Número 16, abril - mayo 2003
LA INVESTIGACIÓN EN GESTIÓN DE LA INNOVACIÓN>> Aula abierta
 
  Las Certificaciones de Proyectos de I+D+i: origen y beneficios empresariales

La relación directa entre la capacidad de innovación de las empresas y su competitividad es un hecho que hoy en día no se pone en duda. Actualmente, la tecnología propia y el capital humano son de vital importancia para aumentar o mantener la competitividad, incluso la supervivencia, por tratarse de los factores que permiten a una empresa diferenciarse del resto de organizaciones de su sector, e incluso a nivel general.

     
  Ana M. Sánchez Granados
Directora General de AIDIT.
www.e-aidit.com
 

La relación directa entre la capacidad de innovación de las empresas y su competitividad es un hecho que hoy en día no se pone en duda. Actualmente, la tecnología propia y el capital humano son de vital importancia para aumentar o mantener la competitividad, incluso la supervivencia, por tratarse de los factores que permiten a una empresa diferenciarse del resto de organizaciones de su sector, e incluso a nivel general.

1. Las inversiones en I+D: situación relativa de nuestro país

Con todo y que la mayoría de empresarios están, o parecen estar, de acuerdo con esta premisa, sabemos que la UE en general, y nuestro país en particular, están todavía muy rezagados en comparación con EEUU y Japón, en el aspecto de las inversiones en I+D+i. Efectivamente, los últimos datos oficiales de los que disponemos, que salieron a relucir en la Cumbre de Barcelona del mes de marzo de 2002, son poco alentadores: según la última estadística del INE, correspondiente al año 2002, España destina el 0.96% del PIB a gastos en I+D, frente al 1.9% de media en la UE, o el 2.7% y 2.9% en EEUU y Japón, respectivamente (Eurostat). Uno de los objetivos propuestos en la Cumbre antes mencionada, es el de ir hacia al 3% en el 2010. Para llegar a alcanzar esta media en la UE, cada país miembro deberá realizar su aportación. En este aspecto, tanto en España como en Grecia o Portugal, deberá realizarse un esfuerzo superior, por ser los tres países de la UE que menos invierten en I+D.

2. Las deducciones fiscales por actividades de I+D+i: un instrumento motivador para invertir

Ante la importancia de estos aspectos, la Administración pone a disposición de las empresas una serie de Instrumentos de Política Tecnológica para incentivar de distintas formas el desarrollo empresarial a través de la I+D+i. Algunos de estos instrumentos, conocidos por todos, son las ayudas directas, los créditos blandos, el estímulo al capital riesgo, la inversión institucional privada, etc, sin olvidar uno de los instrumentos más beneficiosos: los incentivos fiscales a la I+D+i.

Efectivamente, el marco fiscal español de apoyo a la I+D+i está reconocido por la patronal europea (UNICE) como el mejor de la OCDE. La mejora de dichos incentivos tal y como se conocen actualmente, tiene su origen en la ley 55/1999 de 29 de diciembre de Medidas Fiscales, Administrativas y del Orden Social, que en su artículo 33 introduce novedades en la regulación de la deducción por actividades de Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica. Posteriormente, se han ido modificando ciertos puntos de dicho artículo. Las deducciones por actividades de I+D son del 30% de la cuota, a lo que se suma el 10% por personal investigador así como por proyectos contratados con universidades, organismos públicos o centros de Innovación y Tecnología. Además, se puede llegar al 50% en el exceso sobre la media de los gastos de los dos años anteriores. Por actividades de IT, las deducciones son del 10%, añadiendo un 5% si se trata también de proyectos subcontratados a los organismos antes mencionados. Otras características que hacen tan atractivos dichos incentivos son, por ejemplo, sus efectos financieros inmediatos y su horizontalidad, es decir su adaptación a las características de cualquier empresa y a cualquier área de conocimiento en la que se incluya el proyecto.

3. Problemática en la aplicación de dichos incentivos

Por un lado, tenemos la mejor legislación europea en desgravación fiscal para inversiones en I+D+i, pero por el otro, se ha detectado que el número de empresas que realizan I+D+i es muy superior al de las que aplican dichos incentivos. Efectivamente, según los datos del 2001 de la Agencia Tributaria, las empresas españolas invirtieron 3.261 millones de euros en I+D, desgravándose apenas 200 millones en el Impuesto sobre Sociedades. Teniendo en cuenta que, según un reciente informe de la UNICE, de cada 100 euros invertidos en I+D, la empresa española puede obtener 31 vía deducciones fiscales, se deduce que el aprovechamiento no llegó en el 2001 al 20%. Concluimos pues, que la aplicación práctica de dichos beneficios fiscales es dificultosa para las empresas, y que estos no acaban de ser útiles para su objetivo principal, que es estimular la I+D+i empresarial.

