilla Fisac, Secretario de Estado de Universidades e Investigación, asegura que su departamento ofrecerá apoyo financiero para favorecer contratos de permanencia a todos los 'Ramón y Cajal'.

La impresión es que el artículo de la revista 'Nature Medicine' sobre la precaria situación de los investigadores Ramón y Cajal cayó como una bomba sobre la secretaría de Estado de Universidades e Investigación del Ministerio de Educación y Ciencia. La publicación le lanzó su aguijón al asegurar que ningún responsable del departamento había querido responder a sus demandas de información. «Lo hemos comprobado y realmente sucedió algo así. Lo lamentamos mucho. Contactaron con una persona que debía habérsela dado, pero que no lo hizo porque entendió que no era importante. Hemos pedido disculpas a la delegación del 'Nature'», se lamenta Miguel Ángel Quintanilla, responsable de este departamento.

P. ¿Qué efecto ha tenido una crítica tan dura en un medio de tanto impacto?
R. Supongo que mucho. A la Administración nos ha preocupado. Realmente hace daño al prestigio internacional del programa, pero esperamos poder compensarlo.

P. ¿Necesita España más científicos?
R. Sí, necesita más científicos. Todavía tenemos un horizonte de crecimiento de nuestro sistema de ciencia y tecnología que nos permite esperar crecimientos continuos durante bastantes años.

P. ¿Cuántos?
R. Depende de la referencia que se tome. Si la tasa de científicos por habitante es casi la mitad de la media europea, podemos crecer hasta el doble. La tasa actual es de 3,3 por 1.000, lo que significa que nuestro horizonte de crecimiento es enorme. Sin embargo, el objetivo no es perseguir un crecimiento determinado, sino madurar el sistema y dotarlo de medios humanos en la medida que se necesita. Si lo que se necesita es crear un instituto de investigación del cáncer, al cabo de cuatro años tienes 300 investigadores más, pero lo que se ha planificado no es crear 300 investigadores sino crear el instituto. Nuestro objetivo es ponernos al nivel de la media europea e, incluso al de los países más avanzados, es decir, en un 6 ó 7 por 1.000. Pero el objetivo real es el gasto en I+D de la media europea, que para 2010 está planteado en llegar al 3%. En este momento, es de algo más del 2%. Estamos intentando llegar a esa media actual, pero continuaremos después, no tenemos porque estar por debajo de los países más avanzados.

P. Estamos alrededor del 1%
R. Nuestro gasto es del 1,12%, aunque estamos esperando a actualizar los datos de 2005 y suponemos que habremos crecido, porque el esfuerzo del gobierno en este campo ha sido fuerte.

P. Cómo han ido evolucionado los presupuestos en I+D del Ministerio de Educación y Ciencia
R. Hemos crecido el 37,97% en 2005 con respecto a 2004, un 18,44% en 2006 con respecto a 2005 y un 27,51% en 2007. El gasto público en I+D del 2007 es un 107% más que el de 2004. Hemos duplicado en tres años el gasto público, que es la mitad del gasto total de España. Suponemos que, cuando tengamos los datos estadísticos, se notará su efecto sobre el número de personas contratadas.

P. ¿A cuántos investigadores se ha ido estabilizando en estos años?
R. Tenemos datos sobre el número de personas contratadas. Entre 2005 y 2006 han salido plazas permanentes en el sistema público para investigadores: en concreto 306 contratos en 2005 y 300 en 2006 del programa I3, que se hizo para estabilizar investigadores del programa RyC y otros parecidos, los OPIs (Organismos Públicos de Investigación) en 2006 han ofrecido 486 plazas de oferta pública de empleo de investigadores, en las Universidades se han ofertado 1.500 plazas permanentes de profesores o investigadores. En total, son casi 3.000 plazas nuevas de investigadores para cubrir posibles demandas de estabilización de profesores e investigadores.

