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Óscar Rodríguez Ruiz
Investigador del CIC
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- LA ACTIVIDAD INVESTIGADORA COMO FUNDAMENTO DE LA DOCENCIA.
La concepción de la investigación auspiciada por la LOU
viene a reafirmar el modelo de Universidad imperante en el S.XX, heredero de la
Universidad berlinesa creada por Wilhelm Von Humboldt (CUERVO, 2001), que basa
la actividad académica en la investigación y la docencia y en la
incorporación a la enseñanza de los resultados de la investigación. De hecho,
en la propia Exposición de Motivos se hace destinatarios a los estudiantes de
las actividades de investigación de la Universidad. Resulta oportuno señalar
que en las Universidades públicas españolas hay 543231 personas dedicadas a
actividades de I+D en equivalencia de dedicación completa. Este capital humano
cualificado desarrolla el 70% de la producción científica nacional, que
representa el 2,5% de la producción científica mundial. Las actividades de
investigación abarcan la totalidad del espectro científico incluyendo las
ciencias sociales y humanas. La dimensión alcanzada por la investigación
trasciende su función de fundamento de la docencia y debe ser considerada como
un factor autónomo de diferenciación y desarrollo competitivo de la
Universidad.

La Ley considera la actividad investigadora como un derecho y
un deber del personal docente e investigador, y establece como criterio
relevante para determinar su eficiencia profesional su contribución al
desarrollo científico, técnico y artístico. Los ámbitos de desarrollo de la
actividad investigadora son los grupos de investigación, los departamentos y
los institutos universitarios de investigación. En ellos debe fomentarse la
movilidad del personal, ya que hoy más que nunca la investigación debe
concebirse como una actividad cooperativa sin fronteras.
En líneas generales, puede decirse que en la regulación se
aprecian algunas carencias; así no se reconoce expresamente la figura del
investigador universitario strictu sensu (PULIDO, 2001), ni se aborda la
difícil integración de la función docente y de investigación.
- LA ACTIVIDAD INVESTIGADORA COMO VÍA DE PROGRESO PARA LA
COMUNIDAD.
La investigación universitaria es, sin lugar a dudas, uno de
los pilares del progreso económico de la sociedad. Su contribución a la
conservación e incremento de la base de conocimientos de la comunidad se hace
palpable mediante la difusión de innovaciones de productos y de procesos. El
artículo 41 de la LOU alienta el desarrollo de una investigación de excelencia
para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, propiciar el avance del
conocimiento y la innovación e incrementar la competitividad de las empresas.
La razón de ser de la investigación universitaria está, por lo tanto, en la
generación de un valor añadido para la sociedad. De ahí que el impulso de la
investigación básica, aplicada y de humanidades deba recaer sobre la
Administración del Estado, las Comunidades Autónomas y los programas propios
de las universidades.
El desarrollo de una investigación de excelencia obliga a la
organización universitaria a hacer frente a una serie de retos. Entre ellos
están el de la calidad y la competitividad internacional. Esta exigencia,
vuelve a poner de manifiesto la necesidad de fomentar la movilidad de los
investigadores y de los grupos de investigación. Al mismo tiempo, es preciso
reforzar el carácter ínter y multidisciplinar de las investigaciones,
incorporando científicos de relevancia y personal técnico de apoyo. Otro
aspecto importante es el de la coordinación entre las Universidades y los
centros de investigación mediante la creación de estructuras mixtas en las que
estén presentes las universidades, organismos públicos y organismos privados.
- TRANSFERENCIA SOCIAL DEL CONOCIMIENTO.
La economía postindustrial, la globalización y los procesos
derivados de la investigación científica y el desarrollo tecnológico están
transformando los modos de organizar el aprendizaje y de generar y transmitir el
conocimiento. Una sociedad que persigue el acceso masivo a la información
necesita personas capaces de convertirla en conocimiento mediante su
ordenación, elaboración e interpretación. Este conocimiento es el recurso
indispensable para el desarrollo económico y social. Desde este punto de vista,
la investigación universitaria es un elemento clave de la Sociedad del
Conocimiento y una garantía de competitividad, ya que constituye un cauce
institucionalizado de difusión y divulgación de la cultura científica y
tecnológica. La LOU prevé dos vías de articulación de la transferencia de
los conocimientos generados a la sociedad: la vinculación entre la
investigación universitaria y el sistema productivo (Art. 47 g) y la creación
de sistemas de gestión de la investigación (Art. 47 h).
Vinculación entre la investigación universitaria y el
sistema productivo
La vinculación entre la investigación universitaria y el
sistema productivo podrá llevarse a cabo mediante la creación de empresas de
base tecnológica con personal docente e investigador. La posibilidad de
creación de este tipo de organizaciones empresariales es uno de los aspectos
más acertados de la Ley. Las empresas de alto contenido tecnológico son más
activas en los procesos de transferencia de conocimiento, desarrollan relaciones
de partenariado y aceleran los procesos de spin off y fertilización
cruzada. Esta formula se configura, en consecuencia, como una vía apropiada
para salvar el déficit de información y de transferencia de conocimientos
entre las grandes organizaciones del saber y las empresas tradicionales.