El origen de esta problemática es la inseguridad jurídica con la que se encuentran las empresas. Efectivamente, para justificar las deducciones ante la Inspección Tributaria, debe tenerse en cuenta tanto el aspecto conceptual de I+D o IT, como las obligaciones puramente formales. Las definiciones de los conceptos de I, D o IT que hace la ley son difíciles de interpretar, y dan lugar a confusiones y controversias, generando una inseguridad, que muchas veces las empresas resuelven no aplicando las deducciones, o aplicándolas de manera incorrecta.

4. Las Certificaciones de Proyectos de I+D+i: el mecanismo de soporte

Para mejorar la eficacia de este instrumento, el Ministerio de Ciencia y Tecnología ha creado un mecanismo de Certificación de Proyectos de I+D+i.

Ante las dificultades de las empresas en diferenciar de manera objetiva y calificada los contenidos de un proyecto en Investigación, Desarrollo o Innovación Tecnológica, surgió la necesidad de la intervención orientadora de una entidad independiente que asumiera esta tarea, cumpliendo con una serie de requisitos que demostraran su credibilidad. Estos requisitos son la capacidad científico-técnica, es decir, la capacidad de elaborar un dictamen altamente especializado sobre cualquier tipo de proyecto, la objetividad e independencia, y unos procedimientos y estructura que aseguren en todo momento la confidencialidad del proceso. En el año 2000, la Universidad Politécnica de Cataluña y la Universidad Politécnica de Madrid, a instancias de los Presidentes de sus respectivos Consejos Sociales, decidieron crear una entidad, AIDIT, que cumpliera con estas características. La Agencia de Acreditación en Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica, tiene como principal objetivo el de emitir certificados de proyectos de I+D+i empresariales.

5. Ventajas empresariales de la Certificación de Proyectos de I+D+i

La Certificación de Proyectos de I+D+i consiste en declarar el cumplimiento de una serie de aspectos referentes a dichos proyectos, entre los cuales se destaca la evaluación de la Naturaleza Técnica de los mismos, lo cual, como hemos dicho, es el principal problema en el momento de justificar las deducciones fiscales aplicadas por I+D o IT.

Gracias a estos certificados, las empresas obtienen seguridad jurídica en la aplicación de los incentivos fiscales, ya que con ellos demuestran ante una posible inspección fiscal la correcta aplicación de los mismos. Cabe destacar que éste no es el único beneficio que proporcionan dichas certificaciones, ya que, además, permite demostrar ante cualquier parte interesada la naturaleza de los proyectos. La Administración puede utilizar esta evaluación como referencia para la calificación de proyectos a apoyar fiscal y/o financieramente, e incluso la propia dirección de una empresa puede tomarlas en consideración al plantearse o priorizar inversiones. Sin olvidar el aspecto de imagen corporativa de la empresa, ya que las certificaciones aportan una marca de excelencia a la empresa, proyectable al exterior.

6. En qué consiste la Certificación de proyectos de I+D+i

Como se comenta en el apartado anterior, la Certificación de Proyectos de I+D+i permite establecer parámetros de excelencia y emitir una opinión independiente y altamente calificada sobre los Proyectos de I+D+i empresariales, con respecto a su aspecto fundamental: la Evaluación de su Naturaleza Técnica, dictaminando si se trata de Investigación, Desarrollo o Innovación Tecnológica.

Además de la evaluación de su naturaleza técnica, el proyecto se evalúa en el aspecto formal, tal y como indica la Norma UNE 166001 EX "Gestión de la I+D+i: requisitos de un proyecto de I+D+i", así como en la coherencia del presupuesto o bien en la adecuación de los gastos incurridos.

Las principales ventajas empresariales de la Certificación de proyectos de I+D+i dependen en gran parte de los intereses de la propia empresa, así como del estado de realización del proyecto.

Se trata de una herramienta que disminuye el riesgo de inversión, antes de tomar la decisión de acometer un proyecto de I+D+i, detectando los indicios científicos para argumentar las futuras deducciones fiscales por dichos conceptos. Se trata también de una herramienta de soporte para la tramitación de consultas vinculantes. Una vez el proyecto ha incurrido en gastos, y se ha desarrollado parcial o totalmente, las certificaciones demuestran ante cualquier parte interesada el contenido en I+D+i del proyecto. El hecho de que el aspecto formal de un proyecto, según la Norma antes indicada, forme parte del primer paso a seguir para obtener la certificación, hace que la planificación y la documentación posterior de dichos proyectos se lleven a cabo de forma correcta.

7. Pasos a seguir para certificarse

Como se indica a continuación, el proceso de certificación requiere de pocas interacciones entre la empresa solicitante y la entidad de certificación, siempre que la documentación entregada esté correctamente elaborada.