Respecto a los RyC que se contrataron en el 2001 y cuyo contrato termina en 2006, eran 774, de los cuales 300 ya están estabilizados. Para los 400 que todavía no lo están, en este año y medio ha habido casi 3.000 plazas, casi 10 por candidato. Obviamente hay muchos más candidatos, no sólo los Ramón y Cajal, pero no puede decirse que no haya habido una oferta de empleo público permanente para investigadores. El problema es que la demanda es mayor de la oferta y tenemos investigadores muy buenos que son RyC y otros también muy buenos que no son RyC y las plazas las han sacado unos y otros.

Teniendo en cuenta que los programas I3 del 2006 aún no se han cerrado y que habrá muchos RyC que se atengan a ellos, yo espero que a final de año los RyC del 2001 que no hayan obtenido plaza permanente sea un conjunto residual muy pequeño. Eso espero.

P. ¿Es la ciencia una profesión en España?
R. Claro que lo es, habrá como 100.000 personas que trabajan en esa profesión en España a tiempo completo o a tiempo parcial, pero es una profesión y muy altamente valorada en las encuestas de percepción pública de las profesiones. Las más valoradas son médico, científico, ingeniero y profesor universitario muy por encima de otras...

P. ¿Hace falta estructurar una carrera profesional creando nuevos funcionarios? ¿Es una fórmula acertada?
R. No creo que la fórmula funcionarial sea la más acertada para la carrera científica, lo que pasa es que en España, en el sistema público, tenemos el sistema que tenemos y es más fácil y barato crear plazas de funcionario que plazas laborales. Es algo que la gente no sabe. ¿Por qué en las universidades y centros públicos se tiene tanta tendencia a crear plazas de funcionario? Pues porque a la institución que las crea le sale más barato, porque los gastos equivalentes a la seguridad social los paga el Estado, mientras que si contratas a personal laboral hay un 30% de gastos que debe pagar la propia institución. De manera que, con la misma cantidad de dinero puedes pagar más al profesional que si fuera personal laboral. Esto la gente no lo entiende, pero es así de simple. Y es una de las razones por las cuales en España hay una tendencia a dotar de plazas de funcionarios, incluso en sistemas que no son los más apropiados.

El régimen funcionarial no prima la movilidad y la competitividad, sino la estabilidad y la independencia en el ejercicio de la función desde el punto de vista de las interferencias exteriores. Este no es un problema importante en el campo científico porque nadie tiene mucha capacidad de interferir exteriormente sobre una ecuación matemática. En cambio, en el campo científico la competitividad, la movilidad y la flexibilidad organizativa y laboral es muy importante. Tenemos esos hándicap en el sistema, aunque poco a poco van cambiando. Por ejemplo, las nuevas instituciones que se están creando en algunas CCAA e, incluso, en el Estado utilizan fórmulas como las fundaciones y, en la propia ley de agencias del Estado, también se nos va a permitir los contratos laborales y eso va a posibilitar más agilidad en los organismos públicos de investigación.

P. Por ejemplo, en el CSIC
R. Claro, se va a transformar en una agencia estatal y esperamos que nos dé mayor flexibilidad y mayor capacidad de maniobra para contratar recursos humanos y profesionales de la investigación.

P. ¿Es tan endogámico el sistema español como se dice?
R. Creo que es verdad que en España, y quizás el modelo funcionarial influya en ello, hay menos movilidad de los investigadores que en otros países europeos. Pero también es cierto que hay menos movilidad en toda la sociedad en general. En Gran Bretaña, cuando un chaval acaba el bachillerato, se va de casa. Aquí se va cuando tiene tres hijos, ha hecho el doctorado y un montón de cosas. Son pautas culturales que favorecen la permanencia en los sitios. Pero creo que en este momento el problema que tenemos no es de endogamia, es un problema de capacidad de atraer investigadores a nuestros sistemas y de potenciar la competitividad internacional de nuestro sistema. Con algunos indicadores en los procesos de estabilización y contratación permanente puede dar lugar a un incremento de los indicadores de endogamia, pero no son relevantes.

