| Por: |
Jesús Rodríguez Pomeda
jesús.pomeda@uam.es
Profesor de Organización de Empresas. Universidad Autónoma de Madrid
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En el presente número de madri+d presentamos una serie de aportaciones interesantes sobre el análisis de algunos de los principales obstáculos que entorpecen el avance de la innovación en nuestras organizaciones empresariales.
Especialmente relevantes a este respecto son los estudios -como los aquí recogidos- que se refieren a las pequeñas y medianas empresas (pymes), por dos motivos fundamentales. En primer lugar, por el destacado lugar que dichas empresas ocupan en la economía madrileña, española y de buena parte de los países occidentales, tanto en términos de riqueza como de empleo generados. En segundo término, por su impacto sobre el conjunto de actividades innovadoras, dadas su versatilidad y su flexibilidad.
Son bien conocidas en la literatura especializada trabas a la innovación como las siguientes:
- Cultura: cuando está esclerotizada, es excesivamente formalista, fomenta la orientación hacia el corto plazo, o incluye cortapisas a los planteamientos heterodoxos.
- Estructura empresarial inadecuada: cuando están presentes -entre otros- aspectos tales como la falta de conexión adecuada entre el nivel directivo y los centros de generación de nuevas ideas dentro de la empresa, hipertrofia del control financiero en las relaciones entre unidades organizativas, ausencia de un adecuado sistema de vigilancia tecnológica, o la falta de incentivos adecuados a los emprendedores internos.
- Escasez de recursos necesarios: humanos, financieros, materiales.
- Incoherencia en los sistemas públicos de promoción de la innovación: en ocasiones se observa cómo ayudas e incentivos públicos son contraproducentes, están indebidamente enfocados, o entran en contradicción con los ofrecidos por otras Administraciones.
- Baja valoración social de las actividades orientadas hacia la innovación: este sin duda es un problema que no puede abordarse sino desde una perspectiva de largo plazo, por afectar a los valores sociales vigentes.
- Imperfecciones en los mercados de factores y de productos: el funcionamiento trastornado de unos y otros impide que el esfuerzo innovador logre los rendimientos pretendidos, con lo que pierde su capacidad para convertirse en fuente de ventaja competitiva.
Los trabajos que presentamos en la "Tribuna de Debate" de este número de madri+d son obra de destacados estudiosos.
Villanueva reflexiona sobre las cuestiones culturales, centrándose en las actitudes y los valores presentes en las pyme españolas y sus relaciones con la innovación. Albors analiza la procedencia de los fundadores de varias empresas de alta tecnología situadas en la Comunidad Valenciana, valorando el posible impacto de dicho factor en el desempeño de las mismas. Remírez y López aplican un análisis de componentes principales a una serie de pymes innovadoras, para, de este modo, determinar con mayor precisión algunos obstáculos observados en dicha población de empresas.
Creemos que estos artículos contribuirán de manera apreciable al conocimiento de las trabas a la innovación existentes en nuestra realidad contemporánea. De este modo estaremos más cerca de superarlos, acercándonos a una serie de características de la empresa innovadora (en especial, la pyme) redactadas en positivo, similar a la siguiente:
- Existencia de elevados incentivos a la innovación, principalmente en forma de altos beneficios en caso de acierto comercial.
- Adecuada definición de la necesidad socioeconómica que pretendemos satisfacer con la innovación.
- La empresa es capaz de plantear enfoques competitivos complementarios frente a una misma categoría de problemas mercantiles.
- Se hace factible una elevada participación del cliente potencial en el desarrollo de la innovación.
- La empresa registra en todos sus niveles jerárquicos un fuerte compromiso con la creatividad y la innovación.
- Se permite una planificación temporal idónea de los esfuerzos innovadores.
- Está presente en la empresa un conjunto de patrocinadores de las nuevas ideas dotados de la influencia necesaria para apoyarlas de manera efectiva.
- La cultura empresarial se construye en torno a un claro espíritu emprendedor orientado hacia el bien común.
No cabe duda que alcanzar esta favorable situación requiere voluntad, esfuerzo y coordinación por parte de todos los agentes vinculados con la innovación. Este número de madri+d pretende ser nuestra modesta aportación a ese fin.
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