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Los niños españoles llegan antes a la adolescencia

Antes preferían las muñecas y los coches. Ahora viven por los programas de televisión de adultos y quieren vestirse como mayores. Así se comportan los niños de 11 años, o incluso menores, según revela un estudio publicado por la Universidad de Valencia en el que, por primera vez, no sólo se analiza la conducta de los menores de entre 6 y 14 años, sino también el comportamiento de sus familias.


FUENTE | ABC Periódico Electrónico
25/06/2010
 
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Hace unos años, los niños se entretenían con juguetes hasta los 13, mientras que en la actualidad dejan de hacerlo a una edad más temprana y comienzan a adoptar hábitos de adultos. No haber jugado ni leído lo suficiente provoca que los menores no sepan esperar y lo «quieran todo ya» y la consecuencia es que «no están viviendo la infancia», afirma la catedrática y responsable de la investigación, Petra María Pérez. Esto provoca, además, que se registre un mayor grado de agresividad en los menores dentro del seno familiar (22,3%), preferentemente en chicos, cuando hasta el momento este período de la vida había estado considerado como el menos conflictivo.

¿Será por haber cambiado a Pippi Calzaslargas por Miley Cyrus? ¿O a Heidi por «Padre de Familia»? Para un 40% de las familias, la causa de los conflictos en las aulas provienen de los «malos ejemplos» que los menores ven en los medios de comunicación.

Pero la verdadera influencia de los niños se encuentra, sin duda, en sus familias, a las que el estudio dedica varias de sus páginas. Según éste, la mayoría de los menores españoles (el 81,6%) vive en familias nucleares o convencionales, los «menos conflictivos» en palabras de la catedrática. A ellas, les siguen las monoparentales (13,05%), donde los niños son significativamente más «maduros», pero también más «tristes e infelices», afirma. Las familias reconstituidas componen el 5,26%, y son los hogares que más de acuerdo están con la afirmación de «les doy todo lo que quieren», porque para ellos «lo más importante es darles apoyo afectivo». El mínimo porcentaje (un 3,45%) lo ocupan los hogares con hijos adoptados, donde los padres se perciben a sí mismos como «menos hábiles» para llevar a cabo una tarea educativa eficaz con sus hijos.

LAS NIÑAS SON MÁS RESPONSABLES

El estudio también ha abordado los estereotipos desde el punto de vista del género, y afirma que las niñas tienden a ser menos problemáticas, que son más «responsables», «mejores estudiantes», tienen más «autocontrol y disciplina», son más «maduras» y se comunican mejor con la familia. Aunque a la hora de «salir», son más conflictivas que los chicos. Y a pesar de que sólo el 5% de las familias se muestra de acuerdo en que las niñas deben colaborar más que los niños en las tareas domésticas, el porcentaje aumenta hasta un 7,2% cuando se refieren a las chicas de entre 12 y 14 años.

El 62,7% de los chicos y chicas no reciben una paga, y los que la tienen oscila entre tres y diez euros. Pero al 82,6% les recargan el móvil sus padres. A más edad, peor calidad de alimentación «A esa edad no es malo que tomen chucherías» es lo que opinan la mayoría de los padres de niños de entre 6 y 14 años encuestados en el estudio (el 69,8%), y tampoco dan importancia al consumo de bollería industrial por parte de sus hijos. La encuesta demuestra que, a medida que crecen, el interés de los padres disminuye y la calidad de la alimentación empeora.

Las familias monoparentales son de las que opinan que es mejor que el niño aprenda de la vida por su cuenta, y confiesan que no son «muy estrictos» con sus hijos. El estudio revela, además, que estas familias son las que adoptan más, y que la que «lleva los pantalones» normalmente es una mujer, aunque ya empieza a ser significativo el número de hombres solos que decide adoptar (el 5,8% de los casos). Junto a este dato, también queda destacado el incremento de las familias que tienen hijos biológicos y deciden adoptar, lo que demuestra que ya no se trata tanto de «satisfacer un ansia frustrada de paternidad o maternidad como un medio para garantizar una vida mejor a un niño».

En un hipotético ranking de valores a transmitir a sus hijos, los más importantes para los padres son comportarse con corrección, civismo, respeto, solidaridad, justicia y honradez, y se le resta importancia a aspectos como la ideología política, la religión y el espíritu de competencia y ambición.

Autor:   Inés Vila



   Enlaces de interés
 
IMDEA Ciencias Sociales
Blog madri+d: Pensamiento Pedagógico Radical


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