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1. ¿Cuáles son los aspectos principales de su programa como rector de la URJC?
El primero de ellos ha consistido en alcanzar la autonomía plena de nuestra universidad. Este es un aspecto superado desde que, en diciembre pasado, el claustro aprobó por unanimidad los estatutos y posteriormente, tras el control de legalidad oportuno, el Ejecutivo regional les dio el visto bueno. Con este importante paso, la URJC se encuentra en igualdad de condiciones con el resto de las universidades públicas madrileñas y ha adquirido sus mismos derechos y obligaciones. En segundo lugar, destacaría el objetivo de vertebrar institucional y representativamente los órganos de gobierno. Precisamente ahora estamos en pleno proceso electoral para elegir a los directores de departamento, a los miembros de las juntas de facultad y a los decanos. Otros de mis compromisos ineludibles es alcanzar la excelencia de las titulaciones con la mirada puesta en el reto de Bolonia, pero sin perder de vista nuestra relación con Iberoamérica. Por último, queremos potenciar aún más la relación con las empresas y facilitar que nuestro profesorado desarrolle todos su potencial investigador, uno de los aspectos que, junto a la docencia, considero clave del quehacer en cualquier universidad.
2. ¿Qué prioridades de investigación tiene una universidad joven como es la URJC?
Una Universidad con apenas seis años de funcionamiento, como es la nuestra, se volcó inicialmente en poner en marcha una oferta de titulaciones amplia y atractiva. Sin embargo, hemos logrado compatibilizar esta labor con la investigación, uno de los pilares fundamentales de la Rey Juan Carlos. Este objetivo se ha ido desarrollando a través de la generación de grupos encuadrados en departamentos multidisciplinares con la participación de un profesorado joven y con mucha ilusión en los distintos proyectos. Y es en este momento, en el que las unidades estructurales de la Universidad tienen una definición suficiente, en el que vamos a realizar un análisis pormenorizado de nuestras capacidades y de las oportunidades que nos ofrece nuestro entorno para confeccionar un Plan Estratégico de Investigación. Con él pretendemos identificar nuestras líneas más competitivas -como son las de Ingeniería Química y Ambiental, la de Estadística y Ciencias de la de la Decisión, o el de Salud Pública- y aquellas en las que somos deficitarios y existen razones objetivas para potenciarlas.
3. ¿De qué modo deben enfocarse las relaciones entre la universidad y las administraciones relacionadas con la educación (en particular, la Comunidad de Madrid)?
Los tiempos actuales se caracterizan por una mayor permeabilidad con las administraciones públicas, tanto con las estatales, como con las autonómicas y las locales. Estos tres ámbitos son ineludibles: el primero debido a la clásica relación con el Ministerio de Educación. El segundo, como consecuencia de la transferencia a la Comunidad de Madrid de las competencias en materia de educación superior. Y el tercero por la cercanía de la universidad y los municipios en los que están ubicados nuestros campus (Móstoles, Fuenlabrada, Alcorcón y el distrito de Vicálvaro) y la posibilidad de establecer proyectos en común. Sin embargo, he de reconocer que con la Comunidad de tenemos una relación especialmente estrecha. No sólo porque hasta muy recientemente hemos estado tutelados por ella sino también, y sobre todo, porque nuestra universidad fue creada por una apuesta decidida del Gobierno regional y en estos años ha mantenido firmemente su compromiso. Por ello, me gustaría dejar constancia del enorme esfuerzo que ha hecho el Gobierno con las seis universidades públicas y, en particular, con la nuestra a la que, sin romper el principio de igualdad, ha dado un trato diferenciado.
4. ¿Qué aspectos destacaría de las relaciones entre las Universidades y los Organismos Públicos de Investigación integrados en "madri+d"?
En el diseño original de la Universidad Rey Juan Carlos existen unos espacios reservados en el campus de Móstoles -donde está ubicada la Escuela Superior de Ciencias Experimentales y Tecnología- para la construcción de Centros Mixtos con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Esto no es más que un botón de muestra del compromiso de la Universidad desde sus inicios para establecer colaboraciones efectivas con Organismos Públicos de Investigación, fundamentalmente con el CSIC. De hecho hoy en día están en marcha diferentes proyectos conjuntos con varios Institutos del CSIC -como el de Catálisis y Petroleoquímica o el de Materiales- y con otras universidades como son la Carlos III, la Politécnica o la Autónoma.
5. ¿Cómo afecta la Ley Orgánica de Universidades a la actividad
investigadora desarrollada por estas?
La LOU ha abierto la puerta a numerosas iniciativas que pueden cambiar de manera significativa la investigación en la Universidad. Establece por ejemplo la contratación de profesorado para desarrollar exclusivamente investigación en el seno de los departamentos universitarios. Sin embargo, estos cambios propuestos necesitan de un desarrollo por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, las Comunidades Autónomas, y fundamentalmente, de reglamentos en las propias Universidades.
La posibilidad de una mayor implicación de los profesores universitarios en el desarrollo de empresas de base tecnológica, o el reconocimiento específico de los grupos de investigación por parte de la Universidad, son otros dos ejemplos más de los retos propuestos por la LOU y que requieren de la implicación responsable de todas las universidades.
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