|
Se trata de fármacos desarrollados y producidos en España que, en algunos casos, están considerados superventas en los países donde están presentes y que abarcan desde analgésicos genéricos hasta antiestamínicos de marca para la alergia, pasando por contrastes para pruebas de diagnóstico, como una radiografía o un escáner.
En el último año, la facturación global en Europa de los diez mayores laboratorios españoles alcanzó los 700 millones de euros, según cifras de la consultora IMS. Esta cifra sólo contempla la venta de los principales medicamentos de cada compañía en el Viejo Continente, uno de los dos ejes comerciales más importantes para las compañías españolas, con una fuerte presencia en Latinoamérica.
La decidida apuesta por Europa de las compañías españolas se ha realizado principalmente a través del establecimiento de filiales en países clave con la compra de pequeños laboratorios que han servido de puerta de entrada a los mercados, especialmente en Alemania, Italia y Francia.
Almirall, una de las compañías con mayor presencia internacional, entró en el mercado alemán, donde cuenta con un centro de producción y otro de I+D, en 2002, con la apertura de una filial que terminó reforzando con la compra, en 2007, de Hermal, una firma local especializada en productos para la piel.
Los fármacos del laboratorio español están presentes en más de 70 países y alguno supera ampliamente su éxito de ventas en comparación con su mercado natal. Es el caso de Almogran, un medicamento indicado para el tratamiento de la migraña, que se lanzó en España en 2000, el mismo año en que recibió el visto bueno para comercializarse en Noruega e Islandia.
A pesar de que este producto ha llegado hace sólo tres años a Francia, su éxito ha sido tal que la facturación en el país galo casi duplica las cifras españolas, cercanas a los nueve millones de euros anuales, según IMS. Además, tiene el honor de haber sido el primer fármaco de I+D española que logró la aprobación de la FDA, el regulador sanitario norteamericano. Almirall cuenta con nueve filiales europeas, además de una en Latinoamérica, concretamente, en México.
LATINOAMÉRICA
El otro modelo de internacionalización de los laboratorios españoles se centra en Sudamérica, donde se ha concentrado, por ejemplo, gran parte de los esfuerzos de Faes Farma. Aunque el grupo cuenta con un importante peso en Portugal, donde fundó Laboratorios Vitoria en 1943, sus medicamentos han encontrado una gran aceptación en Latinoamérica.
El 50% de las ventas internacionales del antiinflamatorio Dolotren, que empezó a comercializarse fuera de España en 1994, proceden de República Dominicana, Perú, Panamá, Honduras, Nicaragua y Guatemala.
La internacionalización también ha sido uno de los pilares del crecimiento registrado por Ferrer Grupo en los últimos años. El tercer laboratorio farmacéutico catalán facturó 616 millones de euros el año pasado, gracias a productos de I+D propio y otros adquiridos recientemente, como el Gelocatil.
Este clásico de los botiquines españoles llegó al mercado en 1974 y hoy en día es el tercer medicamento más vendido en las farmacias españolas. El año pasado, se comercializaron doce millones de envases con una facturación de 23 millones de euros. Ferrer adquirió este producto a Gelos en 2007 y ha iniciado un programa de investigación para garantizar que, pese al auge de los genéricos, mantenga el podio de los fármacos sin receta en el futuro.
Uno de los productos que más aporta a la cuenta de resultados de la empresa presidida por Sergio Ferrer-Salat es el antifúngico Dermofix o Zalaín, otro de los pocos productos de I+D española que se comercializan en EE.UU., en este caso, de la mano de Johnson & Johnson. Este producto para dermatología y ginecología se vende en 50 países con una facturación de 73 millones de euros anuales.
Su competidora, la también catalana Uriach, cuenta con otro fármaco igualmente internacional: Disgren. Este medicamento contra la arteriosclerosis y los infartos cerebrales empezó a venderse en España en 1981 y saltó al mercado internacional en 1992. Corea del Sur es uno de los países que más consumen este producto, que desembarcará en breve en Rusia, China y Kuwait.
La Bemiparina, el antitrombótico de Rovi, también se ha hecho un hueco en las farmacias de medio mundo, ya que está presente en 35 países. Aunque en España se comercializa bajo la marca Hibor, en cada región recibe nombres diferentes. Las ventas de este fármaco crecieron un 14% en el último año, cuando facturó alrededor de 21 millones de euros.
Los genéricos made in Spain también han incrementado su protagonismo internacional. En lo que va de año, Cinfa ha vendido cerca de 200.000 unidades del antiinflamatorio diclofenaco fuera de España. Laboratorios Alter también cuenta con una importante producción de medicamentos sin marca que vende al exterior, aunque ambas compañías tienen productos propios registrados y patentados que comercializan fuera de sus fronteras.
Aunque ausentes del botiquín de un enfermo, los contrastes juegan un papel esencial en el diagnóstico de ciertas enfermedades. En este segmento, Juste posee varios productos, como Radialar o Barigraf, que facturan alrededor de 45 millones de euros en Europa, Asia y el continente americano, incluido Estados Unidos.
El antitumoral Yondelis, desarrollado por Pharmamar, filial de Zeltia, es el único medicamento español de una firma biotecnológica que se comercializa en tres continentes. Este año, el fármaco estrella de la compañía presidida por José María Fernández Sousa-Faro prevé facturar alrededor de 60 millones de euros en todo el mundo, sobre todo, tras la reciente aprobación para su comercialización en Europa para el tratamiento del cáncer de ovario.
I+D CON SELLO NACIONAL
Pese a que se ha debatido largo y tendido sobre la necesidad de crear laboratorios farmacéuticos españoles de mayor tamaño, las compañías parecen estar poniéndose al día en materia de I+D e internacionalización. El presidente de Farmaindustria, Jesús Acebillo, explicó que la industria farmacéutica invirtió mil millones de euros en investigación el año pasado. "Es la primera vez en la historia española que un sector productivo llega a este nivel", señaló en el tercer Encuentro del Sector Farmacéutico, organizado por la escuela de negocios IESE.
La pujanza de una actividad por definición anticíclica ha llevado a la patronal a fijarse unos objetivos ambiciosos para los próximos años, que incluyen el mantenimiento del empleo en 38.000 trabajadores, y duplicar el peso del sector en las exportaciones españolas. Acebillo calcula que las farmacéuticas deben vender en el extranjero productos por valor de 22.000 millones de euros entre 2009 y 2011. En el caso de la I+D, Farmaindustria apuesta por elevar la inversión un 15% anual en tres años e invertir 3.600 millones en investigación hasta 2011.
Autor: S. Saiz / C. Fontgivell
|