La I+D, una realidad poliédrica
Autor/es:
  Jesús Rodríguez Pomeda
La capacidad de aprendizaje en las empresas españolas. Un análisis empírico.
Autor/es:
   José Manuel Montes Peón
   Susana Pérez López
   Camilo José Vázquez Ordás

Acciones innovadoras: la visión desde una región objetivo 1
Autor/es:
   Rafael Martínez Fernández
Una tipología de los sistemas regionales de innovación en España.
Autor/es:
  Mikel Buesa
  Joost Heijs
  Mónica Martínez Pellitero
Aspectos de la eficiencia en la transferencia de tecnología
Autor/es:
  José Manuel Jiménez

El papel de los expertos en ciencia y tecnología
Autor/es:
  J. A. Cabrera*
  J. De La Sota
  A. González
  H. Guerrero**
  B. Presmanes

Hacia un nuevo modelo de transferencia de los resultados de la investigación universitaria
Autor/es:
  Mario Rubiralta
  Montserrat Vendrell

Las capacidades de innovación tecnológica en España a través del análisis cualitativo de las patentes.
Autor/es:
  Antonio Hidalgo Nuchera
CASINTEL, Automatización y Ahorro Energético, S.L.
Entrevista con Amparo Sebastián, Directora del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología

Entrevista a D. A Zapata González, Vicerrector de Investigación de la Universidad Complutense de Madrid.
Indicadores de actividad de las universidades madrileñas
Autor/es:
  Jesús Rodríguez Pomeda
La I+D en la Red
Autor/es:
  Jesús Rodríguez Pomeda
Economic Intelligence. A guide for beginners and practitioners
Autor/es:
  (CETISME PROJECT DELIVERABLE) (2002). Dirección General de Investigación, Comunidad de Madrid.

La gestión de la innovación y la tecnología en las organizaciones.
Autor/es:
  Hidalgo Nuchera, A.; Serrano León, G.; Pavón Morote, J.(2002) Pirámide, Madrid.
¿Tecnología versus empleo?
Autor/es:
  Patricio Morcillo
Una herramienta de futuro: las Comunidades Virtuales de los Círculos de Innovación
Autor/es:
  Joaquín Alonso Andaluz

Asesorías Telemáticas del Centro de Enlace

FISCALIDAD: Desgravaciones fiscales para proyectos I+D

FINANCIACIÓN: Innovación tecnológica

MARKETING: Transferencia hacia países emergentes

PATENTES: Patentes dependientes



 


    
Aspectos de la eficiencia en la transferencia de tecnología

En este artículo, el autor pretende analizar la predisposición de las organizaciones receptoras de la transferencia tecnológica para asimilarla y explotarla como cuestión fundamental en el éxito del proceso, es decir, en su eficiencia.



 





 
Por:
José Manuel Jiménez
www.evaltec.net
Director General de EVALTEC

El panorama de la transferencia de tecnología se nos muestra en muchas ocasiones confuso dada la cantidad de factores tangibles e intangibles que influyen en este fenómeno y sobre todo por la continua evolución de los mecanismos apropiados y de las circunstancias que concurren en el funcionamiento de las estructuras de transferencia. Sería muy pretencioso exponer una imagen exhaustiva y completa de las estructuras tangibles e intangibles, formales e informales, públicas y privadas, que permiten la transferencia de tecnología entre empresas y, sobre todo desde los centros de investigación y desarrollo hacia estas. Mucho más pretencioso es intentar evaluar su eficiencia sin los recursos, estudios y dedicación adecuados. Nos limitaremos por tanto a dar algunas indicaciones sobre algunos aspectos relevantes, o que al menos han llamado nuestra atención, por si pudieran ser de interés o utilidad al lector para conformar los paradigmas actuales de la transferencia de tecnología. En particular nos preocupa la disposición de las organizaciones receptoras de la transferencia para asimilarla y explotarla como cuestión fundamental en el éxito del proceso, es decir, en su eficiencia.

