Entrevista a Francisco Marcellán.
Vicerrector de Investigación
Universidad Carlos III de Madrid
   

1.¿Cuales son las prioridades de investigación de una universidad joven pero ya con un prestigio consolidado como es la UC3M?

La Universidad Carlos III de Madrid nace en 1989 con una vocación de excelencia docente e investigadora concretada en la generación y transmisión de conocimiento como servicio público de enseñanza superior. Las altas exigencias plasmadas en su partida se han visto condicionadas por la necesidad de construir, en el sentido físico y cultural, una universidad partiendo de profesionales que han debido compatibilizar, en dedicación exclusiva, tareas docentes, investigadoras y de gestión académica.

La coexistencia de grupos de investigación especializados básicamente en áreas sociales y jurídicas, economía, humanidades y tecnologías avanzadas, constituye un excelente punto de referencia para el desarrollo de un trabajo multidisciplinar no habitual en la tradicional cultura académica de nuestro país, articulada en nichos cerrados. De ahí que la primera prioridad sea posibilitar el liderazgo científico en las diversas áreas a nivel internacional complementándolo horizontalmente con la cooperación entre ellas. En ese sentido, nuestros Institutos Universitarios constituyen un excelente punto de encuentro.

En segundo lugar, la potenciación de la repercusión internacional de nuestros investigadores se refleja en una activa visibilidad científica tanto en los aspectos internos (profesores visitantes, programa propio de la UC3M para movilidad de investigadores tanto juniors como seniors) como externos (realización de Congresos en nuestra universidad, apoyo a la participación en Programas europeos).

En tercer lugar, el incremento de las actividades de transferencia a través, entre otros, del proyecto de Parque Científico Universitario en el marco del Consorcio Leganés Tecnológico conjuntamente con el Ayuntamiento de Leganés y el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Esto posibilitará la creación de centros tecnológicos, la ubicación de empresas de alto valor añadido para la universidad y, fundamentalmente, el desarrollo de iniciativas emprendedoras mediante empresas de base tecnológica por parte de nuestros profesores y estudiantes de postgrado en el marco de una incubadora- vivero.

En cuarto lugar, consolidar y diversificar los ingresos por actividades de investigación que faciliten una autonomía para delimitar una política científica propia en base a incentivos económicos y reconocimiento institucional de los investigadores de nuestra institución, apoyo a los programas de formación de investigadores así como actividades de postgrado y formación permanente, la visualización social de la actividad de nuestra universidad en el ámbito de nuestras líneas de investigación (programas de cultura científica) etc.

Finalmente, la evaluación permanente de la actividad investigadora a través de un Programa de Calidad orientado a detectar fortalezas y debilidades de los grupos de investigación, Departamentos e Institutos suministrará elementos de actuación y planificación de la investigación por parte del equipo de gobierno de nuestra universidad. En esa dirección, en el marco del Plan de Calidad de las Universidades Españolas durante el curso 2000-01 han sido objeto de una evaluación externa seis departamentos universitarios y a lo largo del presente curso académico están siendo evaluados dos institutos universitarios y cuatro departamentos en la perspectiva de finalizar el ciclo en cuatro años.


2.¿Que aspectos destacaría de la relación entre las universidades y organismos públicos de investigación englobados en el sistema Madri+d?

La iniciativa de un trabajo en red en la Comunidad de Madrid me parece que ha constituido una importante aportación al proceso de integración de centros e investigadores con objetivos comunes en el seno de una dinámica globalizadora y tremendamente competitiva. El principio de cooperar para competir en el ámbito de la ciencia y la tecnología permite posicionarse adecuadamente y los sistemas de información son unos excelentes facilitadores en ese sentido. No obstante, pienso deben tener una mayor visibilidad y ser asumidos por la comunidad investigadora de la Comunidad de Madrid como un instrumento para potenciar su trabajo tanto cuantitativa como cualitativamente desde parámetros de excelencia.

El avanzar en aspectos como la configuración del mapa tecnológico y científico de la Comunidad de Madrid, la propuesta de tareas de proyectos de desarrollo en I+D atractivos desde el punto de vista temático, con suficiente masa crítica (el ejemplo de los centros de investigación de la Helmholtz Association en Alemania puede constituir una buena referencia) y en los que se pueden dinamizar grupos de excelencia actualmente existentes o grupos emergentes en líneas prioritarias (por ejemplo, genómica) es una urgente tarea que exige una política de apoyo no solo en cuanto a medios humanos y económicos sino de infraestructura científica que permitan el mantenimiento de la posición privilegiada de nuestra región en el ámbito nacional así como el constituir un marco referencial a nivel internacional.


3.¿Cuales son las cuestiones a mejorar en la transferencia de tecnología desde la Universidad a la empresa?

