Miguel Martín. Jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid

Miguel Martín. Jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid


"El Premio de la Sociedad Europea de Oncología Médica más que a mí, se lo han dado a la oncología médica española y al trabajo cooperativo en investigación del cáncer de mama, que tienen niveles de excelencia en el contexto internacional"

Entrevista a Dr. Miguel Martín. Jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

Desde la Fundación para el Conocimiento madri+d en el día Mundial contra el Cáncer que se celebró el pasado domingo día 4, queremos resaltar la importantísima labor de nuestros profesionales en la investigación y tratamiento de esta enfermedad, entrevistando a uno de los más prestigiosos oncólogos de nuestro país, el Dr. Miguel Martín.

El Dr. Miguel Martín es un prestigioso especialista en Oncología Médica con más de 30 años de experiencia profesional. En la actualidad es Jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Profesor de Oncología Médica de la Universidad Complutense de Madrid y Presidente de GEICAM (Grupo Español de Investigación del Cáncer de Mama) entre otras menciones. Además, el Dr. Martín ha sido premiado recientemente con el Premio de la Sociedad Europea de Oncología Médica 2017 por su importante contribución a la investigación del cáncer de mama.

Dr. Martín para empezar esta entrevista. ¿Cómo nació su vocación médico-científica? ¿Tenía un entorno familiar propicio?

Pues realmente no. Mi padre era abogado, mi madre filóloga y no tenía ningún referente médico en la familia. Dos de mis hermanos también son abogados, supongo que por influencia paterna. Lo cierto es que era un enamorado de los animales y la naturaleza y mi idea inicial fue hacer Ciencias Biológicas. Afortunadamente (aunque esto lo digo con ciertas reservas) mi padre me convenció para que hiciera Medicina por su proximidad conceptual y le hice caso.

Su especialidad es la Oncología Médica, ¿qué le lleva a dedicarse a la Oncología y en especial al estudio y tratamiento del cáncer de mama?

El reto que supone el tratamiento del cáncer. Sigue siendo una de las enfermedades en que más hay por descubrir y en la que más progresar pese a los avances acontecidos en los últimos 15 años. Respecto al cáncer de mama, como todos los oncólogos médicos, me inicié tratando todo tipo de tumores, pero pronto descubrí que las mujeres con cáncer de mama eran un grupo muy especial de pacientes. La mujer con cáncer de mama tiene una edad media próxima a los 50 años, es el centro de la familia y cuando tiene la enfermedad de alguna manera se produce un cataclismo familiar. Las mujeres sin embargo reaccionan casi sistemáticamente al diagnóstico con unas enormes ganas de lucha y a menudo manifiestan más preocupación por lo que será de su familia que por ellas mismas. Esto me llevó a dedicarme a esta enfermedad.

Durante los más de 30 años de experiencia profesional en este campo, ¿qué avances señalaría más significativos en el tratamiento y curación del cáncer de mama?. ¿Ha mejorado la calidad de vida de las pacientes?

Sin duda el avance más relevante ha sido el avance en el conocimiento molecular y genómico del cáncer de mama, que ha llevado consigo un cambio radical sobre nuestra visión de la enfermedad (considerada ahora como una familia de enfermedades más que una enfermedad única). Estos avances han permitido el descubrimiento de dianas terapéuticas específicas de subtipo y el desarrollo de fármacos encaminados al bloqueo de esas dianas. Esto ha supuesto varias cosas: en la enfermedad precoz, una definición del pronóstico mucho más precisa, una selección de las pacientes que realmente se benefician de terapias con efectos secundarios (como quimioterapia) y el advenimiento de fármacos de diana como los inhibidores de aromatasa o el trastuzumab que aumentan la tasa de curaciones. En la enfermedad metastásica, que hoy por hoy continúa siendo incurable, se han producido avances muy notables en supervivencia en dos subtipos: el luminal y el HER2. En el primero, la mediana actual de supervivencia es de cerca de 4 años (y quizás superior en espera de los resultados de los últimos fármacos introducidos) y en el segundo, (el HER2) la mediana de supervivencia se acerca a los 5 años. Estos resultados son muy superiores a los que existían hace tan solo 15 años. Como asignatura pendiente nos queda el cáncer de mama triple negativo metastásico, en el que aún no hemos logrado avances, aunque se están ensayando terapias prometedoras. La calidad de vida de las pacientes también ha mejorado y la mayoría de las enfermas con metástasis hacen una vida normal hasta los pocos meses previos al fallecimiento.