Una vez más caeremos en la tentación de definir lo que entendemos por transferencia de tecnología, siendo esta el proceso de transmisión del saber hacer (know-how, savoir faire), de conocimientos científicos y/o tecnológicos y de tecnología de una organización a otra. Se trata por tanto de un proceso de transmisión de conocimientos científicos utilizados por personal científico y no científico para desarrollar nuevas aplicaciones, por lo que es un factor crítico para el proceso de innovación y la competitividad. Las fuentes de transferencia u orígenes de la tecnología transferida son de muy diverso tipo tales como universidades, centros de investigación, laboratorios, centros tecnológicos, empresas, etc.

Todos percibimos de alguna forma que los mercados tecnológicos se han hecho más transparentes en los últimos años, y que los mecanismos de transferencia de tecnología se han mejorado gracias a la diseminación sobre su importancia para la competitividad y el desarrollo económico. Lo que ya no está tan claro es si las metodologías y las estructuras de transferencia son tan eficientes como debieran o si los resultados obtenidos pueden seguir el ritmo vertiginoso de la evolución tecnológica y económica así como de los cambios radicales que estamos observando en el ciclo de vida de las empresas.

Efectivamente las cosas pasan rápido. Si compartimos la idea de que los negocios de la nueva economía funcionan en "años de perro" es decir siete veces más rápido en su ciclo, en su concepción, evolución y procesos que la economía "tradicional", resultaría que por ejemplo desde la aparición del Libro Verde de la Innovación de la Comisión Europea en 1995 habría pasado efectivamente la friolera de ... 50 años!

De alguna forma, la nueva economía ha contagiado también en esta velocidad de vértigo a los sectores tradicionales y la crisis súbita de algunos nuevos negocios puso hace ya algún tiempo las cosas en su sitio determinando un escenario en el que los "clicks and bricks" alcanzan un cierto equilibrio en el que tan importantes son las ventas por internet como los locales físicos donde uno se pasea para realizar las compras. Los medios tradicionales no son excluidos sino complementados y mejorados por instrumentos o formas de hacer más modernas.

Siempre se ha venido defendiendo el componente regional de la transferencia de la tecnología. Sin duda el modelo de "triple hélice", conjugando la coordinación a nivel regional de la investigación pública, la administración y las empresas sigue siendo un modelo vigente y aplicable a este entorno regional, o mejor aún, geográfico. Incluso las iniciativas de carácter virtual tienen un componente regional acusado. Los parques e incubadoras virtuales acaban teniendo en casi todos los casos un componente "inmobiliario" que les proporciona un carácter regional o se definen como aplicados en una cierta área del territorio, probablemente debido a la naturaleza local, regional, nacional o supranacional de las administraciones que forman parte de la "triple hélice".

Pero muy frecuentemente se olvida que esta transferencia debe ir seguida de un proceso de asimilación y explotación efectiva de la misma por parte de sus destinatarios, en la mayoría de los casos empresas de muy diversa índole, en la que factores que podríamos llamar "culturales" de la organización receptora son claves para el resultado satisfactorio y efectivo de dicha transferencia. Es decir, los beneficiarios de la transferencia de tecnología deben "asimilar" dicha tecnología y explotarla de manera eficiente. Muchas veces pensamos en la transferencia de tecnología como empresas de "high-tech" procedentes directamente de "spin-offs" universitarios que intentan llegar hacia el mercado, cuando en la realidad, en la mayoría de los casos, se trata de empresas con poco contacto con el mundo científico y universitario, las cuales tienen problemas tecnológicos que necesitan soluciones adaptadas y específicas.

Toffler (1985) sugiere que las organizaciones desarrolladas cambian significativamente solo cuando se dan tres condiciones: debe haber una enorme presión exterior, debe haber gente dentro que está fuertemente insatisfecha con el orden existente y, además, debe haber una alternativa coherente presentada en un plan, un modelo o una visión.

Si una transferencia de tecnología debe ser aceptada, demandada y explotada eficientemente por una organización podemos decir que deben cumplirse las condiciones sugeridas por Toffler. Esto sería así aceptando varias premisas que a continuación se describen.

En primer lugar, podemos considerar que los destinatarios de la transferencia de tecnología, es decir las organizaciones citadas anteriormente, son organizaciones desarrolladas. Podemos entender organizaciones desarrolladas como aquellas que tienen unos procedimientos establecidos para la toma de decisiones, una jerarquía, unos fines y la posibilidad de poner los medios para conseguir esos fines. En efecto las empresas, de alta tecnología o tradicionales, o cualesquiera organizaciones destinatarias de la transferencia tecnológica son organizaciones desarrolladas en una otra medida.

