Innovación y Turismo, o cómo consolidar la ventaja competitiva española




Por:
Jesús Rodríguez Pomeda
jesús.pomeda@uam.es
Profesor de Organización de Empresas.
Universidad Autónoma de Madrid

El presente número de madri+d está dedicado a un tema que no ha conseguido hasta el momento ir más allá de las publicaciones especializadas: las relaciones entre la innovación y el sector turístico. Olvidado porque la destacada posición que nuestro país ha ocupado durante muchos años entre los principales destinos turísticos nos ha llevado a preocuparnos exclusivamente por generar oferta turística suficiente.

En efecto, con el extraordinario desarrollo que las actividades turísticas han experimentado desde el final de la Segunda Guerra Mundial, comenzaron a ser altamente rentables determinados servicios turísticos prestados en ciertas regiones. Fue el caso del llamado "turismo de sol y playa" (o "turismo de las 3 Eses": sun, sand and sex), que, para España, supuso la expansión económica de nuestro litoral mediterráneo e islas. No podemos subestimar su importancia económica, con un flujo de entrada de divisas que desde la década de 1960 ha venido equilibrando la balanza comercial. Tampoco ha sido desdeñable su impacto cultural, contribuyendo a la apertura al exterior de nuestro país en unos años oscuros. Por último, ha servido para que la estructura económica regional haya dado un vuelco. En el conjunto nacional, regiones como las Islas Baleares han pasado a disfrutar unos elevados niveles de renta, comparables al nivel medio de la Unión Europea. Dentro de las regiones, se han abandonado actividades tradicionales para concentrar recursos en la explotación del potencial turístico.

Como resultado, España lleva bastantes años situada entre los tres primeros destinos turísticos mundiales, con una contribución relativa del Turismo al Producto Interior Bruto y al empleo cercana al 10%.

No obstante, la situación ha comenzado a cambiar, apuntando unas tendencias que posiblemente se consolidarán en los próximos años. Nuestro sector turístico tiene una elevada dependencia de los importantes mercados emisores europeos de turistas (Alemania, Gran Bretaña, Francia). Los turistas de estas naciones, especialmente de la primera, han comenzado a trasladarse masivamente a otros destinos (por ejemplo, Croacia, a medida que se van superando los problemas de seguridad de esa zona de la cuenca mediterránea), buscando una mejor relación calidad-precio.

Este verano de 2002 han comenzado a encenderse las alarmas en nuestras islas y costas mediterráneas. Las primeras estimaciones hablan, por ejemplo en Baleares, de una caída en la ocupación hotelera entre el 30 y el 40%, con una reducción de ingresos directos próxima a los 600 millones de euros. Teniendo en cuenta el efecto multiplicador de estos ingresos turísticos, no es aventurado predecir un invierno difícil en dichas regiones.

Aunque todavía es pronto para profundizar en las causas, ya pueden apuntarse factores tales como la elevación de los precios (cuyo impacto en el Índice Armonizado de Precios al Consumo ha resultado muy destacado en los últimos meses), y la mejora relativa de la oferta turística de otras zonas, sin olvidar el impacto de la implantación del euro en un doble sentido: el turista de la zona euro ya puede comparar directamente los precios en la zona turística y en su lugar de residencia (eliminando mejoras psicológicas relativas), y el redondeo al alza de los precios denominados en euros que ya se está volviendo en contra de quienes lo han practicado.

En este contexto preocupante, regiones como Madrid están realizando destacados esfuerzos para consolidar y mejorar su posición relativa dentro del mercado turístico. Nuestra región orienta su oferta hacia el turismo de interior, especializado en un segmento al alza y con importantes márgenes como es el turismo urbano de negocios, congresos e incentivos.

Y es aquí donde debemos enfatizar la importancia de la innovación. Con unos clientes cada vez más exigentes, que conocen bien las ofertas (y los precios) alternativos, no habrá a largo plazo actividad turística que no se base en la calidad lograda a través de la innovación.

Observando el subsector hotelero, percibimos que la oferta madrileña está mayoritariamente enfocada hacia clientes de poder adquisitivo medio-alto que viajan por negocios o trabajo. Este mercado produce destacados márgenes comerciales, pero, en contrapartida, exige un elevado nivel de servicios. Si nuestros empresarios desean mantener y aún mejorar su posición en el cada vez más competitivo mercado turístico, es preciso que incrementen tanto la calidad ofrecida como el esfuerzo innovador.

Basten un puñado de datos estadísticos recientes para comprender la relevancia -directa e indirecta- del turismo para la economía y la sociedad madrileñas. Madrid recibió, durante 2000, 4,93 millones de viajeros con 11,32 millones de pernoctaciones. Barcelona ocupa el segundo lugar, con, respectivamente, 3,42 y 8,35 millones. La tercera ciudad, Sevilla, tuvo 1,65 y 3,12, respectivamente. El total de las trece principales ciudades receptoras de turismo fue de 15, 77 y 33,02 millones respectivamente, según la Encuesta de Ocupación Hotelera del Instituto Nacional de Estadística.

Nuestra Revista madri+d pretende hacer una modesta contribución a la necesaria reflexión en este terreno ofreciendo una serie de artículos que creemos serán de utilidad.

Belén y Gema María Marín, de la Universidad de Almería, publican "Innovaciones tecnológicas en la gestión de reservas hoteleras". Por su parte, Cristina Esteban y Luis Rubio, de la Universidad Autónoma de Madrid, son autores de "La calidad en las agencias de viaje ante el reto de la innovación tecnológica" y de "Nuevas tendencias en el turismo mundial: evolución reciente en el sector, análisis y perspectivas". Felipe González Abad, Director General de SAVIA-AMADEUS (el principal sistema global de distribución en Turismo) publica "Contribución de la tecnología a la distribución de los productos turísticos y de viaje". También aparecen en este número de madri+d "La innovación en la gestión turística: las nuevas estructuras organizativas turísticas", redactado por José Miguel Rodríguez Antón y Fernanda Oliva, de la Universidad Autónoma de Madrid; "Almacén de datos para el análisis y difusión de la información estadística del turismo en España. DATATUR", de Jorge Rubio, Subdirector Adjunto del Instituto de Estudios Turísticos; y "Aportaciones de las tecnologías de la información a la innovación y mejora de la calidad de los productos", escrito por Marta Laguna, de la Universidad SEK, y por quien firma estas líneas.

 





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