Número 18, agosto - septiembre 2003
CONOCIMIENTO E INNOVACIÓN>> Aula abierta
 
  Las redes transnacionales de transferencia de tecnología. Un análisis del estado del arte y de la red europea de IRCs

Este trabajo pretende revisar el estado del arte y los resultados de la red europea IRC de transferencia transnacional de tecnología, apoyada por la Comisión Europea. Se analiza la organización de la red, así como sus resultados y el futuro de la misma a la vista de un reciente estudio estratégico desarrollado por la Comisión Europea. También se estudia el modelo de oferta frente al modelo de demanda tecnológica y si éste es actualmente sostenible, así como la influencia que la diversidad socio cultural en Europa tiene en los resultados de la red. Por último, se revisa la efectividad del enfoque de la red hacia la transferencia de tecnología y las experiencias prácticas de la red de consejeros creadas en Japón para estimular la innovación en la PYME, así como la experiencia de otras redes informales de profesionales de transferencia de tecnología (redes de oficinas de transferencia de tecnología universitarias, redes de brokers de tecnología), y la de alguna empresa comercial de transferencia de tecnología como el caso de BTG en Inglaterra.

     
José Albors Garrigós
Catedrático de Escuela Universitaria de Organización de Empresas
E.T.S. Ingenieros Industriales. Universidad Politécnica de Valencia
 
Antonio Hidalgo Nuchera
Profesor Titular de Organización de Empresas
E.T.S. Ingenieros Industriales. Universidad Politécnica de Madrid
a.hidalgo@ingor.upm.es
 
   
 

1. Introducción.

1.1. Transferencia de tecnología. Conceptos clave.

Autio y Laamanen (1995) apuntan que la tecnología comprende la habilidad de reconocer los problemas técnicos, la habilidad para desarrollar nuevos conceptos y soluciones tangibles a los problemas técnicos, los conceptos y activos tangibles desarrollados para resolver los problemas técnicos, y la habilidad para rentabilizar los conceptos y tangibles de un modo eficaz. Estos autores contemplan el componente de conocimiento y su entorno social, y también subrayan el componente tácito de la tecnología (Howells, 1996). Del examen etimológico de la palabra se deduce que la transferencia de tecnología puede observarse como un proceso activo durante el que se transporta la tecnología a través de la frontera de dos entidades. Los autores citados apuntan también que el depósito de conocimiento tecnológico permanece estable o aumenta a través de la transferencia de tecnología y que la dimensión de tiempo se incluye en la definición anterior. En este sentido, el 63,3% de los gerentes europeos de empresa declaran que la ventaja del tiempo es el medio mejor para proteger el conocimiento (Comisión Europea, 2001). La figura 1 muestra un esquema de la generación y adopción de tecnologías emergentes, y distingue entre tecnologías evolutivas y disruptivas según la descripción de varios autores (Bower y Christensen, 1995; Morone, 1993).


Fuente: Adaptado de Walsh and Kirchhoff, 1998.

Figura 1. Procesos de innovación, generación y adopción tecnológica.

Las tecnologías disruptivas surgen de una combinación de información, resultado de una mezcla de disciplinas técnicas normalmente exógenas a la empresa. Debido a su impacto en el mercado, la innovación radical o discontinua genera resistencia a su adopción por los probables compradores. Moore (1991) ha descrito cómo los compradores deben cambiar su conducta significativamente con la innovación discontinua. Por su parte, las tecnologías evolutivas o sostenibles tienden a mejorar el producto o la eficiencia de los procesos, produciendo las llamadas innovaciones continuas (Morone, 1995). Estas tecnologías no alteran sus mercados substancialmente y, normalmente, su incorporación sigue modelos más ajustados a la demanda. Ambos tipos de tecnología generalmente conforman un modelo de empuje tecnológico.

Desde el punto de vista de la PYME, Pilorget (1995) ha estudiado las relaciones entre la empresa y otros actores económicos involucrados, y cómo los programas gubernamentales pueden contribuir para reforzar esta relación. Dankbaar (1998) también ha estudiado el caso de la PYME que adopta una actitud contingente hacia el cambio tecnológico (el caso de muchas empresas de fabricantes de componentes para el automóvil). Por su parte, Tuominen (2000) estudió el caso de la transferencia de tecnología en la PYME desde el punto de vista de una agencia nacional de apoyo a la transferencia de tecnología. La consideración de estos conceptos ayuda a entender los problemas asociados a la difusión y adopción de tecnologías exógenas que se discutirán a posteriori.

1.2. El enfoque de Japón.

Es interesante considerar la situación en Japón, el cual ha comenzado recientemente a establecer sistemas para la transferencia de tecnología y para ello ha tratado de adoptar las mejores prácticas. Ishimaru (2001) ha analizado la experiencia japonesa en transferencia de tecnología, siendo interesante extraer conclusiones de sus experiencias.

