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Todas estas cuestiones se las planteó el Hospital La Fe hace muchos años, poco después de que la gran ciudad sanitaria valenciana se pusiera en marcha, allá por 1968. El centro valenciano fue el primero de toda España en tener un recinto dedicado a investigación con una plantilla exclusivamente dedicada a labores científicas. Lo hizo en 1973, ocupando parte de un edificio destinado inicialmente a servir de almacén. Con altos y bajos, y más orientado al principio hacia la investigación básica que a la clínica, en estas tres décadas el hospital nunca ha abandonado esta filosofía. Y ahora, le ha llegado el reconocimiento de esta labor. Ahora la Fundación para la Investigación del Hospital La Fe de Valencia obtuvo la máxima acreditación de excelencia científica que concede el Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Algo así como recibir las tres estrellas de la guía Michelin de la investigación sanitaria hospitalaria, como explica el responsable de la fundación, José Vicente Castell.
Solo cinco hospitales han precedido al centro valenciano en la obtención de este sello de calidad: cuatro catalanes -el Clínic, Vall d'Hebron, Bellvitge, Germans Trias i Pujol- y el Virgen del Rocío de Sevilla. El trámite no es sencillo. La acreditación se concede tras un exhaustivo trabajo de auditoría y supone conceder al centro el título de Instituto de Investigación Sanitaria (IIS). Pero, además, el reconocimiento de una apuesta decidida por la investigación de excelencia orientada a la enfermedad y al paciente, y la posibilidad de concurrir a líneas de financiación específicas para estos institutos.
El IIS del Hospital La Fe se levanta sobre distintas patas. Una de las más sólidas son los grandes grupos de investigación de referencia, agrupados en seis áreas de trabajo (hematología y hemoterapia, hepatología experimental, hemostasia, trombosis y biología vascular, cáncer, perinatología y enfermedades respiratorias). Pero también sobre redes nacionales (los llamados Ciber, las Retic) y las unidades mixtas en las que se colabora con la Universitat de València, la Politécnica y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Además, existen grupos de investigación emergentes en enfermedades genéticas, esclerosis múltiple, regeneración y trasplante celular cardiaco y enfermedades neurosensoriales.
Pero pese a esta diversidad, como advierte Castells, "esto no es una unión temporal de empresas, sino que hay un trabajo común y una coordinación por parte del patronato". Desde abajo, desde los grupos, se ha ido armando todo el proyecto, lo que, apunta el director del centro, ha servido para dar unidad al instituto y un sentido de equipo muy valorado por el ministerio: "La gente se lo cree y hay una idea colectiva asumida por todo el personal". El examen que supone la acreditación tiene una parte teórica muy exigente en la que se debe demostrar mediante informes aspectos relacionados con la actividad científica, los criterios de gestión de calidad o del retorno que tienen todos estos esfuerzos en los pacientes. Pero también existe una prueba práctica. Varios auditores se pasaron por el hospital y entrevistaron al personal a lo largo de dos días. "Nos pedían que un becario explicara el funcionamiento del laboratorio o que un auxiliar expusiera la recogida de residuos", comenta Castell.
Después de un largo recorrido que comenzó hace casi un año, el 25 de abril llegó la acreditación. Pero el camino no acaba aquí. Los planes de futuro del centro prevén triplicar el personal investigador, que pasará del centenar actual a unos 300 en 2012. Para ello es necesario que el futuro hospital en Malilla reserve el suficiente espacio para asegurar la progresión en condiciones del recién nacido IIS de La Fe.
Autor: Jaime Prats
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