|
Profesor de Economía de los Recursos Naturales en la Universidad de Navarra y director general de la consultora de medio ambiente FactorCO2, Kepa Solaun dedica mucho tiempo a explicar los entresijos del mercado de dióxido de carbono (CO2) a sus alumnos y a los empresarios, con el convencimiento de que "el CO2 se ha convertido en una materia prima estratégica para las empresas y cada vez lo va a ser más".
Este experto en Economía reconoce que los sectores afectados por el comercio de los derechos de emisiones (energético, refino, cementero, cerámico, de pasta y papel, de vidrio y el siderúrgico), están empezando a negociar "de manera más activa con sus derechos de emisión, pero aún les falta una estrategia empresarial, en este mercado, donde combinen la visión más a corto plazo con el largo plazo". Y añade: "La industria está recurriendo al CO2 como una fuente de financiación, pero no está haciendo previsiones de compras a futuro".
UN NUEVO 'BROKER'
La consultora, que dirige Kepa Solaun, FactorCO2, nació en 2004 como resultado de una agrupación de firmas y profesionales expertos en temas medioambientales. La compañía elabora planes y proyectos de cambio climático tanto para la Administración pública, como para la empresa privada.
En 2007, FactorCO2 creó la división FactorCO2 Trade, con la que actúa como intermediario en esta bolsa. En 2008, esta unidad movió un negocio de 22 millones de euros. La facturación neta de la compañía, en el último ejercicio, fue de 2 millones, un 96% más que en 2007.
El precio del carbono, según reconoce Solaun, se caracteriza por su volatilidad y más en un momento en el que están abiertas las negociaciones, en el ámbito mundial, para establecer un nuevo tratado sobre cambio climático que sustituirá al actual Protocolo de Kioto. "Nos preocupa saber qué va a suceder con los sectores de fuga de carbono, en los que el CO2 es más importante en términos económico y están más expuestos a la competencia exterior, como el sector papelero. La Unión Europea está desarrollando una legislación sobre estos sectores".
Europa ya ha establecido un compromiso de reducción de emisiones del 20%, como mínimo, para 2020, en base a lo emitido en 1990. Estos objetivos implican una progresiva disminución en la entrega de derechos contaminantes a la industria. Pero aún quedan importantes detalles que concertar. Así lo reconoce Solaun y apunta: "Las empresas españolas tienen que ser pacientes en la negociación de sus derechos, pero no se deben dormir y esperar a 2020 para diseñar un plan de negocio que incluya el carbono".
UCRANIA
FactorCO2 está dando muestras de este dinamismo empresarial aprovechando las oportunidades exteriores que ofrece el sector medioambiental. En febrero, la firma de Solaun fue adjudicataria de un proyecto de búsqueda de reducción de emisiones en Ucrania.
Para desarrollar esta actividad, el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo (BERD) le ha concedido un millón de euros. "A través de nuestro trabajo en Ucrania, se van a canalizar cientos de millones de euros de inversiones en proyectos limpios como energías renovables o tratamiento de agua, en el país de Europa del Este, en el que participarán empresas españolas".
Para los que aún les queda alguna duda sobre la función del mercado del CO2, Solaun responde: "Éste ha supuesto la fijación de un precio al carbono y, desde que existe esta bolsa, contaminar no es gratis. Aunque se han producido imperfecciones, se ha puesto un límite a las emisiones".
Autor: Soledad Valle
|