Durante los años 80 Japón comenzó a apoyar las industrias de nuevas tecnologías como los semiconductores, las tecnologías de la información y las comunicaciones, y la biotecnología. En 1985, el gobierno japonés estableció la Fundación Japón Technomart (JTM) para crear un mercado comercial de tecnología con objeto de promover el intercambio de tecnología entre regiones, industrias y corporaciones. Ello lo hizo a través de la recolección comprensiva, la gestión y la diseminación de información tecnológica para apoyar la transferencia de tecnología, la creación de varias bases de datos en línea, portales de tecnología, y la celebración de seminarios y encuentros. Durante 15 años, la Fundación JTM recibió 15.000 demandas que llevaron a 600 casos de éxito de transferencia de tecnología a través de este sistema (un 4% de éxito final).

Tras la encuesta realizada en 1995 sobre Patentes sin utilización (Japan Technomart Fundation, 1995), se realizó un esfuerzo para optimizar su uso y distribución. Se creó una red de consejeros en distribución de patentes y una base de datos de patentes. En 1997, el gobierno japonés adoptó el Plan de Acción para la Reforma Estructural Económica y de Creatividad, unas de cuyas principales acciones eran la transferencia y la utilización de los resultados de la investigación. En 1998 se promulgó la Ley de la Promoción de Transferencia de Tecnología de las Universidades, que llevó al establecimiento de Oficinas de Licencia de Tecnología (OLT) soportadas financieramente por el gobierno. Al comienzo del año 2001 existían 17 OLT y en la actualidad hay más de 25. En el año 2000, la Asociación de OLT se organizó como una red cooperativa de oficinas de transferencia de tecnología (Sweeney, 2001).

1.3. El contexto europeo.

El estudio número 36 del European Innovation Monitoring System -EIMS- (Bosworth y Stoneman, 1996) explica la relación entre la actividad innovadora, el flujo de información y la transferencia de tecnología. Respecto a las fuentes de información para las empresas innovadoras en Europa se apunta que las fuentes externas de tecnología como consultores (brokers), institutos de investigación, patentes, redes o universidades responden, en general, de sólo el 5% de las mismas, mientras que aquellos que realizan una I+D informal apuntan a porcentajes más bajos. En ambos sectores, industria y servicios, las fuentes internas (alrededor del 50%) y los clientes (alrededor del 40%) son los proveedores más comunes de información relacionada con la innovación.

Según este estudio, las relaciones comerciales con clientes y proveedores, y en menor grado con los competidores, constituyen claramente la forma dominante de interacción entre las empresas. Para las empresas innovadoras la colaboración externa puede ayudar a rebajar los costes y riesgos de la innovación, así como a extraer el valor del nuevo conocimiento científico y técnico. Las redes de innovación o clusters suelen involucrar la colaboración horizontal y vertical entre empresas que operan en la misma industria, y entre los proveedores y clientes a lo largo de las cadenas del suministro.

Por otra parte, la falta de información es importante, pero no tanto como otras barreras a la innovación (básicamente económicas). La información comercial inadecuada resulta más relevante que la falta de información tecnológica, y ésta parece ser más importante para las empresas innovadoras que para las no innovadoras, en principio menos conscientes de los problemas, siendo estos resultados diferentes según países o sectores. Las mismas conclusiones se apuntan en el estudio Eurobarómetro (Comisión Europea, 2001) que se ha desarrollado entre los gerentes de empresas europeas durante el año 2000.

Un caso diferente es el de las pequeñas empresas de base tecnológica. Aunque representan un porcentaje pequeño de la población de PYMEs, la literatura apunta la importancia de la información técnica externa para su puesta en marcha y crecimiento. Oakey (1995) subraya que mientras el 68% de las empresas de menos de cinco años de antigüedad mantienen eslabones técnicos externos importantes, la proporción para las empresas de más de nueve años queda reducida a un 43%. Un estudio de campo sobre este tipo de empresas (Albors, 1998) también apuntaba la importancia de un entorno rico de información tecnológica para el desarrollo de las mismas.

La colaboración en la innovación es especialmente común en los países escandinavos, como lo demuestra el hecho de que casi el 60% de los fabricantes innovadores suecos y daneses, y el 70% de los finlandeses, tenían acuerdos de colaboración. En contraste, en el Sur de Europa solamente alrededor del 20% de las empresas innovadoras españolas y portuguesas colaboran con otras empresas, y sólo un 10% de las empresas italianas. Desde una perspectiva estructural, en la mayoría de los países europeos las empresas innovadoras de los sectores industriales se comprometen más en la colaboración como parte del proceso de innovación que en los sectores de servicios. Sin embargo, en Bélgica, Dinamarca y Portugal se produce lo contrario, es decir, una proporción más importante de empresas innovadoras del sector servicios colabora con otras firmas. En ambos sectores, la proporción de colaboración entre las empresas innovadoras aumenta con su tamaño: mientras que alrededor del 20% de los pequeños innovadores tienen acuerdos de colaboración, esto ocurre en aproximadamente en el 50% de las grandes empresas en el sector industria y en el 35% del sector servicios.

Considerando el escenario internacional, la colaboración se lleva a cabo principalmente entre empresas del mismo país (entre colaborares innovadores), en el 84% de las empresas de sectores industriales y el 74% de empresas del sector servicios; mientras que un 50% de fabricantes y un 37% de empresas de servicios colaboran con empresas de otros países de la Unión Europea. Estados Unidos es fuera de la Unión Europea el socio más común para la actividad innovadora (un 25% de las empresas manufactureras innovadoras y un 28% de las empresas del sector servicios tienen socios en Estados Unidos).