Parece que se está produciendo un aumento de los casos de cáncer de mama mientras que, por otra parte, la tasa de curación de este tipo de cáncer es cada vez más alta. ¿Cómo podría explicarnos esto?

El aumento de casos de cáncer de mama en las últimas décadas, que es real, puede deberse en una pequeña parte a las campañas de cribado mamográfico, pero se debe sobre todo a que las mujeres españolas han abandonado hábitos de vida protectores, como el tener el primer hijo a edades tempranas, tener varios hijos y hacer una dieta de tipo mediterráneo. La industrialización también puede haber contribuido al aumento de incidencia, ya que varios productos químicos de uso habitual e inevitable actúan como disruptores hormonales.

Hace unas semanas, en un congreso en Barcelona, Chumari Alfaro ponían en duda la eficacia de algunos de los tratamientos actuales contra el cáncer como la quimioterapia. ¿Cómo se puede acabar con estas teorías pseudocientíficas?

La quimioterapia tiene una eficacia indiscutible en algunos tipos de tumores de mama, esto no puede negarlo nadie que conozca lo que es el cáncer de mama. Es curativa en etapas precoces, y paliativa en etapas avanzadas. Otra cosa es que estemos asistiendo a un uso de la quimioterapia más restringido, ya que tenemos ahora una idea más clara de qué mujeres realmente se benefician de ella de lo que teníamos en el pasado.

¿Cree importante la divulgación de los avances en la investigación sobre el cáncer y la celebración de un día como el del ayer para que la sociedad entienda la importancia de las medidas preventivas?

Por supuesto. La información sobre el cáncer y los métodos de prevención deberían ser divulgados mucho más de lo que se hace; de hecho creo que debería constituir una materia del curriculum de los niños a edades tempranas. Sería una inversión muy rentable. Cosas tan sencillas de recomendar como evitar el tabaco, reducir al máximo el consumo de alcohol y la exposición a rayos solares, evitar el sobrepeso, comer sano y hacer ejercicio aeróbico deberían enseñarse en la escuela.

Le acaban de conceder el Premio de la Sociedad Europea de Oncología Médica por su importante contribución a la investigación del cáncer de mama. ¿Qué significado tiene para usted recibir este honor?

Para mi es el mayor galardón recibido en mi carrera, y estoy sumamente orgullosos de él, pero debo aclarar que considero que el premio, más que a mí, se lo han dado a la oncología médica española y al trabajo cooperativo en investigación del cáncer de mama, que tienen niveles de excelencia en el contexto internacional.

Detrás del médico y del científico hay un hombre con su familia, sus seres queridos, ¿se siente apoyado por los suyos en su trabajo?

Yo debo decir que soy muy individualista e independiente y trato de no mezclar mi trabajo con mi familia. Mi mujer también trabaja y creo que tiene la misma actitud, por lo que no tenemos grandes problemas con ello. Ello no significa que no nos preocupemos por el otro ni por nuestros hijos, a los que dedicamos una razonable cantidad de tiempo de calidad, dentro de nuestras posibilidades.

Su entrega y trabajo diario le ha supuesto renuncias personales (tiempo de estar con los suyos, vacaciones...)

Indudablemente. Yo no paso un solo día desconectado del e-mail, ni en fines de semana ni en vacaciones, y esto puede parecer incomprensible, pero como trato de hacerlo a primeras horas de la mañana (soy alondra y me levanto a las 5 todos los días del año), ello realmente repercute poco en los planes de familia, porque mi mujer y mis hijas se levantan varias horas después en los días no laborables. Y esto no es una adición, sino pragmatismo. Si desconecto completamente durante un periodo de más de 4 o 5 días, tras ello me toca emplear una gran cantidad de tiempo en resolver problemas que han surgido y han empeorado, pero que podría haber resuelto fácilmente con un simple e-mail cuando se produjeron.

Muchas gracias, Dr. Martín

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