La mejora en el acceso a la información facilitada por el
continuo desarrollo de la tecnología y redes de comunicaciones constituirá uno
de los elementos clave de la sociedad del futuro. Su utilización para ayudar a
la toma de decisiones por instituciones, empresas o individuos permitirá
mejores respuestas y, quizás, enfoques más innovadores a las oportunidades y
riesgos que aparecen en un mundo que cambia con rapidez.
La Inteligencia Económica pretende aprovechar esta
oportunidad para desarrollar métodos más adecuados para la identificación de
fuentes de información relevantes y para el análisis y el manejo de la
información obtenida con el fin de atender a las necesidades de los usuarios en
los procesos de toma de decisión.
Orientada principalmente hacia la información disponible en
el exterior de la organización, el ámbito de la Inteligencia Económica cubre
un campo muy amplio que puede alcanzar desde la tecnología a los mercados
pasando por los temas legales. La Inteligencia Económica está vinculada
estrechamente a otros enfoques de gestión de la información, tales como la
Gestión del Conocimiento -que en este documento se considera orientada a
principalmente a la información generada dentro de la organización- o la
Inteligencia Empresarial (Business Intelligence) aplicada al tratamiento
de información cuantitativa por medio de herramientas informáticas. Ahora
bien, la finalidad de la Inteligencia Económica es diferente.
La Inteligencia Económica se dirige, fundamentalmente, a los
usuarios que quieren disponer de información actualizada con el objeto de
favorecer la adopción de las mejores decisiones en el marco de una estrategia
dada. También puede resultar de interés para los diseñadores de políticas de
creación de entornos adecuados para la definición de estrategias y, aún con
más frecuencia, para favorecer la creatividad en las organizaciones.
Este estudio muestra que la adopción de los métodos y
herramientas de la Inteligencia Económica en Europa aumentando, si bien
lentamente por ahora, lo cual presenta un impedimento para la innovación. Ello
especialmente en el caso de las empresas medianas y pequeñas cuya
competitividad no resulta beneficiada por ello.
La Inteligencia Económica también puede ser de interés
para los responsables de la promoción de la innovación, ayudándoles a adoptar
nuevos enfoques en su trabajo y en el de las empresas a las que prestan
asistencia.
La presente guía para la Inteligencia Económica ha sido
preparada por profesionales de Europa que han llevado a cabo misiones diversas
en la implantación de proyectos de ayuda a las empresas en el dominio de la
información con el fin de mejorar su competitividad. En primer lugar, se dirige
a las empresas pequeñas y medianas aunque también pretende ser de utilidad
para planificadores y diseñadores de políticas en la Administración Pública.
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