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MARKETING: Negociación de Licencias

PATENTES: Contratos de Investigación



 


    
La deducción por I+D+I: jugosa pero difícil

El autor defiende la tesis según la cual la deducción por I+D+I es un instrumento fiscal muy generoso pero que requiere un análisis técnico-científico para su correcta uttilización.



 





 
Por:
Victor Tarruella
Asesoria@asesoria-imasdmasi.com
Socio-Director General de Asesoría I+D+I

1. INTRODUCCIÓN

En general, las empresas que pueden estar beneficiándose del incentivo fiscal vía deducciones lo hacen de una manera insuficiente, en gran parte por no seguir una metodología adecuada a la hora de identificar y documentar los gastos.

La deducción por I+D+I es un instrumento muy poderoso por la cuantía de deducción que se puede generar (entre el 30% y el 50% de los gastos en I+D y entre el 10% y el 15% de los de IT) y por las generosas condiciones para su aplicación en la declaración del IS (aumentando el límite conjunto para todas las deducciónes del 35% al 45% y ampliando el plazo para aplicar las deducciones generadas a quince años).

Al ser tan atractivo es de difícil utilización ya que es un incentivo fiscal que requiere un análisis técnico-científico para su correcta utilización. La dificultad de un correcto aprovechamiento de esta deducción reside en que confluyen en ella dos mundos, el científico (ingeniería y otras disciplinas técnicas) y el financiero (contable y fiscal) y que para deducir por I+D+I hace falta dominar ambos.

2. EL RIESGO QUE ASUMEN LAS EMPRESAS

Hace unos años muy pocas empresas se aplicaban una deducción por I+D+I. Esto se debía a que no eran conscientes de poder acceder a ella por considerar que al no patentar nada cada año no eran merecedoras de la «deducción por investigación». El trabajo que realizábamos era el de concienciar a las empresas de que la deducción incluía actividades que no terminaban patentadas e incluso aquellas que no se concluían de forma exitosa.

Hoy, nuestra función es distinta. La publicidad exagerada que se le ha dado a la generosidad fiscal del poder ejecutivo actual como arma política ha creado una euforia desmesurada con respecto a esta controvertida deducción. Muchas empresas se aplican hoy deducciones de forma sistemática y sin cumplir con los requisitos tanto de fondo como de forma que en una inspección fiscal saldrán a la luz. Como es una de las pocas ayudas jugosas que quedan en el ámbito fiscal, las empresas se lanzan al vacío por ejemplo considerando como base de la deducción todo el presupuesto de su departamento de I+D, sin desglosar por proyectos y sin examinar el grado de innovación de los mismos. Esto en ningun caso se sostiene frente a una inspección.

Esto muchas veces lleva a que las inspecciones fiscales hacen su agosto rechazando deducciones por I+D+I (con toda razón) que se han aplicado empresas muy innovadoras. No es que no haya innovación en el sector privado sino queno se cumplen los requisitos, como veremos, para deducirse con una cierta seguridad. Es verdad que la subjetividad de criterios encuentra su habitat perfecto en esta deducción, pero la empresa puede hacer (bien asesorada, que ese es otro problema) muchas cosas para armarse frente a una inspección.

3. UNA DEDUCCIÓN DIFICIL

En primer lugar, las actividades deducibles tienen que incorporar un grado de innovación en términos absolutos en el caso de I+D y en términos relativos en el caso de IT que es muy difícil de evaluar y que siempre estará sujeto a opiniones personales, por muy doctas que sean. Las actividades deben estar ordenadas  por proyectos y para ello, lo primero es definir el proyecto. Una persona en una empresa puede definir un proyecto de forma que su objetivo y alcance lo hagan cumplir con la legislación fiscal y otra persona puede definirlo de otra forma y ponerlo en peligro ante una inspección fiscal. Una misma actividad empresarial puede o no ser deducible de esta manera, dependiendo de quien definia los proyectos a futuro ese día.

Un ejemplo de esto podría ser que una empresa que fabrique, casi siempre tiene que solucionar problemas técnicos sobre la marcha e introducir cambios o mejoras que en parte podrían ser una mera solución de problemas de procesos interrumpidos pero por otro lado, una parte de las mismas podrían ser actividades de desarrollo y/o innovación tecnológica.

El resultado de esto es que las empresas por lo general identifican gran parte de la investigación (pero no toda) porque es muy evidente, muy poco desarrollo y existe todavía una gran confusión sobre la innovación tecnológica. El concepto de Innovación Tecnológica parece ser un coladero en el que pueden deducirse cualquier mejora que se lleve a cabo y esto no es así. La intención de poner en marcha una ayuda que permita a las empresas tecnológicamente rezagadas ponerse al día ha incrementado la confusión conceptual que ya existía con respecto al I+D.

Además, las empresas suelen disponer de poca y casi siempre ninguna documentación que justifique sus gastos en I+D+I en caso de inspección. Desde el punto de vista contable, la afectación de gastos a un proyecto crea problemas. Los gastos deducibles son aquellos necesarios para la consecución del proyecto innovador y muy pocas veces las empresas se preocupan de llevar un seguimiento de los importes dedicados a este tipo de proyectos.

La razón fundamental es que las empresas controlan gastos para luego poder ver el retorno sobre la inversión de esos importes y por lo tanto se preocupan de ver lo que les cuesta lanzar cada producto (para evaluar el posterior impacto en ventas del mismo) pero todavía no consideran el esfuerzo innovador como otro proceso que hay que gestionar y rentabilizar. El resultado es que la innovación en la empresa española suele ser desordenada, discontinua, esporádica y por lo tanto el pariente pobre de cualquier presupuesto anual.

