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| Por: |
José Manuel Montes Peón
jmmontes@correo.uniovi.es
Universidad de Oviedo
Departamento de Administración de Empresas y Contabilidad
Avda. del Cristo s/n –33071 Oviedo
Tel: 985104975 Fax: 985103708
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Susana Pérez López
sperez@correo.uniovi.es
Universidad de Oviedo
Departamento de Administración de Empresas y Contabilidad
Avda. del Cristo s/n – 33071 Oviedo
Tel: 985106201 Fax: 985103708
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Camilo José Vázquez Ordás
cvordas@correo.uniovi.es
Universidad de Oviedo
Departamento de Administración de Empresas y Contabilidad
Avda. del Cristo s/n – 33071 Oviedo-
Tel: 34 985103704 Fax: 34 985103708
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1. Introducción.1
Actualmente, nos encontramos ante un nuevo entorno
competitivo caracterizado por la globalización de los mercados, la mayor
complejidad de los problemas empresariales y una creciente aceleración del
cambio, que refuerza la necesidad de flexibilidad y diferenciación. En
consecuencia, las fuentes tradicionales de ventaja competitiva como los mercados
protegidos, los activos físicos, financieros e incluso la tecnología han
pasado a un segundo plano a favor del conocimiento, pues tienden a estar, cada
vez más, a disposición de todo el mundo, en igualdad de condiciones, en
mercados abiertos.
La supervivencia y la obtención de ventajas en este entorno
requiere que la empresa sea capaz de innovar y asimilar nuevos conocimientos que
le permitan hacer las cosas de forma diferente. Numerosos autores consideran el
aprendizaje organizativo como un proceso duradero y lo vinculan a la
adquisición del conocimiento y la mejora del performance (Garvin, 1993;
Probst y Büchel, 1997). No obstante, el escaso respaldo empírico de las
argumentaciones teóricas constituye una importante carencia que es necesario
superar si se quiere seguir avanzando en este campo sobre una base sólida.
Por tanto, el objetivo de este trabajo es analizar la
relación existente entre el aprendizaje organizativo y los resultados
empresariales. Para ello, en primer lugar, se analiza el proceso de aprendizaje
organizativo, intentando aportar claridad en un campo de gran confusionismo
conceptual y, posteriormente, se contrasta, sobre una muestra de 195 empresas
españolas, mayores de 200 trabajadores, la capacidad del aprendizaje para
generar resultados superiores.
2. El aprendizaje organizativo.
En los últimos tiempos, la literatura estratégica ha puesto
especial énfasis en la importancia del conocimiento como factor determinante de
la competitividad empresarial, debido fundamentalmente a dos razones: en primer
lugar, el conocimiento explica gran parte del valor añadido de las
organizaciones y segundo, las barreras a su transferencia e imitación lo dotan
de una importante relevancia estratégica.
Bajo este enfoque, uno de los principales factores de
heterogeneidad entre las empresas se encuentra en su potencial de aprendizaje,
por tanto, la ventaja competitiva descansa principalmente en cómo se nutre y
desarrolla el conocimiento en la misma.
El aprendizaje organizativo es un fenómeno colectivo, si
bien es cierto, que la empresa sólo puede aprender a través de sus miembros.
El aprendizaje individual se genera cuando los individuos desarrollan una nueva
mentalidad, cambian su forma de entender las cosas y afrontan las dificultades
de manera distinta. Ahora bien, en este proceso debemos reconocer los mecanismos
de realimentación que comienzan en el modelo mental del individuo y terminan en
su reforzamiento. Las ideas de mejora dependen directamente del volumen de
conocimiento de los individuos de modo que cuanto mayor sea su dotación inicial
mayor será la compresión del funcionamiento y status del entorno y, en
consecuencia, la introducción de nuevos planteamientos de actuación. Se puede
concluir, por tanto, que como resultado de este proceso individual de
aprendizaje se desarrollan nuevos conceptos, relaciones, reglas de decisión y
operaciones que incrementan el aprendizaje del individuo, proporcionándole
mayor capacidad para tomar decisiones efectivas.