Los principales pasos a seguir son los siguientes:

  • Solicitud de Certificación: La empresa entrega un modelo de solicitud de certificación cumplimentado, junto con la documentación requerida en el mismo.

  • Revisión de Documentación: Se verifica la documentación recibida, para comprobar su adecuación a la Norma UNE 166001 EX.

  • Evaluación del Proyecto: El experto técnico y el experto contable (este último en el caso que ya se haya incurrido en gastos), analizan los pormenores del proyecto y desarrollan sus respectivos informes.

  • opuesta de certificación: El Comité Técnico emite una propuesta de certificación, basada en los informes de los expertos.

  • Emisión de la Certificación y entrega del informe: Se comunica a la empresa la clasificación que AIDIT concede al proyecto (Investigación, Desarrollo o Innovación Tecnológica), haciendo entrega del certificado así como del informe razonado correspondiente.

8. Campos de Certificación

La Agencia de Acreditación en Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica, está capacitada para certificar proyectos de I+D+i en los más variados campos de la ciencia y la tecnología, ya que cuenta con los mejores expertos evaluadores, científicos y técnicos de dos universidades politécnicas (UPM y UPC) de gran prestigio, con experiencia demostrable en sus áreas respectivas de conocimiento, y reconocidos a nivel internacional.

Evidenciar el grado de novedad implicado en los proyectos a certificar, forma parte de la tarea que desarrollan en el proceso de certificación de AIDIT dichos científicos ya que, como hemos dicho, únicamente un experto con estas características es capaz de conocer y opinar de manera objetiva y calificada sobre los conceptos de investigación, desarrollo o innovación tecnológica.

No obstante, además de los expertos evaluadores, el sistema implica a toda una importante estructura de certificación que tiene como misión la de supervisar y garantizar en todo momento el cumplimiento de todos los requisitos exigidos a una entidad certificadora. Estos son, entre otros: la capacidad científico-técnica, la máxima confidencialidad, la imparcialidad, la objetividad en la toma de decisiones, etc.

9. Reflexión sobre ‘nuestros’ proyectos de I+D+i

Es importante plantearnos rigurosamente cuál es la calificación del contenido científico-técnico de los proyectos que estamos a punto de realizar, que están en pleno desarrollo, o incluso terminados. Muchas veces no realizamos un ejercicio de reflexión desde un punto de vista lo suficientemente objetivo, para indagar sobre la naturaleza técnica de nuestros proyectos conforme a lo que dicta la ley de incentivos fiscales vigente.

A continuación, se relaciona una serie de preguntas que pueden ayudarnos a realizar esta reflexión y obtener indicios sobre si nuestros proyectos tienen algún contenido calificable de investigación, desarrollo o innovación tecnológica.

    ¿ La acometida del proyecto implica cierto riesgo (técnico, económico ...) para la empresa?

    ¿Se ha llevado a cabo un estudio previo sobre el estado actual de los conocimientos, en el ámbito internacional, en relación con los objetivos que persigue el proyecto?

    ¿Se ha realizado un estudio sobre el estado actual de la tecnología que se pretende desarrollar?

    ¿Se ha desarrollado un estudio sobre el estado actual de los productos, procesos tecnologías, metodologías, políticas, normas, etc, que se quieren aplicar y en qué procesos y sectores se aplican actualmente?

    ¿Conoce qué grado de novedad introduce el proyecto en los siguientes ámbitos: la propia empresa, el sector de actividad, a nivel nacional, a nivel mundial?

    ¿Se ha previsto la metodología que se usará, o se está usando, para alcanzar los objetivos?

    ¿Están planificadas las tareas y responsabilidades de todas las fases del proyecto?

10. Conclusiones

Como conclusión, destacaríamos que las empresas que realicen proyectos susceptibles de ser considerados como de I, D o IT, deberían beneficiarse de las ayudas existentes para la financiación de sus proyectos, y que tienen a su disposición una nueva herramienta promovida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología: los certificados de proyectos de I+D+i, documentos oficiales y vinculantes en el momento de efectuar el Impuesto de Sociedades.

Se ha comentado a lo largo del artículo cuál es la problemática actual en muchas de las empresas de nuestro país: la dificultad en identificar la naturaleza técnica de sus proyectos, de acuerdo a los conceptos que establece la Ley actual de deducciones fiscales. En algunos casos en los que existe esta incertidumbre, las empresas se arriesgan tomando una determinación referente a cada uno de los proyectos, y aplican las deducciones en consecuencia. En otros casos, numerosos proyectos se quedan sin obtener las deducciones que les corresponderían por miedo a una incorrecta aplicación de la deducción fiscal y a las consecuencias que ello puede tener.

La certificación se presenta como la herramienta que se ofrece a las empresas para eliminar la incertidumbre y el riesgo a que se enfrentan ante las deducciones fiscales.