Por su parte, debe señalarse que los Programas Marco de I+D de la Unión Europea han apoyado la innovación colaboradora, especialmente desde que comenzó el IV Programa Marco (1994-98). Concretamente, entre el III y el IV Programa Marco la participación de la PYME aumentó del 28% al 32%, constituyendo el 66% de todos los participantes industriales. En el IV Programa Marco, el nivel de PYMEs participantes (12.365) duplicó el del III Programa Marco (5.424) (Comisión Europea, 1998), por lo que puede afirmarse que la cultura cooperativa está aumentando en Europa, abriendo perspectivas para la difusión y la transferencia de tecnología. Más recientemente, durante el V Programa Marco (1998-2002), se pusieron en marcha varias líneas de acción con la finalidad de apoyar este objetivo. Entre las más relevantes se encuentran las acciones regionales RITTS/RIS, que han promovido políticas de transferencia de tecnología a nivel regional, y el Programa de Innovación, que promovió tanto proyectos de innovación como de transferencia y validación de tecnología con el objetivo de promover la difusión de tecnología hacia la PYME. Finalmente, el Programa Innovation Relay Centre (IRC) ha promovido una red de transferencia de tecnología europea que se analiza posteriormente.

El mencionado informe EIMS apunta también a un hecho relevante en el proceso de innovación: la copia como una barrera a la misma. Los resultados muestran, confirmando algunos autores (Cohen et al, 1996), que esta barrera es importante y que las empresas innovadoras consideran este problema más crítico que las empresas no innovadoras, existiendo diferencias entre países y sectores, así como en el tamaño. A este respecto, las grandes empresas consideran el problema más agudo que las empresas pequeñas.

Desde el punto de vista de la productividad científica y tecnológica, la Comisión Europea (2002) apunta que la clasificación jerárquica de los países europeos con relación a las patentes per cápita es ligeramente más baja en las Oficinas de Patentes Europeas, pero mucho más baja en la Oficinas de Patentes Norteamericana (USPTO), de acuerdo con lo reflejado en la figura 2. Los países de Europa del Norte como Alemania, Dinamarca, Finlandia, Suecia o los Países Bajos exhiben el nivel más alto de actividad de patentes, mucho más elevado que la media europea.

Otro indicador pertinente es el número de publicaciones científicas per cápita. Es interesante observar que, de nuevo, los países del Norte de Europa junto a Reino Unido y Austria no sólo superan el promedio anterior, sino también el de Estados Unidos y Japón. Considerando también el índice de citas científicas, los países escandinavos muestran un liderazgo claro. Desde el punto de vista de las PYMEs, la propensión a patentar, como herramienta de protección de la innovación, es mucho más baja que en las grandes empresas (OCDE, 1997).

Figura 2. Productividad científica y tecnológica (Europa, Estados Unidos y Japón).
Indicadores de productividad científico-tecnológica Estados Unidos Europa Japón
Patentes Europeas por mill. habitantes (1999) 130 125 126
Promedio crecimiento anual (1995-99) 12.4 11.7 9.62
Patentes Estados Unidos por mill. habitantes (1999) 312 61 248
Promedio crecimiento anual (1995-99) 8.9 9.9 7.6
Publicaciones científicas por mill. habitantes (1999) 708 613 498
Artículos más citados en % del total (1997-99) 1.27 1.20 0.65
Fuente: Comisión Europea, 2002.

2. La relevancia de la transferencia de tecnología

2.1. La necesidad de la transferencia de tecnología.

Los estudios de la innovación de Bosworth et al (1996) muestran una correlación fuerte entre la actividad innovadora y varios indicadores asociados con la competitividad de las empresas como el lanzamiento al mercado de nuevos productos, el aumento de la actividad exportadora, la productividad, etc. Un estudio llevado a cabo entre gerentes europeos (Comisión Europea, 2001) concluye que la motivación básica de la innovación en las empresas es el aumento del potencial para aumentar su mercado y rentabilidad.

En general existe consenso sobre la necesidad de reforzar la transferencia de tecnología desde los generadores hacia los consumidores o usuarios de la misma. El proceso de transferencia de tecnología es inherente a la dinamización de los sistemas de innovación y los gobiernos y las agencias públicas llevan a cabo diferentes clases de programas para promover este proceso. Como muestra de ello se puede citar que las grandes organizaciones públicas de investigación en Estados Unidos y Europa han lanzado sus propios programas para promover esta transferencia y se han publicado referencias sobre ellos.

El proceso de generación y flujo de transferencia de tecnología es un proceso complejo que tiene lugar en cuatro entornos básicos (científico, mercado, legal y financiero), involucra a varios actores y depende de un cierto número de elementos o factores críticos. El registro de la propiedad industrial, como una explicitación e identificación del conocimiento, es fundamental en el proceso de transferencia de tecnología. La propiedad intelectual o el conocimiento es un recurso importante y su adecuada explotación constituye una clave de la competitividad y el crecimiento. A pesar de todo ello, los gerentes de empresas y empreA?sarios europeos no reconocen la importancia del registro, o lo consideran una prioridad secundaria (Comisión Europea, 2001). De hecho, el acceso a la tecnología más avanzada se incluye en los equipos que se adquieren (61% de respuestas) y en la cooperación con los proveedores y clientes (51% de las respuestas). Sin embargo, un análisis geográfico de las respuestas señala importantes diferencias según el origen de las empresas.