No obstante, el aprendizaje organizativo no viene dado por la simple colección de experiencias individuales, sino que se trata de un proceso más complejo y dinámico. Para que el conocimiento adquirido por los distintos individuos de la organización pueda ser rentabilizado y explotado al máximo, es necesario sustraerlo de su contexto de origen, combinándolo con otros
saberes. De esta forma, una posterior síntesis facilitará su ulterior uso en
contextos particulares. Así, la clave para el aprendizaje organizativo reside
en el intercambio de modelos mentales y su institucionalización en la
estructura de operaciones de la empresa transformando las reglas de decisión
que durante un tiempo han regido el comportamiento de la misma y capacitándola
para llevar a cabo acciones más efectivas. Podemos, diferenciar, pues, cuatro
etapas en el proceso de aprendizaje organizativo: adquisición de conocimiento,
distribución, interpretación e institucionalización.
-
Adquisición de conocimiento. La organización puede
adquirir conocimiento a través del desarrollo interno o acudiendo a fuentes
externas (patentes, licencias, benchmarking, acuerdos de
cooperación, etc.). La forma en que lo haga puede influir en las fases
siguientes del proceso de aprendizaje.
El aprendizaje basado en la experiencia está muy ligado
a la capacidad de las personas y equipos de reflexionar sobre los resultados
y promover acciones de mejora en base a esta reflexión, es decir, requiere
un proceso de inferencia a partir de la información que debe ser
interpretada. Sin embargo, esta retroalimentación positiva entre
experiencias y competencias puede ocasionar problemas a largo plazo, pues si
el entorno varía, las competencias desarrolladas por la organización a
través de este proceso pueden no ser las más adecuadas. Por tanto, aunque
la experiencia es una fuente fundamental de generación de conocimiento, es
necesario además el desarrollo de la creatividad a todos los niveles y la
práctica de la experimentación para generar nuevo conocimiento a nivel
interno. Las organizaciones deben permitir a sus individuos actuar con el
mayor grado de libertad posible, ya que esto podría incrementar la
posibilidad de introducir innovaciones, creaciones o ideas que representen
nuevas oportunidades. La autonomía, por tanto, impulsa y da sentido al
compromiso personal, que debe ser gestionado por la organización (Nonaka,
1994, Ghoshal y Barlett, 1994).
Por otro lado, el conocimiento adquirido a través de
fuentes externas difícilmente se adaptará totalmente a las necesidades
específicas de una organización, por ello, deberá ser procesado a fin de
extraer todo el potencial que encierra para la organización. Ello requiere
que las personas o grupos con un conocimiento profundo y extenso de las
competencias esenciales de la misma se vean activamente involucradas en el
proceso. La capacidad para explotar conocimientos exógenos depende de un
conjunto de habilidades relacionadas entre sí y dirigidas a evaluar el
potencial tecnológico y comercial del conocimiento en un dominio concreto,
asimilarlo y aplicarlo para su explotación comercial.
-
Distribución del conocimiento. Para que la empresa
pueda aprender es preciso que en su seno el conocimiento fluya con rapidez
en todos los sentidos. El lenguaje, desarrollado a través de la
conversación y el diálogo, permite al interacción entre los individuos,
contribuyendo a que los individuos adquieran un lenguaje común que siente
las bases para un rápido intercambio de puntos de vista que facilite la
clarificación de situaciones confusas y el aprendizaje.
Uno de los principales obstáculos para la distribución
son las llamadas chimeneas o conductos reglamentarios, que permiten el flujo
vertical pero lo impiden en sentido horizontal (Day, 1994). En la medida en
que se eliminen esos obstáculos, la organización podrá tomar decisiones
más rápida y eficazmente y conseguirá, no solo aumentar el flujo de
información, sino también la calidad de la misma (Slater y Narver, 1995).
-
Interpretación. Daft y Weick (1984) definen la
interpretación como el proceso a través del cual la información adquiere
significado. Permite, por tanto, a los individuos compartir e integrar
aspectos de sus conocimientos que no son comunes entre ellos, logrando un
entendimiento compartido y una toma de decisiones coordinada. Podemos
señalar tres medios como los fundamentales para la construcción de
experiencias, que presumiblemente, afecten al modelo mental del individuo:
(1) Desarrollar equipos interfuncionales o interdepartamentales donde los
individuos trabajen juntos en el desarrollo de un producto o proyecto nuevo,
en una división borrosa o solapada de trabajo. (2) El desarrollo de
estrategias de rotación del personal entre diferentes áreas funcionales,
favoreciendo la perspectiva multidisciplinar, fluidez de conocimiento y, por
tanto, una mayor facilidad para su puesta en práctica. (3) La creación de
Microclimas o laboratorios de aprendizaje, que permitan a sus participantes
experimentar activamente y cuestionar las formas de ver las cosas y actuar
del resto de miembros del grupo, así como técnicas de simulación que
pongan de manifiesto las consecuencias de determinadas acciones a lo largo
de un periodo de tiempo.
