Número 21, febrero 2004
EMPRENDEDORES Y CREACIÓN DE EMPRESAS>> La I+D en cifras.
 
  Datos y conclusiones relevantes del “Cuadro de Resultados 2003 en Ciencia, Tecnología e Industria de la OCDE-Hacia una economía basada en el conocimiento”      
Jesús Rodríguez Pomeda
jesus.pomeda@uam.es
 

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha publicado recientemente la edición en página electrónica de su “Cuadro de Resultados 2003 en Ciencia, Tecnología e Industria” (www1.oecd.org/publications/e-book/92-2003-04-1-7294/)

Con este medio de difusión, la prestigiosa organización intergubernamental que agrupa a las economías más avanzadas del planeta pretende proporcionar un acceso cómodo a un vasto conjunto de indicadores referidos en último término al desarrollo económico basado en el conocimiento.

En este breve comentario ofreceremos de forma resumida algunos de los datos y conclusiones más destacadas del citado cuadro, así como determinados cuadros, con el fin último de invitar al lector a profundizar en aquellas áreas que sean especialmente de su interés.

Elaborado por la Dirección General de Ciencia, Tecnología e Industria (DSTI) de la OCDE, y publicado bajo la responsabilidad del Secretario General de la Organización, el Cuadro de Resultados recoge datos interesantes referidos a cuatro contextos diferenciados:

  1. Creación y difusión del conocimiento, algunos de cuyos indicadores son:
    1. Inversión en conocimiento,
    2. Tendencias en la inversión doméstica en I+D.
    3. La financiación y los resultados de la I+D.
    4. I+D en biotecnología, capital riesgo y patentes.
    5. Recursos humanos.
    6. Movilidad del personal investigador.
    7. Tratamiento fiscal de la I+D, etc.
  2. Economía de la información:
    1. Inversiones en equipos y programas relacionados con las tecnologías de la información y de las comunicaciones.
    2. Redes de telecomunicaciones.
    3. Infraestructura para Internet.
    4. Internet y comercio electrónico por tipo de actividad empresarial, etc.
  3. Integración global de la actividad económica:
    1. Tendencias en el comercio internacional y en los flujos de inversiones.
    2. La contribución de las multinacionales al valor añadido y a la productividad laboral.
    3. Balanza de pagos tecnológicos, etc.
  4. Productividad y estructura económica:
    1. Niveles de renta y de productividad en el área OCDE, 1950-2002.
    2. Sectores intensivos en tecnología y en conocimiento.
    3. Comercio internacional clasificado por intensidad tecnológica de los bienes y servicios.
    4. Entrada, salida y supervivencia empresarial por sectores.

Algunos resultados de interés

La principal conclusión que se desprende del amplio y riguroso estudio comentado indica que el carácter intensivo en conocimiento de las economías agrupadas en la OCDE ha seguido creciendo en los últimos años, a pesar de que algunos han llegado a hablar de “la muerte de la nueva economía.” Tanto la inversión en I+D como la inversión en programas informáticos aumentaron en 2001 y en 2002.

“Investment in Knowledge as a percentage of GDP, 2000”
Inversión en conocimiento como porcentaje del PIB, 2000


1. Post-secondary non-tertiary education is included in data for higher education.
2. Average annual growth rate refers to 1992-99.
3. Excludes Hungary, Poland and the Slovak Republic.
4. Average annual growth rate refers to 1992-99 and excludes Belgium, the Czech Republic, Hungary, Korea, Mexico, Poland and the Slovak Republic.
5. Data for higher education only include direct public expenditure.
6. Excludes Belgium, Denmark and Greece.
7. Average annual growth rate refers to 1992-99 and excludes Belgium.


Source: OECD, Annual National Accounts of OECD countries, OECD Economic Outlook, MSTI database, Education database, and International Data Corporation, June 2003.

Una importante consecuencia de este incremento en conocimiento ha sido la pujanza del comercio de bienes y servicios basados en el mismo, así como el aumento de la productividad. En concreto, como se recoge en el documento reseñado, el comercio de bienes con alta intensidad tecnológica (aeroespaciales, farmacéuticos, informáticos, instrumentación científica,...) representó el 25% del comercio total durante 2000 y 2001.