2.2. Brokers o corredores de tecnología.

Entre los actores relevantes en el proceso de transferencia de tecnología debe comentarse la figura del corredor o broker de tecnología. Su ausencia en la demanda de tecnología se ha reflejado en un estudio llevado a cabo por la Comisión Europea (Carrara et al, 1995) sobre el corretaje de tecnología en Europa que también ha subrayado Morgan (1996).

Se define al broker o corredor de tecnología como el intermediario entre el proveedor y los usuarios de tecnologías patentadas o utilizables. Un broker de tecnología debe poder ayudar a su cliente hasta el mismo momento de firmar un acuerdo. En el catálogo de servicios ofrecido por un broker deben incluirse entre otros: la valoración de la demanda de tecnología, la evaluación de tecnologías e invenciones, la gestión de la investigación y la innovación, la investigación del mercado, el desarrollo de la exportación, los planes comerciales y la dirección del proyecto.

Las conclusiones de este informe son bastante negativas. Los brokers de tecnología en Europa no logran presentar una imagen clara de su trabajo. De los 336 corredores de tecnología identificados en los países europeos, sólo un 25% se dedicaban de forma específica a ello, e incluso éstos no consideraban esta profesión como su única fuente de ingresos. No se pudo identificar tampoco un soporte público claro y coordinado para esta función.

2.3. La creación de empresas.

La creación de empresas se ha identificado estrechamente con la generación de tecnología y su transferencia, y constituye un elemento importante en este proceso. Christensen (1997) atribuye un rol fundamental a las nuevas empresas de base tecnológica en el desarrollo de tecnologías disruptivas. Estas empresas, teniendo costes fijos más bajos y un empuje y visión más claros, tienen mejores oportunidades de éxito cuando se trata de desarrollar y comercializar nuevas tecnologías.

Por estas razones, las organizaciones tradicionales en el ámbito de la investigación de tecnologías promueven programas de creación de empresas como parte de su estrategia, e incluso los manuales de mejores prácticas (Comisión Europea, 2000) reconocen esta dimensión en la cultura de las organizaciones de investigación. Esta es la razón para las iniciativas de spin off creadas por alguna organización de investigación. Por ejemplo, la NASA con su programa TEN en Silicon Valley (Estados Unidos) y la ESA (Europa) promocionan los mismos.

2.4. El Capital Riesgo.

Otro elemento importante en el proceso de transferencia de tecnología es el capital riesgo. La falta de financiación es una barrera fundamental a la innovación, estando clasificada por los encuestados en cuarto lugar en el estudio de innovación ya citado (Bosworth y Stoneman, 1996). Sin embargo, los gerentes de empresa (Comisión Europea, 2001) prestan menos atención a los recursos financieros como una necesidad de la empresa en su actividad de innovación.

La disponibilidad de capital riesgo reviste una importancia diferente también según los sectores industriales. En Estados Unidos el capital riesgo está más disponible (1,52% del PIB) para la financiación de negocios de alta tecnología que en Europa (0,50% del PIB). El Global Entrepreneurship Monitor llega a una conclusión similar al comparar los porcentajes de inversión de capital riesgo a nivel mundial (Reynolds, 2001).

2.5. La PYME.

La PYME tiende a enfocar los problemas a corto plazo en lugar de adoptar estrategias a largo plazo y tiende a ser reactiva en lugar de proactiva a los cambios del entorno. Con relación a la tecnología, y como apunta Dankbaar (1998), la PYME tradicional (como contraposición a aquellas basadas en la tecnología) tiende a gestionar la tecnología como una contingencia, algo que aparece de repente y necesita ser tratado si no puede evitarse. Un problema de mayor envergadura es el rechazo de los gerentes de PYME para enfrentar los problemas de tecnología de una manera proactiva. Ésta es quizás una de las razones para la falta de demanda de los brokers de tecnología, lo cual debería ser tenido en cuenta por las agencias públicas de innovación en sus programas de transferencia de tecnología. Por el contrario, es un factor de éxito importante para los programas que enfocan este problema, como ocurre en los países del Norte de Europa.

El desarrollo de las capacidades tecnológicas de la PYME debe ser entonces un elemento clave de cualquier programa de promoción de la transferencia de tecnología. En este sentido, la taxonomía propuesta por Arnold (1998) es muy útil para proponer una segmentación simple de las empresas en cuatro grupos: empresas bajas en tecnología; empresas de capacidad mínima; empresas tecnológicamente competentes; y empresas desarrolladoras de I+D. Los últimos tres casos son capaces de aprender fácilmente y cambiar, mientras que el primero necesitaría sufrir un cambio radical para sobrevivir.