No obstante, uno de los principales factores que
influirá en el éxito de esta fase es el desaprendizaje (Huber, 1991). Este
implica desechar aquellos conocimientos que se han quedado obsoletos y es
fundamental para una correcta interpretación compartida, pues el esfuerzo
por mantener visiones anteriores, puede conducir a que la información se
interprete dentro de un ámbito muy limitado, obteniendo como resultado una
miopía colectiva que impida detectar nuevas oportunidades. En este sentido,
destaca la dificultad que encuentran las organizaciones con un pasado
exitoso para desechar las formas de actuar que en el pasado dieron
resultado. Esta resistencia probablemente tiene su origen en las reticencias
de las personas con experiencia a abandonar parte de los conocimientos y
formas de actuar adquiridos a lo largo de los años y que constituyen su
único capital.
-
Institucionalización del conocimiento. Este es un
paso esencial en el proceso de transformación de individual a organizativo.
La memoria organizativa, entendida como la información histórica,
almacenada, a la que puede recurrir para tomar las decisiones actuales, debe
sustituir al conocimiento insertado en las mentes de personas concretas. Su
objeto es poder recuperar y disponer de los conocimientos existentes dentro
de la organización, lo que dependerá del grado de accesibilidad a los
mismos para aquellas partes que lo requieran. Para ello, se precisa no sólo
un sistema de transmisión de información acerca del stock de
conocimientos disponibles, sino que también se requiere una disposición a
cooperar que supere las conductas oportunistas.
El conocimiento institucionalizado puede proporcionar
valor a la organización de distintas formas. En primer lugar, el efecto
experiencia actúa como una barrera de entrada a la movilidad para los
competidores. Dado que el aprendizaje organizativo conlleva una serie de
costes (pj. tolerar errores, tiempo incurrido), la memoria organizativa
proporciona una ventaja de mover primero a aquellas organizaciones que han
suprimido los errores y aprovechado los conocimientos desarrollados en
experiencias previas. Además, por su propia naturaleza, la mayor parte del
conocimiento institucionalizado tiende a ser específico a la organización,
socialmente complejo y causalmente ambiguo, lo que dificulta su imitación
por parte de los competidores ya que perderá su significado y relevancia al
desvincularlo de su contexto histórico.
3. Objetivo de la investigación, modelo conceptual e
hipótesis a contrastar.
Desde los primeros estudios relativos al aprendizaje
organizativo se afirma que en entornos dinámicos y en cierta medida
impredecibles, la habilidad de aprender más rápido que sus competidores puede
ser la única fuente de ventajas competitivas sostenibles (Stata 1989; McGill y
Slocum 1993; Nevis, Dibella y Gould 1995; Lei, Slocum y Pitts, 1999).
Entre los beneficios del aprendizaje organizativo destaca, en
primer lugar, que establece un vínculo entre la organización y su entorno, que
permite un comportamiento más proactivo que reactivo. El aprendizaje implica la
mejora de la capacidad de respuesta a través del desarrollo de un mayor
conocimiento y una mayor comprensión del entorno (Sinkula, 1994). Este
comportamiento ayuda a disminuir la sensación de complejidad del mismo y evita
que se pueda producir un estancamiento en las decisiones estratégicas. No
obstante, no se trata sólo de cambiar en respuesta a modificaciones del
entorno, sino también de dar a la organización la posibilidad de regenerarse
permanentemente. Por otra parte, la flexibilidad inherente a las organizaciones
orientadas al aprendizaje les permite una adaptación rápida a las nuevas
oportunidades del mercado (Slater y Narver, 1995). El deseo de aprender y
conocer conlleva el establecimiento de relaciones con clientes, proveedores y
otros agentes del mercado, de forma que se generen actitudes favorables hacia la
colaboración y hacia la solución de conflictos cuando ocurren hechos
imprevistos (Webster, 1992). Finalmente, cabe destacar la influencia positiva
del aprendizaje sobre la satisfacción y desarrollo de sus empleados. Pues al
estar inmersos en un clima de confianza, seguridad y colaboración, incentivador
de la innovación, la experimentación y el riesgo, mejora su preparación,
relación con el trabajo y satisfacción.