Sinceramente creo que no es nuestro problema, pudo serlo en algún momento y, aunque actualmente sigue teniendo incidencia mediática, desde el punto de vista de la productividad y efectividad científica no es un problema. El problema es la competitividad internacional de nuestro sistema.

P. El hecho de que este conflicto se refleje en revistas de gran impacto en el ámbito científico internacional como Nature Medicine ¿puede afectar a la capacidad de atracción de nuestro país? ¿Puede tener un efecto negativo?
R. La verdad es que no es bueno que se haya publicado un artículo como este en Nature. Y aprovecho para decir que lo que más me ha preocupado es que la redactora de la revista dice que se puso en contacto con autoridades del Ministerio y no obtuvo la información. Lo hemos comprobado y realmente sucedió algo así. Lo lamentamos mucho, realmente es un error que espero que no se vuelve a repetir. Contactó con una persona que debía de haberle dado la información y esa persona entendió que el tema no era importante y no lo comunicó a los servicios de prensa del Ministerio y no pudieron reaccionar. Hemos pedido disculpas a la delegación de Nature y esperamos que no vuelva a pasar. Seguramente si hubiera sido un periodista español hubiera sabido cuales son los cauces y hubiera acertado con la persona, pero no es culpa de ellos. Sí, realmente hace daño y hace daño al prestigio del propio programa Ramón y Cajal, pero esperamos poderlo compensar.

P. ¿Cómo?
R. Hemos enviado todo tipo de explicaciones y datos a Nature. He escrito una carta al director pidiéndole disculpas y dándole la información real, porque algunas de las cosas que dicen es una visión un poco parcial. Dándoles todos los datos y poniéndonos a su disposición para todo tipo de información. Es muy lamentable que haya pasado todo esto, sobre todo porque, además, da una imagen que no se corresponde con la situación real. El programa RyC ha tenido mucho éxito, tenemos cerca de 2.500 investigadores RyC incorporados al sistema, de los primeros de 2001 más de la mitad están prácticamente estabilizados, y esperamos que prácticamente todos se puedan estabilizar ya. Y al resto intentaremos buscarles una solución en los próximos años, gracias al programa I3, que hemos puesto en marcha nosotros.

P. ¿Por qué ha surgido este problema?
R. Creo que el problema se ha planteado por varias razones y una de ellas es que, en su inicio, se diseñó de una forma y se presentó de otra. La gente entendió que lo que se les ofrecía era una tenure track, pero si lees la convocatoria dice que como máximo son 5 años. Eso fue un error. Estuvo mal planteado, pero creo que se ha corregido en el 2005, se ha cambiado la orden de bases y se han planteado claramente cuáles son los objetivos. Hemos planteado un programa nuevo, que es el I3 que compensa los déficit del Ramón y Cajal y estamos valorando si eso es suficiente, y si no lo es haremos más cosas.

P. ¿Qué cosas? ¿Qué más tienen previsto? ¿Qué harán con los que no tengan cabida en el I3?
R. Vamos a ver cuántos son, en primer lugar. Pero lo que quiero que quede claro es lo siguiente. Nadie que tenga una evaluación positiva se va a tener que ir de este país por falta de apoyo financiero por parte del gobierno central. Así de claro, nadie. Si los problemas son de carácter burocrático se arreglarán y si son de carácter financiero, tenemos recursos, como hemos demostrado con el I3 para poder ayudar. Lo que no podemos hacer es obligar a nadie a que acepte una ayuda. Obviamente no estoy hablando de los investigadores, sino de las instituciones. Si una universidad finalmente no quiere, no puedo obligar a que contraten a nadie, legalmente no puedo. Pero si una Universidad no puede porque no tiene recursos, sí podré ponerle recursos para que lo haga, siempre que la CCAA acepte el acuerdo. Estamos evaluando estos efectos residuales del programa RyC y puedo comprometerme a que de una forma u otra, ya veremos cómo, es lo que no puedo precisar, tomaremos las medidas para que nadie que haya tenido una evaluación positiva de su trabajo como investigador RyC tenga que abandonar este país por falta de medios y de apoyo financiero por parte del gobierno central.

