Número 18, agosto - septiembre 2003
CONOCIMIENTO E INNOVACIÓN>> Editorial
 
  La Innovación desde la perspectiva del conocimiento      
Jesús Rodríguez Pomeda
Profesor Asociado de Organización de Empresas
Universidad Autónoma de Madrid
jesus.pomeda@uam.es
 

Desde los planteamientos de la creación del valor y del desarrollo de la ventaja competitiva sostenible (cruciales para la dirección de las organizaciones en los últimos años), las ideas de innovación y de conocimiento confluyen de manera natural.

En efecto, en el ámbito económico, puede entenderse (en términos generales) que innovación no es sino la creación e introducción en el mercado de soluciones originales con objeto de satisfacer necesidades presentes o latentes.

Por tanto, la innovación tiene una clara orientación hacia el desarrollo de un potencial económico a partir de ciertos deseos sociales. Tal desarrollo suele tener su punto de partida en la ciencia y la tecnología. Como señalara la OCDE, innovación es la primera aplicación de la ciencia y la tecnología de un nuevo modo, con éxito comercial.

Si bien posteriormente esta visión ha sido matizada y ampliada por diferentes autores, es preciso reconocer que –para amplias capas de la sociedad- no hay innovación sin avance científico-tecnológico.

En cualquier caso, la innovación (en todas sus formas y variantes) siempre exige un nuevo modo de pensar. Podemos encontrar ejemplos de esos nuevos tipos de pensamiento aplicados a elementos y datos preexistentes y de todos conocidos. Sin embargo, el innovador es capaz de encontrar una nueva relación entre ellos que responda a determinado apetito de la demanda.

Si tal es la orientación de la organización innovadora, resulta plausible vincular sus procesos con los modelos de pensamiento que ésta desarrolla. En efecto, las estructuras mentales y la percepción del mundo que sostienen (con su lógica evolución temporal) las personas que dedican sus esfuerzos a la innovación determinan los resultados que se obtendrán.

La idea de conocimiento que conecta con la dirección de la innovación está teñida de pragmatismo. Sin pagar demasiados tributos a los filósofos que desde Platón y Aristóteles han abordado tan compleja cuestión, hoy en día los directivos de las empresas más innovadoras ponen a punto procedimientos, sistemas y rutinas que pretenden garantizar el máximo rendimiento comercial del saber atesorado en la organización.

Aunque ese carácter práctico abjure del pensamiento filosófico sobre el conocimiento, en más de una ocasión nos encontramos con que no es más que el desarrollo de modelos seculares. Véase en este sentido la colaboración que cierra este número de madri+d, en la cual nuestro director reflexiona sobre la figura del amnésico.

Tan rica corriente de pensamiento ha venido a configurar los sucesivos estratos de un sentido común en el que se entremezclan, lejos de disquisiciones académicas, planteamientos realistas (asumimos que la realidad existe y es cognoscible), empiricistas (creemos que nuestro conocimiento se corresponde con la realidad) y, finalmente, racionalistas (la estructura de la realidad es lógica). Sin embargo, no puede olvidarse la crítica kantiana que considera que nuestro conocimiento está construido a partir de impresiones sensitivas, lo que le impide decir nada más allá de tales impresiones. Pensadores posteriores a la síntesis kantiana han introducido múltiples sutilezas y nuevas vías en el estudio del conocimiento, llegando a una epistemología que considera múltiples tipos de conocimiento.

Con una pretensión intelectualmente más modesta, la organización innovadora trata de aplicar mediante la innovación tanto el conocimiento basado en la experiencia como el procedente del raciocinio. Cuando los integrantes de la empresa desarrollan un proyecto innovador, recopilan datos (obtienen información a partir de la experiencia) y los analizan de manera rigurosa (ejercitan la razón). Además, se plantean cómo perfeccionar los modelos mentales que les permiten ejecutar tales acciones, dando origen a nuevas formas de entender la realidad circundante.

En este número de madri+d hemos querido suscitar reflexiones y debates en torno a la relación compleja entre innovación y conocimiento a partir de las colaboraciones de destacados especialistas.

Confiamos en que estos materiales de reflexión nos sirvan a todos para ampliar y transformar nuestro conocimiento puesto en acción.