En consecuencia, la capacidad de aprendizaje es fundamental
en un entorno como el actual caracterizado por la aceleración de los cambios en
el mercado y tecnológicos, la gran diversidad de información disponible y la
importancia de actuar anticipadamente. De acuerdo con estas consideraciones, son
numerosos los autores que han destacado las consecuencias positivas del
aprendizaje organizativo sobre los resultados empresariales (Cangelosi y Dill,
1965; Fiol y Lyles, 1985; Levitt y March, 1988; Dogson 1993; Dixon, 1994; Nevis,
DiBella y Gould, 1995), aunque practicamente siempre con afirmaciones de
carácter conceptual, carentes de contrastación empírica.
Por tanto, el objetivo último de este trabajo es analizar la
relación existente entre el aprendizaje organizativo y los resultados
empresariales, de forma que se pueda seguir avanzando en este campo sobre una
base sólida.
4. Metodología.
4.1. Definición de la población y metodología
Con el objetivo de evaluar el planteamiento conceptual
formulado se ha realizado un estudio empírico en el ámbito de las empresas
españolas de gran tamaño, ya que consideramos que en éstas el proceso de
aprendizaje está más formalizado. La población objetivo del estudio está
configurada por las 2.740 empresas industriales y de servicios, que en el
ejercicio 2000, fecha de inicio del estudio, tenían más de 200 trabajadores,
de acuerdo con los datos disponibles en el Duns&Bradstreet.
La metodología para la recogida de información fue la
encuesta postal. Con el fin de comprobar la viabilidad del cuestionario, éste
se sometió, en el ámbito académico, a la opinión de varios doctores en
dirección de empresas, la mayor parte de ellos especialistas en gestión del
conocimiento. Y desde el punto de vista profesional, se llevaron a cabo
entrevistas personales con los responsables de una muestra de empresas líderes
en los sectores de banca, informática, transportes, siderometalurgia e
ingeniería. El cuestionario definitivo fue enviado durante los meses de
noviembre y diciembre de 2000. La encuesta iba dirigida al Director General o
máximo responsable ejecutivo de la empresa. Como resultado del envío se
obtuvieron un total de 195 encuestas válidas, lo que supone un índice de
respuesta del 7% y un error muestral del 6,9%, para un nivel de confianza del
95%.
4.2. Medición de las variables y descripción de los datos
- Prácticas de aprendizaje organizativo
Para la valoración de las prácticas asociadas a la
captación, transmisión, interpretación y almacenamiento del conocimiento se
utilizaron 44 ítems que describen aquellas habilidades y sistemas de
aprendizaje más comunmente consideradas en la literatura: mecanismos de
captación de conocimiento del exterior, sistemas de desarrollo interno de
conocimiento, mecanismos de transmisión y difusión de conocimiento a lo largo
de toda la organización, capacidad de trabajo en equipo, procesos de
elaboración de visiones compartidas, habilidad para cuestionar los supuestos,
visión sistémica y generación de memoria organizacional.
La escala se plantea en términos neutrales con el fin de no
provocar sesgos o errores intencionados, solicitando al encuestado que valore su
grado de acuerdo con cada una de las afirmaciones que se le presentan en una
escala Likert 1-5, donde el 1 representa total desacuerdo y el 5 total acuerdo.
- Resultados organizativos
Para valorar en qué medida el aprendizaje favorece el
rendimiento empresarial es preciso determinar cuales son los resultados más
relevantes en este contexto. Los resultados financieros han sido el referente
dominante en las investigaciones sobre estrategia de empresa. Sin embargo,
debido a la creencia generalizada de que el aprendizaje no siempre repercute de
forma inmediata en las situación competitiva de la empresa se considera
conveniente tener en cuenta otro tipo de resultados que pueden contribuir al
logro de una imagen más clara y acertada de la realidad que se trata de medir.
