Número 20, diciembre 2003 - enero 2004
ESTRATEGIAS, CONOCIMIENTOS E INNOVACIÓN II>> Quién es quién.
 
  Entrevista con      
Juan Mulet
Director General de Cotec

 

1. ¿Qué papel juega Cotec en el Sistema Español de Ciencia y Tecnología? ¿Y con respecto a Madrid?

Cuando el proyecto de la Fundación Cotec se inició, hace una década, la innovación tecnológica no figuraba prácticamente en la “agenda pública española”. Hoy nadie duda de que uno de los problemas estructurales más importantes y urgentes de nuestra economía era y sigue siendo, aunque se ha avanzado notablemente desde entonces, el déficit tecnológico de nuestro país y la baja capacidad de innovación de nuestras empresas.

Uno de los principales objetivos que se planteó Cotec fue el de iniciar un proceso de sensibilización social para promover un cambio cultural que impulsase el reconocimiento en el ámbito político y en la sociedad de la innovación como factor clave para el crecimiento económico y el bienestar social.

Para ello hemos desarrollado nuestras actividades en tres áreas. La primera se refiere a la promoción de una cultura tecnológica y de actitudes innovadoras, para lograr convertir la innovación en una norma de conducta empresarial. La segunda se dedica al análisis de la situación de la innovación en España, a través de la interpretación y difusión de indicadores con objeto de elaborar un “mapa” permanentemente actualizado de nuestra situación comparada. Y la tercera, al mantenimiento y consolidación de una constante presencia en la sociedad, para transmitir a las empresas y a las instituciones nuestra visión del proceso de innovación y de las consecuencias que el cambio tecnológico tiene en el desarrollo de nuestro país.

Creo poder afirmar que, tras estos años de trabajo, los diferentes agentes implicados en el Sistema Español de Innovación han reconocido a Cotec un cierto papel en el necesario proceso de acercamiento entre ellos. Además, y en gran medida gracias al excelente trabajo que han realizado y siguen realizando los medios de comunicación, nos hemos ido situando entre las fuentes de información de referencia en cuestiones de I+D e innovación.

En el caso de Madrid, por tratarse de un espacio de innovación muy relevante, nuestra presencia ha sido continua y hemos encontrado siempre en sus empresas e instituciones ideas y ayudas que han sido trascendentes para nuestro trabajo. Las instituciones madrileñas relacionadas con la innovación están representadas en nuestro Patronato y gracias a su colaboración hemos analizado con detalle el sistema regional de innovación.

2. ¿Qué acciones considera más perentorias para hacer avanzar la ciencia y la tecnología española con respecto a las naciones más avanzadas?

La misión de Cotec es el fomento de la innovación tecnológica, para lo cual la actividad investigadora es un factor fundamental, aunque no el único. La situación de la ciencia y la tecnología españolas nos preocupa porque son la fuente fundamental de todo proceso innovador; pero prestamos más atención a la conversión de este conocimiento en productos y servicios cada vez mejores y más valorados por el mercado.

La innovación es el proceso, mucho más amplio, por el cual el conocimiento se transforma en riqueza

Nuestro Plan Estratégico persigue, en ese sentido, cinco objetivos concretos: el aumento del nivel tecnológico del tejido empresarial español, una mayor eficacia de las políticas de fomento de la innovación, ayudar a identificar tecnologías para el desarrollo empresarial del país, fomentar el conocimiento de la economía de la innovación y ayudar a mejorar la educación y la cultura ciudadana en torno a la innovación.

La ciencia y la tecnología que se generan en España proceden en su mayor parte de nuestro sistema público de I+D. Un sistema que ha mejorado notablemente en estos últimos años, pero que en nuestra opinión tiene defectos estructurales que habría que corregir para que pueda contribuir mejor a la competitividad del país. Nos preocupa su atomización, el que no disponga de cauces ágiles para conocer las necesidades tecnológicas del país y que para la promoción interna de sus investigadores no sea valorada adecuadamente la colaboración con las empresas, lo que no facilita la movilidad hacia el tejido productivo de estos profesionales.

3. ¿Qué realidad refleja el indicador español de “Gasto en I+D”? ¿Podrá mejorarse en los próximos años?

En estos momentos, España apenas alcanza el 1% del PIB, lo que supone prácticamente la mitad de la media de los países de la Unión Europea y un tercio de lo que dedican Japón o Estados Unidos. Es un esfuerzo todavía muy insuficiente a pesar de que los presupuestos públicos dedicados a este capítulo, recogidos en la Función 54, han aumentado de forma sostenida en estos últimos años para superar ya los 4.000 millones de euros. Por su parte, las empresas han duplicado en euros corrientes sus gastos en I+D entre 1995 y 2001. Estamos creciendo, pero no lo suficiente para situarnos en el lugar que demanda una economía como la nuestra.

Hasta ahora la positiva evolución económica española ha sido posible gracias a la incorporación de tecnología ajena y a la competitividad que han proporcionado otras ventajas, cuya continuidad no es previsible por mucho tiempo. El sostenido crecimiento del gasto empresarial en I+D puede interpretarse como la respuesta a una toma de conciencia sobre la necesidad de disponer de tecnología propia para competir.

