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Mamaa Entsua Mensah es una mujer que puede dar muchas sorpresas. Bajo su calma y su apariencia amable, vestida a la tradición africana, hay una científica de fuste, que ha sido profesora en Estados Unidos. Mansah dirige la investigación de Ghana, en un asunto, la pesca, vital para el bienestar de millones de personas en su continente. Sólo en Ghana, medio millón de pescadores y dos millones de trabajadores más en actividades relacionadas sufren la alarmante caída de las capturas. Su voz se sumó a las de otros expertos mundiales reunidos recientemente en Tenerife, en el marco del festival Aguaviva, para reflexionar sobre cómo salvar los océanos.
El discurso de Mamaa abarca desde la situación de la mujer en Ghana, o la lucha contra los tópicos sobre el continente africano, hasta el tema central de su trabajo: la conservación cada vez más complicada de los recursos pesqueros.
Pregunta. ¿Cómo es su trabajo con los pescadores de Ghana? Respuesta. Empecé cuando reunía datos para mi doctorado, hace 10 años. Ahora trabajo con el CSIR, que tiene 13 institutos para investigación de cosechas, agua, alimentación, regadíos... En total somos unos 500 científicos investigadores y unos 3.000 trabajadores más.
P. ¿500 científicos? R. Sí, es una gran organización. Yo soy la directora de la división de pesca, y tengo a mi cargo científicos y técnicos. En Ghana la ministra de pesca es una mujer, Gladys Asmah. Y sí, es muy buena.
P. La pesca se acaba. ¿Cómo se puede hacer un buen trabajo con los pescadores? R. Es muy importante sentarse, invitarles a una bebida, hablar con ellos. Una vez que confían en ti, son gente encantadora. Pero sus recursos están cayendo. Y ellos preguntan: "¿De qué vamos a vivir?". Estamos pensando en diferentes cosas que pueden hacer si no siguen pescando. Pero es difícil, aunque no creo que todo esté perdido. Tenemos un programa de Oceana ahora. Hemos desarrollado los grupos de gestión de pesca basados en comunidades.
P. Hace 12 años, en países como Senegal, los peces golpeaban a los bañistas. Ahora, la pesca escasea tanto que los pescadores se arriesgan a salir con sus cayucos hacia Canarias. ¿Cómo puede ser? R. Los buques de pesca utilizan equipos más eficientes, que aumentan las capturas. Se usan redes más grandes y tecnología, y se pescan peces de cualquier tamaño. La mayoría de las especies están en peligro. Eso es un problema. Y luego está el problema político: el dinero que viene de la pesca es importante. Y a los gobiernos les cuesta renunciar a él. La ley existe pero no es fácil de aplicar.
P. ¿Qué parte de la responsabilidad es de los pescadores de Ghana y qué parte de grandes flotas pesqueras de otros países? R. La caridad empieza en casa. En Ghana también cometemos excesos, había mucha pesca ya antes de que llegaran los extranjeros. Tenemos un plan de gestión de pesca muy bueno, y una ley de pesca, pero el problema es hacer que se cumpla. Deberíamos tener el coraje de decir: "No, no quiero tu dinero, quiero mantener mi recurso".
P. En Ghana, muchas empresarias de pesca son mujeres... R. En Ghana tenemos dos sistemas, patrilineal y matrilineal, dependiendo de qué tribu seas. En el matrilineal, la herencia es por vía femenina y los niños pertenecen a la familia de la madre. Si un hombre tiene varias mujeres, si algo le ocurre o se divorcia, las mujeres tienen que asegurarse de que pueden cuidar a sus hijos. Por eso, muchas comercian, o son profesoras, enfermeras... En las comunidades de pescadores, cuando los hombres llegan con la pesca, se la dan a su madre, su hermana u otra mujer. Su trabajo es comprar la pesca, procesarla, distribuirla, venderla en el mercado. Ahora hay algunas mujeres ricas que financian las expediciones y se quedan con las capturas.
P. ¿Es una sociedad feminista? R. La sociedad es bastante favorable para las mujeres. Tenemos suerte, porque nuestro primer presidente, Kwame Nkrumah, apoyaba a las mujeres. Por eso, cuando Ghana se convirtió en independiente en 1957, tuvimos voto, igual paga que los hombres, y muy buenas bajas por maternidad: tres meses, y cuando vuelves a trabajar terminas a las dos de la tarde los siguientes nueve meses, porque se quiere favorecer la alimentación materna.
P. Esas condiciones son mejores que en España... R. Oh, sí, ya sé. Me he dado cuenta, viajando, de que tenemos algunas cosas que están muy bien. En Ghana hubo un movimiento para animar a las niñas a ir a la escuela. Lo que está ocurriendo es que lo están haciendo tan bien que pienso que ahora deberíamos impulsar a los niños. De otra manera, nos encontraremos con que las niñas estarán mucho más educadas que los chicos.
Científica, con varias generaciones educadas, en un país donde las mujeres comercian y transmiten la herencia... Pese a todo, supongo que a menudo tendrá que enfrentarse a muchos tópicos sobre África.
Autor: Alberto de las Fuentes
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