En segundo lugar, parece evidente que en la mayoría de las transferencias de tecnología se persigue un cambio significativo. Este sería el caso de un cambio estratégico de una empresa, de sus actividades, productos y servicios o mercados. Sin embargo, pequeñas transferencias de tecnología "no significativas" si podrían formar parte de una actividad innovadora o una estrategia más amplia que sí sería significativa, es decir sería o formaría parte esencial de un cambio significativo.

Podemos considerar que las tres condiciones establecidas por Toffler deben darse conjuntamente. Sin embargo, en un caso extremo alguna de ellas aisladamente si podría ser suficiente para provocar el cambio significativo. En cualquier caso, merece la pena desglosar un poco cada una de estas condiciones y sus implicaciones en la transferencia de la tecnología.

Una organización como una empresa asumiría un cambio significativo a través de la adopción de una nueva tecnología si estuviera presionada desde fuera fuertemente por una o varias circunstancias. Podemos imaginar fácilmente algunas de estas presiones que podrían sufrir las empresas, por ejemplo de parte de los competidores, cambios en los gustos de los consumidores, obsolescencia, legislación, incluso la legislación medioambiental. También deberíamos citar a los accionistas que exigen mayor rentabilidad, o simplemente en cualquier organización, incluso estatal o sin ánimo de lucro, a la que se le exigen mejores prestaciones y resultados, o actividades nuevas que hasta ahora no realizaba. Pero no parece evidente que esta primera condición por sí sola induzca a un cambio significativo si los responsables de la organización no son conscientes, es decir, no están profundamente insatisfechos, o no saben cómo hacerlo, es decir no tienen una alternativa coherente claramente expresada.

El cambio significativo también se asumiría si hay gente dentro de la organización que está fuertemente insatisfecha con el orden existente. Esto incluiría no solo organizaciones pro-activas que deciden tomar iniciativas de cambio, que son organizaciones innovadoras por naturaleza, sino también aquellas cuya insatisfacción viene determinada por las fuertes presiones externas mencionadas anteriormente. No entraremos a discutir si una organización pro-activa no esta siempre motivada por la presión exterior, es decir, una organización pro-activa es siempre en cierta medida reactiva. En otro orden de cosas también sería discutible la determinación de quiénes deben estar insatisfechos, si se trata de la alta gerencia, de los responsables intermedios de determinadas áreas, o de toda la organización en general. Por ejemplo, algunos empleados podrían estar frustrados al comprobar que las cosas podrían hacerse mejor.

A nuestro modo de ver, la tercera condición de Toffler, una alternativa coherente presentada en un plan, un modelo o una visión, es la más importante para garantizar que la transferencia de tecnología sea un proceso eficiente. El hecho de tratarse de una alternativa coherente a los planes o funcionamiento actual de la organización permite su mejor aceptación por parte de los afectados por el proceso y en particular por los responsables que deben justificar su adopción. Además, el plan, modelo o visión es un diseño que permite ejecutar la asimilación, controlar el proceso y analizar las desviaciones garantizando en cierta medida el éxito.

Las políticas de transferencia de tecnología se han centrado en fomentar la participación en proyectos de investigación y desarrollo, identificar sus resultados, conocer las necesidades de los sectores regionales y gestionar contratos de investigación, asesoría, propiedad intelectual y proyectos transnacionales, en la mayoría de los casos, europeos. Más recientemente, se ha acentuado el enfoque en dinamizar los centros de cultura emprendedora y de apoyo a la creación de empresas de base tecnológica, involucrando además a la financiación del capital semilla y el capital riesgo. Nos preguntamos si las futuras líneas de fomento de la transferencia de tecnología harán un mayor hincapié en los componentes culturales, organizativos y otros diversos que permiten a las organizaciones receptoras de dicha transferencia asimilar y explotar sus resultados teniendo en cuenta, además, el interés en potenciar las empresas medianas y pequeñas y los sectores tradicionales, que son los más necesitados de innovación por su impacto relevante en el desarrollo económico local y en el empleo.

Bibliografía:

Toffler, A. (1985) The Adaptive Corporation. New York, McGraw Hill, pág. 47.




Volver arriba