Muchos opinamos que es posible, y sin duda necesario, que se produzca una “explosión” en el gasto empresarial de I+D. La experiencia demuestra que existe una gran inercia en la activación de este tipo de gasto, inevitablemente unido a altos riesgos y de difícil planificación. Aun así, muchas empresas han apreciado ya, con retornos claros, las innegables ventajas competitivas que ofrecen los recursos dedicados a innovación. Las ayudas públicas deberían orientarse a incentivar y a actuar como estimulante del gasto privado para facilitar ese fuerte aumento que es tan necesario.

4. ¿Cuáles son las conclusiones más destacadas del último Informe Cotec?

El Informe Cotec 2003 reconoce que en los últimos años se ha producido un continuo crecimiento de los recursos que España dedica a la innovación tecnológica. Señala que el número de investigadores se ha duplicado en nuestro país. Y refleja que los indicadores de capacidad científica también han mejorado notablemente, de forma que el volumen de publicaciones españolas por persona implicada en la actividad investigadora es el más alto de los 17 países de referencia, 15 países de la UE más Estados Unidos y Japón.

Desgraciadamente –y esta es una conclusión importante- la empresa española no está utilizando suficientemente esa notable capacidad científica y tecnológica de la que ya disponemos. Es verdad que hoy el número de empresas innovadoras en España es más del doble que hace ocho años, pero sigue siendo insuficiente la participación privada y estamos todavía lejos de la masa crítica que permitiría esa “explosión” a la que me refería antes.

Quizá por ello para el año 2003 refleja una evolución negativa el indicador sintético de opinión que recogen anualmente los Informes de Cotec y que muestra el resultado de la consulta realizada a un amplio panel de expertos sobre la situación del Sistema Español de Innovación.

Este indicador destaca entre sus conclusiones que la brecha que existe entre el objetivo comunitario del 3% y la situación española no alienta el optimismo de los observadores de un Sistema Español de Innovación que, hoy más que nunca, necesita de un acercamiento entre todos los agentes que lo componen para transformar su funcionamiento y eficiencia.

Pero no todo son apreciaciones negativas. Los expertos señalan que los mundos de la investigación y de la empresa se están acercando y que aumenta la concienciación de investigadores y tecnólogos sobre la necesidad de responder a la demanda de innovación de los mercados. Medidas recientes como las que fomentan la contratación de investigadores en el sector privado están bien orientadas en esa dirección.

5. ¿Qué aspectos destacaría de su metodología? ¿Por qué se ha convertido en una referencia obligada para todos los estudiosos de la ciencia, la tecnología y la innovación en España? ¿Cuáles son las próximas mejoras que se plantean en su elaboración?

Lo que yo más valoro del Informe Cotec es la recogida sistemática de datos contrastados, que nos permite ofrecer series que tienen ya un significado histórico. Durante el diseño inicial, nos costó llegar a la estructura del índice. Este esfuerzo ha dado un buen resultado porque creo que ha hecho del Informe un documento fácil de consultar y espero que también fácil de entender.

Es muy probable que nuestro Informe se haya convertido en un documento de referencia en nuestro país para conocer la situación de la innovación. Para nosotros su presentación pública es el acto anual más relevante, que queda resaltado con la habitual presidencia de S. M. el Rey, Presidente de Honor de Cotec.

Desde que iniciamos la elaboración de estos Informes, en el año 1996, la cifra de asistentes a sus presentaciones públicas no ha dejado de aumentar llegando en el último año a más de setecientas personas. Es sin duda una muestra más de que existe un interés creciente por la innovación en nuestro país.

En cuanto a las mejoras que me plantea yo le diría que al tratarse de un informe anual, es decir, de un documento vivo, todos los años lo analizamos con espíritu crítico después de su presentación y consultamos a expertos y colaboradores para que nos ayuden con sus sugerencias a mejorar su contenido, de forma que sea al mismo tiempo completo, útil y fácil de usar.

6. ¿Qué relación hay entre la percepción que la sociedad española, y en especial la comunidad empresarial, tiene de la innovación y las inversiones a ella dedicadas?

Todo parece indicar que la innovación se percibe ya en nuestra sociedad como un valor positivo y una actitud necesaria. Este es un gran cambio aunque es difícil precisar con datos hasta qué punto este cambio cultural se corresponde con los valores reales que las empresas y los ciudadanos asumen en la práctica.

He comentado hechos que demuestran que los recursos públicos y privados dedicados a actividades innovadoras aumentan, pero que esos aumentos no son suficientes, porque partimos de cifras absolutas alarmantemente bajas. Por tanto, no podemos conformarnos con la actual situación. Ese cambio cultural sólo se traducirá en resultados cuando nuestros empresarios y nuestros representantes políticos demuestren con hechos que lo tecnológico ocupa realmente un lugar prioritario en su escala de valores y en sus líneas de actuación.

No parece que estemos todavía convencidos de que la I+D y la innovación, cuando son debidamente atendidas, ofrecen continuas oportunidades empresariales y políticas. Nuestra agenda no incluye todavía de forma permanente la atención al hecho científico o tecnológico. Y debemos evitar un coyunturalismo que sólo los atiende de forma episódica y no de forma continua.

En el ámbito económico al que pertenecemos cada vez es más evidente que la mejor fuente de bienestar y riqueza proviene de la ciencia y de su rápida y eficaz conversión en tecnología. Y esta idea debe estar siempre presente en las decisiones empresariales y en las decisiones políticas.