3. La difusión de tecnología en la PYME.

3.1. Las redes de transferencia de tecnología.

La población de PYMEs constituye el objetivo natural para la transferencia de tecnología, lo cual requiere ciertas políticas públicas. Schon (1971) propuso un modelo, de centro a periferia, que asume que esa difusión de tecnología tiene lugar de la fuente hacia la PYME y que el apoyo debe incluir incentivos, provisión de recursos y formación. Éste es el modelo seguido por los centros de investigación de ciertas universidades y otras agencias como la ESA o la NASA (Linton et al, 2001).

La eficacia de la transferencia de tecnología dependerá de los recursos disponibles, de la eficacia del difusor, de la capacidad absorbente de la PYME y del esfuerzo de apoyo al proceso en general. Por su parte, la difusión de la tecnología a otras PYMEs dependerá de la eficiencia y coste de la tecnología, así como de la capacidad absorbente del entorno de ese sector.

El concepto de Redes de transferencia de tecnología deviene del hecho de que el esfuerzo de aprendizaje cooperativo parece ser más eficaz cuando se trata de la PYME. A muchas fuentes de tecnología (universidades, centros de I+D, proveedores de equipos y consultores) les falta la experiencia para intermediar con la PYME y entender sus necesidades. Un análisis comprensivo de la literatura puede encontrarse en Bessant (1995).

3.2. Taxonomía de redes de transferencia de tecnología.

La transferencia proactiva de tecnología tiene lugar en algunas empresas de transferencia de tecnología comerciales como en el caso de BTG (Reino Unido), que emplea personal a tiempo completo con habilidades especializadas (científicas, comerciales, legales, propiedad industrial, comerciales, etc) y operando globalmente, pero enfocadas hacia sectores determinados de tecnología. El modelo de BTG tiene similitudes con los inversores de capital riesgo: BTG no cobra por sus servicios y asume el coste y el riesgo (es decir, gestiona y asume todos los costes asociados con el registro de la propiedad industrial y su explotación), y si acaba en éxito comparte los beneficios. En caso contrario, asume los costes sin cargo para la fuente de la invención. El éxito de este modelo está influenciado por las siguientes razones:

  • Tener una amplia cartera de tecnologías.
  • Reducir el riesgo por su alta eficiencia.
  • Enfocarse hacia sectores intensivos en tecnología y alta especialización.
  • Ser muy proactivo buscando y desarrollando acuerdos-convenios.

Otras redes, por el contrario, tienen un carácter pasivo. Normalmente son agrupaciones informales que intercambian experiencias y mejores prácticas, pero en general no proveen servicios concretos de transferencia de tecnología. Muchas de estas redes de transferencia de tecnología operan escaparates o bases de datos de ofertas y demandas (hay también muchos sistemas comerciales basados en Internet). En Reino Unido, la Oficina de Patentes conjuntamente con AURIL (una asociación de oficinas de transferencia de tecnología universitarias) está creando una base de datos en una línea similar. En Japón, la Oficina de Patentes tiene también un banco de datos de tecnologías disponibles para su licencia, mientras que la mayoría de las universidades americanas también publican los bases de datos de oportunidades.

Las redes de transferencia de tecnología no tienen un tamaño o una forma orgánica ideal. Si bien las redes más pequeñas pueden parecer más eficaces debido a la comunicación más fácil y dinámica de grupo más controlable, las redes más grandes se benefician de una cartera más amplia de recursos y una gama más completa de tecnologías, clientes y habilidades.

3.2. Elementos críticos en las redes de transferencia de tecnología.

El conocimiento tácito desarrollado durante los años en que las redes europeas han estado operando (inicialmente con el programa SPRINT) se ha recogido en las denominadas buenas prácticas (Comisión Europea, 1995). Un aspecto crucial en la actuación de la red es la formulación de la acción de transferencia de tecnología. Si el objetivo primario es la PYME, entonces deben tenerse en cuenta las consideraciones discutidas previamente y relacionadas con las características de la PYME.

En la transferencia de tecnología el elemento humano es fundamental por la necesidad de comunicación. Éste es de hecho uno de los elementos más críticos, pues el trabajo de transferencia de tecnología no acaba cuando una oportunidad potencial se ha identificado y se han conocido los socios. La red de transferencia de tecnología tiene un rol crítico para facilitar el acuerdo, que es un proceso complejo debido a las demandas creadas por las diferencias en la cultura, el idioma, los sistemas legales, el tamaño de las empresas, etc., ya que la licencia de tecnología es a menudo algo nuevo para muchas PYMEs.

Las redes de transferencia de tecnología son mucho más que simplemente corredores o brokers de tecnología que reúnen a los socios y los organizan: son una parte integral del proceso de principio a fin. Para ser eficaz y facilitar acuerdos, la red de transferencia de tecnología debe tener un rango de habilidades, relacionadas particularmente con el registro de propiedad industrial, y una comprensión de lo que los acuerdos implican.

Las políticas públicas deben ser coordinadas por los gobiernos regionales para apoyar las acciones de transferencia de tecnología entre PYMEs. La experiencia ha mostrado que algunas de estas iniciativas europeas de apoyo a las acciones cooperativas de innovación tecnológica de la PYME, como MINT o Euromanagement, han demostrado ser muy eficaces (Albors, 1998). La literatura también ha informado sobre programas nacionales específicos que apoyan la red IRC europea en Noruega (Jorgen, 2001), Finlandia (Tuominen, 2000) o Suecia (TBBS Project).