4. LA DEDUCCIÓN POTENCIA LA INNOVACIÓN

Esto no quiere decir que la empresa española no innove sino que lo hace de una forma informal. Muchas empresas españolas compiten con éxito en mercados internacionales y no podría ser así con productos y procesos obsoletos. La innovación existe porque somos competitivos pero en muchos casos se considera el proceso innovador como un estorbo. Lo fácil y rentable es fusilar lo que hacen otros porque así se acorta el tiempo de lanzamiento de un nuevo producto. La idea de casi todos los directores generales de las empresas es que es mas barato copiar y fabricar lo que se vende que romperse la cabeza para ir por delante del mercado arriesgándose a no encontrar un mercado receptivo. Los objetivos que deben cumplir muchos directores generales son a demasiado corto plazo como para pensar en obtener unas ventajas competitivas en el ámbito técnico a mas de un par de años o tres.

La innovación requiere objetivos mas a largo plazo para tener un sitio importante en la lista de inversiones. La belleza de los incentivos fiscales para innovar que se han ido introduciendo en los últimos 7 años es que ofrecen unas ganancias económicas a corto plazo en el Impuesto sobre sociedades. Muchas empresas han empezado a mimar el I+D+I para poder ahorrar en el pago del IS. Es decir, el retorno sobre la inversión en I+D+I de repente se acerca en el tiempo y entra dentro del plazo del año, por lo que muchos directores generales se han empezado a interesar en la deducción por I+D+I.

5. COMO DEDUCIR MEJOR

En Asesoría I+D+I entendemos que lo que hace falta sobre todo es generar unos informes técnicos de I+D+I para optimizar el aprovechamiento de la deducción por la realización de actividades de Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica en el Impuesto sobre Sociedades.

Algunas recomendaciones para generar una deducción mas ajustada a derecho podrían ser las siguientes:

  • Identificar primero los proyectos y luego el gasto por proyectos.

  • Intentar que los proyectos se definan claramente con un objetivo técnico (no comercial).

  • No agrupar varios proyectos en un macro proyecto.

  • Clasificar las actividades de Investigación, desarrollo e innovación tecnológica por separado.

  • Evaluar de forma retrospectiva la elegibilidad de un proyecto y del gasto originado.

  • Documentar el gasto por proyectos generando unos informes técnicos que justifiquen la deducibilidad del mismo AHORA y no cuando la empresa sea inspeccionada.

Creemos que es fundamental que la empresa disponga de todos los gastos en I+D+I en los que haya incurrido en unos informes exhaustivos y detallados (y organizados por proyectos como exige la ley). Este trabajo consiste en definir correctamente los proyectos, afectar razonablemente los gastos incurridos y redactar unas memorias técnicas que recojan las actividades realizadas y los conocimientos adquiridos por la empresa.

Estos informes no sirven solo para defender el grado innovador de unas deducciones fiscales. sirven para gestionar mejor el proceso innovador y el conocimiento adquirido. Un consejo de administración se puede llegar a animar a dar el visto bueno de montar un departamento de I+D+I si dispone de información detallada sobre lo que se consigue con los fondos dotados.

El problema de la implantación de un sistema es que requiere un tipo de profesional como el que tenemos en nuestra empresa: Personal técnico con formación contable y fiscal. Es un bicho un poco especial y que encarna el puente que falta entre el ámbito técnico de la empresa (ingeniería, producción...) y el financiero (contabilidad, fiscalidad....). La deducción necesita este tipo de profesional para que los dos campos conecten y compartan información. La elaboración de informes de I+D+I debe ser realista, intentando integrar conceptos científicos, industriales y financieros.

Los asesores fiscales de las empresas no llegan nunca a un análisis técnico de las deducciones que les plantean y muy a menudo no disponen de las herramientas necesarias para evaluar la innovaciones que les plantean. por otro lado, los ingenieros, jefes de línea etc... no tienen los conocimientos fiscales necesarios como para discernir de entre todo lo que hacen que merece la pena presentar a los fiscalistas. La razón de ser de Asesoría I+D+I es precisamente nuestro carácter de especialistas. Nuestra experiencia frente a una deducción técnica y complicada nos convierte en complementarios a la labor de los asesores fiscales tradicionales.

Nuestros clientes en su mayoría son "estratégicos" ya que son líderes o prescriptores en sus sectores. Los resultados de los últimos seis años han sido muy satisfactorios, y el trabajo realizado con nuestros clientes se ha visto gratamente acogido por responder a una necesidad real en sectores tan diferentes como la cosmética y perfumería, la auxiliar de automoción o la alimentación. Las empresas necesitan ayuda para deducir con seguridad, pero no para innovar porque eso lo tendrán que hacer de todas formas a menos de que quieran quedarse obsoletas.

6. CONCLUSION

La empresa española es innovadora porque es competitiva y líder en muchos mercados. Si los indicadores arrojan cifras que muestran lo contrario es porque la empresa española no tiene todavía una cultura muy desarrollada con respecto a la innovación. El día que las empresas gestionen el proceso innovador como hacen con su fabricación , su logística o su distribución, de repente aflorará toda la innovación que hoy se lleva a cabo un poco a salto de mata y los inspectores fiscales no podrán dedicarse a tumbar deducciones que son merecidas aunque tengan defectos de forma.

La deducción por I+D+I es confusa para todos a la vez que jugosa, por lo que requiere hacer las cosas bien y no lanzarse al vacío generando unas deducciones imposibles de defender. Es fundamental contar con un apoyo especializado y no improvisar porque al fin y al cabo, la cuenta de resultados real incluye a la fiscalidad. Lo que importan son los flujos generados ya libres de impuestos porque con ellos el empresario podrá invertir en el futuro de su empresa (por ejemplo en I+D).

 




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