Considero que se deben tener en cuenta los siguientes apartados:

  1. Profesionalización de las OTRIS y su dimensionamiento tanto cuantitativo como cualitativo en el seno de las Universidades. La delimitación de sus actividades, más allá de ofrecer un servicio de asesoramiento y gestión de proyectos sino de constituir elementos de dinamización y formación especializada puede contribuir al reconocimiento de su papel en el seno de la institución universitaria.

  2. Incentivación académica de la transferencia de tecnología y potenciación de un cambio cultural en el sentido de apoyar las iniciativas como actividades de spin-off universitario, de movilidad de jóvenes investigadores hacia empresas, centros tecnológicos nacionales y extranjeros así como una política decidida de vincular a la universidad a profesionales mediante figuras contractuales más dinámicas que las de profesor colaborador o asociado. Su experiencia de cara a la dinamización tecnológica puede ser realmente clave para el desarrollo de una cultura de la innovación en el seno del mundo académico y eliminación de las barreras y limitaciones actuales desde un punto de vista jurídico.

  3. Facilitar la formación empresarial de los investigadores que quieran dedicarse a actividades de transferencia tecnológica. En esa dirección los parques científicos universitarios deben jugar un papel prioritario para posibilitar una real y permanente vinculación entre la universidad y el tejido productivo. Asimismo, el apoyo externo de las sociedades de capital-riesgo debe facilitar la consideración de las universidades a efectos fiscales y como contrapartida, el que estas promuevan actividades de tipo empresarial necesarias para el desarrollo de una política propia de investigación autosuficiente desde el punto de vista económico.


4.¿Cómo afecta la Ley Orgánica de Universidades recientemente promulgada a la actividad investigadora de las universidades?

En el Título VII (De la Investigación en la Universidad) de la Ley Orgánica de Universidades se dedican tres artículos relativos a la investigación como función de la Universidad, la investigación como derecho y deber del profesorado universitario y, finalmente, al fomento de la investigación, del desarrollo científico y de la innovación tecnológica en la Universidad. Todo ello queda como un marco filosófico pero su implementación económica es vital en mi opinión a la hora de hacer verosímil el desarrollo legislativo.

En esa dirección, me gustaría puntualizar cinco aspectos:

  1. La introducción de los períodos de reconocimiento de la labor investigadora (sexenios) como criterio relevante para determinar la participación de los profesores universitarios en Comités de selección y habilitación docentes ( y también en otros ámbitos como en Comités de Tesis Doctorales, aunque este punto no aparece explicitado en el articulado) me parece relevante como muestra de la búsqueda de calidad contrastada y parámetro de salvaguardia de rigor científico en el proceso de evaluación. No obstante, el reconocimiento económico de dichos complementos es claramente insuficiente y debe ser objeto de una revisión en tanto en cuanto reflejo de una real política de incentivación de la labor investigadora.

  2. La potenciación de la movilidad del profesorado debería concretarse en el desarrollo de un amplio programa de sabáticos actualmente inexistente en la mayoría de las universidades públicas. Lo considero un derecho del docente-investigador y no una concesión gratuita.

  3. La carrera docente e investigadora en su primera fase de formación experimenta un importante retroceso en relación con el estatuto de los estudiantes de Doctorado, dado que durante los dos primeros años su situación laboral es precaria salvo que se habilite un amplio sistema de becas para atender las previsibles demandas. La actual política del MECyD es claramente insuficiente ante la nueva situación, independientemente de las medidas correctoras que se puedan adoptar desde las Universidades. La necesidad de configurar este período de formación sobre la base de dedicación exclusiva, potenciación de la movilidad de los citados estudiantes y la redefinición del Tercer Ciclo constituye la gran asignatura pendiente.

  4. La vinculación entre la investigación universitaria y el sistema productivo significa promover una incentivación desde la valoración académica de dichas actividades así como la eliminación de barreras administrativas para su desarrollo. Aspectos como políticas de patentes, transferencia de resultados, actividades relacionadas con empresas de base tecnológica promovidas por profesores universitarios tienen un escaso peso en la actualidad.

  5. La LOU presenta una grave laguna a la hora de la exigencia de tareas investigadoras a las Universidades privadas. El hecho de que en el artículo 72.2 se delimite que al menos un 25% del total de su profesorado deba estar en posesión del título de doctor constituye una prueba de los niveles de falta de exigencia y de doble rasero que no es compatible con el rigor exigido a un centro que debe realizar el servicio público de enseñanza superior mediante la investigación, la docencia y el estudio (Artículo 1 de la LOU). En ese sentido, el desequilibrio entre el sistema universitario público y privado es patente y se ve agravado por el hecho de que este último es admitido en el sistema nacional de I+D en igualdad de condiciones.

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