4. La experiencia de las redes de transferencia de tecnología europeas. La red de centros de enlace para la innovación (IRC).

La metodología de este análisis se basa en el estudio desarrollado por un equipo de consultores (Comisión Europea, 2001), entrevistas llevadas a cabo por los autores con veinte ejecutivos responsables de varios IRC y consultores especializados que participan en el programa, y en una tesis doctoral no publicada sobre el IRC finlandés.

Las acciones de política europea relacionadas con la transferencia de tecnología comienzan en los años ochenta con el Programa Estratégico para la Innovación y la Transferencia de Tecnología (SPRINT), al que siguió el Programa para la Diseminación y Utilización de Resultados de la Investigación Científica y Tecnológica (VALUE) en 1989. Con estos objetivos se apoyó una Red de Centros de Enlace (Value Relay Centres) que fueron los predecesores de los IRC actuales.

Los primeros Centros de Enlace de Innovación se establecieron en 1995 con el apoyo de la Comisión Europea. La misión de la red (IRC) se define como el apoyo a la innovación y a la cooperación tecnológica transnacional en Europa. Los servicios de IRC están principalmente enfocados hacia las empresas pequeñas y medianas, pero también están disponibles para grandes empresas, centros de investigación, universidades, centros de tecnología y agencias de innovación. Actualmente, existen 68 IRC regionales ubicados en 31 países (todos los países miembros de la Unión Europea, los países recientemente asociados a la misma -Bulgaria, Chipre, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia-, además de Islandia, Israel, Noruega y Suiza). Estos IRC están operados por un total de 250 organizaciones regionales cualificadas como Cámaras de Comercio, Agencias de Desarrollo Regionales y Centros de Tecnología, que están agrupados en consorcios que aseguran una cobertura geográfica amplia. La red de IRC es una iniciativa mundial singular de una red de transferencia de tecnología transnacional, y el último análisis realizado indica una base de clientes de la red de 1,1 millones de empresas.

La literatura académica se refiere a ciertos indicadores de tecnología (Autio, 1995), pero los intercambios de transferencia de tecnología que se analizan no se ajustan a éstos. Básicamente, nuestro análisis del éxito de la transferencia de tecnología se basa en los indicadores medibles que están disponibles: el número de contratos de transferencia de tecnología firmados (o negociados), el nivel de servicios de transferencia de tecnología proporcionados y la cobertura geográfica (aunque desde nuestro punto de vista debería ser cobertura geográfica eficaz).

La figura 3 muestra los indicadores básicos relativos a la red IRC. Desde el punto de vista geográfico, los IRC han sido clasificados en cuatro grupos: Norte, Sur, Centro y Este (grupo éste compuesto de nuevos países asociados). La figura resume la información relativa a la infraestructura, los datos macroeconómicos y también algunos indicadores relativos a los períodos 1995-99 y 2000-01.

Indicadores relativos a los IRC Centro Este Norte Sur Total
Número de países cubiertos 8 11 6 6 30
Estados miembros de la Unión Europea 6 0 5 4 15
Número de IRC 20 12 15 20 67
Media de socios del IRC 3.1 2.8 2.6 3.7 3.1
Porcentaje de desempleo oficial 8.9 12.2 5.9 12.3 9.8
PIB per cápita (según % de media EU 15) 114.5 39.1 100.7 85.3 89.1
Experiencia de los socios del IRC (años) Alta Media Alta Media  
Estructura de la organización Alta Media
baja
Alta Media Media
alta
Población IRC (mill. hab.) 9.1 8.8 5.8 6.2 7.4
Peso del sector de tecnología: gasto en % sobre PIB en I+D > 150% EU % 30 10 40 15 24
Índice de fuerza de infraestructura regional y apoyo de las Políticas Regionales Alta Baja Muy Alta Media
Baja
 
Conocimiento del IRC por la PYME local Medio Muy bajo Medio Muy bajo  
Número medio de PYMEs que reciben ofertas básicas de tecnología 2479 1575 1025 2261 1645
Media contratos negociados 61   46 31 38
Media contratos firmados 11   7 7 7
Media de propuestas RTD aceptadas para firma 14   21 3 18
Contactos por % de la base clientes 9   13 11 10
Coste total (1000 €) por contrato negociado 19.61   23.35 32.23 24.49
Objetivos de eficiencia (2000-01) Alto Medio
bajo
Muy Alto Medio  
Ratio Demandas tecnología/ Ofertas validadas 0.29 0.46 0.62 0.21 0.32
Fuente: Comisión Europea, 2002.

El indicador de la fuerza de infraestructura regional comprende un conjunto de variables, algunas de carácter cualitativo, entre las que se pueden resaltar el índice relativo a la capacidad de acceder a la PYME con potencial para transferir tecnología, la habilidad de proporcionar un rango amplio de servicios de interés para la PYME, el apoyo de los actores regionales, la accesibilidad a una amplia gama de expertos a nivel regional y el grado en el que el socio organizador es independiente de la financiación europea. El resultado relativo a las fuerzas internas de los equipos del IRC no se ha clasificado, ya que los resultados indican un nivel alto en general debido probablemente al control de calidad ejercido por la Unión Europea en la selección y seguimiento de los IRC.