P. ¿Cuáles han sido reacciones al artículo?
R. Supongo que habrá tenido mucho efecto. Yo solo he recibido alguna carta de algún investigador RyC. A nosotros, en el ámbito de la administración pública, no ha preocupado. En el CSIC, en los OPIs, que son los centros donde tampoco podemos obligar a contratar a nadie, pero de los que disponemos de toda la información, estamos revisando la situación y esperamos realmente que a finales de año haya muy poquitos investigadores RyC que no tengan su plaza.

En estos momentos hay unos 50 de los 217 que ingresaron en la primera convocatoria en el CSIC. El CSIC es la institución que más RyC ha estabilizado en este país, pues después de todo eso quedan unos 50 pendientes de estabilizar su situación. Vamos a esperar a los expedientes que están pendientes y a ver en que queda de esto, pero con ese compromiso.

P. El tipo de contratación del CSIC impide que investigadores extranjeros tengan opción a plazas públicas.
R. No es un problema del CSIC, es del estado español, afecta a las universidades y a todo el mundo. Hay dos problemas, hay dos tipos de requisitos, uno es tener el doctorado, y ese es fácil porque ahora las propias universidades ya pueden convalidar los estudios del doctorado, y otro es que para poder tener un contrato laboral o un contrato de funcionario tienes que tener homologado el título de licenciado, como exige la legislación laboral, y eso a veces lleva procesos muy complejos y muy largos, que es muy lamentable que sucedan, pero desincentivan que extranjeros accedan a puestos permanentes en la administración española. En el CSIC creo que, en este momento, hay 8 investigadores extranjeros que nunca se han presentado a una plaza con vistas a su estabilización y supongo que se deberá a que tienen problemas de este tipo.

P. ¿Y cómo tienen previsto resolver esto?
R. Esto hay que resolverlo, pero el problema es que no sólo afecta a la política científica. Es muy complejo, hay unos atascos tremendos. España es un país muy atractivo ahora para el reconocimiento de profesionales extranjeros de alto nivel de cualificación y eso hace que en la solicitud de renovación de títulos de licenciado y equivalente haya atascos enormes. Estamos haciendo convenios con todos los países europeos, donde más demanda hay de potenciales investigadores que se incorporan a nuestro sistema y esperamos que con este sistema de convenios de reconocimiento mutuo automático se agilice el tema. Burocráticamente no es fácil, pero, estamos trabajando en ello, espero que la solución vaya también de la mano de la creación del espacio europeo de educación superior, donde estas cosas ya desaparecerán definitivamente.

P. ¿Cuál ha sido la respuesta de la Universidad? ¿Qué dice la empresa privada? ¿Existe un compromiso real con la ciencia?
R. El esfuerzo público es mucho mayor que el privado y mucho mayor que el que nos correspondería dada nuestra situación en el contexto europeo. Es decir, estamos en torno al 60% de la inversión procedente del esfuerzo público y el 40% del entorno privado. La norma en los países de nuestro entorno sería a la inversa, en torno al 40% público y 60% privado. Eso quiere decir que el entorno de crecimiento del esfuerzo público que se traduce a través de los presupuestos generales del estado no logra ir acompañado de un crecimiento equivalente del sector productivo. ¿Va a cambiar eso? Esperamos que si, porque justamente algunas de las iniciativas que se han tomado a través del programa Ingenio2010 y otros es poner dinero público para incentivar la participación de las empresas y, si no, no hay. Y esos programas están teniendo capacidad de arrastre para incentivar a las empresas privadas y al sector productivo para que se involucren en la investigación y desarrollo. Pero sabremos el efecto que empiece a tener esto cuando conozcamos los datos del INE respecto a 2005, pero algo tiene que notarse, aunque tenemos un largo recorrido.

