|
Corren buenos tiempos para el español literario y de negocios. Pero no se puede decir lo mismo para el uso que actualmente se hace de nuestra lengua en los ámbitos científico y tecnológico, donde se encuentra relegada a un segundo plano, apenas perceptible en el ámbito internacional y muy por debajo de donde debería, eclipsada por la hegemonía del inglés.
Una de las causas de esta situación obedece a la propia sociedad española, "que ha sido refractaria a la ciencia y a la tecnología. Es un problema de absoluta indiferencia", destacó Daniel Martín Mayorga, investigador de Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA) y coautor del libro El español, lengua para la tecnología. Presente y perspectivas de futuro, que se presentó en el Instituto Cervantes.
Una opinión compartida por el presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Miguel Ángel Alario, quien destacó que "un país sin ciencia es un país sin influencia. Los científicos tenemos la obligación de comunicarla de forma sencilla. Y aunque la herramienta de trabajo para que ésta progrese es el inglés, aún queda mucha ciencia por explicar y eso puede hacerse en español".
La propia directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, destacó que «los científicos no se preocupan de escribir en otro idiomas que no sea el inglés. Estamos en un mundo global y lo que quieren los científicos es comunicarse».
Martín Mayorga recordó que, aunque en los últimos tiempos nuestro país ha mostrado una mayor sensibilidad por estos asuntos, "la realidad muestra que España invierte en ciencia y tecnología la mitad que la media europea, y a su vez, esta última invierte la mitad que Estados Unidos, que es la potencia mundial".
Desde un punto de vista económico, el español supone un activo desde el que construir riqueza y mejorar el bienestar, extendiendo a la sociedad los beneficios de la tecnología, lo que se traduce en que el 14% del PIB nacional está relacionado con el idioma. Sin embargo, es necesario aumentar la representación del español en Internet. Y es que, a pesar de los 133 millones de internautas hispanohablantes en el mundo -que sitúa al idioma en la tercera posición global con un 8%-, en términos porcentuales su volumen se reduce al 32%, por debajo de países como Japón o Alemania.
A estas cifras hay que añadir la que calcula el uso real del español en la Red. Este indicador revela que España también se encuentra por debajo de sus posibilidades y copa el 4,6% de Internet -frente al 45% de las páginas en inglés y por debajo de idiomas como el francés o el alemán-.
Ante este panorama, los autores del libro apuestan por fomentar la concienciación del valor y la necesidad de difusión del patrimonio del español científico-técnico. Para ello, creen que hay que prestar especial atención a la distancia entre ciencia y sociedad, a la necesidad de valorar el léxico español como eje de comunicación científico-técnica y a la conveniencia de difusión del español de la ciencia y tecnología como lenguaje de especialidad.
Martín Mayorga subrayó que "«el español tiene que seguir siendo importante en la cultura, pero hay que valorar su peso en la economía y la ciencia, porque si no corre el peligro de convertirse en un idioma de andar por casa".
LA TRADUCCIÓN
Inversión: España invierte en ciencia y tecnología la mitad que la media europea, y a su vez, esta última invierte la mitad que Estados Unidos, que es la potencia mundial.
Internautas: A pesar de los 133 millones de internautas hispanohablantes en el mundo -que sitúa al idioma en la tercera posición global con un 8%-, en términos porcentuales su volumen se reduce al 32%, por debajo de países como Japón o Alemania.
Uso real: el uso real del español en la Red revela que España también se encuentra por debajo de sus posibilidades y copa el 4,6% de Internet -frente al 45% de las páginas en inglés y por debajo de idiomas como el francés o el alemán-.
Riqueza: Desde un punto de vista económico, el español supone un activo desde el que construir riqueza y mejorar el bienestar, lo que se traduce en que el 14% del PIB nacional está relacionado con el idioma.
Autor: Rosario Fernández
|
|
| Enlaces de interés |
 |
|
|
| Noticias relacionadas |
 |
|
|
 |
|
COMPARTIR
|
|
|
|
|
| 4 | Remo Fernández Carro | 05/11/2009 | | Estoy muy de acuerdo con la respuesta de Alfonso J. Vázquez y con el excelente argumento que la respalda: para potenciar el español como lengua de ciencia debemos potenciar la ciencia (y, antes, la educación porque es la ciencia para todos) y la economía basada en el conocimiento (es decir, en la educación) antes de quejarnos de que cierren las revistas subvencionadas en que nos permiten publicar en español. Esta subvención a revistas deficitarias que en ocasiones no tienen ningún alcance internacional sólo a corto plazo protege el castellano, la cultura en castellano y la ciencia hecha en castellano, en España o fuera de ella. Por cierto, esta reflexión se podría extender a todas las lenguas españolas tanto como a todos los países que hablan español. Espero que el Ministerio siga incentivando las publicaciones en revistas del SCI o SSCI o del JCR (aún más exigentes): a largo plazo, junto con la inversión y la exigencia, ésta es la política que preservará nuestra cultura y la entroncará con la cultura universal que representa la ciencia.