Así, se han considerado como indicadores del rendimiento empresarial: la
reputación de la empresa, la satisfacción de los empleados, la capacidad de
adaptación e innovación, el éxito en el lanzamiento de nuevos productos, la
calidad del producto, la rentabilidad financiera, el crecimiento de las ventas,
de los beneficios y de la cuota de mercado y el margen sobre ventas.
Las medidas de resultados descritas serán estimadas de forma
subjetiva, a través de una escala Likert de 5 posiciones. Los motivos por los
que se ha optado por esta alternativa son básicamente los siguientes: (1) la
negativa de las organizaciones a proporcionar datos objetivos de resultados y
(2) la existencia de un buen número de evidencias empíricas en las que se pone
de manifiesto la correlación positivamente significativa, entre las
estimaciones de resultados objetivas y subjetivas (Hansen y Wernefelt, 1989;
Lyles y Salk, 1997).
4.3. Resultados y discusión
Con el fin de contrastar el planteamiento formulado en este
trabajo acerca de la relación entre el aprendizaje organizativo y los
resultados empresariales, inicialmente se realizó, mediante un análisis
cluster, una clasificación de las empresas españolas de acuerdo con las
prácticas de aprendizaje organizativo que éstas desarrollaban. Para determinar
el número adecuado de grupos se observó la evolución de la medida de la
proximidad, identificándose como mejor agrupación la configurada por dos
conglomerados. Los resultados de la aplicación del análisis cluster se recogen
en la tabla 1.
La interpretación de los distintos conglomerados puede ser
realizada atendiendo a la asignación de factores específicos a cada uno de
ellos. Para lo cual, basta observar los valores adoptados por cada factor en los
centroides de los distintos conglomerados. A este respecto, conviene señalar
que cuanto mayor es un valor, más importante es esa práctica para las empresas
que componen el conglomerado, dada la naturaleza de la escala que mide las
valoraciones de los distintos ítems. Así, se observa que el conglomerado 2 es
el que observa un mayor valor en todas las variables lo que permite sostener que
las empresas que integran este cluster gestionan de forma explícita el
aprendizaje, permitiendo el aprovechamiento y la utilización del conocimiento
desarrollado a nivel individual y de equipos.
Tabla 1. Tipología de empresas (análisis cluster)
|
Cluster |
|
|
|
1 |
2 |
F |
Sig |
|
Adquisición de patentes y licencias |
2,09 |
2,62 |
9,582 |
0,002 |
|
Contratación de personal para la adq. de conocimiento |
3,38 |
3,86 |
11,683 |
0,001 |
|
Fomento de la colaboración con otros centros |
3,1 |
3,95 |
30,391 |
0,000 |
|
Relaciones con profesionales y técnicos externos |
3,82 |
4,29 |
15,730 |
0,000 |
|
Relaciones mantenidas con los competidores |
2,52 |
2,85 |
4,188 |
0,042 |
|
Apoyo a la participación en redes de conocimiento |
2,66 |
3,41 |
24,372 |
0,000 |
|
Asistencia a ferias y exposiciones |
3,48 |
4,04 |
15,777 |
0,000 |
|
Adquisición de conocimiento a través de proveedores |
3,72 |
3,94 |
3,318 |
0,070 |
|
Sistemas formales para la recogida de sugerencias |
2,85 |
3,67 |
30,378 |
0,000 |
|
Absorción de conocimiento sin reservas |
2,95 |
3,56 |
27,491 |
0,000 |
|
Existencia de una política de I+D consolidada |
2,84 |
3,96 |
55,807 |
0,000 |
|
Experimentación de ideas y enfoques en el trabajo |
3,12 |
4,12 |
91,131 |
0,000 |
|
Existencia de procedimientos de apoyo a la innovación |
3,24 |
4,16 |
89,208 |
0,000 |
|
Estrategia específica para el desarrollo de nuevos productos |
3,22 |
4,22 |
64,332 |
0,000 |
|
Ritmo de lanzamiento de nuevos productos |
3,29 |
4,06 |
39,542 |
0,000 |
|