Respecto a las universidades, me parece que ejecutan menos del 40% del gasto público en I+D y producen el 70% de la producción científica. No se les puede acusar de que no se involucran en la política de I+D, todo lo contrario, tienen una alta productividad. El problema es que las universidades, hasta ahora, se han organizado sus recursos humanos en función de necesidades docentes. La atención a los estudiantes ha sido el criterio, sino exclusivo fundamental, para determinar cuántas plazas de profesor se necesita, etc... Como los profesores son investigadores y tienen nivel de doctorado eso ha favorecido la investigación, pero la investigación como tal no ha sido el objetivo estratégico. Esto ha pasado hasta ahora porque hemos pasado dos décadas de crecimiento de la demanda de estudios universitarios y, por tanto, la atención a esa demanda ha sido el criterio fundamental. Pero uno de los efectos de la estabilización de este crecimiento, del hecho de que no crezca la demanda de estudios universitarios, de que se estanque e, incluso, pueda disminuir por motivos demográficos, ves que va a permitir que las universidades puedan centrar su atención más directamente en la organización de sus recursos humanos y no en atender a los estudiantes, sino en prioridades estratégicas en las cuales las políticas de I+D propias de las universidades van a tener cada vez más importancia. En ese contexto, programas como el RyC han sido muy positivos, porque han visualizado en las universidades lo importante que es tener investigadores cuya función fundamental no es dar clase, sino investigar, desarrollar campos de investigación donde los centros pueden adquirir un nivel de competitividad mucho mayor y niveles de enseñanza a nivel de doctorado vinculados a la investigación. Creo que las universidades están haciendo un esfuerzo extraordinario y que en el futuro van a tener un protagonismo mucho mayor, al incorporar criterios de investigación en las políticas de recursos humanos propias.

P. Unas declaraciones suyas del mes de junio soliviantaron a muchos RyC. Calificó el programa de contratos temporales.
R. No recuerdo la frase exacta pero hacía una transliteración del texto del BOE del 2001, que dice que el programa es para financiar proyectos de investigación por un plazo de 5 años a llevar a cabo por investigadores con el doctorado ya hecho. Es lo que dice y exactamente es lo que dije. Algunos RyC entendieron que, en cierto modo, era como desautorizar el programa, y es verdad la percepción que ellos tenían de que la oferta que les habían hecho era una tenure track. Y en aquel momento así se dijo en el Parlamento, pero fue falso. Nunca he dicho nada despectivo, simplemente dije que estaban engañados, pero no por este gobierno, porque en la convocatoria de 2005 si se dice que los contratos RyC son subvenciones para cinco años o más, aunque las subvenciones sean para 5 años, y se dice que es para estabilizar. En el I3 sí se dice que son iniciativas para favorecer la estabilización de los contratos. Lo llevamos diciendo así desde 2005, pero no antes. Antes se contó así, pero lo que se estaba diciendo en el BOE no se correspondía con eso.

Eso es como matar al mensajero. Yo dije eso y algunos entendieron que les estaba dando una mala noticia, pero no era una noticia nueva, más bien la noticia es al contrario, que desde 2005 sí somos conscientes de cuál es el problema e intentamos resolverlo. Lamenté mucho ese malentendido y esa mala interpretación.

Yo siento mucho que los investigadores RyC tengan que estar metidos en este follón de dimes y diretes, de política universitaria, opinión pública... Tienen vocación de investigadores y me gustaría que ellos sólo se tuvieran que dedicar a investigar y que el resto de los problemas lo arreglaremos los gestores y los políticos. Y en eso estamos. Desde que me he sentado aquí, el único problema candente en el campo de la investigación que he tenido ha sido siempre buscar soluciones a problemas que se habían generado por políticas bien intencionadas: creo que el programa RyC era bueno, estaba bien intencionado, pero estaba mal diseñado. Por cierto, el artículo del Nature lo dice, pero no dice que no lo diseñó este gobierno. Este gobierno ha cambiado el diseño para mejorarlo. Siento que tengan que pasar los investigadores por estas vicisitudes y espero contribuir a ayudar a superarlas y a que no tengan que estar preocupados por esto.