Creación de sistemas de gestión de la investigación
La segunda vía de transferencia social del conocimiento es
la creación de sistemas innovadores de gestión de la investigación. Estos
mecanismos permiten sistematizar la canalización de las iniciativas de los
investigadores, la captación de recursos y la transferencia de los resultados
de la investigación. Su funcionamiento puede ser optimizado mediante la
adopción de modelos de investigación basados en el conocimiento. En este
sentido, es recomendable el desarrollo de un modelo en red de desarrollo
científico que interconecte las secuencias de investigación básica,
investigación aplicada, desarrollo tecnológico y difusión de la innovación
(Gráfico 1). Se trata de un modelo complejo basado en la complementariedad de
las relaciones, ya que la interacción entre estas secuencias no es lineal ni
unidireccional.
Research, Innovation, University
Gráfico 1: MODELO DE INVESTIGACIÓN BASADO EN EL
CONOCIMIENTO
Fuente: Elaboración propia
Así por ejemplo, en muchas ocasiones la investigación
básica no es el primer estadio del proceso, sino que está dirigida
originariamente por la innovación. La complementariedad es tan estrecha que
determina incluso la imposibilidad de separar la investigación básica y
aplicada, tanto por razones económicas como por las propias características de
los demandantes finales de I+D+i.
Pese a la no linealidad del modelo, el ritmo de adquisición
de conocimientos es constante. Incluso puede apreciarse como la reducción del
tiempo necesario para transformar la investigación básica en ciencia aplicada
y tecnología propicia que la incidencia social del conocimiento sea más
inmediata.
En definitiva, este modelo de desarrollo científico pretende
la realización de una investigación sistemática centrada en el contraste de
teorías y en la transmisión de conocimientos. Además introduce un elemento de
evaluación continua de la investigación, novedad esta especialmente útil en
el campo de las ciencias sociales donde no existen métodos claros de
valoración de proyectos y actividades.
La LOU no hace una mención expresa de los Parques
Científicos y Tecnológicos como vías de articulación de la transferencia
social del conocimiento. Estos espacios van a desempeñar en los próximos años
un papel decisivo como núcleos de integración de la investigación
universitaria, el sector productivo y el entorno tecnológico (ONDATEGUI, 2001).
La presencia en los Parques Científicos de centros regionales de innovación,
de centros empresariales de I+D y de organismos de transferencia tecnológica
les confiere el carácter de infraestructuras de conexión entre la ciencia y la
realidad productiva idóneas para participar en las redes estratégicas que dan
acceso al stock de conocimiento científico y tecnológico del espacio mundial
de investigación.
- CONCLUSIONES.
En los albores del nuevo milenio las sociedades se orientan a
la producción de conocimiento, estableciéndose una vinculación estrecha entre
ciencia, tecnología y sistema económico. El saber, como recurso económico, es
el factor decisivo de producción que dinamiza el trabajo, el capital, las
materias primas y la energía incrementando su productividad (BUENO, 2000). La
aplicación de técnicas de producción industrial y trabajo intensivo al
conocimiento ha dado lugar a que las actividades de investigación y desarrollo,
ubicadas tradicionalmente en el sector terciario, pasen a adquirir una
importancia autónoma integrándose en un sector cuaternario o quinario (BELL,
1973). En este nuevo escenario, la Universidad es una institución fundamental
desde el punto de vista de su actividad investigadora generadora de nuevos
conocimientos.

El nuevo marco jurídico introducido por la LOU trata de dar
continuidad a la mejora cuantitativa y cualitativa de la investigación
universitaria experimentada en las últimas décadas, estrechando su conexión
con el sector productivo y articulando la transferencia de sus resultados a la
sociedad. Esta regulación normativa es un referente adecuado para hacer una
serie de reflexiones sobre la función social y económica de las actividades de
I+D de la institución universitaria en años venideros:
- La Universidad como centro de producción de conocimientos generados
mediante la investigación
es una de las instituciones centrales de la Sociedad de la Innovación. La
concepción de la Universidad como "Fábrica de conocimientos"
requiere la institucionalización de la investigación como actividad
metódica y sistemática. La organización universitaria debe combinar la
excelencia en campos teóricos y exploratorios de la ciencia con la
orientación hacia asuntos prácticos. Esta orientación implica, en
definitiva, la elaboración, ensayo y ejecución de soluciones para los
problemas que afronta la sociedad.
