Sugieren que todos los cometas vienen del mismo sitio

Por primera vez, un investigador ha aplicado los modelos químicos existentes a catorce cometas conocidos y ha encontrado un patrón que apunta a un origen común

Un equipo de investigadores liderado por el astrónomo Christian Eistrup, de la Universidad de Virginia, acaba de descubrir que todos los cometas podrían haberse formado en el mismo lugar. Por primera vez, Eistrup ha aplicado modelos químicos a catorce cometas conocidos, y encontró un sorprendente patrón que dejaba lugar a pocas dudas. Su trabajo se publicará próximamente en Astronomy & Astrophysics.

Los cometas, que suelen estar hechos de hielo, polvo y rocas de pequeño tamaño, atraviesan el Sistema Solar en todas direcciones y sus núcleos pueden llegar a medir decenas de km. «Los cometas -afirma Eistrup- están en todas partes, y a menudo con órbitas muy excéntricas alrededor del Sol. En el pasado, miles de ellos han golpeado la Tierra. Sabemos en qué consisten y qué tipo de moléculas contienen. Varían de composición, pero normalmente son vistos como un único grupo de bolas de hielo. Yo quería saber si todos los cometas son realmente un único grupo, o si por el contrario pueden dividirse en diferentes subconjuntos».

Durante su doctorado en la Universidad de Leiden, el investigador se hizo la siguiente pregunta: «¿Qué pasaría si aplico nuestros modelos químicos a los cometas?». Después desarrolló modelos informáticos que fueran capaces de predecir la composición química de los discos protoplanetarios, discos planos hechos de polvo y gas que suelen girar alrededor de las estrellas jóvenes y que constituyen la base a partir de la cual se forman los planetas. Y resulta que esos mismos modelos desarrollados en Leiden podían aplicarse, también, a los cometas y sus orígenes.

«Pensé que sería interesante comparar nuestros modelos químicos con los datos publicados sobre cometas -explica Eistrup-. Afortunadamente, conté con la ayuda de Ewine (Ewine van Dishoeck, que ganó un premio Kavli). Hicimos cálculos estadísticos para averiguar si hubo un momento o lugar especial en nuestro joven sistema solar en el que nuestros modelos químicos coincidieran con los datos de los cometas».

Y sorprendentemente, así fue. Los científicos, en efecto, descubrieron que los catorce cometas analizados mostraban una misma tendencia, y que todos ellos se ajustaban a un único modelo. «Lo cual -asegura Eistrup- indicaba que tenían un lugar de origen común».

Cerca del Sol

Ese lugar de origen se encuentra en algún punto cercano a nuestro joven sol, cuando éste aún estaba rodeado por un disco protoplanetario y los planetas de nuestro sistema estaban empezando a formarse. El modelo sugiere que esa zona «especial» se encuentra lo suficientemente alejada del núcleo del sol como para que el monóxido de carbono se convierta en hielo. «En esos lugares -aclara el astrónomo- la temperatura oscila alrededor de los 250 grados bajo cero. Y eso es muy frío. Tanto, que casi todas las moléculas conocidas se convierten en hielo».

Por los modelos químicos los investigadores saben que existe una serie de reacciones que tienen lugar precisamente en la fase del hielo, aunque esas reacciones se dan muy lentamente, en un lapso de tiempo que está entre los 100.000 y el millón de años. Pero eso, para Eistrup, «podría explicar por qué hay diferentes cometas, con diferentes composiciones».

Pero si todos los cometas proceden del mismo lugar, ¿cómo se explica que terminen en sitios y órbitas tan diferentes a lo largo y ancho de nuestro sistema solar? Para el astrónomo, la razón es evidente: «Las órbitas de muchos de estos cometas pudieron verse alteradas, por ejemplo, por planetas como Júpiter, lo que explica que sean tan diferentes».

Portadores de vida

Actualmente, Elstrup busca datos sobre muchos más cometas («catorce son muy pocos»), para analizarlos y terminar de probar su hipótesis. Pero entre las implicaciones de este trabajo hay una especialmente importante: la posibilidad de que fueran precisamente los cometas los que trajeron la vida a nuestro planeta.

«Todavía no sabemos cómo empezó la vida en la Tierra -afirma el astrónomo-. Pero la química de los cometas podría llevar a la producción de moléculas orgánicas, incluidos algunos componentes básicos para la vida. Y si el cometa correcto golpea el planeta correcto, con el ambiente adecuado, la vida puede empezar a crecer». De forma que comprender cómo nacieron los cometas podría ayudarnos, también, a entender cómo nació la vida en la Tierra.

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