En principio, la cobertura geográfica de la red IRC muestra que en las regiones Centro y Este la cobertura de población es más alta que en las regiones Norte y Sur. Sin embargo, la cobertura por países es similar debido a las condiciones de contrato de los IRC. La fuerza de los sectores basados en tecnología medida por la proporción del porcentaje de gasto en I+D aparece correlacionada con la eficiencia general y los objetivos de los IRC, así como con el ratio de transferencia de tecnología. Por su parte, el índice relativo a la fuerza del apoyo de las políticas regionales y la infraestructura regional relativos a la innovación aparece correlacionado con los índices de eficiencia.

El resultado del análisis, en cuanto a la visibilidad del IRC para las PYMEs regionales, indica las dificultades de este mercado y, a pesar de los esfuerzos de difusión las actividades de transferencia de tecnología, reflejan todavía un nivel bajo de conocimiento entre la PYME. El estudio también apunta una buena disposición de la PYME para pagar por los servicios de los IRC en caso de éxito, confirmando los estudios sobre los corredores o brokers de tecnología europeos ya mencionados. La PYME aprecia también la gestión de la red IRC para encontrar socios adecuados para sus proyectos de I+D o cauces de comercialización, si bien se da mayor énfasis al esfuerzo de transferir tecnología desde la oferta que desde la demanda. También se subraya el esfuerzo y la contribución del IRC para el conocimiento de los programas de I+D europeos.

Los datos recopilados, así como las entrevistas y las referencias de la literatura relacionadas (Tuominen, 2001; Jorgen, 2001) subrayan el éxito y el nivel mayor de actividad de los IRC de Europa del Norte, que se caracterizan por tener acciones enfocadas, equipos organizadores más fuertes y un apoyo sostenido de las políticas regionales. Estas experiencias señalan que las especializaciones externas más ampliamente utilizadas han sido el soporte en las oportunidades de cooperación y selección de socios, la formulación de una estrategia internacional, y la negociación y registro de la propiedad industrial. Todas estas acciones se han enfocado como medidas de acompañamiento a la gestión de tecnología en la PYME.

Una conclusión interesante del análisis es que cuando se examinan los nodos de la red IRC desde su contexto económico regional, las diferencias no son muy sustanciales. La evidencia concluye que el rendimiento del IRC no está directamente relacionado con los factores económicos externos. Sin embargo, es interesante señalar que hay una correlación entre las regiones de PIB per cápita más alto y la fuerza de la organización del IRC, pero no con el porcentaje de desempleo. Los IRC con organizaciones fuertes tienen un apoyo político fuerte y tienden a tener el rendimiento más alto y los objetivos de transferencia de tecnología más elevados, así como presentan los costes más bajos por unidad de dicha transferencia (contrato) y también un enfoque del mercado muy activo.

La ratio de equilibrio en la transferencia de tecnología, medida como la relación entre las demandas y las ofertas de tecnología, parece ser más alta en los IRC de las regiones Norte y Este, y se correlaciona negativamente con el nivel de los objetivos de dicha transferencia, mostrando un claro mercado de empuje que sólo puede superarse por medio de acciones de política regional orientadas y adecuadas a la PYME. A este respecto, parece que el sistema sufre una falta de coordinación a nivel de estas políticas, mostrando un desequilibrio entre los diferentes países en los que actúa la red IRC.

Los indicadores de rendimiento (contratos de transferencia de tecnología negociados y firmados) son insuficientes para evaluar la actuación del programa y su eficacia. Aunque el coste medio de un contrato firmado de transferencia de tecnología puede parecer ser elevado (64.253 €), deberían contemplarse además todas las actividades llevadas a cabo alrededor del mismo, así como todas las actividades de difusión de la red y el conocimiento del programa en su área de influencia (marketing social de la transferencia de tecnología), lo cual ya ha sido apuntado por algún autor (Pilorget, 1995) como la sinergia de spin off de muchas políticas de innovación. Los resultados de la última fase indican una mejora clara de la eficacia de la red IRC (con unos índices de actividad medios validados de 7.7 a 12.3 en ofertas de tecnología, y de 2.5 a 3.9 en demandas de tecnología).

La medida de la eficiencia es en sí misma un problema complejo y no puede medirse simplemente por el número de acuerdos cerrados de transferencia de tecnología. La red IRC hace mucho más que facilitar los acuerdos, pues también tiene un rol para cambiar y desarrollar una cultura y unas actitudes (por ejemplo, una visión más global y empresarial) a través de la promoción de colaboraciones exteriores (que pueden llevar a otros acuerdos), la promoción de innovación entre PYMEs, etc. Muchos de estos intangibles no se miden fácilmente y podrían ser objeto de otro estudio.

En general, en el informe se aprecian ciertas debilidades en la red como el rango de productos, clientes y servicios; la ausencia de incentivos financieros (confirmando nuestros comentarios anteriores); un enfoque más profesional a las demandas de la PYME (relacionado con sus competencias de tecnología); y nuevos indicadores de rendimiento. En general, el problema más agudo es la identificación de la demanda tecnológica de la PYME.