- Es necesario
diseñar un marco claro de relaciones entre el mundo científico y
económico. La Universidad, específicamente, debe definir su propia opción
estratégica diferenciándose de otras instituciones implicadas en los
procesos de investigación, con la finalidad de participar de forma
competitiva en la oferta de servicios y en la captación de demandas.
- La vinculación
entre la investigación académica y el sistema productivo hace necesaria la
creación de infraestructuras de difusión de la innovación. Entre estas
infraestructuras van a desempeñar un papel esencial los Parques
Científicos y Tecnológicos y los institutos universitarios
pluridisciplinares. Estos centros rompen con la división universitaria en
áreas de conocimiento y favorecen la investigación en red. La interacción
entre este tipo de instituciones y su conexión con las redes
internacionales integradas de I+D podría ser planificada mediante la
elaboración de un mapa de investigación universitaria.
- La transferencia a
la sociedad del conocimiento generado en la Universidad se produce
principalmente mediante la difusión de los resultados de la investigación
y la formación de profesionales cualificados. La tarea de divulgación del
saber universitario ha sido desarrollada en los últimos años por las
Oficinas de Transferencia de los Resultados de la Investigación (OTRIS),
quizá por ello, la LOU debería haber introducido alguna novedad en su
regulación encaminada a mejorar su funcionamiento. La difusión de los
conocimientos debe ser abierta, sin perjuicio de que determinados avances
puedan ser objeto de patente o licencia (Comité para el Desarrollo
Económico de EEUU). Hay que tener en cuenta que el progreso social está
relacionado en gran medida con la capacidad de absorción y difusión de
innovaciones procedentes del conocimiento académico. De ahí la relevancia
de establecer con claridad el régimen de apropiación de los rendimientos
del conocimiento codificado o tácito universitario.
- La LOU no destaca la
importancia de los estudios de tercer ciclo universitario como proceso de
formación de los futuros investigadores y como eslabón de unión entre
investigación básica y aplicada. La finalidad tradicional del doctorado ha
sido la formación de docentes e investigadores para su incorporación a la
propia Universidad. Esta finalidad debe ser diversificada para lograr la
inserción de los doctores en el tejido productivo. La suscripción de
convenios con empresas privadas y la creación de cátedras
universidad-empresa pueden ser alternativas adecuadas para que las
investigaciones desarrolladas durante el doctorado respondan a problemas
concretos de interés social a medio y corto plazo.
- Finalmente, es
necesario hacer alusión a una de las dificultades endémicas que ha
afectado a la investigación universitaria: la financiación. En el año
2001, los gastos internos totales en I+D representaron un 0,89 del PIB. El
gasto en investigación universitaria, en concreto, fue equivalente a un
0,3% del PIB aproximadamente. La mejora continua de la infraestructura
científica y de los resultados de la investigación demanda un incremento
de estas cantidades. Además, es recomendable el establecimiento de una
planificación coherente de la financiación para que las áreas de
investigación financiables no varíen precipitadamente. Por otra parte, las
universidades deberán prever presupuestariamente sus necesidades de
investigación al confeccionar sus plantillas, recurriendo, cuando sea
necesario a fórmulas contractuales de vinculación.
De cualquier forma, y pese a las limitaciones, todo parece
indicar que la investigación universitaria va a ser el principal eje de
creación y recreación de conocimiento en el futuro. Y sin lugar a dudas,
este conocimiento es la fuerza originaria que está generando una revolución
tecnológica, una nueva economía, y en definitiva, una nueva sociedad.
BIBLIOGRAFÍA
BELL, D. (1973): "The coming of Post-Industrial
Society". Basic Books. Nueva York.
BUENO, E. (2000): "La sociedad del conocimiento
reclama capital intangible", en E. Bueno Campos y M. P. Salmador (Eds.), Perspectivas
sobre dirección del conocimiento y capital intelectual, I. U. Euroforum
Escorial, pp. 15-16.
COMITÉ PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO DE EEUU (1999):
"La prosperidad por medio de la investigación. La investigación
básica en EEUU". Madri+d. Dirección General de Investigación.
Consejería de Investigación. C.A.M, pp. 107-108.
CUERVO, A.(2001): "De la ciencia y la investigación
en la Universidad". Diario Expansión. Sábado 11 de noviembre.
ONDATEGUI, J.C. (2001): "Los parques científicos y
tecnológicos: retos y oportunidades". Madri+d. Dirección General de
Investigación. Consejería de Investigación. C.A.M., pp. 163-165.
PULIDO, A. et al. (2001): "Las universidades del Siglo
XXI: aspectos a mejorar". Encuentros Multidisciplinares. Nº 8.
Volumen III. Mayo-Agosto 2001. Fundación General de la Universidad Autónoma.
Madrid, p. 45.
[1] Investigación innovadora. Acciones conjuntas Universidad-Empresa dentro de un Plan Nacional de Investigación. Fundación Universidad-Empresa, 1981.
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