Innovación con respecto al sector |
3,41 |
4,17 |
37,750 |
0,000 |
|
Galardones recibidos por la actividad innovadora |
2,45 |
3,31 |
22,727 |
0,000 |
|
Uso de las tecnologías de la información |
3,79 |
4,5 |
34,688 |
0,000 |
|
Comunicación de objetivos |
3,28 |
4,17 |
44,039 |
0,000 |
|
Realización de reuniones periódicas |
2,85 |
4,03 |
77,543 |
0,000 |
|
Informes escritos informando de la situación de la empresa |
2,68 |
3,86 |
70,905 |
0,000 |
|
Mecanismos para la transmisión de mejores prácticas |
2,74 |
3,92 |
106,64 |
0,000 |
|
Puestos de enlace entre equipos o divisiones |
3,33 |
4,12 |
41,610 |
0,000 |
|
Distribución interna de las propuestas de los empleados |
2,41 |
3,56 |
56,477 |
0,000 |
|
Objetivo compartido por parte de los miembros de la empresa |
2,96 |
3,83 |
52,554 |
0,000 |
|
Actuaciones dirigidas a mejorar la empresa en su conjunto |
3,51 |
4,25 |
50,353 |
0,000 |
|
Entendimiento compartido de las situaciones |
3,02 |
3,78 |
43,881 |
0,000 |
|
Fomento del diálogo |
3,21 |
3,99 |
57,575 |
0,000 |
|
Trabajo en equipo |
3,48 |
4,29 |
61,856 |
0,000 |
|
Programas de rotación interna |
2,17 |
3,34 |
68,422 |
0,000 |
|
Programas de formación interna |
2,7 |
3,97 |
98,786 |
0,000 |
|
Autoselección del conocimiento por parte de los empleados |
2,4 |
3,37 |
51,532 |
0,000 |
|
Capacidad de desechar el conocimiento obsoleto |
3,15 |
3,83 |
31,216 |
0,000 |
|
Documentación de procesos organizativos |
3,85 |
4,55 |
31,692 |
0,000 |
|
Bases de datos destinadas a almacenar conoc. organizativo |
3,25 |
4,17 |
47,466 |
0,000 |
|
Directorios de empleados por áreas funcionales |
3,52 |
4,33 |
37,893 |
0,000 |
|
Existencia de bases de datos referidas a clientes |
3,58 |
4,29 |
28,6 |
0,000 |
|
Bases de datos accesibles a través de la intranet |
3,61 |
4,52 |
46,356 |
0,000 |
|
Actualización de bases de datos |
3,7 |
4,47 |
41,815 |
0,000 |
|
Acceso a las bases de datos por parte de todos los empl. |
2,28 |
3,28 |
39,409 |
0,000 |
|
Frecuencia en la consulta de bases de datos |
2,88 |
3,87 |
62,937 |
0,000 |
|
La codificación de conocimientos facilita el trabajo |
3,09 |
4,01 |
53,851 |
0,000 |
|
Incorporación de las sugerencias recibidas a los productos |
3,14 |
3,97 |
54,663 |
0,000 |
|
Pérdida de conocimientos debida a la rotación externa |
2,99 |
3,39 |
6,874 |
0,009 |
Para contrastar la validez de la agrupación realizada a
través del análisis cluster procedemos a realizar un análisis discriminante.
Este paso se hace necesario porque el problema inherente a cualquier análisis
cluster es la posible artificialidad de la clasificación realizada. Lo que
trataremos de hacer es reagrupar los individuos en función de un método
externo e independiente del anteriormente utilizado. Para ello, usaremos el
análisis discriminante. Si la reagrupación resultante difiere de la
anteriormente descrita tendremos que poner en tela de juicio la misma. Por el
contrario, cuanto mayor sea la coincidencia entre ambas clasificaciones más
validez tendrá la realizada a través del cluster. Como variable dependiente se
toma el grupo de pertenencia de cada empresa y como variables independientes las
relativas a las prácticas de aprendizaje organizativo.
El análisis discriminante clasifica correctamente, de igual
forma que el cluster, el 96,4% de las empresas. Una vez obtenidas las dos
clasificaciones mediante el análisis cluster y discriminante, se ha analizado
el coeficiente de correlación de Spearman entre ambas, cuyo valor es de 0,928,
siendo totalmente significativo a un nivel de confianza del 99%. Este valor
permite concluir que la taxonomía generada por el análisis cluster no responde
a motivos estadísticos.