[Creo que la 'estupidez' de ''piove, porco goberno!'' no es italiana, sino universal, aunque esté escrita en italiano: la frase es desafortunada porque no pensamos eso de los italianos]
| 
| | 3 | José Cabrera | 04/11/2009 México, México | | Si eso es en España, imagínense a nuestro pobre México, con empresarios más ricos que los más ricos empresarios españoles, con un gobierno más corrupto y con un sistema educativo empecinado en mantener los privilegios sindicales incluso en la Universidad Nacional Autónoma de México, máximo referente en el área de investigación. Acá se construyen fortunas inmensas y la ciencia y la tecnología no son prioridades para la clase política y empresarial, al fin que tienen millones de pobres que fungen como engranaje para crear empresas 'exitosas' sin la complicación que representa la investigación científica. Si en España las cosas son complicadas en México es realmente patético. Ni modo, aquí nos tocó vivir.
| 
| | 2 | Miguel A. Alonso Zarazaga | 04/11/2009 Madrid, España | | Mientras en el currículo del investigador científico en este país, por orden ministerial que tira piedras sobre nuestro propio tejado, sólo se incentive la publicación en inglés en revistas del SCI (que sólo admiten inglés, mayoritariamente) de alto índice de impacto, el español no tiene lugar en la ciencia y la tecnología. Hace algunos años, el Ministerio de Educación y Ciencia hizo una 'limpia' (léase extinción) de revistas científicas y humanísticas que permitían publicar en español (y que afectó notablemente al CSIC) con la excusa de que eran económicamente deficitarias. Pero eran nuestra enseña frente al resto del mundo. Con esa gran visión de futuro de nuestros políticos y gestores, ¿qué esperan Vds.? No, we can''t.
| 
| | 1 | Alfonso J. Vázquez | 04/11/2009 Madrid, España | | La ciencia no entiende el español porque se hace poca ciencia en español porque se dedica poca inversión a la ciencia en los países donde se habla español. En térmnos rlativos España dedica la mitad de la media Europea, que es, en números redondeos, la cuarta parte y, para eso, sólo en lois últimos años, que hace unos pocos más estábamos en la mitad de la mitad. Por otro lado, la inversión europea es la mitad de la media de los USA lo que nos coloca, en relación con los USA, en la mitad de la cuarta parte que, sin más precisión es la octava parte. Con eso, ¿a donde queremos ir?. Lo milagroso es que haya ciencia en español y, en cualquier caso, la mayor parte de la que hay procede de América donde aunque los porcentajes de inversión son menores el '100' sobre el que se calcula es mayor en valor absoluto. Dejémonos pues, de quejarnos de lo poquito que pesamos y quejemonos más de lo poquito que invertimos. Que todos los últimos Gobiernos se hayan plantado como untriunfo llegar a la mitad de la media - si entendemos lo que significa eso es la cuarta parte, grosso modo - sólo demuestra la pobreza de objetivos. Mucho peor aun, eso demuestra la ignorancia de lo que significan esos objetivos porque, a juzgar por la satisfacción con que lo dicen, se deben de creer que es algo. En estas condicionies, y sin perjuicio de que la b´çusqueda de la excelencia, ¿quien puede oponerse a ella?, es un objetivo deseable, lo necesario es el incremento del número del que, ¿acaso no se sabe por qué flotan los icebergs?, acaba saliendo la excelencia. Lo contrario es esperar la excepción, como la que se dio con Cajal, que con Ochoa no fue excepción porque su premio Nóbel es tan norteamericano como española la pintura de el Greco. Señors del Gobierno, de éste y de todos los que vengan; hasta los campesinos menos ilustrados saben que si no se siembra lo suficiente en cantidad la cosecha será pequeña. Por alta que sea la calidad de la siembra, de donde no hay no se puede sacar. Por otra parte, mientras tengamos la clase empresarial que tenemos, dedicada más a la especulación que la investigación, lo que cosecharemos será lo que sembramos; grandes 'pelotazos', grandes fortunas, una errónea dedicación a reducir la capacidad de la clase laboral, que es la que alimenta la demanda. pidiendo despidos fáciles para ganar dinero fácil, meintras aumenta el retroceso tecnológico y científico respecto de los países más inteligentes que, porque han invertido en I+D están saliendo antes de la crisis. Salir de ella es más resonsabilidad de la clase empresarial que del Gobierno. El actual Gobierno de España ha hecho una inversión muy superior a la hecha por los gobiernos de otros países. Pero gracias a la mayor calidad de la clase empresarial de esos países, pese al menor apoyo, están empezando ya a sacar al país de la crisis. Basta ya de la estupidez italiana de piove, porco goberno!. La responsabilidad del gobierno es, sin embargo, a la primera dificultad dejar de invertir en I+D.
| 
|
|