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The Social Life of Information. 2nd. edition. Boston, MA: Harvard
Autor: & BROWN, J.S. and DUGUID, P. (2002)
Estamos frente a uno de los libros más influyentes en los últimos meses (la
primera edición se publicó en 2000) en el turbulento mundo de la sociedad del
conocimiento.
Brown y Duguid, con prosa ágil y plagada de ejemplos, muy en
la línea de los mejores críticos y comentaristas empresariales
norteamericanos, destrozan algunos de los falsos mitos puestos en circulación
durante los últimos años.
Desde unas excepcionales atalayas de la sociedad del
conocimiento (el Xerox Palo Alto Research Center, que estuvo bajo la
dirección de Brown, y la Universidad de California en Berkeley), los autores
lanzan una mirada crítica, atractiva y provocativa sobre las nuevas realidades
emergentes.
Sin pretender en ningún momento ofrecer soluciones
milagrosas a una era de crisis, hacen girar sus agudas reflexiones en torno a
una serie de ejes intelectuales. Dichos ejes aparecen resumidos en un postscriptum
que, al modo de Samuel Johnson en Rasselas, aparece "la conclusión,
en la que nada está concluido."
Veamos en qué sentido concluyen.
Recursos y restricciones: las sociedades y las
organizaciones del conocimiento utilizan de modo particular una serie de
recursos heterogéneos (desde los de alta hasta los de ínfima calidad), que
nunca aparecen por separado. En concreto, en demasiadas ocasiones una nueva
técnica o tecnología se diseña y aplica para superar lo que no es sino un
defecto superficial de algo (objeto, producto, servicio, organización).
Entonces aparecen las carencias y restricciones intrínsecas del nuevo
desarrollo... que, en ocasiones, superan a las del desarrollo eliminado.
Cuando se adopta una perspectiva "de túnel" (el
problema se descontextualiza, y el foco se centra en la información, haciendo
abstracción del entorno), es fácil caer en un reduccionismo en el que todo
es blanco o negro (binario). Entonces es frecuente no analizar adecuadamente
las restricciones que conlleva todo recurso, haciendo azaroso su empleo.
La evolución de las instituciones: En una época que
enfatiza la importancia de lo individual (y más en un país como los Estados
Unidos), tendemos a ver toda institución como límite a las potencialidades
privadas. Este planteamiento se deriva de la imagen consolidada y extendida de
las instituciones como entes monolíticos, inmutables y conservadores.
Por el contrario, y como nos enseña la Economía de las
Organizaciones, toda institución evoluciona con el tiempo, a un ritmo más o
menos rápido. En realidad, lo que suele observarse –como indica Raymond
Williams- es una pugna entre las instituciones sociales existentes y las
emergentes.
Lo más difícil de lograr con una obra que pretende ofrecer
una visión integral, prospectiva y crítica del modelo socioeconómico actual
es no dar la misma importancia a fenómenos heterogéneos. En el resultado
logrado por Brown y Duguid reside buena parte de su mérito. En efecto, en la
vorágine de fenómenos, ideas, tendencias y resultados, son capaces de centrar
la atención en lo importante. Y lo hacen ofreciendo una ilustración exhaustiva
de sus planteamientos con múltiples ejemplos y situaciones reales. Es decir, su
logro expositivo consiste en que vemos los árboles y el bosque con nitidez.
Podemos así comprender las interacciones entre los elementos de un sistema que
se expande a velocidades inauditas.
En la explosión de obras más o menos eruditas y profundas
sobre el mundo de Internet, y la moderna revolución de la informática y las
comunicaciones, aparecen muchos autores que –sobrados de oportunismo y
ambición, y faltos de sabiduría- se limitan a poner uno tras otro ciertos
sucesos sorprendentes sin relacionarlos ni analizarlos. Surgen de este modo lo
que algún autor ha denominado "libros de aeropuerto" que merecen un
rápido olvido.
En conclusión, la monografía que comentamos es todo lo
contrario de un "libro de aeropuerto", y lo es por varios motivos:
Destruye algunas de las ideas preconcebidas y falsas que
revolotean por la sociedad del conocimiento. Por ejemplo, una de las más
extendidas: que nuestro conocimiento crece a la vez que la capacidad de
nuestras máquinas para almacenar información. En la cita que realizan de un
interesante texto de Lyman y Varian1, aparece el siguiente dato: el mundo
produce anualmente entre 1 y 2 exabytes de información única (1 exabyte =
mil millones de gigabytes = 1018 bytes), lo que equivale, en
números redondos, a 250 megabytes por cada ser humano. Los documentos
impresos apenas alcanzan el 0,003% de dicha cantidad. El almacenamiento
magnético es, con mucho, el método más importante para acumular
información. Su rápido crecimiento hace que se esté configurando como el
medio universal para almacenar información.
A pesar de esas cifras astronómicas, Brown y Duguid nos
recuerdan que la "gestión del conocimiento" por parte de las
organizaciones todavía está en sus inicios.
Realiza un análisis penetrante y provocativo de las
realidades que presenta. Por ejemplo, en el capítulo 6, dedicado a la
transformación del concepto y la estructura de la empresa. Allí leemos que,
aunque los nuevos modelos basados en la autoorganización basada en el mercado
pueden ser extraordinariamente eficientes, no lo son menos algunas de las
estructuras empresariales tradicionales y formalizadas. "El mercado ayuda
a la sociedad a escapar de las rigideces de la planificación. La
planificación, por su parte, preserva los mercados al proporcionar la
regulación que permite el mantenimiento de la competencia y al evitar la
aparición de monopolios." (pp. 170-1).
El estilo es estimulante, lo que hace de esta obra una
lectura retadora y útil.
Por tanto, podemos afirmar que este texto de Brown y Duguid
resulta muy recomendable para comprender los principales aspectos de la sociedad
y la economía contemporáneas.
JESÚS RODRÍGUEZ POMEDA
Notas:
[1] Lyman, P. And H. Varian. 2000. How Much Information? [Online] Disponible en: www.sims.berkeley.edu/research/projects/how-much-info [9-7-2002]
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