Por tanto, una vez definida la taxonomía de las empresas de
la muestra, el objetivo es determinar en qué medida el desarrollo de prácticas
orientadas al aprendizaje permite establecer diferencias en los resultados
empresariales. Para ello se llevó a cabo el test de U-Mann Whitney a partir del
cual se analiza si existen diferencias significativas entre las empresas de los
segmentos analizados en relación a los indicadores de resultados expuestos en
el epígrafe anterior.
La tabla 2 recoge las medias de los resultados subjetivos
obtenidos para cada uno de los grupos, así como el estadístico U de Man-Whitney
y su significatividad. En ella, se puede observar que las empresas más
orientadas al aprendizaje son las que obtienen resultados superiores en todas
las variables de rendimiento consideradas. Por tanto, este resultado, contribuye
a fundamentar la importancia que, desde los primeros trabajos existentes en este
campo, se ha atribuido al aprendizaje como fuente de ventajas competitivas.
Las empresas con competencia para desarrollar este proceso
contarán con una capacidad compleja, difícil de imitar y desarrollar que
resulta útil en todos los ámbitos de actuación de la empresa y que, en
consecuencia, contribuye al éxito de la misma.
Tabla 2. Test de U de Man-Whitney
| Variable dependiente |
Grupo 1 |
Grupo 2 |
U de Mann-Whitney |
Signific |
| Media |
Desv. Tip. |
Media |
Desv. Tip. |
|
Reputac |
3,96 |
0,71 |
4,27 |
0,63 |
3629,5 |
0,001 |
|
Satisem |
3,36 |
0,86 |
3,86 |
0,64 |
3113 |
0,000 |
|
Adapten |
3,35 |
0,69 |
4,03 |
3,72 |
2508 |
0,000 |
|
Innov |
3,43 |
0,77 |
4,11 |
0,73 |
2588 |
0,000 |
|
Exitpro |
3,52 |
0,92 |
3,96 |
0,74 |
3530 |
0,001 |
|
Calpro |
4,04 |
0,75 |
4,39 |
0,67 |
3562,5 |
0,001 |
|
Recono |
3,60 |
0,9 |
4,04 |
0,78 |
3442 |
0,000 |
|
Rfinan |
3,68 |
0,88 |
4,03 |
0,8 |
3699 |
0,005 |
|
Crevent |
3,67 |
0,93 |
4,06 |
0,68 |
3661,5 |
0,003 |
|
Crebos |
3,55 |
0,82 |
3,97 |
0,79 |
3446 |
0,000 |
|
Crecuot |
3,52 |
0,83 |
3,92 |
0,72 |
3456,5 |
0,000 |
|
Margen |
3,40 |
0,88 |
3,87 |
0,76 |
3252 |
0,000 |
5. Conclusiones.
El objetivo de este estudio ha sido analizar el papel del
aprendizaje como fuente de ventajas competitivas. En este trabajo se aporta
evidencia empírica sobre la contribución del aprendizaje a la obtención de
resultados superiores, lo que tiene importantes implicaciones para la dirección
estratégica.
La consideración del conocimiento como el recurso
estratégico esencial y la habilidad de la empresa para crearlo y aplicarlo como
capacidad fundamental constituye la base de la denominada Teoría de la Empresa
basada en el Conocimiento. La aplicación de lo propugnado por esta teoría
supone un intento de pasar de la consideración del conocimiento como un recurso
intangible, difícilmente medible o gestionable, a tratar de gestionarlo de
forma explícita.
En esta área existen al menos dos campos de investigación
abiertos. El primero se centra en el desarrollo de procedimientos operativos
para la mejora de la tarea de diagnóstico y el diseño y construcción de
herramientas que ayuden efectivamente al desarrollo del aprendizaje en las
empresas. Y el segundo consiste en profundizar en aquellos factores
organizativos (cultura, liderazgo, gestión de recursos humanos) que actúan
como determinantes del aprendizaje y que, por tanto, son fundamentales en el
desarrollo de una estrategia basada en el conocimiento.
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Notas:
[1] Este trabajo ha sido desarrollado dentro del proyecto "Gestión estratégica del conocimiento en la empresa española. Un modelo de medición del capital intelectual en el sector financiero", ref. SEC 2002-04522-02, concedido por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, dentro del Plan Nacional de I+D+I 2002-2005, Programa Nacional de Socioeconomía, y cofinanciado al 70% por fondos FEDER.
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