Como ya se ha mencionado, la red IRC se extiende por Europa y, aunque la cobertura geográfica es buena, no es posible que cada nodo tenga el mismo nivel de especialización en todas las áreas, lo que trae como consecuencia que el rendimiento sea irregular. La mayoría de IRC tienen una dimensión tal que resulta casi imposible encontrar un nodo en el que haya expertos en todos los sectores y proporcionen consejos especializados en cuestiones legales, de propiedad industrial, comerciales u otros temas. A este respecto se han establecido algunas redes temáticas para reunir sectores industriales similares, y si bien no existen todavía proveedores compartidos para los registros de propiedad industrial o servicios legales, cada nodo debe resolver sus propios problemas. Recientemente, la Comisión Europea ha puesto en marcha una oficina virtual (IPR Helpdesk) que atiende estas cuestiones on line.

5. Conclusiones

La transferencia de tecnología es vital para la innovación y el crecimiento de las PYMEs que sufren el desafío de un mercado global de forma más contundente. Ciertamente existe una demanda de innovación en las empresas con independencia de su tamaño y está animada por los gobiernos, si bien el problema reside en que muchas empresas realmente no saben identificar lo que quieren e incluso tampoco conocen las necesidades de los consumidores o demanda latente. Con la finalidad de cubrir en parte esta demanda han surgido en la actualidad un importante número de mecanismos entre los que destacan las redes (activos) y las bases de datos de tecnologías (pasivos). Las redes que tienen éxito son aquellas que son capaces de identificar de forma proactiva las oportunidades para sus clientes y son facilitadores proactivos de los acuerdos alcanzados.

Para apoyar a las redes en su objetivo de facilitar la transferencia de tecnología es necesario el diseño y desarrollo de políticas públicas de innovación, las cuales comparten roles diferentes en su apoyo a estas redes. La coordinación de las mismas está directamente relacionada con el éxito de la red, como lo demuestra la figura 4 que relaciona el proceso de flujo de la tecnología con las mejores prácticas y las diversas políticas de apoyo a la transferencia de tecnología.

Figura 4. Roles de apoyo de las políticas públicas a la transferencia de tecnología.

Fuente: Elaboración propia.

La transferencia de tecnología tiene una fuerte dependencia de las personas. Los escaparates de demandas y ofertas pueden provocar un conocimiento de las oportunidades, pero el desarrollo de la transferencia de tecnología necesita el contacto cara a cara. Todas las redes conocidas que se han creado, incluyendo la red IRC, Internet, agencias de patentes, redes nacionales, etc., pueden ser eficaces como escaparates de la tienda, pero solamente si las personas adecuadas llegan a observar dicho escaparate, lo que en la mayoría de los casos no ocurre. Los buscadores de innovaciones normalmente no tienen tiempo, o no saben exactamente lo que buscan, y necesitan la intervención de alguien que actúe como un catalizador. Los nodos de la red que tienen éxito (incluso en los IRC), normalmente tienen un equipo proactivo que entiende las necesidades y el negocio de la PYME, tiene experiencia en la búsqueda de escaparates, y tiene vista para detectar las oportunidades.

Analizada en conjunto, la red IRC tiene recursos importantes que le permiten cubrir muchos ámbitos y, aunque la especialización es importante tanto a nivel técnico (legal, comercial) como de sector, el esfuerzo puede y debe ser consolidado, enfocado y diseminado a través de la red. Sin embargo, la mayoría de sus nodos son muy generalistas y tienen que gestionar diferentes campos tecnológicos (desde biotecnología a los semiconductores) y diferentes productos finales (desde metales a productos de consumo), lo que diluye su efectividad. Se apunta que aquellos nodos que están más enfocados y tienen un alto grado de especialización exhiben un mayor éxito. Por su parte, la efectividad de la red IRC no puede ser medida únicamente por el número de acuerdos firmados. El cambio de actitud y de cultura son elementos igualmente importantes, si bien la medida de estas variables es algo que no está resuelto aún.

En resumen, la transferencia de tecnología y la innovación constituyen elementos de gestión de especial relevancia para el desarrollo de nuestro tejido empresarial, por lo que no se puede confiar únicamente en las redes pasivas. Más bien al contrario, se requiere una gestión activa de las redes, así como las personas con las habilidades adecuadas y los conocimientos necesarios para facilitar el proceso, lo que redunda en un nivel alto de éxito.

 

También se analiza el modelo de oferta frente al modelo de demanda tecnológica y si éste es actualmente sostenible, así como la influencia que la diversidad socio cultural en Europa tiene en los resultados de la red. Por último, se revisa la efectividad del enfoque de la red hacia la transferencia de tecnología y las experiencias prácticas de la red de consejeros creadas en Japón para estimular la innovación en la PYME, así como la experiencia de otras redes informales de profesionales de transferencia de tecnología (redes de oficinas de transferencia de tecnología universitarias, redes de brokers de tecnología), y la de alguna empresa comercial de transferencia de tecnología como el caso de BTG en Inglaterra.

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