En algunos países de la OCDE (tales como los Estados Unidos, Irlanda, Australia, Canadá o Finlandia) la denominada “productividad multifactorial” (resultado del nivel conjunto de eficiencia alcanzado en cada combinación capital-trabajo) superó considerablemente los registros alcanzados durante la década de 1990, en buena medida a causa del rápido progreso tecnológico y de la difusión alcanzada en el uso de las tecnologías de la informática y las comunicaciones. En Estados Unidos y Australia, el sector servicios se benefició en gran medida de tales avances de la productividad. También merece comentarse el hecho de la rápida difusión y adopción de las nuevas tecnologías (especialmente, las vinculadas con la informática y las comunicaciones) en países que partían de niveles particularmente bajos. Por ejemplo, en 2002 más del 86% de las empresas checas con más de tres empleados disponían de acceso a Internet, lo que representa un nivel comparable al de Australia o Canadá.

“Growth in GDP per hour worked, 1980-90 compared with 1990-2002.
Total economy, percentage change at annual rate”
Incremento del PIB por hora trabajada, 1980-1990 comparado con 1990-2002,
total de la economía, cambio porcentual en tasa anual


Source: OECD, Productivity database, June 2003.

En este contexto, también se observa un aumento imparable de la integración económica y la globalización de la actividad productiva. Durante la década de 1990, la ratio entre el comercio internacional y el Producto Interior Bruto (PIB) aumentó en torno a dos puntos porcentuales en los Estados Unidos y en la Unión Europea, permaneciendo estable en Japón. La industria (en especial, la productora de bienes con alta intensidad tecnológica) está registrando en los últimos años niveles crecientes de exposición a la competencia internacional, mientras que el volumen de inversión exterior directa en los servicios se ha incrementado de manera muy destacada. En esta situación de aumento de los lazos económicos y comerciales internacionales, la movilidad de la mano de obra (en especial de la más cualificada) también ha crecido apreciablemente.

La inversión en I+D ha crecido de manera sostenida en los países de la OCDE durante los últimos años. En 2001, el conjunto de tales países destinó unos 645.000 millones de USD (en términos de paridad del poder adquisitivo corriente) a inversiones en I+D. De tal cifra, en torno al 44% correspondió a los Estados Unidos, el 28% a la Unión Europea y el 17% a Japón. La inversión en I+D creció durante el periodo 1995-2001 a un ritmo del 4,7% anual medio en la zona OCDE. No obstante, un análisis desagregado de esta cifra permite apreciar diferencias destacadas entre los diferentes países pertenecientes a la Organización: Dicho crecimiento anual ascendió en los EE.UU. a un 5,4%, mientras que la Unión Europea registraba un 3,7% y Japón un 2,8%. Durante 2001, la intensidad en I+D de la Unión Europea alcanzó el 1,9% de su producto interior bruto, muy por debajo del objetivo establecido en la Cumbre de Lisboa de un 3% para 2010. En dicho año 2001, sólo Suecia, Finlandia, Japón e Islandia (dentro de la OCDE) registraron una ratio de I+D / PIB superior al 3%.

“Evolution of gross domestic expenditure on R+D.
Average annual growth rate, 1995-2001
Evolución de la inversión doméstica bruta en I+D, tasa de crecimiento medio anual, 1995-2001


1. Gross domestic expenditure on R&D as a percentage of GDP.
Source: OECD, MSTI database, May 2003.

Concluimos nuestro breve comentario recogiendo un resultado de sumo interés desde el punto de vista de la economía basada en el conocimiento. La inversión total en conocimiento (entendida como la suma de la inversión en I+D, programas informáticos y educación superior) ascendió en 2000 prácticamente al 7% del PIB de los Estados Unidos, muy por encima de los datos correspondientes a la Unión Europea y a Japón. La media de los países de la OCDE alcanzó el 4,8% del PIB, del cual prácticamente la mitad se debía a inversión en I+D.