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Uno de estos informes ha sido realizado por la consultora Deloitte a petición de la Cámara de Comercio de Madrid. El sistema nacional de I+D+i recibe de modo general una valoración negativa, y se destaca que "España ocupa el puesto 23 de entre 30 países de su entorno en cuanto a los resultados tangibles de su inversión global en I+D+i". Esta posición en el ranking de la rentabilidad de la I+D+i se achaca no tanto al volumen de partidas destinadas al sector como a la gestión de los mismos.
Este ranking de la eficacia en I+D+i, donde se valoran las acciones públicas de fomento y la inversión privada en el sector, está encabezado por Portugal, Rumanía y Turquía, quienes gozan de una valoración del 100 % de rentabilidad. En este baremo España recibe un 67 %. Sin alcanzar el notable es al menos un alentador aprobado del sistema.
Un segundo informe, realizado en esta ocasión por el European Business School, examina la capacidad innovadora española durante el periodo 2009-2010. Los resultados, situados por debajo de la media confrontada, coinciden en las dificultades que encuentra el sistema: una pobre gestión de los recursos y la baja inversión destinada a I+D figuran como los principales motivos de la posición ocupada por España en este ranking acerca de la capacidad innovadora, "por debajo de las tres repúblicas bálticas y tan sólo un puesto por encima de Chile, el primer país sudamericano".
En el listado -y como ocurre en todas, que siempre tiene que haber un primer lugar, un segundo, un tercero, etc.-, destacan como las economías más innovadoras del mundo Suecia, Finlandia, Estados Unidos, Suiza, Holanda y Singapur.
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