Me he entrevistado con muchos jóvenes investigadores RyC y de otros programas y todos me han transmitido la idea de que lo que quieren es trabajar con tranquilidad y es lo que estamos intentando. La voluntad política de este gobierno es que se van a resolver todos estos problemas.

Veremos como van las cosas de la nueva convocatoria. Quiero transmitir un mensaje de tranquilidad. Ahora podemos hacer las cosas con tiempo para reaccionar. No podemos obligar a nadie a que contrate a nadie, pero sí poner sobre la mesa la voluntad política y los incentivos necesarios para que ninguna institución que quiera tener un buen investigador tenga la excusa de no tener dinero para no poder contratarlo. Y desde luego los OPIs van a contratar a los RyC que tengan buenas evaluaciones. Ahí sí que podemos dar instrucciones suficientes.

La situación que se ha creado ha generado una situación laboral que me repugna, que es la situación de precariedad permanente. Está bien que haya un periodo de contratación temporal, pero luego tiene que haber mecanismos para que eso no se repita. Entre otras cosas, porque si eso se repite con la nueva legislación laboral que hemos aprobado, tienen derecho a ser contratados fijos al final. No se puede tener con contratos continuados de tiempo parcial, está prohibido por la legislación. De manera, que vamos a facilitar que se cumpla la legislación laboral con los contratados laborales.

P. Pero algunas CCAA están poniendo precisamente esos parches laborales, te prolongo un año más de contrato y veremos después qué pasa. Está pasando en lugares como el País Vasco.
R. Espero que eso no dure mucho, porque no es compatible con la legislación laboral y espero que finalmente acabe como tiene que acabar, es decir, que el único criterio para rescindir un contrato de un investigador es que no rinda como investigador. Y entonces es obligación de la institución rescindirlo o no prorrogarlo, pero sobre la base de la evaluación de su conocimiento y no sobre otras consideraciones...

P. Qué opina de la necesidad de un pacto de estado sobre la ciencia.

R. Me parece esencial, pero tal y como está el panorama científico más vale no hablar de eso porque basta que hables de eso para que todo el mundo diga: ¿y cuánto pones? En cierto modo, ya hay una cierta base preexistente para ese pacto de estado. Casi todo el gasto público que se hace desde este ministerio, y para 2007 tenemos más de 3.000 millones de presupuesto, mucho más del 50% ó 60% sólo se puede ejecutar a través de convenios con las CCAA. Ya está funcionando. Todo se hace cooperando con las CCAA y funciona bastante bien, y con la revisión del plan nacional de I+D se van a potenciar más los recursos de coordinación nacional...

Y luego está la dimensión política del pacto que es más difícil, pero no descarto que cuando planteemos el próximo plan nacional de I+D lleguemos a un acuerdo y sirva para materializar ese pacto. Pero mejor no tocarlo para que no se estropee. Y la futura ley de la ciencia, cuando se haga, servirá para ofrecer un escenario para materializar ese pacto.

P. Como se ha comprometido a que ningún RyC se tenga que ir del país si tiene una evaluación positiva... ¿qué debe hacer aquel que no obtenga una respuesta cuando expire su contrato?
R. Déjeme unos cuantos días... Ahora estamos viendo la forma de implementar esta decisión política. Voy a convocar a los representantes del RyC, quiero hablar con ellos, y también con los responsables de las instituciones que los tienen contratados para ver la mejor forma de resolver el problema. Pero, en principio, es muy claro y no vamos a renunciar a él: por motivos de falta de financiación por parte del gobierno no va a poder ser que alguien se vaya, se podrá ir a lo mejor por otras razones, pero si una institución quiere contratar a un RyC de forma estable y necesita ayuda financiera, en las condiciones en las que la hemos estado ofreciendo hasta ahora, si no le ha llegado o no ha sido suficiente, ampliaremos para que le llegue y pueda ofrecerlo.

P. Piensan ir caso por caso
R. Caso por caso si es necesario.

Autor:   Isabel Perancho



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